No Soy Feliz en Mi Matrimonio Pero Tengo Hijos: Consejos para Navegar esta Situación
El equilibrio entre el amor de pareja y la crianza de los hijos es una de las batallas más comunes en los matrimonios. La psicoterapeuta Rachel Glik, en su columna para The Wall Street Journal, reflexiona sobre su propia experiencia y destaca que muchas parejas caen en el error de poner a los hijos en el centro de todo, descuidando así la relación de pareja.
La Prioridad en el Hogar: Un Nuevo Enfoque
“Los niños deben ser la prioridad”, pensaba Glik durante años, convencida de que cualquier otra dinámica podría perjudicar su desarrollo. Sin embargo, con el tiempo, la relación con su marido comenzó a deteriorarse. Las conversaciones dejaron de ser profundas, las salidas en pareja se esfumaron y la sensación de estar en equipo desapareció. Todo giraba en torno a los niños, pero la pareja cada vez se alejaba más.
La psicoterapeuta decidió entonces profundizar en el problema y descubrió un concepto clave en la sabiduría de la Kabbalah: el orden de prioridades en el hogar debe ser primero uno mismo, luego la pareja y, finalmente, los hijos. La lógica detrás de esta idea es sencilla: una relación fuerte y equilibrada es el mejor ejemplo que pueden tener los niños. Si los padres están bien, los hijos crecerán en un ambiente más seguro y armonioso.
Son muchos los estudios que respaldan esta idea: los niños que crecen en hogares donde los padres tienen una relación estable y feliz tienden a desarrollar una mayor seguridad emocional y habilidades sociales más fuertes. En cambio, cuando los progenitores se descuidan mutuamente, el estrés y la tensión terminan afectando a toda la familia.
Glik implementó pequeños cambios en su rutina: empezó a priorizar momentos con su esposo, estableció límites con los niños y se permitió reconectar con su propia felicidad. Para su sorpresa, sus hijos comenzaron a estar más tranquilos y sus conflictos disminuyeron. No necesitaban padres que los atendieran constantemente, sino un hogar con bases sólidas.
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¿Qué Hacer Cuando el Matrimonio No Funciona?
Cuando el matrimonio atraviesa una crisis, los expertos recomiendan analizar qué papel ha tenido la crianza en la relación. Si el matrimonio ya no funciona, es clave establecer límites sanos, buscar ayuda profesional y entender que priorizarse como individuos no es egoísta, sino necesario.
- Es importante mantener una conversación con los hijos donde estén presentes ambos progenitores y le ayuden (siempre en un lenguaje infantil) a comprender el por qué papá y mamá han llegado a tomar esa decisión.
- Tienes que darles la oportunidad a ellos de que construyan su propio concepto sobre quien es su padre o madre.
- Aunque el amor entre mamá y papá haya terminado y dejando a un lado los problemas que han existido entre ambos, el amor por los hijos nunca muere, explicárselo así le ayudará a disminuir la ansiedad por abandono.
Todos en algún momento de nuestra vida hemos mirado con deseo y anhelo algo de lo que carecemos y el resto tiene. Y esto significa que hay muchas decisiones respecto a ciertos aspectos como el colegio a donde van, el dentista o cosas que los hijos puedan necesitar, en las que tú no tienes que intervenir.
Relaciones Tóxicas y el Bienestar Familiar
Sin embargo, en casos de relaciones tóxicas, abuso o violencia, priorizar el bienestar personal implica replantear la continuidad del matrimonio. Los expertos insisten en que ningún intento de reparación debe mantenerse a costa del sufrimiento, y que abandonar una relación dañina es la mejor decisión para garantizar la seguridad y estabilidad de toda la familia.
Seguramente si te sientes manipulado, desvalorizado, juzgado o maltratado estés en una relación tóxica. La dependencia emocional no es amor, los celos no son amor, la crítica constante tampoco, el intentar cambiar a tu pareja o que el o ella lo intente contigo no es amor.
Si continuas tu relación tóxica solo por “resistir” le estás diciendo a tus hijos que el amor es resistir, que no hay límites, que hacer daño y sentirse mal esta relacionado con el buen amor, es un mensaje poco saludable y lleno de consecuencias pues así es como construirán sus relaciones futuras.
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¿Cómo Salir de una Relación Tóxica sin Afectar a los Hijos?
No es fácil salir de ninguna relación, tampoco lo es cuando hay hijos pero lo es mucho menos si esa relación no es sana y cuando el propósito de uno o las dos partes es seguir haciendo daño, entonces en muchas ocasiones, el niño se convierte en la principal víctima de la ruptura.
