Beneficios de Comer Helado para Niños

23.11.2025

Los helados son preparaciones alimenticias de consumo frecuente durante el verano. En función de su composición se consideran productos ricos en lácteos que aportan especialmente hidratos de carbono (azúcares) y proteínas, aunque también grasas y, por supuesto, calorías. Además, pueden suministrar minerales, como el calcio, magnesio y fósforo e, incluso, complejos vitamínicos.

Por supuesto, la composición de los helados puede variar, dividiéndose, fundamentalmente, entre los que se producen a partir de la leche o derivados y los que provienen del agua. También dependen sus propiedades de los aditivos: dulces, frutos secos, frutas. Los helados se pueden tomar a cualquier hora, aunque se recurre a ellos como postre o simplemente como un recurso para aliviar la sensación de calor.

¿Es sano incluir helados en la dieta de los niños?

Sí, es posible incluir helados en una dieta saludable siempre que se consuman con moderación. Los helados, por su alto contenido calórico, pueden dificultar el control del peso si se consumen en exceso. No todos los helados son iguales.

Cuando hablamos de helados es importante distinguir si su ingrediente principal es la leche (por ejemplo, el helado de yogur natural) o el agua (por ejemplo, los sorbetes y helados de agua). Los helados elaborados a partir de leche son más nutritivos para los niños que los helados a base de agua.

Helados a base de leche: una opción nutritiva

Los helados que como ingredientes principales contienen leche o yogur aportan un alto valor nutritivo para los niños y se pueden disfrutar con moderación como postre de la comida o cena o como merienda. Cabe destacar que la cantidad de calcio que tienen los helados es importante (entre 100 y 150 mg por cada 100 g). Los más nutritivos para los niños son los que contienen más leche, como los helados de yogur natural.

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Pero hay que tener en cuenta que, a diferencia de la leche, los helados van acompañados de más calorías y grasa, por lo que su consumo debe ser moderado. Un buen momento para tomar un helado es a la hora de la merienda o de postre el fin de semana. Una opción saludable de consumir los helados es acompañarlos de fruta fresca de temporada, por ejemplo, un cuenco de fruta recién cortada y una bola de helado.

El mito de las caries y los helados

Es un mito que los helados provocan caries, puesto que la lactosa o azúcar de la leche es muy poco cariogénico en comparación con la sacarosa (azúcar de mesa) y la fructosa (azúcar de los caramelos).

El consumo recomendado de lácteos al día es de 2 raciones hasta los 7 años, 2-3 raciones de 7 a 12 años y 3-4 raciones durante la adolescencia.

Beneficios adicionales de los helados

El helado si es artesanal, tiene multitud de beneficios. Este alimento ofrece muchas propiedades muy saludables para nosotros. La leche aporta gran cantidad de calcio a nuestro organismo fomentando el crecimiento de los niños y ayudando a mantener nuestros huesos y dientes sanos.

Por su composición, los helados contienen diferentes cantidades de vitamina A, B2, B6,C, D y E, por lo que constituyen un alimento beneficioso y fácil de incluir en nuestra dieta, complementándolo con otras comidas sanas. Los helados no solo constituyen una fuente de calcio y vitaminas, sino que también aportan gran cantidad de energía debido a su contenido en hidratos de carbono, que se liberan poco a poco, funcionando de combustible para el cuerpo, consiguiendo que nos sintamos más activos.

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Los helados contienen triptófano, una sustancia que produce la liberación de serotonina, la conocida como “hormona de la felicidad”. Es por eso que los helados, nos hacen sentir felices y saciados, un motivo más por el que es bueno comer helado. Los helados son buenos evitando golpes de calor, desde su carácter frío e hidratante, hasta su contenido calórico y de azúcares, que devuelven al cuerpo la energía que haya podido perder por las altas temperaturas.

El helado puede ser un aliciente perfecto para intentar convencerles, un premio que en la mayor parte de los casos funciona. También es un perfecto compañero para comer con frutas, siendo una buena manera de introducir a tus hijos a algunos sabores que tal vez solos no probarían. De esta manera, puede ser bueno comer helado, añadiendo pequeñas raciones a nuestras comidas.

