Relación entre la Ovulación y las Infecciones Urinarias

31.10.2025

Las infecciones urinarias afectan a millones de mujeres cada año, y muchas notan una conexión particular entre estos episodios y su ciclo menstrual. La infección de orina y menstruación están íntimamente relacionadas debido a las fluctuaciones hormonales que ocurren durante el ciclo menstrual.

¿Por qué se produce la infección de orina?

Antes de analizar cuál es la verdadera relación de la infección de orina y la menstruación, es fundamental dejar claro qué es la infección de orina y por qué se produce.

En este sentido, lo primero que debes saber es que lo que se conoce como infección de orina es, en realidad, una infección del tracto urinario (ITU) que puede afectar tanto a la uretra como a los riñones y a la vejiga. Se trata de una infección bacteriana común producida por bacterias como la E. Coli, presente de forma natural en nuestro tracto gastrointestinal.

Cuando esta bacteria llega al sistema urinario, provoca inflamación e irritación, haciendo que se pueda experimentar dolor o ardor al miccionar. En algunos casos, la infección puede expandirse hasta los riñones o la vejiga, agravando los síntomas de la cistitis. Por lo tanto, es fundamental identificar y tratar la infección cuanto antes.

¿Por qué es más frecuente la infección de orina durante la menstruación?

Si bien la infección de orina puede darse tanto en hombres como en mujeres, lo cierto es que, por su anatomía, es más frecuente entre las mujeres. Además, existen ciertos momentos y condiciones que pueden aumentar las posibilidades de contraer cistitis.

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En concreto, el ciclo menstrual tiene cierta influencia en las probabilidades de contraer infección de orina. De esta manera, resulta más frecuente sufrir infecciones del tracto urinario en la fase inicial del ciclo (durante el sangrado) que en la fase final (fase postmenstrual). A continuación te contamos por qué.

Lo primero que debes saber es que el ciclo menstrual está regulado por el sistema nervioso, los ovarios y las hormonas (estrógeno y progesterona). En concreto, son estas hormonas las que pueden hacer que tu sistema urinario sea más o menos propenso a sufrir una infección.

La uretra de las mujeres está revestida con un tipo de células que responden a los estrógenos y a la progesterona de la misma forma que lo hacen las células vaginales. Además, estas hormonas también afectan a la mucosidad vaginal, que ejercería de barrera natural contra las bacterias.

Durante la menstruación, la concentración de estrógenos y progesterona baja considerablemente. Por lo tanto, es más fácil que las bacterias lleguen hasta la uretra, se adhieran a ella y provoquen infección en este momento del ciclo.

Asimismo, durante los días de sangrado existen algunos factores que pueden provocar irritación en las mucosas vaginales y, por lo tanto, agravar los síntomas de la cistitis. Entre ellos destaca el uso de tampones, el sangrado y contacto prolongado con una superficie húmeda.

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El sistema hormonal femenino juega un papel fundamental en la relación entre la cistitis y el ciclo menstrual. Los estrógenos y la progesterona son las principales hormonas que influyen en la salud del tracto urinario. La uretra femenina está revestida por células que responden a estas hormonas de manera similar a las células vaginales.

Factores hormonales y pH vaginal

El pH vaginal, normalmente mantenido en un rango ligeramente ácido entre 3.8 y 4.5, experimenta variaciones significativas durante el ciclo menstrual. La respuesta inmunológica también se ve afectada por los cambios hormonales. Durante la menstruación, el estrés físico y los cambios hormonales pueden elevar los niveles de cortisol, debilitando temporalmente el sistema inmune.

Un aumento de las hormonas femeninas, los estrógenos, como ocurre en el embarazo o en algunas fases del ciclo menstrual, puede incrementar la producción de glucógeno por parte de las células de la mucosa vaginal. Como el glucógeno es el nutriente de algunos microorganismos, como el hongo Candida, éstos pueden crecer y desarrollarse en grandes cantidades y provocar la Candidiasis vaginal.

En la edad fértil de la mujer, la actividad hormonal está activada, lo que contribuye al buen funcionamiento de la vagina. En cambio, en el embarazo el nivel hormonal aumenta, dándose un exceso de Lactobacillus y un pH más ácido, que puede favorecer la candidiasis vaginal. Cualquiera que sea tu situación hormonal, debes estar atenta a los síntomas vaginales.

¿La infección de orina puede afectar al ciclo menstrual?

Al igual que el ciclo menstrual puede afectar al tracto urinario y hacer que este sea más sensible a posibles infecciones, las infecciones de orina también pueden afectar al ciclo menstrual, adelantando o retrasando el inicio del sangrado.

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En este sentido, cabe señalar que las infecciones de orina suponen una situación de estrés para el organismo. Teniendo en cuenta que el ciclo menstrual también se ve afectado por el sistema nervioso, esto puede hacer que la regla se adelante o se atrase por culpa de una infección de orina previa.

Del mismo modo, la infección de orina o cistitis puede provocar un cambio en el aspecto u olor del sangrado. Si la proliferación de bacterias en el tracto urinario es muy alta, estas pueden provocar una descomposición de la sangre y otros componentes de la menstruación, alterando así la mucosidad, el olor o el color de la regla.

