Marta Marcilla: Trayectoria, Maternidad y Éxito en el Mundo Inmobiliario

20.11.2025

Marta Marcilla, originaria de Badalona, adoptada por México y residente en Miami, es una figura multifacética que ha dejado su huella en diversos ámbitos. Se define a sí misma como «Mamá, esposa y emprendedora» en su perfil de Instagram, donde es muy activa en redes sociales y comparte aspectos de su vida y carrera profesional.

Inicios en el Mundo del Modelaje

Marcilla dejó los estudios a los 15 años para triunfar en la moda. Recuerda cómo se sentía, sin realmente serlo, el «patito feo de la clase». Su apellido y su aspecto de chica regordeta era objeto de burla («Marcilla, morcilla»). No encontró oposición en casa aunque su padre le advirtió: «No te voy a mantener, ni ahora nin nunca». Su precoz carrera de modelo le llevó a recorrer decenas de países y a conocer más a fondo «una industria muy puta, donde está permitido faltarte al respeto». Se acostumbró a que todo el mundo juzgara su físico, «y a partir de ahí me empezó a dar igual lo que la gente dijera de mí». Llegó a pasar «hambre» durante su estancia en París, aunque su peor experiencia la pasó cuando la drogaron con burundanga, con 18 años recién cumplidos.

En esa época, cuenta que en el sector del modelaje tenían “un toque de queda”, pero una noche, el dueño de su agencia invitó a sus compañeras a ir de copas. De vuelta a la casa, notó que un hombre le dio un beso, “era un hombre de 60 años y yo tenía 18 años”. En ese momento, una de sus compañeras, la única que no había tomado alcohol, abrió el coche. “Me tiró un cubo de agua y sin mediar palabra me dio un bofetón“, con tal de hacerla reaccionar:“Fue mi ángel”, exclama.

Marcilla dejó la pasarela para fundar una agencia de modelos, con la intención de «cambiar algo de ese mundo» pero también «para ganar dinero». Porque, reconoce sin tapujos, «todo lo que hago es porque hay pasta detrás».

Transición al Sector Inmobiliario

De esa nueva etapa profesional no tardó en aburrirse, y el siguiente paso fue vender la agencia y marcharse a México reclamada por su manager, bajo la promesa de una carrera como actriz que ni siquiera llegó a arrancar. Eran los años posteriores a la crisis financiera del 2008, que arruinó a la economía familiar -su padre se dedicaba a la venta de libros de medicina-. «Yo tenía 23 años y me dije que tenía que ayudar. Y así encontré mi camino», el del 'real estate', la compraventa de activos inmobiliarios, otra vez en México.

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Hace casi diez años fundó Tsalach Real State, empresa de compraventa de activos inmobiliarios que invierte en los destinos más exclusivos del mundo, como la Riviera Maya, Los Cabos, Miami y República Dominicana. El punto de inflexión para despegar en el negocio fue «entender realmente lo que estaba haciendo. Para mí vender un piso, era 'mira qué bonito, qué vistas, y tal' y no era eso, al menos donde yo estaba. Porque eran segundas casas, y la gente quería un retorno de inversión».

Otro de los hitos de su carrera profesional fue conocer a Jordan Beltford, el bróker al que Leonardo di Caprio interpretó en 'El Lobo de Wall Street'. Beltford buscaba empresarios con los que ejercer de mentor, y Marcilla logró entrar en un reducido grupo de cinco personas que tuvieron la ocasión de conocer a un tipo «superanalítico, que no sólo vende bien, y al que merece la pena tenerle cerca». El flechazo -profesional y personal, que no sentimental- fue mutuo, y Beltford le apoyó y dio consejo en los momentos más duros, como cuando apenas unos días después de conocerlo, Marcilla perdió a su mano derecha en la empresa. El aval del 'Lobo de Wall Street' supuso el espaldarazo definitivo.

La Maternidad y el Rol de la Mujer

Marcilla afirma que la maternidad y la paternidad no están en el mismo nivel, con lo que Elías coincide. “No es lo mismo porque hay un asunto biológico, detrás, afirma Elías. También José Elías coincide con la idea de que hay una brecha entre los hombres y las mujeres en cuanto a los cargos directivos: “Es más difícil llegar a puestos directivos siendo mujer porque tienes un 'break' en tu vida profesional”. Inevitablemente, la maternidad trae cambios inminentes desde el momento en que están embarazadas, ya que un nuevo ser dependerá de la madre durante un buen tiempo.

“En dónde yo vengo, la sociedad entiende que los niños deben de estar con la madre”, dice Marcilla. “Nunca vamos a obtener un punto medio entre los hombres y las mujeres porque no somos iguales", añade. Por eso, cree que los hombres y las mujeres no pueden entenderse. Confiesa que mientras estaba casado, su mujer se dedicaba a gestionar los extraescolares, mientras que él se encargaba de los asuntos económicos. Antes, en muchas familias, bastaba con que una persona trabajara mientras la otra se dedicaba al cuidado de los niños, concluye Elías.

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