Miel y Toxoplasmosis en el Embarazo: ¿Qué Debes Saber?
Durante el embarazo, es fundamental cuidar la alimentación para asegurar la salud tanto de la madre como del bebé. Muchas futuras mamás se preguntan qué pasa si toman miel en el embarazo. La miel es un alimento con un sabor muy atractivo para endulzar los platos de una forma natural. En el caso de las embarazadas, éstas pueden tomar miel, en pequeñas cantidades, siempre que se cumplan una serie de requisitos (que esté pasteurizada) y que no haya contraindicaciones específicas.
Beneficios de la Miel Durante el Embarazo
La miel es fuente de vitaminas y minerales y, por tanto, es un alimento con muchas propiedades. Por su contenido en azúcares, la miel resulta ideal en casos de fatiga y cansancio, pues es un alimento muy energético. Esta sensación es muy común en la embarazada, sobre todo, al inicio del embarazo, cuando aparecen los primeros síntomas, y al final del mismo, debido al aumento de tamaño de la barriga y a la ralentización de la circulación sanguínea. El azúcar de la miel se transforma en energía a los 15 segundos de consumirla.
- Por ejemplo, la miel contiene ácido fólico o vitamina B9, un nutriente imprescindible antes y durante el embarazo.
- Si la miel se toma con limón, ayuda a asimilar mejor el hierro por parte del organismo.
- La miel resulta muy digestiva y tiene un ligero efecto laxante, ideal en caso de que la futura mamá sufra de estreñimiento. Este trastorno es muy común en la gestación, debido a la influencia de las hormonas y al tamaño de la barriga.
¿En qué casos no se puede tomar miel en el embarazo?
Sin embargo, antes de tomar miel si estás embarazada, deben tener en cuenta dos casos:
- En el caso de sufras diabetes gestacional, debes consultar con tu ginecólogo si puedes o no tomar miel. A aquella mujer que desarrolle diabetes durante el embarazo, le diagnosticarán diabetes gestacional. Suele evaluarse con el Test O’Sullivan, una prueba de glucosa que se realiza en el segundo trimestre del embarazo.
- En segundo lugar, como sucede con otros alimentos como la mozzarella, la miel tiene que estar pasteurizada, pues, de lo contrario, podría contener algunas bacterias, como el clostridium bolulinum, que puede causar botulismo.
- En mujeres gestantes que sean intolerantes a la fructosa, también estaría totalmente desaconsejada. La fructosa es un azúcar simple (monosacárido) presente de forma natural en una gran cantidad de frutas, algunas verduras y en la miel. Asimismo, también lo podemos encontrar en productos alimentarios procesados como bollería, bebidas azucaradas, etc. Las frutas que más sintomatología suele producir son la manzana, la pera, las ciruelas, las cerezas, los albaricoques, los melocotones y las frutas deshidratadas en general. Además, otros productos, como la miel, las mermeladas y los refrescos, también son mal tolerados por la mayoría de las personas que sufren intolerancia a la fructosa.
Por ello, es muy importante que, a la hora de comprarla, prestes mucha atención a la etiqueta y compruebes que la miel haya sido sometida a un proceso de pasteurización o de altas temperaturas, para eliminar los posibles microorganismos patógenos.
¿Cómo tomar miel en el embarazo?
En general, se recomienda no superar las dos o tres cucharaditas de miel al día, siempre que se cumplan los requisitos necesarios para consumirla de forma segura.
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Se puede tomar diluyéndola en una infusión o leche caliente, untada en una tostada con mantequilla, en forma de caramelos, etc.
¿Cómo saber si la miel está pasteurizada?
La miel pasteurizada es la que se ha sometido a un proceso de calentamiento entre 78 y 82 grados centígrados durante 2-3 minutos. Este proceso, además de eliminar las posibles bacterias con las que la futura mamá pueda contagiarse, ayuda a diluirla y a que permanezca líquida durante más tiempo. Por ello, la miel cruda, no pasteurizada, tiene un aspecto menos fluido y más compacto.
¿Puede la miel causar botulismo en el feto durante el embarazo?
Si la miel no ha sido sometida a un proceso de pasteurización y contiene esporas de clostridium botulinum, éstas sí que podrían pasar al feto y causar botulismo.
Toxoplasmosis en el Embarazo: Riesgos y Prevención
La toxoplasmosis es una infección que no suele producir síntomas graves en las personas que tienen un sistema inmunológico saludable. De hecho, muchas de ellas habrán pasado la enfermedad sin haberse dado cuenta. Sin embargo, la toxoplasmosis cobra especial importancia en las mujeres embarazadas, ya que puede afectar gravemente al feto y/o a la placenta, incluso provocar un aborto.
Por estos motivos, para evitar el riesgo de infección durante el embarazo, los especialistas recomiendan seguir unas pautas especiales de higiene y alimentación.
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¿Qué es la toxoplasmosis?
La toxoplasmosis es una enfermedad parasitaria producida por el protozoo llamado Toxoplasma gondii. Un parásito es un organismo que vive a costa de otro de distinta especie (el hospedador), alimentándose de él al mismo tiempo que lo debilita, pero sin llegar a matarlo.
Normalmente, son los gatos los que contraen esta enfermedad por la ingesta de heces o carne de otros animales contaminados. A continuación, el parásito se reproduce en su intestino y acaba en sus excrementos.
En cuestión de días, este parásito se vuelve infeccioso y, además, es resistente a la mayoría de los desinfectantes. Por tanto, es capaz de vivir en el suelo si las condiciones de temperatura y humedad son óptimas para él.
Es importante saber que habitualmente los gatos infectados aparentan estar sanos.
¿Cómo se contagia la toxoplasmosis?
Cabe destacar que la toxoplasmosis no se contagia por el contacto directo con los gatos. Como hemos dicho, el parásito se transmite a través de sus heces. Por tanto, es importante que las mujeres embarazadas no manipulen los excrementos de sus gatos.
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Además, es conveniente que vigilen a estos animales en caso de tenerlos en casa para que no puedan comer carne cruda (pájaros o ratones) o estar en contacto con otros gatos callejeros.
Otras vías de infección de la toxoplasmosis son las siguientes:
- Comer carnes crudas o poco cocinadas contaminadas con el parásito. No comer carne cruda ni poco cocinada, así como pescados, lácteos o huevos crudos. Esto incluye embutidos curados como el jamón serrano, el chorizo, el salchichón y el lomo embuchado.
- Comer vegetales contaminados y mal lavados, que hayan estado en contacto con tierra contaminada en la que han podido defecar animales infectados. Lavar las frutas, verduras y hierbas aromáticas crudas. Si decides emplear productos químicos.
- Beber agua contaminada o leche cruda no pasteurizada.
- Transfusión sanguínea desde un individuo infectado a otro sano.
- Transmisión vertical: la madre gestante transmite por vía placentaria los parásitos al feto.
Síntomas de la toxoplasmosis
La toxoplasmosis es una infección muy frecuente en el ser humano en todo el mundo. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la toxoplasmosis pasa desapercibida debido a que sus síntomas son muy similares a una gripe.
Los síntomas más comunes de la toxoplasmosis, que solo se darán una vez en la vida, son los siguientes:
- Ligera hinchazón de los ganglios linfáticos del cuello sin dolor.
- Dolor de cabeza y dolor muscular. Dolor muscular, rodillas, piernas, espalda...
- Dolor de garganta y fiebre.
- Fatiga.
Normalmente, el parásito permanece dentro del cuerpo por tiempo indefinido sin producir malestar, ya que se mantiene inactivo si el sistema inmune funciona correctamente.
Las mujeres embarazadas pueden presentar estos mismos síntomas o incluso ninguno, pero la gravedad de la infección supone el riesgo de transmitírsela al feto.
Además de las embarazadas, otras personas que deben tener especial cuidado con la toxoplasmosis son aquellas inmunodeprimidas, como los enfermos de SIDA.
Riesgos de la toxoplasmosis en el embarazo
Si la mujer ha sufrido la toxoplasmosis entre 6 y 9 meses antes de quedar embarazada, ésta ya estará inmunizada y no habrá riesgo de transmisión al feto.
Los problemas vienen cuando la mujer contrae la infección por primera vez durante el embarazo o unos pocos meses antes. En este caso, la probabilidad de transmitir la toxoplasmosis al feto es mayor cuanto más avanzada se encuentre la gestación:
- Primer trimestre: 15% de riesgo de transmisión.
- Segundo trimestre: 30% de riesgo de transmisión.
- Tercer trimestre: 60% de riesgo de transmisión.
Sin embargo, la gravedad de la infección en el feto será mayor en las etapas más tempranas del embarazo, es decir, en el primer trimestre. El motivo de esto es que el parásito invade las células y produce lesiones en los tejidos fetales que se encuentran en pleno desarrollo.
El parásito de la toxoplasmosis puede pasar de la madre al feto a través de la placenta. Con el objetivo de tomar las medidas necesarias frente a una toxoplasmosis o evitar su infección, es muy importante que las mujeres embarazadas realicen un análisis de sangre al inicio de la gestación.
Como hemos dicho, si la mujer ya ha pasado la toxoplasmosis, no habrá riesgo de infección. En cambio, si no está inmunizada, tendrá que tomar las medidas preventivas que comentaremos más adelante.
¿Cómo afecta la toxoplasmosis al bebé?
En caso de infección del feto durante el embarazo, las consecuencias pueden ser de leves a graves. En el primer trimestre podría tener lugar un aborto espontáneo y, en los casos más graves, la muerte del bebé antes de nacer o al poco tiempo del nacimiento.
Los bebés que nacen con la infección padecerán lo que se conoce como toxoplasmosis congénita. Algunas de las alteraciones asociadas a esta patología son las siguientes:
- Bajo peso al nacer.
- Prematuridad.
- Alteraciones visuales o ceguera.
- Disminución de la capacidad auditiva.
- Hidrocefalia.
- Ictericia (piel y ojos amarillentos).
- Erupciones en la piel.
- Aumento de los ganglios linfáticos.
- Anemia.
- Trastornos motrices.
- Retraso mental.
- Epilepsia.
- Problemas de aprendizaje.
- Ataques de apoplejía.
La mayoría de bebés con toxoplasmosis congénita no presentan ninguno de estos síntomas al nacer, sobre todo los infectados en la última etapa del embarazo. No obstante, los problemas graves pueden aparecer meses o incluso años después del nacimiento del bebé.
Prevención de la toxoplasmosis durante el embarazo
Todas aquellas mujeres embarazadas o que tengan intención de quedarse pronto, deberán seguir unas medidas preventivas con tal de evitar el contagio del parásito de la toxoplasmosis.
Medidas higiénicas
Las pautas a seguir durante toda la gestación, sobre todo a la hora de cocinar, son las siguientes:
- Lavarse las manos con jabón antes y después de toda manipulación de alimentos, sobre todo carne cruda.
- No tocarse los ojos, la nariz o la boca con las manos sucias.
- Lavar con agua caliente y jabón los mostradores de la cocina, tablas de cortar y todos los utensilios utilizados después de haber estado en contacto con carnes, aves y mariscos crudos.
- Evitar trabajos de jardinería por el contacto con la tierra, donde es posible que haya defecado un gato infectado. No tocar tierra sin guantes.
- Utilizar guantes desechables si hay heridas en las manos para cocinar o entrar en contacto con otra posible fuente de exposición.
- Mantener la comida alejada de las moscas.
Al seguir estas recomendaciones, es posible reducir el riesgo de contagio hasta un 60%.
Medidas alimentarias
Las embarazadas deben llevar una dieta especial y cuidar de su alimentación durante toda la gestación para el correcto desarrollo del bebé, pero también para evitar la toxoplasmosis. A continuación, vamos a comentar algunas recomendaciones alimentarias:
- Congelar la carne unos días antes de cocinarla.
- Hacer la carne muy hecha, ya que el parásito toxoplasma muere a 72ºC. Cocina completamente la carne y el pescado.
- No comer carne curada en sal o ahumada, como el jamón o el salami.
Precauciones con los gatos
- Si el gato está sano, es importante que a partir de ahora su alimentación sea exclusivamente a base de comida especial para gatos y asegurarse que no come carne cruda. Un gato doméstico que no tenga contacto con otros gatos ni salga al exterior no contraerá toxoplasmosis. Ante la duda, no tengas contacto con gatos.
