Mi Hijo Anda de Puntillas: Causas, Diagnóstico y Tratamiento
Notar que tu hijo camina de puntillas puede preocupar a muchos padres, especialmente si este hábito persiste a medida que el pequeño crece. Aunque en algunos casos es algo normal y transitorio, en otros puede ser indicativo de una condición subyacente. En este artículo, analizaremos por qué algunos niños caminan de puntillas, cuándo deberíamos preocuparnos y cómo se puede ayudar a los pequeños a adoptar una marcha correcta.
¿Qué es la marcha de puntillas?
Se denomina “deambulación en puntillas” a la del niño que camina sobre las puntas de los pies, sin contacto entre los talones y el suelo. La marcha en puntillas (Tip-Toe Walking) es aquella que se da cuando los niños no apoyan el talón al inicio de la marcha. La marcha en puntillas infantil es una alteración biomecánica que se puede presentar hasta que cumplen los 10 años. En las primeras etapas de la marcha los niños suelen poner los pies en diferentes posiciones para caminar.
Es común que los niños caminen de puntillas cuando comienzan a dar sus primeros pasos. Durante esta etapa de exploración, es posible que experimenten con diferentes maneras de moverse, incluyendo caminar de puntillas. En la mayoría de los casos, esta práctica es temporal y desaparece por sí sola antes de los tres años.
Cuando se mantiene en el tiempo, especialmente a partir de los 5 o 6 años, puede tratarse de una alteración biomecánica o un hábito adquirido. Lo más común es que el patrón de la marcha en puntillas evolucione desde los primeros años de vida, pero en ocasiones se puede presentar como un fenómeno aislado a partir de los 5 o 6 años de edad.
¿Por qué mi hijo camina de puntillas?
Existen diversas razones por las cuales un niño puede caminar de puntillas. Se puede deber a muchas causas.
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- Marcha idiopática de puntillas: La marcha idiopática de puntillas se refiere a cuando un niño camina de puntillas sin ninguna causa médica aparente. Este diagnóstico de exclusión es la marcha de puntillas idiopática (es decir, de origen desconocido). Este tipo de marcha es relativamente frecuente y, por lo general, no está asociado a ninguna condición médica. Parece que tiene un componente hereditario con antecedentes en algún familiar de hasta un 32-34%. Se trata de niños por lo demás sanos y con un desarrollo normal. Siempre se produce de modo simétrico en los dos pies. El andar de puntillas, en estos casos, es más exagerado cuando caminan descalzos por superficies frías, como las baldosas, o con peculiaridades, como la hierba.
- Acortamiento del tendón de Aquiles: En algunos casos, el acortamiento del tendón de Aquiles puede hacer que los niños prefieran caminar de puntillas, ya que esto les resulta más cómodo que apoyar el pie completamente. Si este tendón, que conecta los músculos de la pantorrilla a la parte posterior del hueso del talón, es demasiado corto, puede evitar que el talón toque el suelo.
- Condiciones neurológicas: El caminar de puntillas también puede ser un síntoma de ciertas condiciones neurológicas, como la parálisis cerebral o la distrofia muscular. En estos casos, el niño suele presentar otros signos adicionales, como problemas de coordinación, dificultad para mover las extremidades y debilidad muscular. Trastornos neuromusculares. La distrofia muscular o causas leves de parálisis cerebral pueden causar una marcha de puntillas.
- Autismo: Algunos estudios han observado una relación entre caminar de puntillas y el autismo. Los niños en el espectro autista pueden caminar de puntillas debido a la sensibilidad sensorial, es decir, una mayor sensibilidad a ciertas texturas o superficies. Sin embargo, caminar de puntillas por sí solo no es suficiente para indicar autismo. Caminar de puntillas puede estar relacionado con el autismo en algunos casos, especialmente si va acompañado de otros signos.
- Otras causas: Pero también se puede deber a otras causas más graves, como la lesión de ligamentos (acortamiento del tendón de Aquiles), problemas musculares (enfermedades congénitas como la enfermedad de Duchenne), patologías de la columna (siringomielia, etc.) o causas neurológicas (parálisis cerebral por lesión al nacimiento, autismo, lesión medular espinal, etc.). El uso de andador o tacatá puede favorecer este tipo de marcha.
¿Cuándo debo preocuparme?
Si tu hijo sigue caminando de puntillas después de los tres años, es recomendable estar atento a otros posibles signos y considerar una evaluación. Conviene que los que la sufren y tienen tres años sean evaluados por un especialista. Los niños que empiezan andar de puntillas tardíamente o lo hacen en una sola extremidad deben evaluarse más detenidamente.
Para el diagnóstico se descartarán los problemas más graves ya comentados. En algunos casos será preciso realizar exploraciones complementarias incluyendo la analítica (creatinina), radiología, electromiografía o resonancia magnética.
Tratamiento de la marcha de puntillas
El tratamiento dependerá de la causa, la edad del niño y la severidad del caso. Lo más recomendable es un enfoque multidisciplinar. Sea cual sea el origen y la edad de aparición de la marcha de puntillas, el tratamiento siempre es multidisciplinar.
