¿Por qué mi perra no quiere amamantar a sus cachorros? Causas y soluciones

24.10.2025

Tener cachorros en casa es una experiencia bella pero compleja. Imaginemos que nuestra perra ha estado embarazada y acaba de tener una camada: ¿qué pasa si no se comporta como esperamos? ¿Qué tipo de inconvenientes podemos llegar a experimentar? En esta entrada intentaremos responder a todas las preguntas que más se suelen repetir ante esta nueva situación incluida la clásica: «¿por qué mi perra no quiere a sus cachorros?«.

Comportamientos comunes y sus significados

¿Por qué mi perra muerde a sus cachorros?

Si notamos que nuestra perra gruñe o muerde a los bebés, lo más probable es que este enseñándoles las primeras lecciones de crianza. Solo tendríamos que actuar si vemos que no hay un motivo para esos mordiscos o que son una respuesta desproporcionada. Lo más frecuente es que estos mordiscos sean siempre controlados y no tengamos que preocuparnos por ello más de la cuenta.

Pese a esto, hay madres que rechazan a sus crías. De hecho, y aunque pueda parecernos sorprendente, muchas veces la perra puede llegar a comerse a uno o a todos los bebés. Es un comportamiento más del reino animal, y suele venir precedido de problemas de salud de las crías. La perra está en un nivel alto de estrés, y puede considerar que la cría es débil o que no se puede hacer cargo de ella por cualquier motivo.

¿Por qué mi perra aparta a sus cachorros?

Una respuesta habitual entre las perras que acaban de parir es esconder a sus crías. Con ello pretenden alejarlas de las miradas y protegerlas llevándolas a un sitio más seguro. Si no respetamos este comportamiento, probablemente veremos cómo la madre se pone agresiva con nosotros.

Asimismo, cambiar a los perros de lugar puede ser un síntoma de ansiedad por parte de la madre. Es normal que queramos coger a los pequeños desde su llegada a este mundo. Pero esto lo que hace es generarle miedo y ansiedad a la perra. Su instinto la llevará a apartarlos de nosotros para calmar el nivel de estrés y garantizar la seguridad de los bebés.

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Para que no los ubique en sitios peligrosos, lo mejor que podemos hacer es prepararle previamente un espacio seguro. Tendremos que habilitar una zona en nuestro hogar tranquila, donde la perra se sienta cómoda para cuidar y alimentar a sus bebés.

También es muy recomendable no cogerlas demasiado para evitar que aumente el nivel de estrés de nuestra perra. Podemos acariciarlos y ayudar a nuestra perra a protegerlos, pero siempre tenemos que intentar que sea ella la que nos invite a echarle una mano.

¿Por qué mi perra deja solos a sus cachorros?

Es muy fácil pensar en «mi perra no quiere a sus cachorros» cuando los ignora durante un tiempo. Sin embargo, tras el parto, lo más normal es que la perra se sienta cansada y aletargada. La fatiga puede llevarle a descuidar a los recién nacidos; en algunos casos, puede que incluso los ignore. Pero esta pasividad no es sino una muestra del cansancio que experimenta el animal después del parto.

Los casos de abandono antes del primer mes son poco frecuentes. Lo normal es que la madre empiece a dejar solas a las crías a partir de los 2-3 meses, cuando ya empiezan a valerse por sí mismas.

¿Por qué mi perra no da de comer a los cachorros?

Durante el primer mes de los pequeños, es fundamental que reciban alimento por parte de la madre para su supervivencia. Si esto no se produce, debemos entender que la perra no es que no quiera amamantar, sino que no puede.

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El estrés, el miedo y la ansiedad pueden hacer que la perra no sea capaz de producir leche. Si no cuenta con un espacio seguro para ella y para los bebés, su estado emocional influirá en la capacidad para alimentarles.

Otras razones que pueden hacer que la perra no alimente correctamente a los bebés es que sufra eclampsia, una metritis aguda o una mastitis, entre otras enfermedades. En estos casos, lo mejor que podemos hacer es llevarla al veterinario para solucionar cualquier tipo de complicación.

