Cómo Fomentar una Relación Sana Entre Hermanos: Consejos y Preguntas Frecuentes

28.10.2025

Las comparaciones entre hermanos son un desafío común en muchas familias. Frases como «Tu hermano es más ordenado que tú» o «Mira cómo tu hermana saca mejores notas» pueden parecer inofensivas, pero generan sentimientos de rivalidad, baja autoestima y tensión en la relación entre hermanos/as. Si has vivido esta situación con tus hijos/as, no estás solo/a. Como padres y madres, es natural querer motivar a nuestros hijos/as, pero debemos asegurarnos de hacerlo de una forma sana y equilibrada.

¿Por qué las comparaciones pueden ser dañinas?

Cada niño/a es único/a, con su propio ritmo de desarrollo, personalidad y talentos. Compararlos puede tener efectos negativos como:

  • Baja autoestima: un/a niño/a que constantemente es comparado puede empezar a sentirse “menos” que su hermano/a.
  • Rivalidad y celos: puede generar competencia y resentimientos en la relación.
  • Presión y ansiedad: el/la niño/a que es visto como “el mejor” o “la mejor” puede sentir una carga excesiva por mantener ese “estatus”.
  • Autoimagen distorsionada: en ocasiones, los/as niños/as pueden interiorizar etiquetas como «el/la inteligente» o «el/la desordenado/a», lo que afecta su autoconcepto.

Cómo evitar comparaciones y fomentar una relación sana entre hermanos/as

  1. Reconoce y valora las diferencias.

    Cada niño/a tiene aptitudes únicas. En lugar de comparar, resalta sus talentos individuales:

    • 💬 «Me encanta cómo te esfuerzas en tus dibujos, tienes una gran creatividad.»
    • 💬 «Tu hermano disfruta mucho los deportes, y tú eres increíble creando historias. ¡A cada uno/a se le da bien una cosa !»
  2. Evita etiquetas.

    A veces, sin darnos cuenta, usamos etiquetas que pueden marcar a nuestros/as hijos/as:

    No digas “Él es el estudioso y ella la deportista.” Mejor di: “Cada uno tiene intereses diferentes, y eso los hace especiales.”

    Lea también: Teresa Ribera y su compromiso con la transición ecológica

  3. Refuerza el trabajo en equipo.

    En lugar de generar competencia, fomenta la colaboración y el compañerismo:

    • Asignar tareas en equipo: «Hoy trabajaremos juntos/as para ordenar la casa.»
    • Juegos cooperativos: juegos donde ganan juntos/as, en lugar de competir.
  4. Dedica tiempo individual a cada hijo/a.

    Asegúrate de pasar tiempo uno a uno con cada niño/a para que se sienta valorado/a sin comparaciones. Puede ser un rato de lectura, cocinar juntos/as o simplemente hablar sobre qué tal le ha ido el día.

  5. Fomenta la comunicación y la empatía.

    Anima a los/as hermanos/as a expresar sus emociones y a ponerse en el lugar del otro/a. Si hay conflictos, en lugar de buscar culpables, ayuda a que entiendan cómo se siente el/la otro/a:

    • «¿Cómo crees que se sintió tu hermana cuando dijiste eso?»
    • «¿Qué podrías hacer para ayudar a tu hermano cuando está triste?»
  6. Sé un ejemplo.

    Los/as niños/as aprenden observando. Si como padres y madres evitamos comparar a otros/as (primos/as, amigos/as, compañeros/as), ellos/as también lo harán.

Es normal que los/as hermanos/as tengan diferencias, pero como padres y madres podemos ayudarlos/as a construir una relación basada en el respeto, la aceptación y el amor.

Lea también: Nueva integrante en la familia Pig

Preguntas para Conocer Mejor a Tus Hermanos

Tus hermanos y tú habéis crecido en el mismo hogar y con la misma familia, pero eso no significa que hayáis tenido la misma infancia ni que hayáis vivido las mismas experiencias. Quizás fuerais muy cercanos cuando erais pequeños y os acabasteis distanciando, o quizás estabais siempre discutiendo de niños y ahora os lleváis mejor que nunca. Por mucho que creas que conoces a tus hermanos, es probable que solamente hayas descubierto ciertas facetas de su vida de forma superficial.

