Nutrición Infantil: Claves para una Alimentación Saludable y Equilibrada

05.12.2025

La nutrición es un pilar fundamental en el desarrollo infantil. Durante el año 2023, La Voz de la Salud ha acompañado a sus lectores, acercándoles las voces de expertos nacionales e internacionales en diversos ámbitos sanitarios. La nutrición, el cuidado de los más pequeños y la atención a las enfermedades neurodegenerativas han sido temas de gran interés.

¿Qué hacer cuando un niño no come?

Según Carlos González, pediatra y autor de varios libros sobre crianza, alimentación y salud, es crucial tener claro que los niños sí comen, a menos que estén muy enfermos. Para distinguir si un niño realmente no come, hay que observar su peso. Si empieza a perder peso, es necesario llevarlo al médico. Si, por el contrario, está feliz, juega, salta y engorda más o menos, significa que sí come, aunque a los padres les parezca que no.

Los niños comen menos de lo que los padres imaginan, y mucho menos de lo que algunos médicos o enfermeras recomiendan. Está demostrado científicamente que algunos comen más del doble o casi el triple que otros de la misma edad. Como los adultos, no todos comemos lo mismo. A los adultos les respetamos cualquier manía que tengan con la comida, en cambio, los niños parece que tienen que comer de todo.

El papel de la nutrición en la prevención del cáncer

El bioquímico Valter Longo es reconocido mundialmente por sus investigaciones en el campo del envejecimiento y la longevidad, así como de las enfermedades relacionadas con esto. Uno de los principales protagonistas de los estudios de Longo es el ayuno.

La dieta de la longevidad tiene mucho que ver con el cáncer. En el sentido de que una célula cancerosa es una célula rebelde y a estas células no les gusta tener entornos extremos en los que no estén cómodas. Así, podemos ver cómo las células cancerosas cuando nosotros hacemos ayuno sufren mucho más.

Lea también: Incidente en Aeropuerto de Moscú

Estábamos investigando el ayuno contra el envejecimiento y nos dimos cuenta de que el mismo gen que controla la protección contra el envejecimiento es el que está siempre encendido, por así decirlo, cuando tenemos un paciente con cáncer: los oncogenes. Entonces aprendimos que ningún cáncer va a saber protegerse por definición.

Inflamación y alimentación

La inflamación crónica es un mal moderno en constante auge por factores muy presentes en nuestra vida como el estrés, una alimentación cada vez más pobre en nutrientes, un mal descanso, poca exposición solar y un abuso de alcohol, drogas y fármacos. La doctora Gabriela Pocoví, nutricionista y dietista experta en inflamación, explica que la inflamación es un proceso que ocurre en nuestras células del sistema inmunitario para defendernos de cualquier potencial agresor que nuestro cuerpo detecte. Lo que sucede es que estamos expuestos a muchos factores ambientales que están desatando esa inflamación.

Yo diría que hoy en día el estrés de una vida acelerada, la cantidad de cosas que hacemos y el poco descanso que le damos a nuestro cuerpo es uno de los factores más influyentes. Y, sobre todo, la alimentación, que es una de las cosas de las que hablo en el libro. Al final creo que es una especie de bucle: si tienes una vida acelerada es normal que acudas a alimentos rápidos. Si una persona no tiene tiempo, va a comer cosas de fácil acceso. Eso lleva a que la alimentación sea cada vez más baja en nutrientes, a que cada vez tengamos más deficiencias nutricionales, más déficits de vitamina D, magnesio u omega 3. Son nutrientes que nos ayudan a mejorar el ambiente de inflamación.

Nutrición artificial: Técnicas de soporte nutricional

Las técnicas de soporte nutricional o de nutrición artificial son la administración de los nutrientes en el aparato digestivo.

  • Nutrición enteral oral: Se toman por boca productos obtenidos de los alimentos y diseñados especificamente para que tengan muchas calorías, o algún nutriente determinado según la enfermedad del niño. Estos productos se denominan “fórmulas o módulos nutricionales”, aunque tradicionalmente se usa de manera errónea el término “batido”. Las fórmulas se comercializan de forma líquida o en polvo y se suelen saborizar para que sepan a vainilla, chocolate, fresa, etc.
  • Nutrición enteral por sonda: Se administran dichas fórmulas a través de un tubo fino, largo y flexible. La colocación de las sondas de alimentación puede molestar unos segundos, pero después no se notan. Cuando la alimentación por sonda es necesaria durante un tiempo largo (más de 3 a 6 meses), debería realizarse una ostomía en quirófano, que pasará inadvertida bajo la ropa del niño y con la que puede realizar una vida normal, sin la incomodidad de la salida accidental frecuente de las sondas y el estigma social de su visualización, etc.