Entender los cambios comportamientos de la perra durante estos meses es clave para saber responder a las nuevas necesidades. Debemos respetar su instinto maternal hacia los cachorros y no interferir en sus actitudes a no ser que esté en peligro su vida o la de las crías.

Mastitis Canina: Una causa común

La mastitis canina es una condición muy común en las perras que están lactando a sus cachorros, estén recién paridas o ya tengan varios días o semanas los pequeños, aunque también puede presentarse en perras con embarazos psicológicos. Esta condición consiste en una inflamación e infección de las mamas que puede producir grandes dolores y molestias en la perra. Además, ocasiona una pérdida de calidad en la leche materna haciendo que la misma, al estar infectada, no nutra correctamente a los cachorros e incluso puede llegar a producirles la muerte. Identificar los síntomas y atender a tu mascota para impedir o tratar esta condición resulta fundamental para garantizar su bienestar y el de la camada, si la hay.

La mastitis en perras es la inflamación que se produce en las mamas de esta, suele ir acompañada por una infección, aunque puede darse sin que haya infección, y que puede ser producida por varios aspectos.

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Entre las causas más comunes de la mastitis en perras podemos encontrar que durante la lactancia canina los cachorros se apilan en las tetas de su madre para obtener la leche que tanto necesitan y presionan esta zona con sus patas y uñas, lo que en ocasiones puede producir lesiones en las mamas de la perra, que al contar con un sistema inmune debilitado por el reciente parto puede ser víctima de infecciones en esta zona.

Dichas infecciones producirán una serie de síntomas en las mamas de la perra pero, adicionalmente, las bacterias podrán infectar también la leche y transmitirse a los cachorros mediante esta, ocasionándoles en casos más severos la muerte. Es muy importante vigilar de cerca la salud de nuestra perra con el fin de hacer que la misma esté saludable durante el amamantamiento, e impedir al mismo tiempo que los cachorros enfermen.

Esta infección puede producirse por otros problemas, no solo porque los pequeños arañen las mamas y también puede darse en perras con embarazo psicológico.

Es normal que mientras la perra está dando de mamar se encuentre cansada e incluso un poco delgada, sin embargo en una condición natural una perra amamantando suele comer y así reponer energías. Cuando la observamos muy decaída es momento de prestar atención para identificar los síntomas de la mastitis en perras.

Síntomas de mastitis en la perra:

  • Apatía
  • Fatiga y malestar general
  • Pérdida del apetito
  • Inflamación y dureza extrema de las tetas
  • Irritación y enrojecimiento en las mamas
  • Gran sensibilidad al tacto y dolor en las mamas
  • Secreción sanguinolenta y con pus
  • Bultos o protuberancias
  • La perra evita dar de mamar a los cachorros por el dolor
  • Fiebre
  • Ritmo cardíaco rápido
  • Irritabilidad
  • Vómitos
  • Diarrea

Síntomas en los cachorros:

  • Pérdida de peso o falta del aumento de peso habitual y constante en los pequeños
  • No maman lo suficiente
  • Debilidad
  • Quejidos y malestar
  • Problemas digestivos, como diarreas y vómitos
  • Problemas de piel y pérdida de pelo

Ante estas señales resulta imprescindible consultar al veterinario cuanto antes. Si detectas alguno o varios de los síntomas mencionados anteriormente y sospechas que tu perra tiene mastitis, es muy importante que lleves a tu perra de inmediato al veterinario. Un especialista podrá diagnosticar si se trata de mastitis y ofrecer el mejor tratamiento antibiótico para la pronta recuperación de tu perra. Además es muy probable que en estos casos sea necesario dar leche maternizada a los cachorros a través de un biberón hasta el momento en el que puedan tomarla solos para luego pasar a ingerir sólidos, el especialista te indicará la mejor forma de hacerlo.

Una vez detectas algunos de los síntomas mencionados y llevas a tu perra al veterinario, el especilaista tendrá que revisar a tu fiel amiga para poder dar un diagnóstico certero, comentando si se trata realmente de este problema o de otro.