La presencia de una infección urinaria puede generar alteraciones significativas en el ciclo menstrual, principalmente debido al estrés que esta condición genera en el organismo. El estrés físico causado por la cistitis puede provocar alteraciones hormonales que desemboquen en una amenorrea transitoria o ciclos menstruales irregulares. Las sobrecargas hormonales asociadas con la cistitis pueden afectar la capacidad del cuerpo para mantener su ritmo menstrual normal.

Tratamiento de la cistitis durante la menstruación

El tratamiento adecuado de la cistitis durante el período menstrual requiere un enfoque específico que considere tanto la eficacia del tratamiento como la seguridad durante esta fase del ciclo. Normalmente, los antibióticos son el primer tratamiento para las infecciones de las vías urinarias. El estado de salud y el tipo de bacterias que se encuentran en la orina determinan qué medicamentos se pueden administrar. Durante el curso de la enfermedad, está desaconsejado el consumo de bebidas irritantes, como el café, el alcohol y los refrescos que contengan jugos cítricos o cafeína.

Por lo general, los síntomas desaparecen al cabo de unos pocos días después del inicio del tratamiento. Sin embargo, es posible que sea necesario continuar con los antibióticos durante una semana o más.

Urocran se destaca como un producto especialmente formulado para la prevención y tratamiento de la cistitis en sus diversas formas, ofreciendo una combinación única de ingredientes naturales. Entre estos, el extracto de arándano rojo, conocido por sus proantocianidinas, y la D-Manosa, un azúcar natural, son componentes clave. Estos ingredientes impiden la adhesión de bacterias como E. Coli al tracto urinario, facilitando su eliminación a través de la orina.

La gama Urocran incluye productos como Urocran y Urocran Forte, altamente recomendados durante episodios activos de cistitis debido a su potente formulación. Urocran y Urocran Forte son adecuados para ser utilizados en conjunto con tratamientos antibióticos, proporcionando un enfoque integral y efectivo para manejar y prevenir la cistitis. El tratamiento temprano es esencial para prevenir complicaciones más graves que puedan afectar tanto al ciclo menstrual como al sistema urinario.

Componentes clave de Urocran

  • PAC Tipo A (extracto de arándano rojo): Rico en proantocianidinas, impide la adhesión de E. Coli.
  • D-Manosa: Azúcar natural que contribuye al funcionamiento normal del tracto urinario.

Estos ingredientes contribuyen al funcionamiento normal del tracto urinario y del sistema excretor e inmunitario, ofreciendo una protección eficaz contra la cistitis recurrente.

Cómo prevenir la cistitis durante la menstruación

Sufrir infección de orina durante la menstruación puede hacer que estos días sean especialmente complicados.

Para prevenir la cistitis, se recomienda:

  • Ingerir, al menos, un litro y medio de agua al día, para conseguir reducir la concentración de bacterias en el aparato urinario. También ayuda evitar bebidas carbonatadas y excitantes como el alcohol, la cafeína y el tabaco.
  • Orinar cada dos o tres horas pues el crecimiento bacteriano es mayor cuando la orina permanece en la vejiga, sobre todo, antes y después de haber mantenido relaciones sexuales.
  • Lavar la zona con jabones neutros y de delante hacia atrás. Igualmente, el secado debe realizarse en la misma dirección.
  • Cambiar el bañador después del baño.
  • Utilizar ropa interior de algodón y evitar prendas ajustadas.
  • Evitar el estreñimiento y no posponer la evacuación de las heces.

Cistitis Intersticial

La cistitis intersticial o síndrome de vejiga dolorosa es una enfermedad crónica de causa desconocida. Para aquellos que no conozcan el término la cistitis intersticial (CI) o síndrome de vejiga dolorosa es un tipo de cistitis en donde no está presente la infección, no se trata de una bacteria que podamos combatir con antibióticos, pero los síntomas son muy similares. En general, la enfermedad es más común en mujeres.

Síntomas de la cistitis intersticial

  • Dolor abdominal bajo operineal, originado en la vejiga. Empeora a medida que la vejiga se llena. Algunos pacientes sienten el dolor en otras áreas además de la vejiga.
  • Normalmente, una persona adulta promedio orina entre seis y nueve veces al día, y no necesita levantarse durante la noche para ir al baño o lo hace una vez. Un paciente con cistitis intersticial necesita orinar con mayor frecuencia, tanto de día como de noche. A medida que la frecuencia aumenta, se convierte en urgencia.
  • La urgencia para orinar es un síntoma habitual de la enfermedad. Algunos pacientes sienten una urgencia constante que nunca pasa, incluso después de orinar (tenesmo vesical).
  • Tanto los hombres como las mujeres con esta enfermedad pueden experimentar alguna disfunción sexual a causa de esta enfermedad; las mujeres pueden sufrir dolor durante el coito porque la vejiga se encuentra al frente de la vagina, y los hombres pueden sentir dolor en el orgasmo o al día siguiente.