Vuelta a la rutina y hábitos saludables en la alimentación infantil

Según Mapi Herrero, nutricionista especializada en la alimentación infantil, familiar y de lactancia, cada día es una nueva oportunidad de reiniciarse. En la alimentación no existen los puntos de “no retorno” así que siempre hay hueco para la esperanza en este sentido.

Lea también: Guía de Compra: Mochila Infantil

En verdad, la rutina se recupera según se establece, es decir, en cuanto volvemos a casa el cerebro de los peques asume que las cosas cambian, por lo que se puede volver a cocinar como siempre, como se hacía antes de ir de vacaciones. Mi consejo es no hacer nada más que reiniciar.

Cuando entendemos cada septiembre como “un nuevo comienzo” tenemos que evaluar nuestra relación con la comida, porque los hábitos se construyen día a día, no es cuestión de una fecha límite y cambio radical.

Lo de que el desayuno es la comida más importante del día es un mito, todas las ingestas tienen su importancia. En el caso de los niños y el desayuno hay un problema añadido y es que para muchos peques, la hora de desayunar no está sincronizada con su necesidad de comer, me explico. Cuando nos despertamos, necesitamos un tiempo para “conectar cables” y en muchas casas, el horario y las prisas necesarias para poner el día en marcha hacen que los niños no desayunen a gusto.

Lo más sencillo siempre es recurrir a la fruta, que sea de proximidad y de temporada, de cualquier tipo, y se puede presentar sola o combinada con otras. Aunque, ojo con la cantidad que a veces nos pasamos con las expectativas. También hay otras opciones, que son casi infinitas. Desde una tostada con aceite de oliva virgen extra, hasta restos de la cena anterior, siempre que sea saludable, como ocurre con la tortilla de patata, por ejemplo. Eso sí, pienso que debemos dejar de lado el famoso desayuno de un lácteo, con un cereal y una fruta, porque al final, ha terminado siendo un vaso de leche con cereales azucarados o galletas y un zumo.

Para el cacao en polvo, podemos optar por cacao puro desgrasado. Pero hay que tener en cuenta que el cambio va a ser un proceso, porque si hoy le pones el de toda la vida y mañana le echas el cacao puro, te lo va a poner de sombrero, como se suele decir. Para las galletas no hay alternativas saludables. Existen algunas con mejores o peores ingredientes, pero todas deben tener un consumo ocasional. Por su parte, en cuanto a los cereales industriales, tenemos más opciones. Se debería buscar en el etiquetado que sean integrales y que no lleven azúcar, ni edulcorantes.

Lea también: Un relato inspirador: El Niño de las Monjas

Pienso que las prisas por entrar al trabajo, llegar al transporte escolar o al colegio, directamente, hacen del desayuno una comida atropellada. Los pequeños necesitan tiempo para despertar, vestirse, asearse y también para comer.

Ningún alimento individual es imprescindible, en cambio, los nutrientes que nos aportan sí lo son, por eso, cuanto más limitada sea la lista de la compra, más riesgo de carencias nutricionales hay. Para mí, aquí es indispensable contar con el asesoramiento de un dietista-nutricionista pediátrico que nos ayude a entender las necesidades de nuestro peque y con qué alimentos cubrirlas. Eso sí, pienso que la base de una lista de la compra familiar debería contener frutas, verduras, hortalizas, legumbres y frutos secos.

Hay una herramienta visual muy útil, que todos los dietistas-nutricionistas utilizamos en consulta, que es el plato saludable de Harvard. Este se basa en dividir el recipiente en tres: cubrir la mitad con verduras, un cuarto con proteína y otro cuarto con hidratos de carbono. Aunque es importante destacar que en niños pequeños, las proporciones varían, claro. Pero además, para mí hay tres claves. La primera de ellas es que haya variedad de colores, texturas y sabores.

Depende de muchos factores como son los horarios, la actividad, el apetito o incluso los hábitos de la familia. Lo importante es cubrir los requerimientos, algo que a veces se puede hacer con tres o cuatro comidas y, otras veces, necesitamos seis o siete.

