Beneficios de la Mandarina para Bebés de 6 Meses
Nos encontramos en pleno auge de las mandarinas. Todo se ve de color naranja. Esta fruta, pequeña en cuanto a tamaño -si la comparamos con la naranja, con la que tiene ciertas similitudes-, se abre paso estos meses a toda velocidad. Las encontramos en los desayunos, en las comidas de los comedores, en las meriendas después del colegio o el trabajo y como postre de la cena.
Con un precio económico y un sabor apabullante, dulce y refrescante, las propiedades de la mandarina son un aliado para mantenerse en forma y saciar el hambre en los momentos más inoportunos. Con el añadido de que es una de las frutas con más aceptación entre los más pequeños de la casa.
Muchos asocian las propiedades de la mandarina con las de la naranja, pero sin embargo son muchas las características que diferencian a ambos cítricos. Y es que son muchos los que prefieren el sabor de la mandarina, así como la facilidad para pelarla, siendo menos engorrosa que la naranja en la mayoría de sus variedades. Procede también como la naranja del continente asiático.
Al igual que todos los cítricos, la mandarina tiene vitamina C, aunque en menor cantidad que la naranja, y provitamina A. La abundante cantidad de vitamina C entre sus propiedades deriva en la formación de anticuerpos. Proporciona la mitad de los requerimientos diarios recomendados de vitamina C (32mg por cada 100 g), nutriente esencial para absorber el hierro, por lo que se recomienda su consumo cuando se padece anemia.
La mandarina aporta fibra a nuestro organismo, por lo que ayuda a la hora de prevenir problemas intestinales y combatir el estreñimiento. La mandarina tiene importantes propiedades antioxidantes, que no solo nos mantienen más jóvenes y saludables al retrasar el envejecimiento de nuestras células y combatir su oxidación, sino que también nos ayudan a mantener bajos los niveles de colesterol.
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La cáscara concentra 20 veces más de flavonas polimetoxilatados que el jugo, por lo que su consumo favorece la reducción del colesterol en sangre, ya que se cree que estas sustancias ayudan a metabolizar mejor las grasas y triglicéridos depositados en el hígado. También contiene pectina, una fibra soluble que ayuda a reducir el colesterol malo en la sangre. Para poder aprovechar todos sus beneficios, puede preparar un té con la cáscara.
Algunos de los componentes de las mandarinas ya comentados son también beneficiosos para nuestra piel y cabello. La vitamina C es muy buena para la piel, tanto como cuando se consume internamente como cuando se aplica tópicamente, al mejorar el tono de la piel y reducir los signos del envejecimiento como las arrugas. Por su parte, los antioxidantes protegen la piel de los rayos UVA y ayudan a resistir el daño causado por el sol y los radicales libres. Su fibra ayuda a limpiar las toxinas dañinas del cuerpo, aportando un brillo saludable y natural a la cara.
Si queremos saber si una mandarina va a estar buena, a la hora de comprar hay que buscar las que más pesen, las más robustas. Esta cualidad viene a decirnos que están llenas de jugo, aunque no tengan mucho. Si cogemos una mandarina del árbol, inmediatamente su olor nos inunda. Por lo tanto, si la mandarina huele, mantiene su aroma, viene a decir que ha sido recolectada hace poco, que no se ha cogido verde y se ha dejado madurar en la cámara frigorífica. A partir de ahí, simplemente abrirlas y comer sus gajos.
Introducción de la Mandarina en la Dieta del Bebé
La introducción de la primera fruta en la dieta del bebé es algo muy importante para el desarrollo nutricional. Los pediatras pueden aconsejar la introducción de alimentos complementarios, como la fruta, a partir de los 4 meses. El tolerar estos productos siempre va a estar ligado a que tenga la capacidad del bebé para mantenerse erguido con apoyo, su interés por la comida y su habilidad para mover la lengua de forma controlada.
Las frutas desempeñan un papel esencial en la alimentación complementaria del bebé. Su aporte nutricional es clave para el desarrollo físico y cognitivo, ya que contienen vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes que fortalecen el sistema inmunológico y promueven un crecimiento saludable.
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Principales Beneficios de la Fruta para los Bebés
- Aporte de vitaminas y minerales esenciales: las frutas como el plátano, la manzana y la pera son ricas en vitamina C, con ello lo que hacen es contribuir al fortalecimiento del sistema inmunológico y la protección celular.
