¿Qué es la atracción sexual hacia menores? Definición y consideraciones importantes

22.11.2025

La atracción sexual hacia menores es un tema complejo y delicado que requiere una comprensión precisa y responsable. Es fundamental diferenciar entre la atracción como un deseo o fantasía y la acción de abuso, que constituye un delito grave.

Definiciones clave

Pedofilia

La pedofilia es la atracción o deseo sexual recurrente hacia menores preadolescentes (generalmente menores de 10 años). Puede implicar deseos, pensamientos, fantasías y/o conductas. Está considerada como una parafilia o desviación sexual.

Pederastia

La pederastia es cualquier comportamiento realizado que implique a un menor y/o adolescente para obtener estimulación sexual, o para estimular sexualmente al menor o a una tercera persona. Es lo que comúnmente se conoce como abuso sexual infantil.

La pederastia puede implicar un contacto físico directo (p.ej. tocar los genitales o los pechos de una niña) u otros tipos de comportamientos sin contacto físico (p.ej. contacto físico con el menor (p.ej. baña, intercambiar material de explotación sexual infantil, etc).

Diferencias importantes

No todos los pedófilos son pederastas. Algunos de ellos rechazan de forma activa y abierta cualquier tipo de contacto sexual con menores y son conocidos como pedófilos abstinentes. No obstante, junto con otros variables, la pedofilia es un factor de riesgo para la violencia sexual infantil.

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Por tanto, hay pederastas que no son pedófilos, es decir, que no sienten atracción sexual hacia menores y/o adolescentes y que su motivación no es inicialmente sexual, aunque siempre está presente el desequilibrio de poder. Por tanto, es necesario intervenir adecuadamente para minimizar este riesgo o evitar nuevas víctimas.

¿Es un delito tener pensamientos o fantasías sexuales con menores?

No. Si sólo se limitan a pensamientos o fantasías sexuales no te pueden detener ya que esto no constituye un delito. No obstante, tener este tipo de fantasías puede aumentar el riesgo de acabar cometiendo un acto de violencia sexual hacia un menor o adolescente.

Causas de la pedofilia

Aún no está del todo claro cuál es la causa de la pedofilia. La evidencia disponible, hasta el momento, señala que algunos factores que pueden estar potencialmente relacionados con la pedofilia y la hebefilia son la exposición prematura a determinados patógenos, pequeñas anomalías en determinadas estructuras cerebrales, factores de riesgo prenatales o perinatales, déficits neurocognitivos o de funcionamiento cerebral, aprendizaje desviado o deficitario de la sexualidad o predisposición genética, entre otros.

No obstante, los estudios disponibles son limitados y es necesaria una mayor investigación al respecto. Lo que parece más probable es que no haya una única causa de la pedofilia y que ésta se pueda desarrollar o manifestar a través de diferentes vías.

La importancia de buscar ayuda profesional

Aunque no hayas realizado este tipo de comportamientos u otros parecidos, si sientes atracción, deseos o tienes pensamientos o fantasías sexuales con menores y/o adolescentes, es importante que busques ayuda profesional especializada.

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Si crees que sientes este tipo de interés sexual o en alguna ocasión has tenido pensamientos o fantasías sexuales con menores y/o adolescentes, es importante que reciba atención profesional especializada.

Cualquier persona que esté preocupada por sus pensamientos, fantasías, conductas, deseos y/o atracción sexual y que además esté motivada para recibir terapia y trabajar con un/a profesional especializado/a para aprender a cambiar y manejar todo aquello que le preocupa.

Los estudios señalan que la pedofilia es un factor de riesgo de la violencia sexual infantil y es necesario que se trate de manera adecuada para evitar o prevenir que estos pensamientos o fantasías pasen a la acción y generen nuevas víctimas.

¿Qué pasa si me doy cuenta de que he tenido tentaciones de hacer alguna cosa que sé que no debería hacer?

Evita cualquier situación o circunstancia que pueda aumentar el riesgo o que facilite que estas “tentaciones” se conviertan en actos reales (p.ej. lugares donde hayan menores y/o adolescentes, ver pornografía, quedarte solo con un menor…). Pero sobre todo busca ayuda urgentemente.

Tratamientos disponibles

Los tratamientos psicológicos tienen como objetivo enseñar o consolidar las habilidades necesarias para prevenir nuevas situaciones de riesgo y aprender a controlar el propio comportamiento. La evidencia científica señala que los programas de base cognitivo-conductual son los que proporcionan los mejores resultados. Es importante que el tratamiento sea administrado por profesionales especializados y que se adapte a las necesidades de cada persona, ya que las circunstancias y los factores que influyen sobre su comportamiento pueden ser muy diversos.

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Los tratamientos médicos o farmacológicos se centran en reducir el deseo sexual hacia los menores y/o adolescentes a través de la administración de diversos fármacos (p.ej.

La duración del tratamiento es variable y depende de muchos factores relacionados con cada caso, como pueden ser las necesidades a abordar, las características de la persona, la evolución y logro de los objetivos, etc. En general, los programas específicos se alargan durante varios meses, con una sesión diaria, semanal o quincenal, dependiendo del contexto donde se lleve a cabo.

Consecuencias legales y sociales del abuso sexual infantil

El contacto sexual (o el intento de tenerlo) con menores y/o adolescentes constituye un delito en nuestro código penal que implica condenas de hasta 15 años de prisión. Además de las consecuencias legales, también es habitual la ruptura o pérdida de vínculos y relaciones (de pareja, familiares, de amistad, etc.), la pérdida de trabajo, la imposibilidad de llevar a cabo determinados oficios, el rechazo social, etc.

Pero lo más grave es que puedes producir graves secuelas físicas y psicológicas sobre el menor o el adolescente a corto y largo plazo, que perdurarán durante su etapa adulta. Porque se encuentra en una etapa evolutiva que no le permite entender la interacción sexual de la misma manera que un adulto. De hecho, se encuentra en una clara desventaja cognitiva, psicológica, física, emocional, social y económica respeto del adulto.

Por tanto, independientemente de su comportamiento (no debemos olvidar que los menores muestran curiosidad y realizan conductas de exploración sexual propias de su estadio evolutivo, pero sin que esto implique que un adulto o adolescente deba participar observándole o incitándole a hacerlo, ya que implicaría un abuso sexual), el consentimiento de un niño, una niña o adolescente (o de una persona mayor pero con alguna discapacidad física o psíquica) no se puede considerar válido o lícito.

¿Se puede "curar" la pedofilia?

De momento, no disponemos de evidencias que indiquen que se pueda “curar” o modificar la pedofilia y, de hecho, no constituye el objetivo principal del tratamiento.

El papel del entorno en la violencia sexual infantil

De hecho, los estudios señalan que el 80% de las personas que cometen actos de violencia sexual infantil pertenecen a un entorno cercano de la víctima (p.ej. familiares, cuidadores, conocidos, etc.). Son personas que provienen de cualquier clase social o nivel educativo, algunas están casadas o tienen pareja estable y son de cualquier orientación sexual. Aunque muchos de ellos son hombres, también hay una proporción de mujeres que llevan a cabo este tipo de actos. Así mismo, la violencia sexual infantil puede ser cometida por adultos, jóvenes u otros menores.

¿Dónde buscar ayuda?

Para encontrar al/la profesional especialista más cercano a ti, puedes contactar con PrevenSI.

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