No, de hecho suele ser una percepción de la familia. Habitualmente los niños comen lo que necesitan en función de la oferta que tienen. Si toman cosas muy calóricas, optan por menos cantidad. Por ejemplo, si el niño come un bollo a media mañana, será normal que la comida no le apetezca porque no tendrá hambre y porque, seguramente, sea algo menos apetecible que el sabor del bollo. Por otro lado, la capacidad gástrica de una persona es, aproximadamente, del tamaño de su puño y esto se cumple en los niños. Cuando yo explico esto a las familias, entienden mucho mejor la cantidad que su hijo come y, la mayor parte de las veces, se calman.

La comida es comida y la tomamos para cubrir las necesidades de nuestro cuerpo. Cuando tenemos una relación saludable con ella, somos capaces de gestionar el hambre y la saciedad sin restricciones y sin emociones contradictorias como culpa o vergüenza, habituales en muchos adultos cuando comen cosas “que no deben”. Si durante la infancia acostumbramos a los peques a utilizarla como herramienta para gestionar emociones, que es lo que hacemos con los premios, castigos y chantajes, estamos creando una relación disfuncional. Por otro lado, los premios nunca son alimentos saludables y los castigos habitualmente sí lo son, algo nada coherente.

La educación alimentaria empieza desde que estamos en la barriga de nuestra madre. Es por todo esto que en numerosas ocasiones, cuando las familias reciben un bebé y se plantean iniciar la alimentación complementaria, buscan cambiar la forma de comer, para hacerlo de forma más saludable “por el bebé”, pero ese bebé ya lleva mucho tiempo tomando lo mismo que el resto de la familia. Todos los miembros deben comer lo mismo, porque los niños no solo escogen lo que les ponemos a su alcance, ven lo que nosotros consumimos y muchas veces lo prefieren a lo que hay en su plato.

Esta es fácil, que la familia consuma más verduras, desde que saben que quieren tener un bebé, antes de quedarse embarazados, incluso. Esconder verduras nos sirve como “parche” porque conseguimos que coman los nutrientes que tienen esos vegetales, pero no logramos familiarizarles con los vegetales, por lo que o se las escondemos toda la vida o no hemos hecho nada. Entre los 3 y los 6 u 8 años todos los peques pasan por una época de rechazo a las verduras que es fisiológica, es decir, normal.

Es totalmente normal que los gustos de los peques cambien, puede que el brócoli sea su alimento preferido y de repente un día diga «que asco» y se acabó. Lo más importante en estos casos es tomarlo con naturalidad y no hacer nada. Una frase que repito mucho a las familias, en estos casos, es que lo toque aunque sea para sacarlo del plato. Eso, ya es un éxito. Además, recomiendo seguir incluyendo los alimentos rechazados en el menú o en las recetas familiares. Aunque nunca les vamos a obligar a comerlo si no quieren, tampoco vamos a evitar todo lo que no les gusta.

Recetas creativas para que los niños coman verduras

Muchas veces para las mamás y los papás es un verdadero reto el cómo hacer que un niño coma verduras. Por eso en este artículo queremos daros diferentes opciones de recetas de verduras para niños. Aunque no hay unas verduras para niños mejores que otras, sí que hay algunas de ellas que tienen sabores más amargos. Esto puede hacer que las rechacen con mayor facilidad. En este caso podemos optar por verduras que sean más dulces. La calabaza o el calabacín, la zanahoria... son alternativas con las que casi seguro que se acierta.

Se trata de saber cuáles le gustan más y utilizarlas en la alimentación habitual, dándole a probar aquellas que no le gustan tanto de vez en cuando. Y, sí, es verdad que transformar los alimentos en verdaderas obras de arte funciona casi siempre. Por eso, una buena opción es hacer composiciones o dibujos con los ingredientes. Esto es muy rápido de hacer, ¡y muy vistoso! Por ejemplo, en una ensalada de legumbres, se puede hacer la forma de una carita con trocitos de aceituna.

También puede funcionar mezclar las verduras que más les gusten con una pequeña cantidad de las verduras que les gusten menos. Las pizzas siempre son una buena opción.

Ideas de recetas con verduras para niños:

