¿Cuántas ecografías son recomendables durante el embarazo en el ámbito privado?

29.10.2025

El embarazo es un proceso importante y es crucial realizar un seguimiento adecuado de toda la gestación para detectar posibles alteraciones y prevenirlas a tiempo. Desde que se ha generalizado el control médico del embarazo y se ha instaurado el parto hospitalario, la mortalidad perinatal ha descendido notablemente en las sociedades industrializadas.

Es muy importante que todas las embarazadas tengan un control prenatal precoz, periódico, completo y de calidad, según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO).

La primera visita o visita de captación

Tan pronto la mujer descubra que está embarazada, deberá pedir cita en el ginecólogo para iniciar el control prenatal. En la primera visita, llamada visita de captación, se abrirá la historia clínica de la paciente, que debe incluir toda esta información:

  • Historia familiar y de la pareja lo más detallada posible.
  • Antecedentes médicos y posibles patologías que pueden agravarse.
  • Antecedentes obstétricos: embarazos previos, abortos espontáneos, interrupción del embarazo, partos, etc.
  • Características del ciclo menstrual, cirugías previas, toma de anticonceptivos, etc.
  • Fecha de la última regla (FUR) para calcular las semanas de embarazo.

A continuación, el ginecólogo hará una exploración física a la paciente, que se basa en la palpación de los genitales y las mamas, la medida del peso y la estatura para calcular el IMC, la toma de la tensión arterial, etc.

Otras pruebas complementarias posibles son las siguientes:

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  • Test de Coombs: compatibilidad de grupo sanguíneo de la madre y el feto.
  • Análisis de orina: leucocitos, glucosa, albúmina, etc.
  • Análisis de sangre: hemograma, glucemia, TSH, colesterol, hierro, etc.
  • Serologías: rubéola, sífilis, toxoplasmosis, hepatitis B y VIH.
  • Citología

En función de todos los resultados obtenidos, el ginecólogo dará a la mujer todas las recomendaciones nutricionales y cuidados que sean necesarios para el correcto desarrollo del embarazo.

Ecografías durante el embarazo

Las ecografías durante el embarazo son, a día de hoy, el método más eficaz y fiable a la hora de controlar el desarrollo del feto. Las ecografías son pruebas de imagen generadas por ultrasonidos que permiten al equipo de ginecología y obstetricia conocer información importante sobre el bebé.

Estas pruebas no resultan dañinas para el feto ni para la madre y realizarse más o menos ecografías no acarrea ningún tipo de problema ya que no hay radiación en el proceso. Sin embargo, es importante que con los primeros síntomas de embarazo se acuda al ginecólogo para que el médico o la matrona te informen sobre cuántas ecografías debes realizarte y solicitar cita para la primera.

¿Con cuántas semanas se realiza la primera ecografía?

Lo normal es que la primera ecografía se haga a partir de la sexta semana de gestación.

Ecografía temprana (6-10 semanas)

Se denomina ecografía temprana o ecografía inicial de embarazo a la que se realiza antes de lo habitual, que suele ser la ecografía del primer trimestre. En esta primera etapa, el embrión está en pleno periodo de formación, por lo que mide apenas unos milímetros.

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Por lo general, esta prueba sirve para confirmar el embarazo, determinar la edad gestacional (desde cuándo se está embarazada exactamente) o cuántos fetos hay alojados en la cavidad uterina, lo que permite detectar un parto múltiple desde muy pronto.

Primer trimestre de embarazo

En todas las siguientes revisiones médicas del embarazo, el ginecólogo hará una exploración física y tomará las medidas del peso y la presión arterial.

La ecografía del primer trimestre, que en muchos casos es la primera ecografía de la mujer, debe hacerse entre las semanas 11 y 13 de gestación, y suele ser por vía vaginal. Los objetivos de esta ecografía son los siguientes:

  • Identificar el número de embriones y sacos gestacionales.
  • Escuchar el latido cardiaco del embrión.
  • Tomar las medidas del embrión para estimar las semanas de embarazo junto a la FUR.
  • Medir la translucencia nucal.
  • Observar la morfología del embrión.
  • Observar el útero y estructuras anejas.

Además, durante la realización de esta ecografía del primer trimestre, es posible observar algunos rasgos que descarten o determinen la posibilidad de que el feto sufra algún tipo de patología cromosómica, como por ejemplo el síndrome de Down. En el caso de detectar posibilidades, sería necesario hacer un seguimiento más estrecho del desarrollo del bebé y realizar otro tipo de pruebas diagnósticas como el test genético prenatal.

Ecografía de primer trimestre (semanas 11-14)

La ecografía de los 3 meses tiene tres objetivos principales:

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  • Examinar el latido cardíaco.
  • Medir el tamaño del feto.

