Nena Ponte Guapa: Origen y Significado en el Contexto de la Violencia Verbal

28.10.2025

El lenguaje, un instrumento de comunicación, puede convertirse en un arma sutil pero poderosa de violencia. Un ejemplo de ello es la expresión "Nena, ponte guapa", aparentemente inofensiva, pero cargada de connotaciones que perpetúan estereotipos y desigualdades de género.

En su sección «Todo es lenguaje» del programa de radio, Montolío pidió a los oyentes que enviaran sus experiencias continuando la frase «Un caso de violencia verbal contra las mujeres se da cuando…». Y el resultado son decenas de casos que aluden a diferentes situaciones en las que el lenguaje insulta.

Todos los ejemplos forman parte de una base de datos que el programa ha cedido al centro de recursos para mujeres La Ciba, del Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet, para que sirva de estudio y sea utilizada por investigadores de las violencias machistas.

«La existencia de estos sesgos no significa que todos los hombres sean acosadores -señalan Montolío y el director del programa radiofónico, Carles Mesa-. Todos, hombres y mujeres, tenemos los sesgos machistas muy incorporados y hemos de ser conscientes para poder erradicarlos.

En el experimento lingüístico y sociológico han participado sobre todo mujeres, con edades comprendidas entre los 20 y los 83 años y con profesiones muy variadas: médicas, ingenieras, informáticas, jardineras, amas de casa, dependientas, científicas, periodistas, alcaldesas, maestras, altas directivas… de diferentes comunidades autónomas, que han aportado una información muy valiosa, porque muestran esos sentidos del lenguaje que hacen daño y que siguen vigentes.

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El director de No es un día cualquiera, Carles Mesa, considera que los medios de comunicación deben esforzarse para que las mujeres estén representadas.

Cuando los oyentes completaron la frase «Un caso de violencia verbal contra las mujeres se da cuando…» revelaron casos en los que se alude al cuerpo, al aspecto o a la juventud de las mujeres como lo más importante que tienen, lo que indica que se sigue machacando con que las rubias son tontas y las guapas han escalado puestos no por su inteligencia precisamente.

Otros se refieren a que las ideas de las mujeres son menos importantes que las de los hombres. Por ejemplo, esta denuncia: «En el comité de empresa doy mi opinión sobre un tema conflictivo y me preguntan: “¿Eso es idea tuya o te ha dicho tu marido que lo digas?”».

Y también hay quejas en las que se aprecia que las expresiones utilizadas en el trabajo restan valor a las habilidades de las mujeres y fomentan su discriminación. Así lo señala otra de las participantes: «En la empresa en la que trabajo se refieren a los técnicos masculinos como el arquitecto tal o el ingeniero cual.

Aluden también a otra insistente cantinela: las mujeres no tenemos conocimientos técnicos, no sabemos de números ni de finanzas y parece que necesitamos al lado la voz masculina para todo.

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Por eso, Estrella Montolío invita a practicar la prueba de la inversión. Pongamos por caso: un hombre sale en bicicleta por la vía verde de su pueblo y un grupo de mujeres ciclistas le gritan que no lleva el piñón adecuado, que no va bien sentado, que no lleva las ruedas en condiciones… ¿A que es inconcebible?

El origen del experimento surgió de una entrevista que le hicieron a Flor de Torres, fiscal delegada de violencia de género de la Junta de Andalucía, en el espacio «Todo es lenguaje». Torres denunciaba que a menudo la violencia verbal no se considera una agresión y que los juristas no siempre la interpretan como un posible delito.

Carles Mesa señala: «Lo más sorprendente de los audios recibidos es que las y los oyentes tuvieran tantas ganas de contar sus experiencias. Uno de los audios que dice «Te haría de todo, guapa» refleja la hostilidad con la que han de lidiar muchas mujeres jóvenes en el espacio público.

Lo envió una oyente, psicóloga y terapeuta sexual, que ha sido testigo de cómo se utiliza el lenguaje para humillar. Dice que cuando las mujeres no responden a las insinuaciones del provocador se las tacha de feas y estrechas.

Y como otras muchas personas, considera que los piropos groseros dichos por desconocidos en la calle son deshumanizantes, implican una cosificación, reducen a la mujer a ser un objeto sexual, son intrusivos y constituyen una clara expresión vertical de poder.

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La fonoteca puesta en marcha por Estrella Montolío en RNE incluye unos 130 audios que aluden a numerosos estereotipos y sesgos que podrían formar parte de clasificaciones muy variadas.

A continuación, se presentan algunos ejemplos de situaciones donde se manifiesta la violencia verbal contra las mujeres:

