Oración a la Virgen del Perpetuo Socorro por los Hijos: Poderosa Intercesión

05.11.2025

Jesucristo quiere que en nuestros trabajos acudamos a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Levanta la vista ¡oh cristiano! y contempla a la Virgen del Perpetuo Socorro.

Mira al Niño Jesús, que con sus manecitas temblorosas toma y estrecha la mano de su tierna Madre. ¿Que ha sucedido? Que dos ángeles le presentan los instrumentos de su futura Pasión, y que al verlos el adorable infante se llena de espanto, y busca en su dulce Madre protección y amparo.

Sin duda quiere así mostrarnos su ardiente deseo de que acudamos a Ella. Con esta tierna y amorosa mirada nos esta, pues diciendo a todos: Yo soy Madre de Dios, pero también soy Madre vuestra.

¿Que mayor deseo puede tener una madre que el de ayudar y so-correr a sus hijos? Venid, pues, hijos míos, a mi.

La Virgen del Perpetuo Socorro: Un Refugio Seguro

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro quiere que acudamos a Ella en todas nuestras necesidades. Vemos que la Virgen Santísima del Perpetuo Socorro, cuando el Niño Jesús estrecha su mano, en vez de volver sus miradas a Él las vuelve a nosotros.

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Consideremos cada una de las palabras de esta advocación: Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. María es Señora es decir, Madre de Dios, Reina poderosa del cielo y de la tierra.

María es nuestra: nuestra, por ser Madre del Redentor de los hombres, Abogada de los peca-dores, Madre de misericordia y Corredentora; y nuestra, sobre todo, por su maravillosa ternura de Madre. Maria es nuestro socorro, porque con el nos libra de la mayor de las desgracias de esta vida, o sea del pecado.

Por ultimo, es María nuestro socorro perpetuo, porque nos socorre a todas horas y en todos los instantes.

Uno de los principales oficios en que ejercita su so-licitud Nuestra Señora del Perpetuo Socorro es el de sacar a las almas del pecado. A la manera como una madre llora y gime sobre el cadáver de su hijo, a quien desearía poder resucitar, María siente ardentísimos deseos de que vuelvan los pecadores a la vida de la gracia.

La vida del cristiano sobre la tierra es una lucha constante. Rodeados estamos de enemigos por doquiera; de enemigos de todas clases, que se conjuran contra nosotros, maquinando nuestra perdición y ruina; ¿quien nos defenderá en medio de tantos peligros?

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Amparo en la Hora de la Muerte y Más Allá

El instante solemne en que morimos decide de nuestra suerte feliz o desgraciada por toda una eternidad. Esa es la hora en que el demonio despliega toda su astucia y todas sus fuerzas para ver de ganar una nueva alma.

Pero no desmayemos: tengamos con-fianza, porque esa también es la hora de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. No en balde dice tan a menudo todo fiel cristiano: Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Allí estará, pues, a nuestro lado, a la hora de la muerte, para que podamos pasar felizmente del tiempo a la eternidad.

Muy dignas son de compasión las almas del Purgatorio, porque padecen tormentos atroces y no pueden ayudarse a si mismas; pero María las socorre con la mas tierna misericordia.

Consagración y Devoción

Consagrarse a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y servirlacon fidelidad es hacer cierta la perseverancia. En este día consagrémonos a María; y para esto hagamos por Ella lo que Ella hace por nosotros.

María nos ama; pues amémosla nosotros. ¡Que honra la nuestra amar a la Madre de Dios! Amémosla, entregándonos a Ella con entera confianza, por ser nuestra verdadera Madre. María es nuestra bienhechora; es nuestro perpetuo socorro.

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Oraciones a la Virgen del Perpetuo Socorro

Oración: ¡Oh Salvador mío, Jesucristo! Al contemplaros en brazos de vuestra Madre, veo que en medio de vuestro santo temor os estrecháis con Ella y me decís a mi que os imite, recurriendo yo también a la que es mi perpetuo socorro. Quiero, pues, entregar-me a Ella sin restricción alguna. ¡Oh María! Dios ha querido honraros, comunicando al culto de vuestras imágenes virtud milagrosa. Inspiradme ¡oh Madre del Perpetuo Socorro!