Aunque la perra necesita que la leche materna se extraiga, NO es recomendable que los cachorros sigan mamando si la madre tiene mastitis. El motivo es que, por un lado la madre puede que no les deje acercarse debido al dolor que siente y si insisten esta puede acabar reaccionando mal. Por otro lado, si la leche llega a estar llena de toxinas y bacterias los cachorros seguramente acabarán enfermando. Por tanto, lo mejor es que los cachorros pasen a tomar biberón.

El veterinario es el único que puede recetar un tratamiento y decidir cuál será el mejor para cada caso. Cuando se detecta inflamación de este tipo, y sobre todo si hay infección, el tratamiento debe ser agresivo para evitar que empeore, puesto que son muy comunes las complicaciones de esta afección cuando no se trata o no se trata adecuadamente.

Normalmente, el tratamiento para la mastitis canina implica extraer la leche materna que queda retenida, antibióticos, antiinflamatorios e incluso se contempla la cirugía en casos en los que haya abscesos, tumores u otras complicaciones.

El tratamiento antibiótico suele ser de amplio espectro y suele durar unas 2 o 3 semanas. Si el problema se cronifica o se alarga conviene dar el antibiótico que sea más adecuado según los resultados del cultivo, es decir contra los microorganismos específicos que estén causando el problema. Además es importante revisar las patas de los cachorros para asegurarte de que no tienen heces, de ser así deberás limpiarlas bien.

Si la perra te permite acercarte sin dificultad entonces es conveniente limpiar las mamas con una gasa estéril empapada en agua varias veces al día.

Embarazo psicológico

¿Has observado que tu perra tiene secreción de leche y sabes que no está preñada? ¿No ha tenido cachorros y, por tanto, no debería estar lactando? Si es tu caso, es normal que tengas dudas y te preguntes qué le está pasando. La razón por la que sucede esto a algunas perritas es la pesudogestación o falsa preñez. Se trata de un desequilibrio hormonal que se da en la producción de progesterona, lo cual prepara a las perras para la gestación, aunque en este caso no es real, y afecta también a la producción de prolactina, aumentándola y dando lugar a la leche en las mamas o una secreción parecida.

Como hemos mencionado al principio, la principal razón de que tu perra tenga secreción de leche sin estar gestante o preñada es porque tiene embarazo psicológico, también conocido como pesudogestación o falsa preñez.

Este problema solo se presenta en las perras que no están esterilizadas o castradas, pues se trata de un desajuste hormonal en el que se eleva el nivel de progesterona, que a su vez incrementa el nivel de prolactina, la hormona que hace que las mamas produzcan y segreguen leche.

Es un problema que aunque es tratable y se pasa, existe una gran tendencia a repetirse y a causar otros problemas de salud secundarios, sobre todo si sucede a menudo, como una mastitis, piómetra o mucha ansiedad, entre otros. Por este motivo, los veterinarios recomiendan la esterilización o la castración, siendo esta segunda la que mejor resultados ofrece.

No obstante, es necesario que el veterinario haga pruebas y detecte el motivo de esta subida de progesterona y prolactina, ya que puede haber varios, como el simple ciclo del celo algo desajustado o un nivel muy elevado de estrés. Otra causa del embarazo psicológico en perras bastante frecuente es el hecho de haberla cruzado varias veces con machos y que no haya resultado un embarazo.

De todas formas, lo primero que hay que observar, y mejor si lo hace un veterinario, es si realmente se trata de leche o pseudoleche (un líquido algo blanquecino pero mucho más acuoso que la leche materna), ya que también es posible que se trate de pus. Si la perra tiene pus en las mamas, seguramente, saldrá poca cantidad y será más espeso que la leche. Además, aunque puede ser blanquecino, en poco tiempo se torna amarillento o incluso verdoso en casos más avanzados de infección.

Los principales síntomas de un embarazo psicológico en perras son muy similares a los que se dan cuando sí hay gestación. Se trata tanto de síntomas físicos como de comportamiento.