El tratamiento puede incluir:
- Ejercicios de estiramiento con flexión del dorso del pie.
- Estimulación eléctrica neuromuscular.
- Integración sensorial.
- Entrenamiento de la marcha en pasarela rodante.
- Cambios en los zapatos.
- Una pauta de ejercicios en casa.
- Fisioterapia y/o rehabilitación.
- Plantillas personalizadas y férulas, tanto diurnas como nocturnas, que corrigen la patología.
Como primera medida estará indicados los ejercicios de estiramiento del músculo tríceps. En los casos más severos o de niños mayores deberá valorarse el tratamiento con yesos correctores o con aparatos ortopédicos (férulas).
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Otras veces se puede requerir más intervención, con uso de ortesis durante la noche, que consiste en un aparato de plástico ligero que mantiene el pie en un ángulo de 90 grados, mejorando la alineación del pie en la marcha. La cirugía se reservará, sobre todo a partir de los 4-5 años, para los acortamientos del tendón o en los que no ha sido efectivo el tratamiento conservador (ejercicios rehabilitadores u ortesis correctoras). En ella se alargan los tendones o músculos de la parte posterior de la pierna.
Es muy importante el tratamiento de fisioterapia y/o rehabilitación. A nivel ortopodológico se utilizan diferentes plantillas personalizadas y férulas, tanto diurnas como nocturnas, que corrigen la patología. El diagnóstico y tratamiento precoz es la mejor estrategia para evitar tratamientos más invasivos a largo plazo.
En logopedia, no solo se valora el lenguaje, sino la capacidad y la forma de expresarlo, o en ocasiones de no expresarlo y no saber cómo hacerlo. Al igual que en fisioterapia, también se aborda lo físico, la cabeza y las estructuras que la componen: la cara y el cuello. Se valoran las diversas estructuras que participan en la fonación y la deglución, valorando su capacidad y características por si hay algo que interfiera dentro del desarrollo.
La podología, es una parte que también está muy en unión con los fisioterapeutas debido a que estudian el “mapa” del pie, esto quiere decir que nos enseñan a través de técnicas y estudios de qué forma están los huesos de nuestro pie, cómo se reparte el peso y si hay alguna estructura dañada o alterada. Desde el punto de vista biomecánico, en niños menores de 3 años se realiza un control, debido a que las estructuras del pie se encuentran en crecimiento y formación.
Para su tratamiento se busca trabajar el mayor tiempo posible de forma activa, siendo el niño quien tenga que controlar su pie de forma consciente, para ello se combinan diversos juegos y actividades en los cuales se varía la forma de pisar como: andar de talones, andar por sitios inestables, (teniendo que utilizar toda la superficie del pie), andar con los pies juntos, etc. Y otros ejercicios, como de propiocepción (sentido que informa a tu cuerpo de cómo están dispuestas las partes del mismo, de sus movimientos y sensaciones). También se realizan estiramientos analíticos y globales de la musculatura, tanto pasivos como activos, evitando que los músculos se tensen y tengan una longitud acorde a su crecimiento y disposición.
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Consejos adicionales
- Calzado adecuado: Elegir un calzado infantil que ofrezca soporte y estabilidad puede ayudar a los niños que tienden a caminar de puntillas. Un buen calzado puede ayudar a los niños a mantener una marcha correcta. Los primeros zapatos de un bebé deben proporcionar firmeza y protección, para darle equilibrio y estabilidad, al tiempo que han de ser suaves y flexibles para adaptarse a sus movimientos.
- Estimulación temprana: De hecho, podemos empezar a estimular al niño desde antes de que comience el gateo y los primeros pasos con suaves masajes en los pies aprovechando la hora del baño o el cambio de pañal. También se recomienda aprovechar el masaje para hacer pequeños estiramientos en la zona de la pantorrilla, flexionando y estirando el pie con suavidad. Permitirles caminar descalzos puede evitar que lo hagan de puntillas. Otra manera sencilla de estimular los pies es permitir que el niño vaya descalzo y que experimente diferentes superficies como la madera, la hierba o la arena.
La importancia del equipo multidisciplinar
Entre ellos encontramos la conducta, la visión, causas emocionales u otros, siendo lo más recomendable acudir a un centro especializado y consultar con un equipo multidisciplinar, compuesto por varios especialistas que trabajan en equipo y que desde cada una de sus áreas especializadas - como fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia, neuropsicología, optometría, ortopedia y podología - abordarán el tratamiento de la forma más global posible.
Los padres y las familias son la otra parte del equipo, y del tratamiento. La generalización en casa de las pautas y recomendaciones por parte de los profesionales del equipo hacen que todo lo que se trabaja en las sesiones salga reforzado. En casa es importante mantener la rutina, las tareas y actividades de la vida cotidiana, pero se pueden integrar juegos y actividades que el niño/a las tome como hábito, siempre pautadas por los especialistas.
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