Con la ayuda de las psicólogas Rebecca Leslie, Erlanger Turner y Nicole O-Pries, hemos elaborado un listado de 35 preguntas que te ayudarán a conocer mejor a tus hermanos. Hazles estas preguntas a tus hermanos la próxima vez que habléis en persona o por teléfono. Quizás te sorprendan sus respuestas.

  1. ¿Qué cambiarías de nuestra infancia?
  2. ¿Qué es lo que más admiras de mamá/papá?
  3. ¿Alguna vez te han decepcionado mamá o papá?
  4. ¿Hay algo que te gustaría haberme contado cuando éramos niños? ¿Por qué no lo hiciste entonces?
  5. ¿Cómo podría haber sido mejor hermano cuando éramos pequeños?
  6. ¿Cuál es tu recuerdo favorito conmigo cuando éramos niños?
  7. ¿Cuál ha sido la mayor discusión que hemos tenido?
  8. ¿Quién fue la primera persona que te rompió el corazón?
  9. ¿Alguna vez te han hecho acoso escolar? ¿Y tú has acosado a alguien?
  10. ¿Cuál es la manía que más te molesta de mí?
  11. ¿Qué anécdota nuestra aún te hace reír cuando la recuerdas?
  12. ¿Crees que papá y mamá tenían un hijo favorito? ¿Quién y por qué lo piensas?
  13. ¿Cuál era tu mayor inseguridad cuando eras adolescente?
  14. ¿Cómo perdiste la virginidad?
  15. ¿Cuál es tu lenguaje del amor?
  16. ¿Cómo pasarías un sábado si no haces planes con nadie?
  17. ¿Qué suceso de tu vida te ha marcado más?
  18. ¿Qué es lo que más te preocupa en la actualidad y por qué?
  19. ¿Hay algún lugar en el que te gustaría vivir durante unos meses?
  20. ¿Te consideras una persona con éxito?
  21. ¿Tienes algún talento oculto?
  22. ¿Tienes alguna forma sana de gestionar el estrés? ¿Y una que no sea tan sana?
  23. ¿Crees en Dios o en algún poder superior?
  24. ¿Hay algo que te gustaría que más gente supiera de ti?
  25. ¿Cuál es la causa social o política que más te apasiona?
  26. ¿Quién te gustaría que leyera una elegía en tu funeral?
  27. ¿Te han hecho algún comentario que se te haya quedado grabado hasta el día de hoy?
  28. ¿Qué es lo más rebelde que has hecho en tu vida?
  29. ¿En qué momentos te sientes más seguro/a?
  30. ¿Cómo describirías tu relación con el dinero?
  31. ¿Qué canción o escena de película te ha hecho llorar?
  32. Si no tuvieras en cuenta el sueldo y la experiencia, ¿en qué te gustaría trabajar?

Parentesco y Grados de Consanguinidad

El parentesco podemos definirlo como el vínculo existente entre personas de una misma familia y, que desde un punto de vista jurídico afecta a la hora cobrar una prestación, heredar, tener legitimidad, cobrar indemnizaciones… de la misma manera que afecta en cuanto a derecho sucesorio. El parentesco además de regirse por el tipo de vínculo se hace por grados dependiendo de la la distancia que tengas con tus familiares.

El parentesco de una persona respecto de otra se determina por el número de generaciones que las separan. Cada generación es un grado. Por decirlo de alguna manera, se emparenta por dos vías: consanguinidad y afinidad. En la línea recta o también llamada directa: Los grados se cuentan por ascendientes o descendientes.

En la línea colateral: Cuando no se trata de definir el grado en línea directa por ascendencia o descendecia se llama colateral. Para definir el grado hay que ascender a la figura que se tiene en común, conocida como tronco común y de ahí, descender a la persona con la que se quiera definir el grado. Por ejemplo los hermanos entre sí son segundo grado de parentesco. El primer grado en línea recta sería el padre y y el segundo el hermano, que está también a un grado de distancia de padre, por ser también su hijo.