El helado tiene tantas posibilidades casi como imaginación tengas. Este alimento refrescante está elaborado principalmente a base de leche o nata, azúcar y otros ingredientes como frutas, cacao o yogur. Su composición puede variar mucho dependiendo del tipo de helado, las materias primas utilizadas y el proceso de elaboración.

En esencia, el helado combina agua, grasas, proteínas y carbohidratos en una textura ligera y cremosa, gracias a la incorporación de aire durante su producción. El helado es una excepcional fuente de vitaminas A, B6, B12, C, D y E. Por otro lado, es una gran fuente de energía, ya que tiene un valor nutricional alto, carbohidratos, grasas, proteínas, etc. Todos ellos fundamentales para tener energía.

También es una fuente mineral de calcio y fósforo. El helado compuesto por leche contiene L-triptófano que podemos decir que es un tranquilizante natural y ayuda en la relajación del sistema nervioso por lo que es fundamental para combatir el insomnio.

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Por ejemplo, en invierno el disfrutar de un helado no tiene por qué ocasionar resfriados, ni ningún otro malestar de este tipo, eso son más mitos sobre la alimentación, de hecho, en muchas ocasiones, según profesionales sanitarios, nos puede ayudar a aliviar determinadas dolencias. Por ejemplo, molestias en la garganta al tragar, ya que, según éstos, la ingesta de un poco de helado puede reducir la inflamación producida por la irritación de la tos y ayuda a cicatrizar las posibles heridas.

Los helados elaborados con ingredientes 100% naturales como la leche y la fruta se caracterizan por su alto contenido en vitaminas A, C, D y E, las cuales son esenciales para el desarrollo de los niños. También vitaminas del grupo B como la B12, fundamental para la formación de glóbulos rojos y prevenir determinadas enfermedades como la anemia. Además, no hay que olvidar que consumir helados hace muy felices a los más pequeños, lo cual mejora de manera notable su bienestar y favorece que estos se encuentren de mejor humor tanto consigo mismos como con los demás.

En caso de amigdalitis, una enfermedad muy frecuente en los niños, el consumo de helados es muy recomendado ya que gracias a su textura suave y cremosa resultan muy fáciles de tragar aún con la garganta irritada. Además, los helados, al estar fríos, actúan a modo de analgésico, reduciendo así el dolor y aliviando la inflamación. Son muchos los médicos que recomiendan el consumo de helados después de extirpar las amígdalas.

Al estar elaborados con leche se convierten en un alimento que les aporta beneficios alimentarios. Muchas veces los padres tienden a pensar que no es bueno darle helados a sus hijos porque se asocia a que es una chuchería. Cuando se conocen sus ingredientes nos damos cuenta que los helados aportan beneficios nutricionales en los niños y se debe de separar del concepto golosina.

La especialista en Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátricas del Servicio de Pediatría del Hospital IMED Valencia, la Dra. Ana de Blas Zapata, nos comenta que “los helados pueden ser deliciosos y muy apetecibles durante el verano, por eso no debemos prohibirlos, aunque sí tomarlos con moderación. Los niños no tienen que tomar un helado todos los días, ni mucho menos, representaría un aporte excesivo e innecesario y además poco saludable, de calorías y azúcares refinados. Pero sí se puede ofrecer de manera puntual, una o dos veces a la semana porque como a todos, nos gusta disfrutar de vez en cuando. Una alternativa muy saludable es hacerlos en casa, con frutas, leche y yogures, de manera que resulten atractivos para los niños y más nutritivos que los helados envasados”.

Según el informe “Helados sanos por tres razones”, en el que han intervenido expertos de diferentes Universidades Españolas, los helados no deben de sustituir a la fruta y es recomendable que si la sustituye como postre “se trate de compensar la ingesta de fibra y vitaminas en el resto de la comida”. Pueden ser parte de una comida, de una cena o de una merienda, porque aportan energía y nutrientes, pero deberéis completarlo con alguna fruta. También señalan que los helados tienen más calcio y menos calorías que la bollería.