  • «Cuando al salir de un consejo de departamento, protesté porque no estaba de acuerdo con un tema que se había decidido y un colega varón me dice: “Tú, como eres guapa no lo entiendes”.
  • «Era ejecutiva en una empresa y mis números se diferenciaban de los del resto. Un compañero me dice: “María Ángeles, los clientes te prefieren porque los calientas”.
  • «Un compañero me dice: “¿Y te vas a dejar las canas? Vas a parecer una bruja”.
  • «Tras una reunión de trabajo con dos mujeres altos cargos en una multinacional, un compañero comenta que ha ido muy bien porque venían muy dispuestas a escuchar nuestras ideas y otro contesta con sorna: “Así me gustan a mí, dispuestas”, y un tercero añade: “¿Habéis visto cómo iba vestida fulanita, no puedo creer que haya venido a una reunión de trabajo con una falda tan corta”.
  • «Cuando llegas al trabajo, apenas sin dormir bajo los efectos de los ansiolíticos, entras en la oficina que compartes con siete hombres, agentes de la Guardia Civil, y uno de ellos, el jefe, que junto con otro compañero ocupan y solo ocupan su puesto de trabajo, al responder a mi saludo de buenos días, le añaden a mi nombre el “señorita” y expectantes me observan como cada mañana para ver qué llevo debajo del abrigo.
  • «Un conocido me dijo que, cuando va caminando por la calle, mira a las mujeres con las que se cruza y les pone nota. Por ejemplo, poco pecho, un seis; un buen culo, te pongo un ocho».
  • «Cuando en una reunión llena de hombres en la que eres la única mujer, se hace un chiste o comentario machista, seguido del “disculpas a la presente”.
  • «En una reunión familiar, mi cuñado me dice que soy una mujer demasiado mayor para tener una relación conmigo -él tiene un año más que yo-.
  • «Cuando les comentas a tus compañeros de trabajo que vas a viajar a Panamá o a Sudáfrica para dar una formación, asistir a una reunión o trabajar con las comunidades y te preguntan: “¿Te vas sola?”. A un hombre nunca se lo dirían. Y si voy, por ejemplo a Siria o a Irak, además de esa pregunta después viene: “¿Y no tienes miedo?”.
  • «Lo he escuchado en unas jornadas en Toledo a una ponente: “Detrás de un gran hombre, hay una gran mujer”. ¿Cómo que detrás?
  • «Después de una evaluación en el instituto, saqué muy buenas notas y mi madre fue a hablar con uno de mis profesores. Me quedé boquiabierta cuando mi madre me cuenta: “Me ha dicho que no eres especialmente inteligente, pero que eres tan trabajadora”.
  • «Cuando en la empresa en la que trabajas se refieren a los técnicos masculinos como el arquitecto tal o el ingeniero cual.
  • «Algunos comentaristas deportivos se refieren a las mujeres como “las chicas” del baloncesto o “las chicas” del balonmano y cuando se refieren a los grupos masculinos dicen la selección.
  • «El director del departamento le pide al secretario administrativo que mande un correo electrónico con una información a las tres Marías. Las tres Marías éramos profesoras de la Universidad.
  • «Cuando te dicen: “Nadie te va a querer como yo te quiero”.
  • «Trabajo en un sector que tradicionalmente ha sido masculino y en reuniones, cuando hablas, la actitud es de no tomarte en serio».
  • «Un día, un compañero me dice que yo debería cobrar menos que él por el mismo trabajo que hacemos (soy médico de familia).
  • «Mi jefe me dice: “Si quieres mi puesto, dímelo”. Y un compañero: “Tú lo que quieres es hacerte con el puesto del jefe”.
  • «Cuando quieres acceder a una promoción en tu carrera y tu jefe, rodeado de otros directivos, te dice: “¿Pero te vas a presentar con 52 años?, deja paso, mujer”.
  • «Cuando estás informando desde una zona de alto riesgo y alguien dice: “Ella aquí, dejando a sus hijos en casa”.
  • «Cuando voy en bicicleta para hacer una pequeña ruta por la vía verde de mi pueblo y señores ciclistas que no me conocen de nada me dicen que mi postura no es la adecuada, ni el tamaño de la bici, ni el piñón que llevo puesto, ni la presión de las ruedas.
  • «Aparcando un día, bastante bien, por cierto, me adelantó el que estaba detrás y muy amablemente sacó su cabeza por la ventanilla y gritó alto y claro: “Como folles igual que aparcas…”.
  • «Cuando ante cualquier situación adversa, se acaba diciendo: “Mujer tenías que ser”».
  • «En la peluquería, llega un técnico a instalar un aparato nuevo y le está explicando a la dueña el funcionamiento y delante de varias empleadas y un solo empleado, el técnico dice: “¿Quiere que se lo explique al chico?”.
  • «Entro a trabajar en un taller de una siderurgia, comparto trabajo con 300 hombres y al mes se me acerca un compañero para decirme que ya he probado lo que es trabajar como un hombre, que donde mejor estamos es haciendo nuestras labores y no quitando el trabajo a chavales de la comarca.
  • «He estado trabajando haciendo inspecciones en el mundo rural y lo que más me molestaba es que me llamaran “nena”; ni por mi nombre ni por el apellido, “nena”. Y en el mismo ambiente, a la hora del almuerzo, a mí no me ponían las olivas o la ensalada que les ponían a ellos.
  • «Cuando en el taller de reparación de automóviles propiedad de mi marido, estás limpiando el baño o la oficina y cualquier hombre que entra dice: “Ya hacía falta aquí una mujer, así está esto de limpio”.
  • «Voy a preparar unas oposiciones y les cuento a mis amigos que me voy a encerrar a estudiar y a ellos solo se les ocurre decir: “¿Y qué va a pasar con tus hijos?”.
  • «En la cocina de mi casa, estábamos hablando con mi suegro, mi marido y mi cuñado y cuando mi suegra quiso intervenir, su marido le dice: “Tú calla, que no tienes nada que decir”. Me quedé horripilada de su reacción y le dije: “Pero usted de qué va, claro que tiene qué decir, faltaría más”.
  • «Trabajo en un hospital y aprobé unas oposiciones fuera de mi comunidad y la mayoría de la gente que me conocía, incluidos mis compañeros, me preguntaban: “¿Y qué vas a hacer con tus hijos?”.
  • «Acudes por primera vez al servicio de mediación familiar y cuando están cumplimentando la ficha, me preguntan por la ocupación y les contesto que soy madre y ama de casa y la persona que apuntaba los datos pone “desocupada”. Le repetí que había dicho madre y ama de casa y que pusiera eso.

Estos ejemplos ilustran cómo la violencia verbal se manifiesta en diferentes ámbitos de la vida, desde el laboral hasta el familiar, y cómo afecta a la autoestima y la confianza de las mujeres.

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