Lea también: Impacto de la pandemia en la música española

En cuanto a los primos son de cuarto grado, el proceso es el siguiente. Esta es una de las preguntas frecuentes. El parentesco entre tío y sobrino es de tercer grado. Un sobrino-nieto es el nieto de tu hermano o el hijo de tu sobrino.

¿Hijo Único? Ventajas y Desventajas

La gente está teniendo menos hijos, y cada vez más solo uno. Sin embargo, aquellos que contemplan la familia con un solo niño se preguntan: ¿Mi hijo estará solo? ¿Estoy fallándole a mi único hijo?

Una abuela escribió: "yo era hija única; mis padres eran mayores cuando se casaron y decidieron que uno era todo lo que podían manejar. Fui a una escuela pública y aprendí a interactuar con otros niños y adultos. Con frecuencia me reprendían por ser una “hija única echada a perder”. Me molestó durante años hasta que finalmente me di cuenta de que estaban celosos de las ventajas que mis padres me proporcionaron (educación avanzada, mi propio automóvil, etc.). No creo que haya sido obstaculizada en la vida por ser hija única.

Otra explicaba los pros y los contras de ser hija única desde su perspectiva adulta: "Soy hija única. Pros: liderazgo, independencia, cómoda con la soledad, confianza, puedo entretenerme, actuaba como un adulto cuando era niña porque estaba más expuesta a las conversaciones de adultos. Contras: falta de diplomacia, salirme con la mía era la única opción. Además, obtienes todos los recursos de la familia sin necesidad de competir. Me parece que muchos niños no únicos son emocionalmente necesitados y constantemente desean la presencia y la atención de los demás. Es lo que es.

Para Clara, "Es casi todo positivo. Yo era la niña de los ojos de mis padres y me animó a comunicarme a un nivel más adulto desde una edad temprana. Como resultado, estaba bien educada, era confiada e independiente. No cambiaría ser la mejor amiga de mis padres por nada en el mundo.

Y de otro hijo único ya adulto: "Soy un súper feliz hijo único. La idea de que [ser hijo único] es abuso es absurda. Obtener todo el amor y la atención de los padres crea apegos más saludables. Y sí, todavía comparto bien. Soy muy independiente y puedo vivir solo sin sentirme solo. Siempre he tenido amigos como hermanos sustitutos y esas personas han sido amigos de toda la vida. Y mis padres realmente tenían la energía para enseñarme cosas. El hogar era un lugar tranquilo y educativo.

Una mujer explicó que ella y su esposo eran hijos únicos. Les gustó tanto que deseaban lo mismo para su único hijo. Por ejemplo, la frase "soy hijo único y tuve solo un hijo" se repitió con frecuencia en formas ligeramente diferentes: "soy un hijo único que tiene una hija única y ella tiene un solo hijo.

Jazmín, la madre de un hijo único, apoya esa posición: "no hay nada de malo en ser único. Un hijo único es un niño independiente. Estoy casada con un hijo único y tengo uno.

Sin embargo, la preponderancia de las respuestas fueron similares a esta de un hijo único de 51 años: "Nunca en mi vida he querido un hermano.

Mónica está de acuerdo: "¡Hubo MUCHAS más cosas positivas en ser hija única que cosas negativas! Al igual que la naturaleza humana, las personas desean cosas que no tienen o relaciones que son o parecen más positivas que las que tienen.

Michele señaló, “Soy hija única y siempre he sido feliz de serlo. Crecí con primos, así que nunca me sentí sola. Lo más importante es que los hijos únicos tengan suficiente vida social.

Aquellos que tienen un hijo o están "en la valla" sobre la opción de único hijo, piensan en no querer echar toda la carga a su único hijo.

Más hijos únicos opinan: "Soy hijo único, y aunque me molestaba cuando era niño, ahora es agradable. Algunas de las personas que conozco con hermanos no interactúan con sus hermanos o cuando lo hacen es desagradable. Algunos hermanos tienen relaciones fuertes. Pienso en las peleas que terminan de generar rompimientos entre hermanos después de que ambos padres mueren y me alegro de que voy a evitar eso.

