Babeo en bebés de 1 mes: Causas y qué esperar

07.12.2025

Es común que los padres se pregunten por qué sus bebés babean tanto, especialmente durante los primeros meses de vida. Aunque puede parecer inusual, el babeo es una parte normal del desarrollo infantil.

¿Qué es el babeo?

El babeo consiste en la salida involuntaria de la saliva por la boca, más allá del margen del labio. En el ámbito médico, se conoce como sialorrea o hipersalivación, y es muy frecuente en bebés lactantes y niños pequeños. Con el babeo, el niño expulsa involuntariamente tanto saliva como otra serie de secreciones orales que hay en su boca.

Técnicamente, en un recién nacido, el inicio de la saliva es consecuencia del principio de actividad de la glándula sublingual. Hasta el cuarto mes, es cuando la glándula parótida (o glándulas salivales) empieza a funcionar a todo rendimiento.

Funciones de la saliva en bebés

La saliva desempeña varias funciones importantes en los bebés:

  • Mantiene húmeda la boca.
  • Protege los dientes del bebé.
  • Facilita la acción de tragar.
  • Humedece y ablanda los alimentos sólidos que toma con la alimentación complementaria.
  • Limpia o se deshace de los restos de alimentos.

Los niños producen entre 1 y 1,5 litros de saliva al día, necesaria para hablar, lubricar los labios, mantener la boca húmeda y proteger los dientes.

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¿Por qué babean los bebés de 1 mes?

Si tu bebé de 1 mes babea mucho, puede deberse a un aumento en la producción de saliva. En el recién nacido, inicialmente la saliva aparece como consecuencia de la actividad de la glándula sublingual, pero es poca cantidad. No es hasta el cuarto mes, cuando empieza a funcionar la glándula parótida, situada a ambos lados de la cara. A esta edad, la coordinación para tragar todavía es limitada.

El babeo ocurre debido a la capacidad limitada del bebé para tragar, la falta de dientes frontales que sirven como dique y la adaptación de la boca del bebé en la posición de apertura. Los bebés, como toda novedad, se tienen que adaptar a la nueva situación, y como aún no saben tragarse la saliva, la van escupiendo. Además, el babeo también se debe a que el bebé solamente está entrenado para tragar comida (leche materna), pero no para tragar saliva.

En los dos meses, los bebés comienzan a interactuar más con su entorno. Esto incluye intentar llevarse las manos a la boca, lo que estimula las glándulas salivales. A los 3 meses, la baba puede intensificarse debido a que el bebé comienza a producir más saliva en preparación para el desarrollo oral y digestivo. Además, su curiosidad crece y lleva más objetos a la boca.

A los 4 meses, la dentición puede convertirse en una razón más evidente para la baba. A esta edad, muchos bebés comienzan a experimentar molestias en las encías, lo que puede llevarlos a babear más de lo habitual. Además, el control muscular sigue desarrollándose, por lo que es normal que no puedan manejar el exceso de saliva.

Otras causas del babeo

  • Respirar por la boca también hace que se fabrique más saliva y, por tanto, babee más.
  • En determinadas circunstancias, como cuando hay alimento, la producción de saliva aumenta y, con ello, el babeo.

¿Cuándo deja de babear un bebé?

Generalmente, el babeo en un bebé dura hasta que tiene un año y medio. La cantidad de baba suele disminuir considerablemente después del primer año de vida, a medida que los bebés desarrollan mejor control sobre los músculos de la boca y la garganta. Suele remitir a los 18 meses, aunque en ocasiones también se da en bebés de hasta tres años. Sin embargo, es importante recordar que cada bebé es único.

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¿Cuándo preocuparse por el exceso de babeo?

No dudes en hablar con el especialista, si crees tu hijo puede sentir cierta vergüenza social al tener que estar secándose la baba a menudo o cambiándose de ropa con frecuencia. Tampoco si con 18-24 meses ya sabe deglutir correctamente, y todavía babea en exceso; podría tener frenillo lingual.

Sin embargo, hay otras ocasiones en las que un bebé babea y debe ir sin falta al pediatra o a urgencias. Aquí te mostramos algunas de ellas:

Cuándo acudir al pediatra

Estos son los síntomas que deben alertarte y que necesitan de consulta médica:

  • Tiene fiebre, presenta dolor de cabeza o de garganta, ha perdido el apetito y siente dolor al tragar. Puede que tenga infección de garganta o boca, infección por estreptococo o amigdalitis.
  • Tiene manchas o úlceras muy dolorosas dentro de la boca. Puede consistir en una infección viral de la lengua y las encías o, quizás, herpes.

Cuándo acudir a urgencias

Si el bebé babea mucho y se dan estos otros síntomas, llama al 112 o acude a las urgencias hospitalarias:

  • Le cuesta respirar y lo hace con la boca abierta. Es probable que sufra una epiglotis, que es la inflamación del cartílago que impide que los alimentos y líquidos entren por la tráquea. No suele suceder gracias a la vacuna Hib (Haemophilus influenzae tipo B, que se administra en el calendario de inmunizaciones con 2, 4 y 11 meses).
  • Su cara empieza a tener un color azulado, hace ruidos cortos y fuertes mientras tose. Se está ahogando. Haz la maniobra de Heimlich o, si hay parada, la RCP.
  • Se desmaya o pierde el conocimiento, sus extremidades y músculos empiezan a sacudirse y no los puede controlar. Está teniendo una convulsión. No le dejes solo y quita todo lo que cerca suyo pueda lesionarle.

Cuidados ante el babeo excesivo

La piel del bebé es más delicada en los primeros meses y el babeo constante puede llevar a irritaciones, especialmente en la zona próxima a la boca. Sucede así porque “el contenido de la secreción salival es una mezcla de compuestos orgánicos, algunos de ellos enzimáticos, y tiene un nivel de alcalinidad alto”, subraya el pediatra. Al entrar en contacto con la piel se produce una inflamación tópica leve y superficial.

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Para evitar irritaciones:

  • Seca las babas de la cara con frecuencia. Hazlo con toquecitos y avisando al peque para que sea consciente, y mejor a toquecitos que restregando.
  • Usa baberos para evitar que se le moje la ropa y, por tanto, tenga húmeda la zona del pecho.
  • Fíjate en cómo tiene los pliegues de la barbilla y el cuello para evitar que la humedad produzca hongos.

Es recomendable que la piel esté seca porque la humedad favorece un proceso de maceración, de modo que en los pliegues de la piel (especialmente del cuello), pueden proliferar bacterias y hongos. El riesgo de estos es que provoquen una infección cutánea, que necesitaría un tratamiento de otro tipo.

Si la irritación es considerable, “la administración de talco líquido o cremas con acción secante que contengan zinc, ha demostrado buenos resultados en cuanto a dermatitis por sialorrea”, destaca el Dr.

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