- Los padres no se separan como padres: Pase lo que pase tu pareja y tú siempre seréis padres de vuestros hijos, os separáis como pareja, pero nunca como padres, por lo tanto, siempre debe de existir una buena comunicación referente a los niños donde ellos sientan que independientemente de que ya no estáis juntos, cuentan con el apoyo de los dos.
- La forma en la que comunicarlo: Como se lo comuniques a tus hijos que ha habido una separación en la pareja determinará muchas consecuencias.
- Elimina frases que infravaloren a tu pareja: Tienes que darles la oportunidad a ellos de que construyan su propio concepto sobre quien es su padre o madre. Muchas veces no hacen falta verbalizaciones, miradas y actitudes son mas que suficientes. Evítalas.
- El niño no es la razón: Cuando los padres de un niño se separan, la primera emoción que siente el menor es culpa, cree que es él el problema de la separación, por ello trabajar con ellos en reconducir ese sentimiento hasta que quede la ausencia de este es clave para que entienda que el motivo del divorcio es independiente de él.
- El amor paternal continua: Aunque el amor entre mamá y papá haya terminado y dejando a un lado los problemas que han existido entre ambos, el amor por los hijos nunca muere, explicárselo así le ayudará a disminuir la ansiedad por abandono.
- Minimiza cambios: En una separación todo cambia, probablemente existan mudanzas de hogar o incluso de escuela, mantener los menos cambios posibles para él le ayudará a seguir construyendo su ambiente como un entorno seguro.
- Si estás bien, tu hijo también lo estará: Preocúpate de tu estabilidad emocional, de trabajar el duelo de la separación, de hacer deporte, comer bien y si es necesario, ponerte en manos de un especialista en psicología para lograr superar bien el cambio.
El Impacto en los Hijos de un Matrimonio Infeliz
Hoy en día, muchas son las parejas que deciden permanecer juntas por el bien de sus hijos y por el proyecto de familia que se sienten forzadas a mantener. A pesar de saber que nuestro matrimonio ya no nos hace felices, nos tapamos los ojos y seguimos, pensando que así evitaremos sufrimiento a los más pequeños.
Para poder tener un buen desarrollo psicológico, social y emocional, los niños necesitan un buen ambiente donde haya cuidados, tanto físicos como emocionales, acompañados de estabilidad. Esto se complica cuando una pareja que está mal continúa conviviendo: los niños observan que hay discusiones frecuentes, que sus padres no se comunican y que cada uno hace su vida por su lado, que duermen en dormitorios separados o que no hay muestras de afecto de ningún tipo.
A pesar de no verbalizarlo, nuestros hijos se dan cuenta de que algo no va bien. Hay casos, en los que se llegan incluso a sentir responsables y culpables por la infelicidad que ven en casa. En otros, los niños desarrollan problemas de sueño, tienen conductas desafiantes, nerviosismo e incluso, puede llegarse haber deteriorado el rendimiento a nivel escolar.
Recomendaciones Adicionales
- Comunicación: Es muy importante que los niños se sientan libres de preguntar y aclarar cualquier duda o pregunta que les surja.
- No tienen que elegir: Evitar poner a los hijos en la posición de tener que elegir entre uno de los padres.
- No hablar mal el uno del otro: Mantener el respeto hacia el otro progenitor, incluso si la relación ha terminado.
- Normalizar y acompañar la emoción de tristeza: Su mundo, tal y como lo conocía, ya no existe, por lo que es totalmente normal tener sentimientos como la tristeza, la pena o la añoranza.
- Darles tiempo: A veces, por evitar verles sufrir, queremos que estén bien, adaptados y como siempre.
Dar el paso es algo que cuesta mucho. De hecho, el inicio es la parte más complicada, aunque a medio-largo plazo acabe siendo mucho más eficaz: empiezan a ver a sus padres felices, con mejor estado de ánimo, lejos de peleas y conflictos.
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Pero, a título personal, estaréis predicando con el ejemplo, haciéndoles llegar un mensaje fundamental: cuando las cosas no van bien, hay que buscar soluciones para estar mejor.
| Aspecto | Recomendación |
|---|---|
| Prioridades | Primero uno mismo, luego la pareja, y finalmente los hijos. |
| Relaciones Tóxicas | Priorizar el bienestar personal y la seguridad familiar. |
| Comunicación con los Hijos | Ser honesto, comprensivo y evitar culpar al otro progenitor. |
| Bienestar Personal | Buscar apoyo emocional y profesional si es necesario. |
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