En esta ecografía se puede llegar ya a conocer el sexo del bebé. El médico puede decidir darte algún dato más si lo considera necesario.

Triple screening

El cribado combinado del primer trimestre, también conocido como triple screening, es una prueba bioquímica que hoy en día se hace de forma rutinaria a todas las embarazadas para determinar el riesgo de que el bebé tenga alteraciones congénitas.

Esta estimación se hace a partir de los siguientes parámetros que el ginecólogo obtiene del análisis de sangre y la ecografía del primer trimestre:

  • El pliegue o translucencia nucal.
  • Marcadores bioquímicos: proteína placentaria asociada al embarazo (PAPP-A) y beta-hCG libre.
  • Edad de la madre, peso, número de fetos, etc.

Los valores obtenidos se comparan con unas tablas realizadas de acuerdo a un patrón de normalidad en relación con la semana de embarazo.

En función del índice de riesgo (IR) obtenido en el triple screening, será necesario o no hacer otras pruebas diagnósticas invasivas con el objetivo de descartar alteraciones cromosómicas.

Una vez pasada la prueba del triple screening y superar las 12 semanas de embarazo, el riesgo de aborto es mucho menor y la mujer se siente más relajada.

Test prenatal no invasivo

Esta prueba consiste en analizar el ADN del feto obtenido a partir de una simple muestra de sangre de la madre. El test prenatal no invasivo puede realizarse a partir de la semana 9 de embarazo y cuenta con múltiples ventajas.

Las alteraciones genéticas que pueden detectarse en el ADN fetal son aquellas que afectan al número de cromosomas: síndrome de Down, síndrome de Edwards, síndrome de Patau y las relacionadas con los cromosomas sexuales.

Este test no invasivo está siendo cada vez más utilizado debido a su sencillez y ausencia de riesgos tanto para el feto como para la madre. Además, se ha conseguido reducir en gran medida el número de pruebas invasivas realizadas, como la amniocentesis.

No obstante, cabe destacar que la prueba de ADN fetal en sangre materna no está cubierta por la Seguridad Social ni por los seguros de salud privados. Por tanto, las mujeres que deseen hacerla tendrán que pagar su precio.

Segundo trimestre de embarazo

A partir de la semana 15 de embarazo, se determinan los valores de la alfa fetoproteína (AFP), la beta-hCG y el estriol (E3) en la sangre materna para hacer un cribado bioquímico doble o triple.

Estos parámetros son indicadores de posibles anomalías estructurales en el feto, especialmente defectos del cierre del tubo neural:

  • Valores elevados de AFP indican embarazo múltiple o presencia de espina bífida o anencefalia en el feto.
  • Valores bajos de AFP son indicativos de trisomías en los cromosomas 21 o 18.
  • Valores bajos de estriol libre o no conjugado hacen sospechar de la presencia de alteraciones en los cromosomas 13, 18 o 21.

Para generalizar las unidades de estas medidas y evitar variaciones en función de la edad gestacional, se mide en MoM (múltiplos de la mediana). Se considera un resultado normal cuando los valores están entre 0,5 y 2,5 MoM. El valor normal es de 1 MoM, por lo que a mayor distancia de este valor, peor resultado.

Se sospechan problemas en el desarrollo fetal cuando el valor de la AFP y el de la beta-hCG es menor a 0,4 o mayor a 2,5, y el valor del estriol es menor a 0,5.

Ecografía morfológica

La ecografía del segundo trimestre, también conocida como ecografía morfológica, debe hacerse entre las semanas 18 y 22 de embarazo.

Es una de las ecografías más importantes de todo el embarazo y sus objetivos son los siguientes:

  • Hacer un examen morfológico completo del feto.
  • Determinar el sexo masculino o femenino.
  • Hacer la biometría: medir la cabeza, el abdomen y el fémur, etc. para comprobar el correcto desarrollo fetal.
  • Estudio de la placenta, el cordón umbilical y el líquido amniótico.
  • Estudio del corazón y la circulación a través de las arterias uterinas.

Con los resultados de esta ecografía y el cribado bioquímico, el ginecólogo determinará la necesidad de hacer más pruebas prenatales como las que se comentan a continuación.

Ecografía morfológica de segundo trimestre (semanas 19-22)

La tercera de las ecografías importantes durante el embarazo se da entre el cuarto y el quinto mes de embarazo, entre las semanas 19 y 22 de gestación. Es la conocida como ecografía morfológica del segundo trimestre, y su objetivo es examinar en profundidad tanto la anatomía del feto como estructuras complejas como su corazón o su cerebro.

Esta observación meticulosa de las estructuras orgánicas del bebé permite detectar o descartar posibles malformaciones congénitas. Esto la convierte en la ecografía más importante de todo el embarazo, aunque hay que recalcar que únicamente detecta las malformaciones que puedan observarse a nivel físico, lo que no incluye aspectos como la sordera, la ceguera o enfermedades hereditarias.