El veterinario tras hacer la revisión y las pruebas que necesite para su diagnóstico ofrecerá las mejores opciones de tratamiento en cada caso. Generalmente, en los casos leves de embarazo psicológico en perras, este problema suele solucionarse por sí mismo sobre las tres semanas o un mes desde que empezaron los síntomas. No obstante, será necesario ofrecerle ciertos cuidados para que sea más fácil su recuperación, pues recordemos que lo está pasando mal y sufre bastante estrés.

Cuidados para perras con embarazo psicológico:

  • Ofrécele mucho cariño y atención.
  • Aplica alcohol alcanforado en las mamas de tu perra. Este producto ayudará a prevenir una posible infección y a que deje de lamerse la zona, ya que no le gustarán el olor y el sabor. Es vital que no se siga lamiendo las mamas, pues este lamido estimula la producción de leche materna, como hacen los cachorros al mamar.
  • Ayúdale a hacer más ejercicio, aumenta la cantidad de paseos diarios y juega más con ella. Esto hará que se libere estrés y ansiedad, así como que sus niveles hormonales se estabilicen con más facilidad.

Si no se trata en absoluto este desajuste hormonal o si se permite que vaya reapareciendo periódicamente tras cada celo, las consecuencias son varias.

Consecuencias de la pesudegestación en perras:

  • Enfermedades secundarias como mastitis o infecciones de las mamas.
  • Dolor y malestar generalizado.
  • Fiebre.
  • Cambios graves de comportamiento.
  • Depresión.
  • Estrés y ansiedad.
  • Rechazo a salir de casa.

Por este motivo, es necesario tratar el problema correctamente desde que se diagnostica y seguir todos los consejos del veterinario para solucionarlo.

Para ello hay que pensar en prevenir el embarazo psicológico en perras. La mejor solución para ello, sin duda, por ser la más recomendada por los veterinarios es la esterilización o la castración de la perra.

Como sus hormonas reproductoras (progesterona y prolactina) ya no estarán en funcionamiento, no podrá haber desniveles que provoquen una subida que afecte de esta forma al animal.

Lactancia y alimentación de la madre

Tras el parto llega el momento de amamantar a los cachorros. Al nacer los cachorros empiezan a mamar. Las primeras horas de su alimentación es muy importante ya que van a alimentarse del calostro de la hembra. Tras el calostro los cachorros seguirán mamando leche materna para completar su crecimiento. Así aproximadamente hasta las 4-6 semanas de vida, pero no siempre la lactancia es sencilla. En algunos casos, la madre no es capaz de alimentar a los cachorros porque no produce nada de leche o la cantidad que produce no es suficiente. Esto puede relacionarse por una alimentación insuficiente de la perra tras el parto. En este momento el animal necesita más calorías para recuperarse del parto y poder alimentar a todos los cachorros.

Lo ideal para la alimentación de cachorros lactantes es utilizar alguno de los preparados para lactantes que hay en el mercado. Existen muchas marcas diferentes. Estos preparados se venden en polvo y hay que añadir agua caliente para reconstituirlo.

Consideraciones adicionales

La etapa de lactancia materna de los cachorros puede durar entre uno o dos meses y debemos vigilar intensamente, para asegurarnos que la madre esté suficientemente alimentada y todos los pequeños reciban su dosis diaria de leche materna. La lactancia en la perra es físicamente la etapa de mayor exigencia para la perra, durante la cual sus necesidades energéticas aumentan de tres a cuatro veces más de lo normal. Esto se debe a que produce alrededor de tres veces su propio peso corporal en leche durante seis a siete semanas. Además no solo es una cuestión alimenticia, también implica un proceso de aprendizaje y de establecimiento de lazos afectivos que será fundamental para el equilibrio mental del cachorro y su posterior desarrollo.