- Mejora de la salud digestiva: la fibra presente en frutas como la pera y la ciruela favorece el tránsito intestinal, previniendo el estreñimiento, un problema muy frecuente para los recién nacidos.
- Estimulación de la aceptación de nuevos sabores: Las frutas se convierten en una opción ideal para ampliar su paladar. Lo que se quiere hacer con esta ingesta de frutas, es que a la larga, los niños toleren estas frutas en su vida diaria.
Para comenzar con las frutas para un bebe, es principal aquellas que sean suaves y fáciles de digerir, así lo que vamos a ir haciendo poco a poco es que esta alimentación se vaya adaptando poco a poco para el bebe descubriendo nuevos sabores o texturas.
Frutas Recomendadas para Bebés
- Manzana: tiene un sabor dulce y es fácil de digerir y se puede ofrecer en forma de puré o trozos blandos si se aplica el método baby-led weaning (BLW).
- Pera: con una textura blanda es una fruta ideal para bebés. Su contenido en fibra ayuda a prevenir el estreñimiento.
- Plátano: con su sabor dulce y su textura cremosa puede ofrecerse también como puré o trozos blandos.
- Ciruela: es útil en caso de estreñimiento por su efecto laxante natural. Se recomienda ofrecer en forma de puré.
- Melocotón: tiene una textura blanda y jugosa lo que facilita el consumo. Pero es importante prestar atención a posibles reacciones alérgicas, ya que algunas frutas con piel vellosa pueden provocar sensibilización.
- Naranja o mandarina: su zumo diluido puede añadirse a otros purés para aportar un extra de vitamina C.
Introducción de Frutas por Edad
La edad de introducción de las frutas varía según la madurez del sistema digestivo del bebé y las recomendaciones del pediatra. Algunos pediatras permiten comenzar a partir de los 4 o 5 meses si el bebé muestra signos de preparación.
A los 4 meses
Si el pediatra considera oportuno comenzar la alimentación complementaria a esta edad, se recomienda ofrecer frutas fáciles de digerir y con bajo potencial alergénico:
- Manzana: cocida y en forma de puré para facilitar la digestión.
- Pera: cocida o bien madura, en forma de puré o trozos muy blandos.
- Plátano: maduro y aplastado con un tenedor.
En esta etapa, se deben evitar frutas como las naranjas y aquellas con mayor probabilidad de causar alergias como las fresas.
A los 5 meses
Si el bebé comenzó con la alimentación complementaria a los 4 meses, a los 5 meses se pueden introducir gradualmente otras frutas, siempre bajo supervisión médica. Se mantienen las frutas recomendadas para los 4 meses y se pueden añadir:
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- Melocotón: bien maduro, sin piel y en forma de puré o trozos blandos.
- Ciruela: ideal para prevenir el estreñimiento.
A los 6 meses
A esta edad, la mayoría de los bebés ya están preparados para la alimentación complementaria, y se amplía la variedad de frutas que se pueden ofrecer:
- Naranja o mandarina: se puede introducir en pequeñas cantidades, pero su acidez puede causar irritación estomacal.
- Kiwi: se debe observar la reacción del bebé tras su consumo.
- Fresa: se recomienda ofrecer con precaución y bajo supervisión.
El kiwi, las fresas y el melocotón son frutas nutritivas, pero muchas de ellas pueden mostrar alergias significativas.
- Kiwi: ofrecer en puré ya que es una fruta especialmente alérgica , introdúcelo solo y espera 3 días para observar posibles reacciones.
- Fresas: lávalas bien antes de ofrecerlas. Se pueden presentar en puré o enteras.
- Melocotón: pela y retira el hueso antes de servirlo.
Consejos para Ofrecer Frutas de Forma Segura
Para minimizar el riesgo de atragantamiento al ofrecer frutas al bebé, te comentamos algunas sugerencias:
- Elige frutas con la textura adecuada: opta por frutas blandas y fáciles de aplastar con las encías, como plátano.
- Evita trozos pequeños y duros: Prefiere tiras grandes o trozos que el bebé pueda sujetar fácilmente.
- Ofrece purés sin grumos: Asegúrate de que tengan una textura suave y uniforme.
- Supervisa siempre al bebé: nunca dejes solo al bebé mientras come.
Alergias Alimentarias en Bebés
La introducción de frutas en la dieta del bebé debe hacerse con precaución para detectar posibles alergias alimentarias.