  • Pizzas de berenjena: Corta las berenjenas en rodajas de, más o menos, un centímetro de grosor. Sécalas con un papel de cocina y ponlas separadas en una bandeja. Hornéalas durante unos 20 minutos, con el horno precalentado a 180º C. pon por encima un poco de salsa de tomate y queso rallado. Termina con un poco de orégano. También puedes añadirle algún otro ingrediente como tiras de pechuga de pollo a la plancha o atún. Introdúcelo en el horno otra vez hasta que se funda el queso.
  • Pizza de coliflor: Ralla la coliflor, casca un huevo y añádele especias al gusto. A continuación, haz una mezcla homogénea. extiende la masa en forma de base de pizza. Hornéala a 180º unos 20 minutos. Déjala enfriar y ponle por encima los ingredientes que más le gusten, por ejemplo, salsa de tomate casero, unos tomates cherrys cortados, etc. Añade un poco de queso rallado por encima y ¡voilá!
  • Fingers de calabacín: Para empezar, corta los calabacines en palitos de unos 2 cm de ancho y unos 6 o 7 cm de largo. para que se impregnen. Mientras tanto, prepara el rebozado mezclando pan rallado, queso rallado y especias al gusto. y ponlos separados en una bandeja de horno, sobre papel para horno.
  • Sándwich con patés vegetales: Empieza por asar las verduras al horno. Los más habituales suelen ser de pimiento rojo o de berenjena con unas pocas especias al gusto.
  • Hamburguesas caseras con verduras: Sencillamente, a la hora de prepararlas en casa, añade las verduras que les gusten. Zanahoria, calabacín, cebolla, pimientos, espárragos, nabo, puerro... ¡cualquier opción es buena!

Durante la infancia, los niños están aprendiendo a relacionarse con la alimentación. Por ello es importante que utilicemos recursos para ofrecerles una alimentación saludable. Incluir ½ plato de verduras en sus comidas y cenas será más fácil que nunca. Ponedlas en práctica y ¡los niños y las verduras volverán a ser amigos!

Selectividad alimentaria en niños: ¿Por qué mi hijo sólo come lo que le gusta?

Es común que los padres acudan a internet buscando por qué mi hijo sólo come lo que le gusta y se preocupen cuando sus hijos sólo come lo que desean, mostrando una actitud selectiva hacia ciertos alimentos.

Sí, es normal que los niños atraviesen fases de selectividad alimentaria. Durante el desarrollo infantil, es común que los pequeños muestren preferencias marcadas por ciertos alimentos y rechacen otros.

  • Desarrollo cognitivo: El sentido del gusto a nivel corteza cerebral, también tiene que ver con el rechazo a ciertos alimentos. Los niños inmaduros es más probable que no acepten ciertos alimentos por lo que en estos casos, que nuestro hijo deje de ser un niño mal comedor debería de ir acompañado a un programa de intervención personalizado que le ayude a desarrollar ese área cognitiva. Este programa ha de ser realizado por un psicólogo especializado, de manera que sea gradual para que el niño lo tolere.
  • Observación e imitación: Los niños tienden a imitar las conductas alimentarias de sus padres y hermanos.
  • Búsqueda de autonomía: Entre los 18 meses y los 3 años, los niños empiezan a desarrollar un sentido de independencia y control sobre su entorno. La comida es una de las pocas áreas en las que pueden ejercer control directo (decidiendo qué, cuánto y cuándo comer).
  • Asociación entre alimentación y emociones: Desde edades tempranas, los niños perciben que la alimentación está estrechamente vinculada con la atención y el afecto.
  • Reacciones parentales y refuerzo del comportamiento: Si los padres insisten, suplican o se preocupan demasiado cuando el niño se niega a comer, el niño puede aprender que esta conducta le da poder sobre la situación y le garantiza la atención de los adultos.
  • Expresión de emociones y comunicación: Los niños pequeños aún no tienen un desarrollo completo del lenguaje y, muchas veces, expresan frustraciones, ansiedad o necesidades emocionales a través de su comportamiento.
  • Exploración de límites y aprendizaje social: Los niños observan cómo sus acciones generan reacciones en los demás.
  • Como forma de expresar alguna situación problemática en su vida: Los niños pasen épocas a las que se enfrenta como nuevos compañeros de colegio, dificultades de aprendizaje, de habilidades sociales, divorcios de los padres… Hay una larga lista de situaciones en las que lo pueden pasar mal, y su dificultad para entender lo que les pasa, contarlo o cómo solucionarlo les puede llevar a tener este tipo de conductas como forma de llamar la atención de los padres y decir que algo está pasando.

Negarse a comer no siempre es un problema de apetito, sino una herramienta de comunicación y un reflejo del desarrollo emocional y social del niño.

Es fundamental que los padres manejen la selectividad alimentaria con paciencia y estrategias adecuadas, evitando forzar al niño a comer o utilizar la comida como recompensa o castigo.

La selectividad alimentaria en los niños es una fase común en su desarrollo. Comprender las razones detrás de este comportamiento y evitar prácticas contraproducentes es esencial para fomentar hábitos alimentarios saludables.

tags: #nino #come #mezcla #nutricion

Publicaciones populares: