Monumento a los Niños Héroes: Historia y Significado
El Monumento a los Niños Héroes conmemora a un grupo de cadetes mexicanos que murieron en la Batalla de Chapultepec durante la guerra entre Estados Unidos y México en 1847. El monumento fue inaugurado en el año 1952 en su honor.
Contexto Histórico: La Guerra de 1847
En la Guerra de 1847, Estados Unidos movilizó tropas a México, invadiendo el país bajo la excusa de que México había violado acuerdos territoriales en Texas. El ejército americano atacó por dos frentes, mientras una parte de las tropas atacaba el norte. La ruptura más cercana para esta invasión se puede llevar al momento que Texas solicita ingresar en los Estados Unidos, petición que fue aprobada por el Congreso estadounidense. A partir de ese momento la tensión entre México y Estados Unidos aumenta.
Después Estados Unidos hace una oferta a México para comprar Alta California y Nuevo México por 15 millones de dólares, pero la oferta fue rechazada y conllevó a la ruptura de relaciones diplomáticas. Para 1947 la invasión ya era un hecho, desde la frontera norte, las costas y pasando por el centro del país, las batallas se suscitaban día con día, la avanzaba hacia la Ciudad de México era cada vez más contundente, al Mando del General Scott, a su paso dejaba derrotas en San Ángel, Churubusco, Padierna, Molino del Rey y la batalla del Castillo de Chapultepec, que fue la última de estas.
La Batalla de Chapultepec
En el marco de esta guerra, se desarrolló la Batalla de Chapultepec el 12 y 13 de septiembre de 1847. En el cerro del mismo nombre se encontraba el Colegio Militar, y varios cadetes permanecieron en él para luchar contra el ejército estadounidense. Muchos de ellos fueron heridos, otros fueron tomados como prisioneros, pero 6 corrieron peor suerte, y fallecieron, son los llamados “Niños Héroes”.
Es aquí; en los días 12 y 13 de septiembre, donde nos encontramos con la batalla del Castillo de Chapultepec, sede de la escuela de formación del Colegio Militar, durando un par de días, comenzó en la madrugada del 12 de septiembre de 1847 cuando los soldados estadounidenses iniciaron un fuerte bombardeo sobre el bosque y Castillo de Chapultepec. Más de siete mil soldados estadounidenses al mando del general Winfield Scott, asaltan el Castillo de Chapultepec, defendido por Nicolás Bravo, Mariano Monterde como segundo mando y Santiago Felipe Xicotécantl, jefe del Batallón de San Blas, al que se agregan los alumnos del Colegio Militar, entre ellos: Juan de la Barrera, Agustín Melgar, Vicente Suárez, Francisco Márquez, Fernando Montes de Oca y Juan Escutia, suman sólo un poco más de ochocientos efectivos los jóvenes mexicanos defensores del castillo.
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El día 13, al amanecer, nuevamente se realizaron bombardeos al Castillo, mucho más vivos que el día anterior, pero misteriosamente a las nueve de la mañana el fuego cesó, debido a que los soldados estadounidenses habían comenzado el ascenso del cerro. El general Bravo en cuanto observó el movimiento de las tropas enemigas, mandó aviso al general Santa-Anna, pidió parque y refuerzos; Santana juzgó que Chapultepec no sería asaltado, y no lo reforzó, considerando mejor, defender el desemboque de las calzadas de Anzures y la Condesa. Se dio una lucha feroz entre los soldados estadounidenses y los mexicanos del Batallón de San Blas, lamentablemente a pesar de los grandes esfuerzos, los invasores con el paso de la batalla ganaban terreno y lograron llegar al Castillo. Al término de la jornada las cifras eran escalofriantes: cerca de 400 soldados habían desertado; alrededor de 600 murieron y de los cadetes 6 perdieron la vida.
Los Niños Héroes
Los Niños Héroes son uno de los personajes más venerados de la historia mexicana. Sus cuerpos fueron depositados en un monumento construido en su memoria, en el bosque de Chapultepec.