Síntomas Comunes de Alergias en Bebés
- En la piel: aparición de ronchas, sarpullido, rojeces...especialmente alrededor de la boca o en la cara.
- En el aparato digestivo: vómitos, diarrea o dolor abdominal tras consumir la fruta.
- En el sistema respiratorio: estornudos, tos, dificultad para respirar o hinchazón de la lengua o la garganta, si ocurriera esto, inmediatamente habría que ir a urgencias.
Frutas con Mayor Potencial Alergénico
Algunas frutas tienen un mayor potencial alergénico y deben introducirse con precaución. Estas son las más comunes:
- Kiwi: su acidez y algunas de sus proteínas pueden desencadenar reacciones alérgicas.
- Fresas: son una de las frutas con mayor riesgo de alergia en la infancia. Pueden causar sarpullidos alrededor de la boca o en la piel.
- Melocotón: su piel contiene sustancias que pueden provocar alergias cutáneas.
- Frutas cítricas (naranja, mandarina, limón): su acidez puede irritar la piel y el sistema digestivo.
Para reducir riesgos, se recomienda introducir estas frutas una a una, esperar 3 días antes de ofrecer una nueva y vigilar posibles reacciones.
Consideraciones Adicionales sobre la Naranja y Mandarina
En teoría los bebés pueden comer naranjas desde los 6 meses de edad. La mayor parte de los pediatras están de acuerdo en que esta es la edad adecuada para comenzar con la toma de cítricos. Sin embargo, algunos pediatras en casos determinados recomiendan alargar la edad de ingesta de naranja y mandarina hasta que el bebé cumpla su primer año.
- Antecedentes familiares de alergias alimentarias.
- Bebés que han presentado malestares digestivos continuados.
En cualquier caso, es recomendable que sigas los consejos de tu pediatra.
Un bebé de 6 meses puede comer 4 gajos de naranja al día. Esta cantidad puede incrementarse progresivamente hasta su primer cumpleaños. Desde ese momento podrá tomar una o dos piezas al día. Antes del año no es recomendable ofrecer al bebé zumo de naranja. Al menos no para sustituir al agua o la leche como bebida.
Beneficios de la Naranja para el Bebé
- Es un importante alimento antioxidante. Esto quiere decir, entre otras cosas, que ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares y degenerativas desde la infancia.
- La riqueza en vitamina C de la naranja aporta importantes beneficios al bebé.
- Evita problemas de estreñimiento.
- Interviene en la formación del colágeno.
Algunos bebés se muestran reticentes frente a cada nuevo alimento que les es ofrecido. Si es el caso de tu hijo, no te preocupes. Su aroma y color ya muestran su atractivo al bebé antes de que lo pruebe. Raramente genera rechazo. El sabor de la naranja, especialmente de los ejemplares más dulces, suele ser bien recibido por los niños.
Pela bien la naranja. No dejes nada de su parte blanca, ya que amarga y sería una pena que tu hijo rechazase esta fruta por este motivo. Presenta el gajo limpio.
Si tu bebé es de los que disfruta comiendo con las manos, ofrécele los gajos limpios pero enteros. Una vez hayas introducido la naranja en su alimentación y comprobado que le sienta bien, podrás servir a tu bebé distintas preparaciones con ella. Según su edad, podrás mezclarla con unos u otros alimentos.
Ideas para Combinar la Naranja con Otros Alimentos
- Mezcla la naranja con manzana y pera. A partir del año puedes añadir también la parte del kiwi sin pepitas. La combinación de sabores es muy rica. Y los colores la hacen más atractiva.
- Es un clásico de las meriendas infantiles: aplastar plátano con unas cucharadas de zumo de naranja. Mejor si este incluye la pulpa. Es muy rico y saludable.
- Para hacer más rica y jugosa la pechuga de pollo, cocina unos dados de la misma con el zumo de media naranja. Puedes añadir unos dados de esta fruta para acompañar. Puede ir sola o mezclada con arroz, como una ensalada.
Acostumbrar a los peques a probar diferentes sabores y preparaciones desde su primer año de vida ayudará a evitar que rechace alimentos nuevos.
En el caso que nos ocupa, es decir, las naranjas -y también las mandarinas- es muy bueno que las tomen en zumo y, más adelante, enteras por su gran cantidad de vitamina C y otros nutrientes. Lo mejor es que se lo des de manera diluida. Y en pequeñas cantidades. Añaden estos expertos que cuando empieces a dárselo es mucho mejor que este zumo esté recién exprimido y que no le añadas azúcar.