Oración: ¡Oh dulce Madre mía! Si en Vos no viese yo mi perpetuo socorro, mis pecados me inducirían a temer que no había misericordia para mi. Pero Vos sois la misericordia perpetua: después de Dios en Vos quiero poner toda mi confianza, y desde ahora, me propongo acudir siempre a Vos en todas mis necesidades. ¡Oh Madre del Perpetuo Socorro.

Oración: ¡Oh Señora Nuestra, Madre del Perpetuo Socorro! ¡Cuantos tesoros de gracias y bendiciones proporcionáis a los individuos y a las familias que a Vos se consagran ¡Oh Madre mía!

Oración: ¡Oh misericordiosa Abogada y refugio de los pecadores ¡Mucho he ofendido a Dios. En vuestras manos pongo mi salvación eterna. ¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! Haced que no vuelva ya a tener la inmensa desgracia de corresponder con vil ingratitud a vuestros continuos favores.

Oración: ¡Oh María! Si he tenido la des-gracia de pecar, yo mismo he sido el autor de esta desgracia. ¡Ah! Si yo os hubiera invocado, Vos hubierais acudido en mi socorro y yo no hubiera caído. Haced, Madre mía, que en la hora del peligro me acuerde de Vos y os invoque diciendo: ¡Madre mía, socorredme!

Oración: ¡Oh María, Madre y Señora nuestra del Perpetuo Socorro! ¿Cómo quejarme de mis trabajos, cuando considero vuestros acerbos dolores? Vos sois verdadera Madre de Dios, y vuestra vida fue vida de dolor y sufrimiento: quiero, pues, aceptar con resignación, a lo menos, todas las penas que Dios me envíe.

Oración: ¡Oh María! cuando pienso en las angustias de mi última hora tiemblo y me siento lleno de confusión.

Oración: Oh María! ¡Cuantos pecados he cometido en todo el curso de mi vida, y cuan escasa ha sido mi penitencia! ¡Oh cuan largo y cuan terrible habrá de ser para mi el Purgatorio, si Vos no me otorgáis vuestro auxilio! En Vos pongo toda mi confianza. ¡Oh Virgen del Perpetuo Socorro! postrado a vuestros pies os suplico me obtengáis la gracia de no caer ni aun en las mas leves faltas, y la de expiar todos mis pecados en esta vida.

Consagración a María

¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! Yo os consagro mi cuerpo con todos sus sentidos, y mi alma con sus potencias. De aquí en adelante quiero serviros con fervor, invocaros sin cesar y trabajar por ganar corazones que os amen. ¡Oh Madre mía!

  1. ¡Oh Madre mía! obtenerme.
  2. ¡Oh Madre mía! sostenerme, fortaléceme y guíame.
  3. fielmente con el amor más tierno hasta mí ultimo suspiro.
  4. exponerte mis proyectos y mis aspiraciones.
  5. - ¡Oh bella y dulce Señora! ¡Oh Madre admirable y perfecta! tan justamente llamada el Socorro de los cristianos!
  6. - ¡Oh Virgen del Perpetuo Socorro! ¡Cuanto amor y consuelo experimento al pronunciar tu bendito nombre! ¡Oh amable Madre! amaros cada vez con más fervor y entusiasmo. Amen.
  7. - ¡Oh Nuestra Señora del Perpetuo Socorro!
  8. Cielo... todos esos títulos son tuyos, ¡oh Madre mía! segura que conduce a la eterna felicidad. Amén.
  9. de Madre del Perpetuo Socorro. bajo la bandera de tu devoción Amen.
  10. - Oh Señora mía muy amada. confianza... ejercidas conmigo. eternidad con tú divino Jesús.
  11. puedes castigar con las penas eternas del infierno. quejarme nunca de mis trabajos. ¿Oh Madre del Perpetua Socorro? ruega por mí.

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