Dependiendo de múltiples factores como la raza, edad, progenitores, alimentación, ejercicio y tipo de vida llevados durante la gestación, el número de cachorros de una camada puede variar muchísimo. No obstante, una hembra sana y bien alimentada debería ser capaz de amamantar a todos o casi todos sus cachorros. Las perras pertenecientes a razas de tamaño mediano o grande pueden soportar la lactancia de seis o siete cachorros sin ningún refuerzo especial, aunque son bastante frecuentes los partos de ocho cachorros, y esto si requerirá de atenciones más específicas.

En cambio en perras de razas pequeñas o razas toy con varios cachorros, puede darse una complicación llamada eclampsia, que es la carencia de calcio que afecta a las perras lactantes.

Este es uno de los nutrientes esenciales que precisan los hambrientos cachorros neonatos y que la madre canina trata de facilitarles en la cantidad que necesitan.

Sin embargo, debilitada tras el parto, su cuerpo no siempre produce el calcio a la misma velocidad que lo demanda la camada. La eclampsia es una urgencia veterinaria, provoca en la perra fiebre y convulsiones, que pueden desencadenar una parada cardíaca.

La importancia de una buena alimentación durante la lactancia en la perra

El primer requisito para que los cachorros reciban una completa alimentación es que la madre esté bien alimentada.

De esta forma, desde la clínica veterinaria os pautamos la cantidad, calidad, tipo y frecuencia de las raciones a suministrar a vuestra perra, que pueden llegar a cuatro o cinco comidas diarias. El alimento más adecuado para una madre que está amamantando a sus cachorros es un pienso especial para perros en crecimiento. El pienso para cachorros contiene gran cantidad de proteínas, calorías y calcio que es lo que más perderá la madre a través de la leche al dar de mamar a sus cachorros.

El tamaño y competitividad de los cachorros varia considerablemente, por lo tanto esto nos obliga a cerciorarnos de que todos reciben su ración de leche materna. Es común que los perritos más fuertes y dominantes acaparen los pezones con más leche, apartando a sus hermanos y relegándoles a otras mamas. Aunque esto supone un modo de competencia natural y hasta cierto punto positiva para su desarrollo, se debe vigilar que los más débiles reciban la leche necesaria para su crecimiento. Controlaremos su peso a diario los primeros 10 días y a partir de entonces cada 4 ó 5 días. No todos los cachorros pesarán lo mismo ni subirán de peso de la misma manera, pero sí que siempre se debe vigilar que el peso va aumentando en todos ellos.

Los cachorros al mamar incorporan durante los 8 ó 10 primeros días de vida, los anticuerpos y nutrientes vitales que les aporta la leche materna ( el llamado Calostro ), inmunizándolos contra las enfermedades más frecuentes. Por eso es tan importante asegurarnos de que todos lo consigan y en los casos de camadas numerosas en las que el número de cachorros es superior al de mamas disponibles, tendremos que retirar por turnos de dos horas a los animales que ya han mamado, rotándolos con sus hermanos de forma que todos tengan oportunidad de mamar.

La segunda semana de la lactancia en la perra

A partir de la segunda semana, para ayudar a la perra, se puede empezar a complementar con un suplemento de leche maternizada canina. Las leches no maternizadas caninas se diferencian básicamente en la cantidad de lactosa que contienen. La lactosa es el hidrato de carbono fundamental de la leche. Cada especie de mamífero tiene el intestino diseñado para digerir la cantidad de lactosa que contiene la leche de su madre, y si tiene más, la digestión será más difícil y se pueden producir diarreas. Por eso no se aconseja usar otro tipo de leche que no sea la específica para cachorros. Para amamantarles de forma artificial debemos utilizar un biberón, el cual esterilizaremos introduciéndolo durante unos minutos en agua en ebullición. La leche maternizada canina, basada en la leche materna se compra en tiendas especializadas o clínicas veterinarias.

El número de tomas de los cachorros va disminuyendo en función de las semanas, siendo de 12 veces al día la primera semana, 10 veces la segunda y a las 4 semanas ya sólo tomarán 4 veces al día. Debemos tener muy en cuenta el esfuerzo que esto supone sobre todo las primeras semanas.

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