Sin duda, uno de los detalles más especiales de la ecografía previa a los 6 meses de embarazo es que se puede apreciar al bebé en movimiento. Puede que no se deje sentir aún, sobre todo en el caso de las madres primerizas, pero en la semana 16 el feto ya comienza a agitar sus brazos y sus piernas, aunque no de forma consciente. Esto es lo que permite apreciar en pantalla tanto gestos como las primeras pataditas, aunque se trate de movimientos involuntarios en su mayoría.

Biopsia corial

La biopsia de corion consiste en la obtención de vellosidades coriónicas de la placenta por vía vaginal o transabdominal con el objetivo de hacer un cariotipo de las células fetales.

Es una prueba prenatal invasiva, pero sirve para confirmar el diagnóstico de los cribados bioquímicos o del test de ADN fetal. También se han podido identificar falsos positivos o negativos de las pruebas anteriores.

La ventaja de la biopsia de corion es que puede realizarse antes de la amniocentesis, entre la semana 10 y 14 de gestación. No obstante, es una técnica más dificultosa que comporta más riesgos.

Amniocentesis

La amniocentesis es una prueba prenatal invasiva que consiste en la extracción de una muestra de líquido amniótico atravesando la pared abdominal de la madre mediante una fina aguja y control ecográfico.

El líquido amniótico contiene células fetales, las cuales pueden analizarse al igual que al hacer la biopsia corial e identificar posibles alteraciones genéticas.

La amniocentesis se realiza generalmente entre las semanas 15 y 20 de gestación en mujeres de edad materna avanzada, con antecedentes de hijos con cromosomopatías, con riesgo de transmitir enfermedades genéticas hereditarias o cuando los valores del triple screening han salido alterados.

Tercer trimestre de embarazo

Entre las semanas 34 y 36 de embarazo, la mujer tendrá que hacerse la ecografía del tercer trimestre para comprobar los siguientes parámetros:

  • Identificar la vitalidad y la estática fetal.
  • Comprobar el crecimiento del feto y su posición.
  • Determinar el volumen de líquido amniótico y diagnosticar posibles alteraciones.
  • Visualizar la placenta y comprobar su localización.
  • Observar el cordón umbilical y comprobar que no rodea el cuello del bebé.

Esta ecografía puede aportar información relativa al parto: cuándo será, cómo será, las precauciones que debe tener la mujer, etc.

Ecografías de tercer trimestre

En esta última fase se realiza la última de las ecografías esenciales durante el embarazo, la ecografía de las 33 semanas, que en realidad puede realizarse entre las semanas 32 y 36 de embarazo. Esta ecografía de alta resolución permite observar con muy buen nivel de detalle el ritmo de crecimiento fetal, parámetro que se analiza midiendo aspectos como el tamaño de la circunferencia de la cabeza del bebé o el tamaño del fémur, el hueso más largo de su cuerpo, ubicado entre la cadera y la rodilla de cualquiera de sus piernas.

Además, en esta prueba se realiza el estudio Doppler, que permite determinar la salud del feto, así como valorar si el bebé está posicionado de cabeza o de nalgas.

Ecografía 24 - 29 semanas: comienza a oírnos

Al igual que ocurre con la ecografía temprana entre las semanas 6 y 10 de gestación, esta ecografía no está entre las fundamentales para la mayoría de las madres. La ecografía de las 24 semanas, que puede realizarse hasta las 29 semanas, entre los 6 y 7 meses, sirve para realizar un seguimiento más fiable de la evolución del feto, ya que permite detectar algunos datos que eran invisibles hasta ese preciso momento.

Así, además de permitir valorar si el crecimiento fetal está siendo el adecuado, la ecografía de los 6 meses permite descartar algunas malformaciones que aparecen más adelante en la gestación. Por supuesto, ya que se realiza, permite valorar también si la cantidad de líquido amniótico es la apropiada, cuál es el estado de la placenta o evaluar si el riego sanguíneo que recibe el bebé es el apropiado.

Test de O’Sullivan

El test de O’Sullivan es una prueba para determinar el nivel de glucosa en sangre y diagnosticar si la mujer sufre diabetes gestacional.

Se hace en todas las mujeres embarazadas entre las 24 y 28 semanas de gestación, aunque si existen factores de riesgo deberá hacerse antes.

En caso de obtener un resultado positivo (glucosa ≥ 140 mg/dl o 7,8 mmol/L), la mujer tendrá que hacerse una segunda prueba de sobrecarga de glucosa para confirmar el diagnóstico.

Monitorización fetal

Tres o cuatro semanas antes de la fecha prevista de parto, la mujer tendrá que acudir semanalmente a consulta para controlar el bienestar fetal.

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