Contracciones en la Semana 25 de Embarazo: Causas y Tratamiento

03.11.2025

La semana 25 del embarazo marca el inicio del séptimo mes, situándose dentro del tercer trimestre. Durante este período, es común que las futuras madres experimenten diversas sensaciones y cambios en su cuerpo.

Cambios en la Madre en la Semana 25

El cuerpo de la embarazada experimenta transformaciones significativas a medida que el bebé crece rápidamente. La altura del fondo uterino, que es la distancia entre el pubis y el útero, alcanza aproximadamente los 25 cm.

A medida que avanza el embarazo, el centro de gravedad del cuerpo se desplaza hacia adelante para facilitar la marcha. Es esencial mantener una buena postura para prevenir dolores de espalda.

Además, la progesterona puede causar digestiones más lentas y un cierre incompleto de la válvula de entrada al estómago, lo que puede provocar ardores y reflujo gástrico debido al ascenso de los ácidos estomacales. La acumulación de gases también es común.

Por esto, se recomienda a las embarazadas evitar la ingesta de comidas pesadas, no tomar bebidas con gas y descansar tras la comida sentada, no recostada.

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Es común que el cabello de la embarazada luzca más brillante y abundante debido a la acción de las hormonas androgénicas, que reducen la caída del cabello. Sin embargo, también puede aumentar la cantidad de vello corporal.

Otras molestias típicas en la semana 25 de embarazo incluyen el estreñimiento, el cloasma, las estrías, los calambres en las piernas y las hemorroides. Todos estos síntomas también pueden presentarse en embarazos gemelares.

Cambios en el Feto a las 25 Semanas

En la semana 25 de embarazo, el feto continúa creciendo y su tamaño puede compararse con el de un brócoli. Los núcleos de osificación en el interior de los huesos comienzan a endurecerse, fortaleciendo su esqueleto. La piel del bebé está arrugada y su cabeza se cubre de pelo, aunque este no será el definitivo.

Contracciones en el Embarazo

Durante el embarazo, es común experimentar diferentes tipos de contracciones, cada una con características particulares:

  • Contracciones descritas por ALVAREZ Y CALDEYRO (1950): Son de baja intensidad, limitadas a una pequeña porción del músculo uterino y ocurren aproximadamente cada 3 minutos.
  • Contracciones de BRAXTON-HICKS (1872): Tienen una intensidad variable y una frecuencia menor a 1 cada 10 minutos. Ocupan una porción extensa del músculo uterino y son desordenadas en cuanto a su aparición. No son dolorosas, pero pueden resultar molestas.
  • Contracciones de parto: Son rítmicas, con alrededor de 3 contracciones cada 10 minutos, y de una intensidad importante, manifestada por dureza abdominal y dolor fuerte en la zona suprapúbica, a veces irradiado a la zona lumbar.

Las contracciones de Braxton Hicks son contracciones fisiológicas que aparecen a partir de la semana 20-30 de gestación y aumentan en frecuencia e intensidad a medida que se acerca la fecha probable de parto, pudiendo ocasionar lo que se denomina “el falso trabajo de parto”.

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Su duración es de alrededor de 30 segundos y su frecuencia es muy variable. Es normal tenerlas demasiado seguidas (1 cada 2 a 3 minutos) o más espaciadas, 2 a 3 contracciones durante 1 hora.

¿Es Normal Tener Contracciones en la Semana 25 de Embarazo?

Sí, es posible experimentar contracciones de Braxton Hicks en la semana 25 de embarazo. Estas contracciones son irregulares y no aumentan de intensidad. La embarazada puede sentir un dolor ligero cuando su tripa se pone dura, pero desaparece al poco tiempo.

¿Cómo son las contracciones de Braxton Hicks?

Las contracciones de Braxton Hicks se caracterizan por sensaciones de endurecimiento y relajación del útero. En general, son suaves (especialmente en el segundo trimestre), pero también pueden ser dolorosas. Las contracciones de Braxton Hicks pueden comenzar con una sensación parecida a los dolores menstruales, pero pueden volverse más intensas en las últimas semanas del embarazo.

¿Dónde se sienten las contracciones de Braxton Hicks?

Puedes notar las contracciones de Braxton Hicks como una sensación de endurecimiento principalmente en la parte inferior del abdomen y la región pélvica o cerca de la parte superior del útero.

¿Cuánto duran las contracciones falsas?

La duración y frecuencia de las contracciones de Braxton Hicks pueden variar de una mujer a otra, pero generalmente no van aumentando en intensidad ni duración, lo cual las diferencia de las contracciones reales del parto. Estas contracciones de práctica no tienen un patrón fijo y se irán por sí solas. También es común que las contracciones de Braxton Hicks se detengan o disminuyan si te mueves o cambias de posición.

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¿Cuándo pueden empezar las contracciones de Braxton Hicks?

Las contracciones de Braxton Hicks suelen comenzar en el tercer trimestre. Si no es tu primer embarazo, podrías notarlas también en el segundo trimestre. Las contracciones de Braxton Hicks son más probables en las siguientes situaciones:

  • Después de practicar actividad física, como ejercicio o sexo
  • Por la tarde o por la noche
  • Cuando estás deshidratada o cansada
  • A medida que se acerca la fecha de parto

Cómo aliviar o detener las contracciones de Braxton Hicks

Por suerte, hay algunas formas de aliviar las molestias provocadas por las contracciones de Braxton Hicks.