Al realizar una cistoscopía, se pueden encontrar 2 tipos de cistitis intersticial, ulcerosa y no ulcerosa. La forma ulcerosa se presenta con el epitelio superficial de la vejiga enrojecido y con una o más ulceraciones rodeadas de congestión mucosa, que comprometen la lámina propia, denominadas úlceras de Hunner. El diagnóstico de la cistitis intersticial es generalmente de exclusión ya que no hay síntomas ni signos característicos o patognomónicos.

Diagnóstico de la cistitis intersticial

  • Tomografía axial computada.
  • Resonancia nuclear magnética.

Un examen adicional para apoyar el diagnóstico y tratamiento potencial, es la prueba de sensibilidad al potasio, que consiste en la instilación intravesical de cloruro de potasio, lo cual da una reacción de sensibilidad de urgencia urinaria o dolor vesical en un 75% de los sujetos que padecen cistitis intersticial, lo cual demostraría una alteración en la permeabilidad del epitelio urinario.

Tratamiento de la cistitis intersticial

La instilación vesical normalmente se hace una vez a la semana durante seis semanas, y algunas personas continúan utilizándolo como tratamiento de mantenimiento (aunque con intervalos más largos de tiempo y no todas las semanas). En la Clínica Silvia Molins, el tratamiento debe elegirse individualmente para cada paciente en función de su cuadro clínico. Mejorar la circulación de la pelvis, disminuyendo la congestión uterina y aliviando dolor.

En ocasiones ,incluir una dieta anti cándidas, si bien esto generalmente no se considera en los tratamientos de cistitis intersticial hay teorías que afirman que la causa puede ser debido al hongo de la candidiasis que haya migrado hasta la vejiga y anidado allí. La candidiasis es más conocida por su sintomatología vaginal, como un flujo blanco, tipo requesón, pero no es el único sitio donde puede aparecer. Este es un hongo que vive en la flora vaginal de todas las mujeres, el problema es cuando se reproduce de forma descontrolada.

Alimentos recomendados en una dieta anti cándidas:

  • Aguacate, cebollas, pepino, lechuga, brócoli, semillas (de girasol, de calabaza, nueces), leche de almedra o avellana, algo de harina de Maiz, aceite de oliva, algo de arroz integral poco no muchos, ajo (muy conveniente incluirlo en cada comida, mata a la cándida por su efecto antifúngico), Estevia en sustituto del azúcar, lentejas, alubias, garbanzos, manzanas verdes (que tienen menos azúcar), de cereales la Quinoa, amaranto, sésamo, alfalfa, aceite de linaza, germinados,soja texturizada, olivas, carnes roja, pescado, pollo, los cereales tipo de paquete nada recomendado porque llevan mucha azúcar.
  • Para los momentos de máxima necesidad de algo dulce coco con estevia y un poquito de chocolate negro sin azúcar.

Por todos es sabido a día de hoy que “somos lo que comemos” y, en este sentido, sabemos la importancia que tiene la alimentación que llevamos sobre nuestra salud y nuestro estado físico.

Complicaciones de las infecciones urinarias

Cualquier infección que afecte a la vejiga es potencialmente peligrosa y puede afectar a un órgano nombre. En la mujer podrá atacar a los riñones, lo que se llamará pielonefritis. En los varones, a la próstata (prostatitis), riñones y testículos (orquitis)», precisa la doctora Jiménez. Entre estas complicaciones, la más frecuente es la infección del riñón. «En mujeres es algo más habitual porque primero se origina una cistitis que posteriormente puede empeorar. El tratamiento es muy eficaz y no suele ser necesario el ingreso. En cambio, si se produce en los varones, siempre hemos de tener la sospecha o asociación de algún problema obstructivo o renal, por lo que el tratamiento es más complicado.

Cuidados para el tracto urinario

Rocío Jiménez, de la fundación Puigvert, destaca como posibles factores de riesgo una escasa ingesta hídrica, los antecedentes familiares de primer grado, cualquier malformación como puede ser la dilatación de la vía urinaria, y sobre todo, una mala higiene local. Y ojo, porque esto no significa falta de limpieza: «Hay mujeres que piensan que una buena higiene implica lavar y frotar con miles de jabones específicos. Y la verdad es que podemos ahorrarnos bastante dinero en ese sentido. Esto implica realizar controles ginecológicos periódicos e hidratar la vagina, sobre todo a partir de la mediana edad.

La microbiota es fundamental para preservar la salud de diversos tejidos y en este caso, las protagonistas también son las bacterias naturalmente presentes en la vagina, «sobre todo, los bichitos que nos protegen son los lactobacillus». Para cuidarlos, «la higiene debe ser sin jabones, solo con agua y con el grifo de la ducha. De delante hacia atrás, sin el uso de bidé. Lo mismo para la limpieza después de hacer pis», ejemplifica la uróloga.

Hablando de flora vaginal, muchos podrían pensar que consumir productos como el kéfir o yogures, de por sí probióticos, ayudaría. Nada más lejos de la realidad: «Hay alimentos que contienen lactobacillus, pero no son los mismos que los presentes en la flora vaginal.

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