- También sería ideal que otra persona se encargada de la limpieza del gato, sobre todo de la caja de excrementos. Ésta debe vaciarse a diario porque los quistes del parásito en las heces son infecciosos a partir de las 24 horas.
- Es muy poco probable que el gato tenga parásitos en su pelo. No obstante, es conveniente lavarse las manos siempre después de jugar con él y sobre todo antes de manipular comida.
- Por último, es importante evitar que el gato entre dentro de la cocina o del salón en las horas de la comida.
Alimentación Segura Durante el Embarazo
Es esencial seguir una alimentación saludable y segura durante el embarazo. Guarda los alimentos cocinados en el frigorífico, colócalos adecuadamente, pero procura que se consuman en poco tiempo y mantenlos en recipientes cerrados, separados y lejos de los quesos y los alimentos crudos. Las sobras de comida debes refrigerarlas lo antes posible, no deben estar más de 2 horas a temperatura ambiente. Productos cárnicos loncheados y quesos loncheados o rallados industriales.
- Para beber la mejor bebida es el agua. Se recomienda beber entre 2 y 2,5 litros de agua al día (de 8 a 10 vasos).
- Modera el consumo de sal y no superes los 5 g al día, contando la sal añadida en el cocinado y la incluida en los alimentos que compras.
- Distribuye las comidas a lo largo del día de forma regular, aunque el número total de comidas que realices dependerá de tus necesidades.
- Estos consejos son generales. El control del embarazo, incluidas las recomendaciones nutricionales en cada caso, debe realizarlo un profesional sanitario.
Preguntas Frecuentes Sobre Toxoplasmosis y Embarazo
¿Qué riesgos puede tener detectar toxoplasmosis en el embarazo?
La toxoplasmosis es un protozoo llamado toxoplasma gondii que puede afectar por vía transplacentaria al recién nacido. Dependiendo de la fase en la que se produzca la infección, así serán sus consecuencias. En caso de que la mujer se infecte de la toxoplasmosis durante el embarazo hay más posibilidades de que se transmita la infección al feto cuanto más avanzada se encuentra la gestación. Aún así si la transmisión del parásito se produce durante el primer trimestre del embarazo, las consecuencias son más graves. El contagio se puede prevenir siguiendo unas sencillas pautas de higiene y alimentación durante los meses de embarazo.
¿Existe algún tratamiento para la toxoplasmosis durante el embarazo?
Sí. Las mujeres embarazadas que hayan sido infectadas con toxoplasmosis deberán tomar el antibiótico Espiramicina para reducir la probabilidad de transmisión al feto. Por otra parte, en caso de que el feto también esté afectado, el tratamiento adecuado será Pirimetamina y Sulfadiazina para disminuir los daños al bebé. Después del nacimiento, el bebé tendrá que seguir con el tratamiento al menos un año.
¿Cómo es el diagnóstico de la toxoplasmosis en el feto?
Para saber si el feto ha sido infectado con el parásito, será preciso hacer una amniocentesis. Esta prueba se hará siempre que sea posible si la madre padece la enfermedad. Por otra parte, también se llevarán cabo varios controles ecográficos para visualizar si existen anomalías fetales. Si estás infectada por toxoplasmosis, tendrán que hacerte una amniocentesis: tomar una muestra de líquido amniótico para ver si hay presencia de toxoplasma.
¿La toxoplasmosis es una causa de aborto recurrente?
Aunque en el pasado se relacionó este tipo de infección con el aborto de repetición, hoy en día ya no se incluye en la batería de pruebas de infertilidad. Es cierto que la toxoplasmosis puede provocar un aborto espontáneo u óbito fetal, pero una vez la mujer ha sido inmunizada, ya no existirá riesgo para las futuras gestaciones. Otro tipo de infecciones como la clamidia, por ejemplo, sí son una causa de abortos recurrentes.
Conclusión
El consumo de miel durante el embarazo puede ser seguro y beneficioso si se toman las precauciones necesarias, como asegurarse de que esté pasteurizada y consumirla con moderación. Además, es crucial seguir las recomendaciones para prevenir la toxoplasmosis y garantizar un embarazo saludable.
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