  • Muévete. Intenta cambiar de posición si estás sentada o acostada, o da un breve paseo si es posible. El movimiento puede ayudar a que estas contracciones disminuyan.
  • Hidrátate. Las contracciones falsas también son más probables cuando estás deshidratada. Bebe mucha agua, especialmente a medida que se acerca la fecha de parto.
  • Descansa y relájate. Si has estado activa, acuéstate y descansa, o haz algo que te ayude a relajarte, como darte un baño.

Diferencias entre Contracciones Verdaderas y Falsas

Es crucial distinguir entre las contracciones de Braxton Hicks y las contracciones de parto reales. La siguiente tabla resume las principales diferencias:

Característica Contracciones de Braxton Hicks Contracciones de Parto Reales
Regularidad Irregulares, la frecuencia no aumenta Regulares, con intervalos predecibles, se vuelven más seguidas
Intensidad No se vuelven más intensas La frecuencia y la intensidad aumentan
Localización Parte delantera del cuerpo Empiezan en la parte baja de la espalda y se irradian hacia el abdomen
Alivio Un cambio en la actividad o posición puede disminuirlas o detenerlas Un cambio en la actividad o posición no las detiene

¿Cuándo Preocuparse por las Contracciones de Braxton Hicks?

Aunque las contracciones de Braxton Hicks generalmente son inofensivas, es importante consultar al médico si se presentan signos de parto prematuro, tales como:

  • Calambres abdominales o presión
  • Cambios en el flujo vaginal (un flujo claro, rosado, marrón o con restos de sangre podría indicar que se ha expulsado el tapón mucoso)
  • Dolor sordo en la parte baja de la espalda
  • Romper aguas

Además, si las contracciones de Braxton Hicks están acompañadas de otros síntomas como dolor en la parte baja de la espalda, presión pélvica, aumento del flujo vaginal o sangrado vaginal, o si estás de menos de 37 semanas y tienes contracciones regulares o frecuentes, debes acudir inmediatamente al médico. Podrían tratarse de signos de parto prematuro.

Parto Prematuro

El concepto de parto prematuro se refiere a aquel nacimiento que ocurre antes de la semana 37 de embarazo. Cuanto antes se produzca el nacimiento prematuro, más inmaduro será el bebé y mayor será el riesgo de problemas graves. Dependiendo del momento del embarazo en el que se produzca, los bebés prematuros se clasifican en:

  • Prematuro extremo: nacimiento prematuro antes de la semana 28.
  • Muy prematuro: entre la semana 28 y 32 de gestación.
  • Prematuro moderado-tardío: parto ocurrido entre la semana 32 y 37.

Causas del Parto Pretérmino

Se estima que entre el 5 y el 15% de los nacimientos ocurren de forma prematura. Aunque en algunos casos se puede identificar la causa, en muchos otros la etiología es desconocida.

Factores de Riesgo Gestacionales

Algunas condiciones durante la gestación pueden aumentar la posibilidad de parto prematuro, como por ejemplo:

  • Embarazo múltiple.
  • Polihidramnios: presencia excesiva de líquido amniótico.
  • Problemas uterinos o insuficiencia cervicouterina.
  • Defectos en la placenta: desprendimiento prematuro o placenta previa.
  • Ganancia de peso insuficiente o excesiva en el embarazo.
  • Sangrados en el embarazo.
  • Poco tiempo entre embarazos (sería recomendable dejar un intervalo de 18 meses entre un parto y un nuevo embarazo).

Factores de Riesgo Maternos

Ciertas condiciones en la mujer embarazada pueden incrementar la amenaza de sufrir un parto prematuro. Si antes de la semana 37 de gestación se experimenta alguno de estos síntomas, es importante acudir cuanto antes al hospital:

  • Sangrado vaginal.
  • Dolor o presión abdominal, especialmente en la parte baja.
  • Dolor de espalda que no cesa.
  • Contracciones regulares y frecuentes.
  • Expulsión del tapón mucoso.
  • Rotura prematura de membranas, que conlleva una pérdida acuosa por la vagina. Puede ser un goteo o de manera más abundante.

Pruebas Diagnósticas

Cuando una mujer presenta síntomas de parto prematuro, existen pruebas médicas que se pueden realizar para confirmar el diagnóstico:

  • Monitorización de las contracciones.
  • Medición del cuello uterino por ecografía, para ver si está acortado.

También podría realizarse un análisis de la secreción vaginal para ver si se trata de líquido amniótico o para detectar ciertas infecciones.

Si la mujer está en trabajo de parto prematuro, será hospitalizada. El principal objetivo será frenar las contracciones (tocólisis) y administrar fármacos para la maduración de los pulmones del bebé (corticoides).

Tratamiento ante un Posible Parto Prematuro

Siempre que sea posible, la primera estrategia será retrasar el nacimiento. Cuando la mujer está ingresada en el hospital por trabajo de parto prematuro, se administra suero de forma intravenosa para que esté lo mejor hidratada posible. Además, cabe la posibilidad de que el médico suministre fármacos llamados tocolíticos para frenar el trabajo de parto y las contracciones uterinas.

Para evitar problemas respiratorios en el bebé, es muy probable que se administren corticoides a la embarazada que estimulan la maduración de los pulmones fetales.

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