Notas del Primer Trimestre Escolar: Guía para Padres
Durante los próximos días, las calificaciones trimestrales de los niños llegarán a miles de hogares. El boletín de notas, ese pedazo de papel que aparece periódicamente para informar a mamás y papás sobre el desempeño académico de sus hijos.
En la mayor parte de centros escolares, justo antes de las vacaciones de Navidad se envían las notas del primer trimestre. Esta es la evaluación que ofrece más margen para detectar posibles problemas y buscar soluciones.
¿Qué tener en cuenta al recibir las notas?
Además de las frías cifras, hay varios factores que conviene tener en cuenta a la hora de estudiar el documento. A continuación, se presentan algunos puntos clave a considerar:
- Análisis equilibrado: Cuando se trata de calificaciones escolares, todos los extremos son negativos. Está bien pensar que las notas no son todo, pero es peligroso restar importancia a un puñado de suspensos. Del mismo modo, un pleno de sobresalientes tampoco es garantía de que todo marche a la perfección.
- Escuchar al niño: ¿Qué hacemos cuando recibimos el boletín? Observamos detenidamente los resultados y anotaciones. Si es necesario, tratamos de hablar con el tutor. Pero... ¿escuchamos las impresiones del niño? ¿Las escuchamos de verdad? A menudo, los padres damos por hecho que ante los suspensos no habrá más que excusas. Y al contrario, creemos que ante unas buenas notas no queda nada sobre lo que hablar.
- Enfoque positivo y constructivo: Siguiendo el enfoque del modelo de Disciplina Positiva, al revisar las notas debemos evitar la búsqueda de culpas y culpables. Será mucho más productivo centrarnos en encontrar causas y soluciones. Imaginemos que tu hijo suspende un par de asignaturas por primera vez. Puedes actuar con indiferencia y transmitirle que los estudios no son importantes. También puedes enfadarte y tratar de que mejore movido por el miedo. Otra alternativa es la resignación, equivalente a decirle que ya no confías en él. Incluso puedes sobreprotegerle, asumiendo la organización de sus estudios, haciéndote cargo de sus responsabilidades. Como es evidente, todos los planteamientos anteriores son perjudiciales y potencialmente dañinos. Lo recomendable es buscar un enfoque positivo, un equilibrio entre serenidad y firmeza. Lo fundamental es que tu hijo sepa que confías en él y que entienda que puede contar contigo; pero también debe comprender por qué son importantes los estudios y por qué son su responsabilidad.
- Evitar recompensas o represalias: La primera evaluación tiene un peligro evidente. Con la Navidad y los Reyes Magos a la vuelta de la esquina es muy fácil caer en la tentación de aplicar recompensas o represalias. Es esencial conocer cómo afectan los premios y los castigos a la motivación de los niños. Una sanción puede funcionar a corto plazo, pero traerá consecuencias nada deseables más adelante. El mismo cuidado hay que tener con las recompensas. Ante un trimestre exitoso, el niño debe aprender a valorar su propio esfuerzo. Ofreciendo premios cuando las notas son buenas estaremos situando el resultado por encima del trabajo, al margen de cómo haya alcanzado la meta. Y sobre todo, estaremos poniendo nuestra valoración por encima de la del niño.
- Comunicación con el tutor: La implicación de mamás y papás es importante a lo largo de todo el curso. En circunstancias normales, antes del final del primer trimestre ya deberíamos haber tenido alguna conversación con el tutor. Es la única forma de resolver complicaciones antes de que se conviertan en problemas graves. Si no has podido hacerlo antes, esta es una buena ocasión para reunirte con el docente. A estas alturas del curso habrá compilado una buena cantidad de información sobre tu hijo.
- Identificar el origen de los problemas: Cuando los contratiempos surgen en el segundo trimestre, el margen de actuación es mínimo. Si aparecen en junio, no queda más remedio que trabajar pensando en el próximo septiembre. La ventaja de la primera evaluación es que estamos a tiempo para todo, por eso hay que tener claro cuál es el origen de los problemas. Dos niños pueden sacar un 3 en Matemáticas, pero esa misma nota puede esconder una amplísima variedad de dificultades diferentes: atención, comprensión, esfuerzo, motivación...
- Fomentar la autonomía: Ni hacer sus deberes, ni redactar apuntes por ellos, ni presentarnos a los exámenes en su lugar. El papel de los padres no consiste en rescatar a los niños, sino en ofrecerles herramientas para que consigan salir adelante por sí mismos. Se trata de transmitirles el valor de la constancia a través del ejemplo, de cuidar su autoestima, de enseñarles a una hacer autocrítica ponderada. También es ayudarles a desarrollar la resiliencia y la tolerancia a la frustración. Recuerda que los estudios son un medio para que ellos lleguen a donde se propongan, no a donde tú prefieras que lleguen. No hay éxito verdadero sin auténtica autonomía.
Claves para abordar las calificaciones bajas
Al comienzo de curso, es frecuente encontrarnos con notas malas o calificaciones por debajo de lo que estamos acostumbrados (cada nuevo curso escolar es más exigente que el anterior y es necesario adaptarse a la nueva clase, asignaturas, forma de evaluar, mayor estudio, …).
- Conocer los fallos: Para esto, es fundamental mantener una conversación con nuestros hijos para que nos cuente qué problemas o dificultades ha encontrado durante este trimestre.
- Refuerzo positivo: Tenemos que prestar especial atención a los mensajes que lanzamos a los estudiantes. Mensajes negativos como “eres un vago” o “nunca te enteras de nada”, generan unas etiquetas que los niños/adolescentes asumen, repercutiendo de forma muy negativa en su autoestima, asimilando que no son capaces y perdiendo totalmente la motivación.
- Ajustar horarios y actividades: Una buena planificación debería permitir al estudiante tener tiempo para realizar distintas tareas (deberes y estudio, actividades extraescolares para desconectar, descanso, …). Lo importante es saber organizarse y dedicar el tiempo oportuno a cada una de ellas.
- Aprender y mejorar los hábitos y técnicas de estudio: Dotar a los estudiantes de las estrategias suficientes y necesarias para que su tiempo y esfuerzo sea de calidad y se vea reflejado en los resultados. Como en otros ámbitos de la vida, el fin de año (en este caso, el fin de curso escolar para las vacaciones navideñas), supone un momento de balance. Entre otras cosas, una de las claves está en adquirir unos hábitos de estudio y aprender a usar de forma adecuada las técnicas de estudio. Este proceso requiere un aprendizaje y puesta en práctica.
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