Por supuesto que la moderación es la clave y en un principio es interesante optar por reducir el zumo de naranja con agua.
Consideraciones Finales
La introducción de frutas en la dieta del bebé es una etapa clave para su desarrollo nutricional. Ofrecer variedad, respetar su ritmo y estar atentos a posibles alergias garantizará una experiencia positiva y segura.
A partir de los 6 meses de edad las frutas son una parte esencial de la alimentación de los bebés. La naranja supone una importante y necesaria fuente de vitaminas, ácido fólico, minerales como el potasio, magnesio, hierro, fósforo y calcio. La vitamina C favorece la absorción de otras vitaminas y minerales y sus características antioxidantes previenen enfermedades cardiovasculares y degenerativas. Para asegurarnos de que no provocan reacciones alérgicas, los pediatras aconsejas que durante dos o tres días se tomen solas. Una vez superada esta fase, podemos combinarlas con otras frutas en forma de papilla.
¡A los niños le suelen encantar las mandarinas! Ricas, jugosas, fáciles de comer... Son un postre o una merienda ideal para los peques. La mandarina tiene un sabor dulce y agradable, gracias a su alto contenido en azúcar, superior con respecto a otros cítricos. Asimismo, contiene cierta cantidad de calcio y fósforo, y aporta distintas vitaminas del grupo B (B1, B2 y B6).
Por su sabor dulce y su acidez menos destacada que la de la naranja, la mandarina es uno de los primeros cítricos que se le pueden ofrecer al niño. En cualquier caso, algunos papás prefieren no introducirlas antes del año, puesto que su sabor sigue siendo algo agresivo para las delicadas mucosas de la boca de los más pequeños.
Cómo Ofrecer Cítricos de Forma Segura
De acuerdo con una revisión sistemática publicada en la Revista Española de Nutrición Humana y Dietética, los bebés pueden empezar a consumir cítricos a partir de los 6 meses, coincidiendo con el inicio de la alimentación complementaria. Es importante favorecer una dieta diversa que incluya los diferentes grupos de alimentos desde el inicio.
Es importante introducir los cítricos de manera gradual y observar cualquier reacción que provoquen en tu bebé. Si notas sarpullidos, irritación o malestar estomacal, consulta con el pediatra antes de continuar. Las primeras veces que des cítricos a tu bebé, hazlo durante la mañana, antes de las 3 pm. No te excedas en la cantidad de cítricos que le das a tu bebé. Un gajo o dos o tres cucharaditas al día pueden ser un buen punto de partida. Si al principio no le gustan las naranjas, no lo obligues a comerlas. Deja pasar unas semanas y vuelve a ofrecerlas. Ten especial cuidado si a tu bebé le están saliendo los dientes o tiene llagas en la boca.
Cada bebé tiene su propio ritmo de desarrollo. Tú y tu pediatra determinarán cuál es la manera más segura de ofrecerle los alimentos a tu hijo.
Formas de Ofrecer Naranja Según la Edad
- 6 a 8 meses de edad: lava muy bien la piel de la naranja y córtala en gajos grandes. Deja la cáscara, pero quita muy bien todas las semillas y las membranas. Deja que tu bebé agarre la fruta y chupe y mastique la pulpa para explorar este alimento.
- 9 a 17 meses: en esta etapa, tu pequeño habrá desarrollado el agarre de pinza y lo puede aprovechar para tomar y llevar a su boca pequeños pedazos de naranjas o mandarinas.
Aunque pueda parecer más fácil ofrecer los cítricos en jugos o batidos, no es lo ideal. La Academia Americana de Pediatría señala que no se debe introducir jugo en la dieta de los bebés antes de los 12 meses de edad.
Los especialistas afirman que es preferible comer los cítricos en gajos o en trozos para aprovechar sus nutrientes e ingerir la fibra que contienen. Este componente ayuda al tránsito intestinal de los bebés.
Consumir los cítricos en pedacitos también ayuda a tu pequeño a sentir una mayor sensación de saciedad y regular por sí solo la cantidad de fruta que necesita, sin excederse.
En general, los cítricos son alimentos seguros para la mayoría de los bebés. De todos modos, es esencial tener en cuenta ciertas circunstancias que podrían requerir una consulta con el pediatra antes de introducirlos o continuarlos en la dieta de tu pequeño.
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