En cambio, los polos de toda la vida son equiparables a un refresco. Los helados cremosos se elaboran con agua, leche y sus derivados (nata, mantequilla, leche en polvo, etc.), azúcar y grasas. Además, pueden llevar huevo, chocolate, frutos secos, aditivos (colorantes, aromas, estabilizantes, etc.). Los polos llevan sobre todo agua, colorantes y azúcares.

Debido a su aporte calórico, más que un postre, el helado puede ser una parte de la comida o la cena, una merienda completa o un tentempié contundente, si el pequeño no tiene problemas de sobrepeso. El postre de preferencia tanto en adultos como en niños es la fruta, pero podemos consumir helado de forma ocasional como postre, cuando la comida ha sido principalmente vegetal. Dos o tres helados a la semana sería una cantidad adecuada siempre y cuando el niño lleve una dieta equilibrada y tenga un peso normal.

Cuando hablamos de helados de crema o leche, no difiere mucho la composición entre unos y otros. Lo bueno de los artesanales es que pueden llevar menos aditivos en su composición y de los industriales que podemos controlar, mirando el etiquetado, la cantidad de azúcares y grasas que contienen.

Las cantidades de este mineral que proporcionan son similares a las de la misma cantidad de leche, alimento fundamental en la dieta de niños y mujeres embarazadas. Además, tienen la ventaja de que a los peques les encantan, son una buena opción para los niños a los que no les gusta la leche. Además, proporcionan vitamina B2 y fósforo, entre otros micronutrientes buenos para la salud.

Si se trata de yogur helado e incluye los microorganismos beneficiosos de este producto, es un alimento muy interesante y muy nutritivo (siempre que respetemos la fecha de consumo preferente y que la conservación sea adecuada). En cambio, los helados a base de yogur o con sabor a yogur no aportan más beneficios que un helado normal y corriente. De todas formas, el yogur helado no tiene los mismos valores nutricionales que el yogur normal, ya que contiene más azúcares y grasas saturadas.

Normalmente tendemos a calentarlos en la boca unos segundos antes de tragar, por lo tanto no suelen irritar la garganta. Sin embargo, siempre podemos recordar a los niños que dejen que el helado se derrita en la boca o decirles que se lo coman a lametones en vez de con cucharilla, para que les llegue menos frío a la garganta.

Cada vez hay más productos especiales para niños y adultos con alergia a alimentos, celiacos y diabéticos, podemos informarnos de las marcas que los elaboran en las distintas asociaciones de afectados. Además, siempre nos queda la opción de prepararlos en casa.

Si bien los helados son considerados un postre, también pueden tener beneficios nutricionales para los/as niños/as. Proporcionan una buena fuente de grasas saludables. Suponen una excelente forma de hidratación. Y finalmente, los helados son deliciosos y pueden hacer feliz a nuestros hijos e hijas. Todos sabemos que la felicidad es uno de los mejores beneficios nutricionales que existen.

Ello se debe a que los helados contienen azúcar y grasas, que son una fuente de energía para el cuerpo y pueden estimular la liberación de endorfinas, las cuales están asociadas con la sensación de felicidad.

Es importante recordar, por supuesto, que estos postres también contienen azúcar y grasas, por lo que se deben consumir con buena moderación.

Los ingredientes que forman parte de la elaboración de los helados son ricos en vitaminas y minerales que cuidan la salud de grandes y pequeños. Las frutas frescas: naranja, limón, fresa, kiwi… Son muchas las frutas que forman parte de la elaboración de helados y polos y que permiten aportar al organismo las dosis de vitamina C que necesita para estar fuerte y sano.

Sobre todo aquellos que se elaboran con chocolate, un ingrediente capaz de estimular la producción de endorfinas, de aumentar la felicidad y de combatir la ansiedad.

Tabla nutricional comparativa (por 100g)

Nutriente Helado Cremoso Helado de Agua (Polo)
Calorías 100-300 Variable (generalmente más bajo)
Calcio 100-150 mg Bajo o nulo
Grasas 5-12% de la ingesta diaria recomendada Bajo o nulo
Azúcares Alto (30-60% de la ingesta diaria) Alto
Vitaminas A, B2, B6, B12, C, D, E Variable, dependiendo de los ingredientes

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