Elizabeth expresó su opinión sobre cómo obtener ayuda de hermanos: "Soy hija única y cuidé de mi madre.

Al tomar la decisión del tamaño de tu familia, es una buena idea considerar cómo puedes estar influenciado. Débora otra hija única lo dijo de esta manera: "Siento que mis habilidades sociales y de amistad se perfeccionaron a una edad muy temprana, porque mis padres me animaron a hacer y traer amigos a casa incluso antes de ir a la escuela primaria.

La Llegada de un Nuevo Hermano

La llegada de un nuevo bebé supone una inmensa alegría, pero también importantes cambios en la estructura y las rutinas familiares. Para los niños y niñas, la llegad de un hermano o hermanan supone un nuevo papel en la familia, un cambio de estructura y de roles en casa. Si es hijo o hija única pasa a ser el mayor, y si es el pequeño pasa a ser el "del medio". Es de suponer que estos cambios puedan afectar al comportamiento del hermano/a o hermanos/as mayores, despertando ciertos celos en ellos que conllevan o pueden conllevar cambios en su conducta e incluso tener regresiones, y volver a etapas que parecía que tenía superadas.

  • Nos reclamen para tareas para los que ellos o ellas eran autónomos. Por ejemplo, saben comer solos y de pronto nos piden que les demos de comer porque ellos no saben. O niños y niñas que dormían solos y ahora nos reclaman que durmamos con ellos o nos piden que les durmamos.
  • Puede ocurrir que el niño o la niña presente un carácter mas irritable, o se muestre más sensible y llore con facilidad o se enfade sin motivo aparente.
  • Hay ocasiones que de pronto empieza a no querer que uno de los progenitores se haga cargo de él o ella.

Todos estos comportamiento no son más que llamadas de atención, y no debemos alarmarnos.

  • Preparar al hermano/a mayor y hacerle partícipe de la llegada del nuevo hermano.
  • Mantener las rutinas de los/las mayores en la medida de lo posible.

Evitar idealizar los beneficios de tener un hermano/a,(vas a poder jugar con él o ella, y tendrás un amigo, y le ayudarás a un montón de cosas) ya que la realidad inmediata es que todas esas cosas estupendas van a tardar en llegar, ya que el bebé al principio, no es un buen compañero/a de juegos.

Comparaciones entre Hermanos: Un Ejemplo

Todos los padres comparan a sus hijos. Por ejemplo el mayor es muy dulce y el pequeño tiene mucho genio. Lo hacemos para entender mejor sus caracteres. No obstante, esta semana recibí una carta de María en la que me parece que su modo de comparar a sus mellizos le impide ver cómo son en realidad. En este ejemplo sí hay cierto riesgo en hacer comparaciones. Por un lado es lógico que lo haga, ya que todos los padres de gemelos, al tener hijos de la misma edad, tienden a hacerlo con frecuencia, más que los padres de hijos de distintos partos.

‘Mis mellizos de 16 meses no se parecen en nada y ahora tengo una preocupación: mi hija es muy espabilada, risueña y muy graciosa. Sabe aprovechar a la perfección este don y consigue que los familiares y amigos se echen un buen rato ayudándole a desplegar todas sus habilidades. Todo el mundo le hace caso. Su hermano siempre ha ido por detrás de su hermana. Si bien la niña tiene un desarrollo más lineal, el niño va a escalones. Es un niño normal, no creo que tenga ninguna diferencia con los niños de su edad, pero no llama la atención como ella. Por otro lado es tremendamente cariñoso y mimoso, conquista a todo el mundo por lo besucón que es. Bueno, pues estoy un poco preocupada por el nivel de atención que les proporcionamos, tanto nosotros como nuestro entorno.