En su cara principal aparecen los nombres de los que tiempo después serían conocidos como los Niños Héroes: Juan de la Barrera, Agustín Melgar, Francisco Márquez, Vicente Suárez, Fernando Montes de Oca y Juan Escutia. En las otras caras del monumento se hallan las listas de nombres de los integrantes de la 1ª Compañía, comandada por el capitán Domingo Alvarado, entre ellos José T.
Por decreto del 3 marzo de 1884, se establecerá que en el Colegio Militar se pase lista de presentes a los cadetes muertos en 1847, debiéndose contestar con las palabras: ¡Murió por la patria!
El Monumento: Un Símbolo de Heroísmo
El primer monumento en honor a todos estos héroes que pelearon para defender a su patria mexicana contra la invasión estadounidense fue un obelisco de unos seis metros de altura. El monumento fue construido a instancias del general Sóstenes Rocha -exalumno y entonces Director del Colegio Militar, que logró que el presidente Manuel González otorgara fondos para erigir el monumento. Su construcción fue promovida por la Asociación del Colegio Militar, fundada en septiembre de 1871 por varios excombatientes que defendieron el país durante la guerra contra Estados Unidos (1846-1848).
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Historia o Mito
Desde finales del siglo XIX, la epopeya de los cadetes del Colegio Militar ya había permeado en la conciencia colectiva como una de las narraciones clásicas de la historia de México. Todo tipo de historias se crearon alrededor de los “niños héroes”. En aras de la construcción del altar de la patria -a donde el sistema político mexicano del siglo XX llevó a sus héroes para legitimarse en el poder-, muchas se exageraron, otras se distorsionaron y no pocas fueron inventadas. Se dice que los niños héroes, “ni eran niños ni eran héroes”. Ésta es una verdad a medias. Sin embargo, no queda lugar a dudas que sí fueron héroes por varias razones -aunque el concepto en sí mismo es excesivo-: por haber tomado las armas para defender el territorio nacional; porque no tenían la obligación de permanecer en el Castillo por su condición de cadetes y decidieron quedarse voluntariamente; porque con escasas provisiones y pertrechos militares, resistieron el bombardeo de más de un día, bajo el fuego de la artillería enemiga que hacía cimbrar Chapultepec entero.
Quizás el mayor mito que rodea a los “niños héroes” es la conmovedora escena en la cual, Juan Escutia, -que no era cadete del Colegio Militar, toma la enseña tricolor y decide arrojarse desde lo alto del Castillo de Chapultepec antes que verla mancillada por los invasores. Escutia no murió por aventarse envuelto en una bandera hacia el vacío, el cayó abatido a tiros junto con Francisco Márquez y Fernando Montes de Oca en el jardín Botánico. Sin embargo; fue por mucho tiempo, la leyenda romántica más socorrida de la historia oficial, pero la heroica hazaña del pabellón nacional no sucedió en el Castillo de Chapultepec, sino días antes, el 8 de septiembre, en la sangrienta batalla de Molino del Rey y otro fue su protagonista.
Por razones políticas, la historia de los niños héroes adquirió la dimensión de un “cantar de gesta” durante el periodo del presidente Miguel Alemán. Para tratar de agradar a los mexicanos colocó una ofrenda floral en el antiguo monumento a los niños héroes en Chapultepec y expresó: “un siglo de rencores se borra con un minuto de silencio”. Para apaciguar los ánimos y resaltar los egregios valores de la mexicanidad sobre la amenaza exterior, el gobierno decidió recurrir a la historia.
Pero la manipulación de la historia no llega solo ahí; el sistema político mexicano manipuló la historia y le negó su lugar a otros personajes que también participaron en 1847. Hoy sabemos que los seis cadetes que cayeron combatiendo no eran los únicos que tomaron las armas para defender a la patria.
| Nombre | Detalles |
|---|---|
| Juan de la Barrera | Cadete del Colegio Militar |
| Agustín Melgar | Cadete del Colegio Militar |
| Francisco Márquez | Cadete del Colegio Militar |
| Vicente Suárez | Cadete del Colegio Militar |
| Fernando Montes de Oca | Cadete del Colegio Militar |
| Juan Escutia | No era cadete del Colegio Militar |
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