Evidentemente, a la gente le parece más divertido monear con la niña, recalcar lo lista que es y lo lento que es el niño. Mi marido y yo intentamos compensarlo, pero la discriminación positiva que esto supone, tampoco me gusta mucho. Además, la niña se da cuenta e intenta boicotear los ratos que tenemos con su hermano. Con la familia cercana, ya hemos hablado y se dan cuenta, pero acaban perdiendo la concentración tarde o temprano. Creo que esa atención extra que le presto al niño, me está pasando factura. Se ha vuelto muy dependiente de mí, no es capaz de gestionar sus frustraciones, que cada día son más y más frecuentes, sin mi consuelo y no vale el de otro miembro de la familia. Me da por pensar que, en el futuro, también van a tener diferencias en el colegio y me da pánico ponerme en esa situación. No quisiera que el niño creciera a la sombra de su hermana. Ya sé que aún son muy pequeños y que no tiene que ser indicativo de nada, pero vivo un poco obsesionada con los minutos que les dedicamos/dedican a cada uno. Creo que el niño se da cuenta y por eso está tan enmadrado últimamente. Creo que ella también sabe lo que pasa e interfiere constantemente en las cosas que hacemos con él. Es como si ella dijera ‘¿qué haces con él?, soy Yo la que sabe hacer monadas’ y él parece exclamar ‘Mamá, solo se me ocurre llorar para que me hagáis caso’. Tengo miedo de estar haciéndolo fatal y que la niña se acabe creyendo el ombligo del mundo y de que el niño viva acomplejado… o al contrario, que él se piense que es su derecho tener la atención de todo el mundo (sobre todo de su madre) y que la niña se frustre por no ver recompensados sus esfuerzos por agradar.

Quizás la madre lo vea todo demasiado polarizado, como si la conducta de uno fuera la consecuencia de la del otro (u otra). En los comportamientos de los niños influyen muchos factores. Por ejemplo el niño está muy pegado a la madre y la reclama a menudo. María lo interpreta como una reacción a la atención que acapara su hermana. Yo opino que esta conducta de él tiene que ver con su carácter, su edad y su sexo. Para empezar con lo último: es sabido que los niños varones, en los primeros años, son más enmadrados las niñas. Ellos, por ejemplo, lloran más al empezar la guardería que ellas. También influye su carácter y su edad: a los 16 meses es normal que un niño esté muy pendiente y pegado a su mamá (y al papá). El apego está en su punto máximo y el niño a esta edad todavía no tiene desarrollado del todo el concepto del ‘yo’; se siente todavía parte de su madre.

Le aconsejé lo siguiente: compararlos lo menos posible y dar simplemente a cada uno lo que necesita. Quiere decir: atención para las monerías de la niña y lo mismo para el niño cuando pide brazos, protección, se asusta, etc. También le aconsejé prestarles atención individual: llevarse a uno de los dos a comprar y convertir esta tarea en una rutina semanal, alternando los turnos. Estos ratos a solas con la mamá les irá muy bien. E introducir ‘el sistema de días’ en su vida en torno a los 2 años: se trata de que cada día uno de los dos es el protagonista. Se anota en un folio los días de la semana y se les marca con un color. Por ejemplo: lunes, miércoles y viernes llevan el color de rojo, el de la niña. Martes, jueves y sábado son verdes, el color del niño (el domingo es el día de los padres). ¿Qué quiere decir? Cuando es el día de ella, es la niña la que decide sobre, por ejemplo, qué cuento leerán por la noche, será el primero en tener su biberón, el que primero besará a mamá cuando vuelva del trabajo y otros asuntos sobre los que los hijos suelen pelear (‘yo primero’, ‘¡no! Me toca a mí’).

Más adelante, cuando entren en el colegio a los 3 años, seguramente será preferible que estén en clases distintas. Esto les permite a los dos desenvolverse con mayor soltura y libertad. Y también pone fin a las comparaciones que no solo hacen los papás, sino también todos a vuestro alrededor. Y por último: los hijos irán madurando y cambiando. Así que las conductas y los intercambios que ocurren ahora entre ellos, serán sujetos a muchas transformaciones. Lo notamos todos los padres con hijos pequeños. Las etapas se suceden y ninguna es idéntica a la anterior. La vida en sí es una constante evolución.

tags: #mi #hermana #tiene #un #hijo #preguntas

Publicaciones populares: