Pablo Ibar: Una Vida Marcada por la Injusticia y la Lucha por la Inocencia
“Estoy destrozado. Ya no sé qué más puedo hacer para demostrar mi inocencia”. Pablo Ibar, ciudadano hispano-estadounidense de origen vasco, declarado culpable en 2000 y condenado a muerte por un triple asesinato ocurrido en 1994, asegura sentirse abatido y muy triste tras la decisión de un tribunal de Florida, que recientemente ha denegado la revocación de la condena de cadena perpetua y la celebración de un nuevo juicio.
Pablo Ibar, de 50 años, casado y padre de dos hijos, lleva casi 29 años preso por un triple crimen desde que precisamente hoy se cumplen 29 años y cuya autoría siempre ha negado.
El Fallo del Tribunal y la Desesperación de Ibar
En una nota escrita de su puño y letra, remitida a la Asociación Pablo Ibar-Juicio Justo, el penado muestra su desolación por el fallo del tribunal que ratifica la sentencia que actualmente cumple, una decisión que califica de “falta de justicia”. Ibar ha enviado dos cuartillas de cuaderno manuscritas en las que reconoce su frustración por las últimas resoluciones judiciales en su contra.
“Ya no sé qué más puedo hacer para demostrar mi inocencia y tener un juicio justo”, escribe. Dice, además, que la negativa de la Corte de apelación a estimar el recurso y, por otro, que lo haya hecho sin fundamentar siquiera los motivos de su decisión vienen a suponer una nueva sentencia de muerte: “No estoy en el corredor de la muerte, pero todavía tengo una sentencia de muerte”.
También aprovecha la breve misiva, redactada con un bolígrafo, para agradecer las innumerables muestras de apoyo que viene recibiendo de diferentes lugares del mundo: “A todos los que me han apoyado, los quiero con todo mi corazón y alma”. Y se despide con un “gracias por eso”.
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El Apoyo Familiar y la Lucha Continua
Ibar, sobrino del boxeador José Manuel Ibar, Urtain, sigue recibiendo el apoyo de su familia, asegura la asociación que desde hace décadas trabaja en dar visibilidad a este caso y, además, trata de reunir fondos suficientes para hacer frente al costoso proceso judicial. Su esposa Tanya, que le visita asiduamente, señala en un vídeo grabado a la salida de la cárcel que ambos están viviendo una “situación difícil”.
“Nos sentimos muy perdidos y, aunque no perdamos la esperanza, os pedimos que no olvidéis a mi marido”, dice su mujer tras mantener un encuentro con su marido en la prisión. Y añade que siguen “luchando por traerlo de vuelta a casa y liberarlo de este lugar. No se merece estar ahí”.
Las esperanzas que Ibar mantenía en el recurso que en el mes de febrero defendió su abogado en el Tribunal de Apelaciones del 4º Distrito Judicial de Florida se fueron al traste al conocerse la resolución dos meses después. Fue un varapalo la decisión adoptada por los tres magistrados que conformaban la sala, quienes rechazaron 11 de los 12 motivos esgrimidos por el abogado “sin argumentar siquiera las razones”, asegura la asociación en una nota informativa.
La defensa tiene previsto interponer ahora un nuevo recurso, esta vez ante el Tribunal Supremo de Florida, el mismo estamento que en 2016 anuló la condena a pena de muerte que entonces recaía sobre Ibar y que ordenó repetir el juicio. Entonces, el alto tribunal estadounidense estimó que las pruebas que existían contra Pablo Ibar eran “escasas” y “débiles”.
Los Crímenes y los Juicios
Ibar ya ha cumplido 29 años de prisión tras su detención en junio de 1994 bajo la acusación de haber asesinado a Casimir Sucharsky, dueño de un club nocturno, y a las modelos Sharon Anderson y Marie Rogers, un triple crimen en el que Ibar siempre negó haber participado. La secuencia de los hechos fue grabada por una cámara de vídeo situada en el salón de la casa, que, en un momento determinado, captó el rostro de un joven con rasgos latinos que la Policía identificó con Pablo.
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Tras 16 años en el corredor de la muerte, en 2016 un tribunal de apelación anuló esa sentencia al considerar las pruebas “demasiado endebles” y ordenó un nuevo juicio. En 2019, ese nuevo proceso condenó al hispano-estadounidense de origen vasco a cadena perpetua.
Cuando apenas tenía 22 años y se encontraba residiendo junto a su madre en Florida porque a ella le habían diagnosticado un cáncer, a Pablo lo acusaron de un triple asesinato del que no hay suficientes pruebas que demuestren que el autor del crimen fue él. El asesinato tuvo lugar el 26 de junio de 1994 en Florida. El hombre tenía instaladas varias cámaras por su casa que grabaron todo lo que les sucedió aquella trágica noche. En las imágenes se podía ver a dos individuos con la cara tapada que acabaron de manera brutal con sus vidas.
La noche en que tuvo lugar el triple asesinato Pablo Ibar se encontraba con ella en su casa. Tras la celebración del primero juicio por el caso, Pablo Ibar fue condenado a muerte y en esa situación permaneció durante 16 años (entre 2000 y 2016). Entre 2016 y 2019 se celebraron dos juicios más y el 22 de mayo de 2019, Pablo Ibar fue condenado a cadena perpetua con esas mismas pruebas que ya habían considerado insuficientes.
Además, después de este tercer juicio y tras la emisión del veredicto, uno de los miembros del jurado reconoció que habían sido presionados para condenar al acusado. De hecho, al poco de entrar Ibar, su compañero de celda fue acuchillado. Ayer, día 20 de abril, este organismo daba a conocer la confirmación de la condena para el acusado, que lleva casi 30 años en prisión. El tribunal ha desestimado todos los argumentos esgrimidos por el abogado de Ibar, Joe Nascimento, para que se le levante la reclusión de por vida y se celebre un nuevo juicio.
Desde la Asociación Pablo Ibar Juicio-justo, comunicaban ayer que “el fallo ha supuesto un gran mazazo para la familia”. En una información recogida por El País, esta semana, el padre del condenado, Cándido Ibar, junto al letrado estadounidense Nascimento y el portavoz de la Asociación Pablo Ibar-Juicio Justo, Andrés Krakenberger, visitaron el martes el Parlamento vasco, donde estuvieron reunidos con su presidenta, Bakartxo Tejeria.
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Pablo Ibar en la Cultura Popular
Pablo Ibar está en boca de todos en España desde que se diera a conocer su caso, y especialmente desde la publicación de En el corredor de la muerte (Espasa), de Nacho Carretero, y de su posterior serie, protagonizada por Miguel Ángel Silvestre. Un español -en realidad, hispanoamericano- que está en el corredor de la muerte en Florida por un crimen que asegura que no cometió es, sin duda, una historia que merece ser contada.
La Pena de Muerte y los Derechos Humanos
La pena capital, que sigue vigente hoy en 23 estados y territorios de todo el mundo, choca frontalmente con la protección de los Derechos Humanos. Amnistía Internacional lleva combatiéndola desde 1977 y defiende que “condenar a muerte a una persona supone negarle el derecho a la vida, proclamado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el derecho de toda persona a no ser sometida a penas crueles, inhumanas o degradantes”.
España abolió la pena de muerte, bajo cualquier circunstancia, por ley orgánica el 27 de noviembre de 1995, aunque ya fue abolida en la Constitución del 78 a excepción de los juicios militares en tiempos de guerra.
Con datos de 2023, reza Amnistía, las ejecuciones judiciales aumentaron hasta alcanzar la cifra más alta en casi un decenio, con un registro de 1.153 ejecuciones en 16 países. Esta cifra supone un aumento del 31% respecto de las 883 ejecuciones registradas en 2022 debido, principalmente, a Irán, donde se llevó a cabo el mayor número de ejecuciones desde 2015.
Otros Casos de Españoles Condenados a Muerte en el Extranjero
Aunque en España es impensable el retorno de la pena de muerte -la gran mayoría de los españoles está en contra de su aplicación, lo estaba incluso en los tiempos más crudos del terrorismo de ETA-, en las últimas décadas ha habido varios casos de españoles que han sido condenados a muerte fuera de nuestras fronteras. El caso de Pablo Ibar, que a principios de 2019 le fue conmutada la condena a muerte por una perpetua, ha sido el más sonado.
Joaquín José Martínez fue el primer ciudadano español y europeo en salir de un corredor de la muerte de Estados Unidos. Su caso guarda muchas similitudes con el de Pablo Ibar. También como Ibar, él siempre negó haber cometido los crímenes. Se le acusaba de haber asesinado en primer grado a un hombre y una mujer. En 1997, el español Martínez fue condenado a la pena capital por un jurado de Tampa (Florida) por el asesinato de Sherry McCoy y Douglas Lawson. En 2001 regresó a España.
Richard Anthony Meissner es hijo de un militar estadounidense, destinado en la base de Rota, y una jerezana. Fue condenado a muerte en 1995 por el homicidio de la estudiante Gina Langevin, además de por el intento de homicidio de una amiga de la víctima -que había sido su novia- y por robo. Meissner tenía entonces 29 años y residía en Florida con su familia: sus padres y dos hermanos. Hijo de un estadounidense y de una española, Richard Meissner fue inicialmente condenado en 1995 a la inyección letal por el homicidio de la estudiante Gina Langevin, el intento de homicidio de una amiga de ésta que había sido su novia y por robo, pero consiguió esquivar la ejecución gracias a las gestiones de su familia, sus abogados y organizaciones políticas y sociales españolas, que tras una gran movilización lograron la conmutación de la pena de muerte por cadena perpetua de 75 años en Estados Unidos.
El español Julio Mora fue condenado a la pena capital en 1997 por asesinar a su exjefe en una residencia de ancianos y a una abogada embarazada. Fue el Tribunal Supremo de Florida el que le anuló la pena de muerte, aduciendo supuestas irregularidades judiciales durante el juicio y “problemas de salud mental”.
De padre español y madre filipina, Francisco Larrañaga fue condenado primero a cadena perpetua y, después, a pena de muerte en Filipinas por el secuestro, violación y asesinato en 1997 de dos hermanas. Larrañaga, sin embargo, ha defendido siempre su inocencia. Francisco Larrañaga, de padre español y madre filipina, cumple en España su condena por el secuestro, violación y asesinato de dos hermanas en Cebú (Filipinas). Larrañaga, quien siempre ha defendido su inocencia, entró a prisión en Filipinas en 1997, fue condenado a cadena perpetua y en 2004 a pena de muerte. La abolición de la pena capital en el país asiático le permitió conmutarla por la de cadena perpetua por 40 años. La firma de un acuerdo sobre traslado de condenados entre Filipinas y España en mayo de 2007 le permitió que cumpla el resto de su condena en España desde 2009. En la actualidad cumple condena en la de Martutene, en San Sebastián.
El español de origen sirio Nabil Manakli fue detenido junto con otras 21 personas bajo la acusación de haber planificado atentados terroristas en Yemen. Un año después, fue condenado a pena de muerte. Nabil Manakli es un ciudadano de origen sirio nacionalizado español tras contraer matrimonio con una española. El ingeniero mecánico fue detenido en 1997 y acusado de planear actos de sabotaje y asesinatos por un atentado con bomba ocurrido en Adén en julio de ese año. La pena capital fue confirmada por el Tribunal Supremo en 2003 y el presidente yemení, Ali Abdulá Salé, la ratificó posteriormente. El Gobierno español gestionó para conseguir su conmutación desde el principio y, en 2003, el Rey Juan Carlos intercedió por él en una carta al presidente Salé. El 19 de abril de 2006 el presidente yemení aceptó estudiar la petición española de que se conmute la condena a muerte de Manakli tras la visita a Yemen del ministro español de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel Ángel Moratinos. En el año 2010, este ingeniero mecánico abandonó el corredor de la muerte después de que la Justicia yemení le conmutara la pena. Pasó a cumplir una condena de 15 años por actividades terroristas.
El Legado de Urtain y la Familia Ibar
La figura de José Manuel Ibar, universalmente conocido como Urtain, el 'Morrosko de Cestona', sigue despertando una notable fascinación en el imaginario colectivo. Según De Luis, Urtain (Aizarnazabal 1943 - Madrid 1992) es un personaje que aún «despierta fascinación entre la gente». La investigación para su libro llevó al autor madrileño a ahondar en los aspectos menos conocidos y más trágicos de la vida del campeón. Uno de ellos es el vínculo familiar con Pablo Ibar, condenado a muerte en Estados Unidos y sobrino de Urtain. Esta conexión familiar, sumada a otros eventos luctuosos, ha alimentado la idea de una supuesta «maldición en la familia Urtain».
La Esperanza Renace: Un Nuevo Testigo Exculpa a Ibar
Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, y precisamente eso es lo que han recuperado Cándido Ibar y el resto de su familia. Una noticia surgida como un oasis en medio de un vasto desierto de novedades positivas le ha devuelto a sus 81 años la ilusión de poder ver y abrazar a su hijo, Pablo Ibar, en libertad, tras llevar ya 31 años encerrado en prisión en Estados Unidos por un crimen del que siempre aseguró ser inocente. El pasado 23 de junio, la Asociación Pablo Ibar-juicio justo comunicó que el actual letrado de Ibar había presentado en los juzgados de Broward County (Florida, Estados Unidos) una declaración jurada con la inesperada revelación de un testigo que exculparía a Ibar de la autoría del triple asesinato ocurrido en el interior de una vivienda en la ciudad de Mirarmar (Florida) en 1994.
Esta nueva novedad se produjo como resultado de una investigación que se inició después de que el informante se pusiera en contacto con la propia asociación al ver el caso en los medios de comunicación y desvelara el nombre y los apellidos de los dos nuevos sospechosos. Las noticias se habían evaporado más allá de la petición de un nuevo juicio que solicitó Ibar en 2023, ya que en mayo del 2019 y a pesar de conseguir salvar su vida tras permanecer 16 años en el corredor de la muerte (del 2000 al 2016), fue condenado a cadena perpetua en una repetición del juicio.
Ese litigio, igual que todo lo que rodea este caso desde hace más de tres décadas, estuvo sembrado de dudas, pruebas inconexas, veredictos incomprensibles y muchas decisiones polémicas. Y, pese a todo, el denominador común siempre ha sido el mismo: los días pasaban e Ibar seguía viviendo su vida entre rejas.
"La noticia es buena, hasta dónde va a llegar no se sabe porque estamos en un principio, pero es buena. Yo estaba apagado, no salía nada nuevo y ahora se abre una nueva ventana de esperanza, vuelvo a tener llamadas y esta noticia es recuperar la ilusión", asegura al otro lado del teléfono un Cándido que vive en Zarautz junto a su sobrino y que lleva cinco años sin ver a su hijo. De momento y al estar en países diferentes no ha podido hablar con su hijo, pero a través de Tanya, la mujer de Pablo, y de su otro hijo, Michael, sí que le han informado que esta novedad también le ha subido el ánimo. De hecho y aunque su otro hijo y su nuera han estado informados en todo momento de esta nueva investigación, él se enteró ese 25 de junio como el resto del mundo.
Esperan una respuesta antes de 2026. Tal y como le comunicó a Cándido el abogado de su hijo, Daniel Tibbitt, este estima según su experiencia que la respuesta podría llegar en cualquier momento de aquí a seis meses, es decir, si su previsión se cumple, tendría que conocerse este mismo año. Sin embargo, en el caso de Ibar los plazos tampoco se han cumplido y las respuestas por parte de la justicia estadounidense han tardado más en llegar de lo que se presuponía en un principio. De hecho, si todo saliera bien, Cándido detalla que todo el proceso podría estar terminado en unos dos años.
El problema, añade, es que "depende de ellos, siempre han puesto trabas y son la parte complicada y en la que no podemos hacer nada". Ellos ahora mismo como familia están trabajando en conseguir el dinero que valen este tipo de juicios y que no sabe ni cuantificar. "La apelación son unos 150.000 euros, así que el nuevo juicio imagínate... los números son grandes", asegura Cándido, que informa que cuando estaba condenado a muerte recibía una ayuda tanto del País Vasco como del Gobierno español, pero que al pasar a cadena perpetua ya no la daban. "Hará falta mucho dinero y a ver si la gente nos ayuda", desea.
La Vida de Ibar en Prisión y su Perspectiva
El comportamiento de Ibar en la cárcel de South Bay, en Florida, está siendo ejemplar: "El otro día me dijeron que estaba ayudando en la enfermería a limpiar sangre por las cuchilladas y altercados que se producen, antes colaboraba con un sargento arreglando puertas o cambiando cubiertas a los camiones, etc. Es una forma de entretenerse, pero también ganas reputación porque no es lo mismo un mal comportamiento que hacer algo así. No creo, pero igual influye en algo".
Más de dos meses después de la publicación de esta noticia, El HuffPost ha podido hablar con Ibar. Lo ha hecho gracias a la Asociación Pablo Ibar Juicio Justo. Confiesa que mantiene la esperanza en poder volver a ser libre y que sueña con disfrutar y estar junto a su familia. "Confío en que tarde o temprano la verdad va salir", asegura el reo.
Sobre cómo ha recibido esta noticia, Ibar responde: "Lo he recibido como un rayo de esperanza, tengo mucha más energía y ánimos, pero ¿confiar? ¡Nunca voy a confiar en la fiscalía y los jueces de Broward County! No hay límites para la injusticia que han cometido contra mí para mantenerme encarcelado porque no quieren admitir sus errores. No confío en ellos, pero confío en que tarde o temprano la verdad va salir y nunca voy a dejar de luchar para demostrar mi inocencia".
Ibar añade: "¡Esperanza es lo único que tengo! Sin ella no creo que pudiera sobrevivir a esta pesadilla. Si Dios quiere un día voy a volver a ver mi familia". Sobre sus días en la cárcel, comenta: "Mis días siguen siendo iguales. Trabajo en la enfermería, voy a la librería y hago mis ejercicios".
El sueño de Pablo Ibar es "el de poder estar con mi familia, mi mujer, mis hijos y, especialmente, mi padre. Quiero y deseo poder estar con él en libertad antes que se vaya, tiene 81 años y mis sueños son pasar sus últimos años con él a mi lado".
Sobre la evolución del mundo en tres décadas desde el interior de una cárcel, Ibar dice: "No me preocupo de eso. Si puedo hacer todo que he hecho para tener una vida en un lugar como este, en el mundo fuera de la cárcel creo que voy a poder apañarme".
El Caso de Pablo Ibar: Un Símbolo de la Lucha Contra la Injusticia
Quienes vivieron el viaje del Apolo 11 en directo, pegados a la televisión, no estaban más nerviosos que los que seguíamos el desenlace del último juicio de apelación de Pablo Ibar. El guipuzcoano lleva veinticuatro años preso, dieciséis de ellos en el corredor de la muerte, por un triple asesinato del que siempre se ha declarado inocente. La maquinaria estatal norteamericana, que fue capaz del prodigioso disparo de Neil Armstrong, optaba esta vez por cerrarse sobre sí misma y enviar a un posible inocente a un lugar mucho peor que la luna.
Para Carretero, que ha examinado todas las pruebas y empollado el infinito proceso judicial durante años, no cabe duda de que Pablo Ibar es inocente. No es el único que lo piensa. De hecho, resulta difícil entender cómo es posible que el jurado haya tomado esta decisión.
En junio de 1994, Sharon Anderson y Marie Rogers, de 25 años, y el propietario de un club de alterne, Casimir Sucharski, fueron asesinados a tiros. Los autores huyeron en el coche de Sucharski, pero el asesinato quedó grabado por una cámara instalada en el salón. La prueba en la que se ha basado esta condena a muerte es ese vídeo, además del testimonio de un testigo que años después admitió haber mentido, presionado por la policía. En el vídeo se ve a dos hombres, uno de ellos parecido a Pablo Ibar, asesinando de forma brutal dos mujeres y al proxeneta.
Los juicios contra Pablo Ibar y su presunto compinche tienen todos los elementos de una novela de Kafka. Se extienden desde 1997 hasta 2016. Durante una primera etapa, por falta de unanimidad del jurado ante las pruebas endebles, mantuvieron encerrado a Ibar, que seguía esperanzado por los procesos de apelación. Sin embargo, en el año 2000, otro jurado lo declaró culpable y lo condenó a la pena capital. Hasta 2016 este hijo de un pelotari vasco que se fue a Estados Unidos en busca de trabajo ha permanecido en el pasillo de la muerte. Allí dentro se casó con Tanya, una mujer maravillosa que siempre ha sostenido su inocencia, y que piensa seguir con él hasta el final.
Para este último juicio había muchas esperanzas. La ausencia de muestras de ADN y huellas dactilares en la escena del crimen y el testimonio falaz que sirvió para condenarlo inducían a pensar que prevalecería la duda razonable y que Pablo Ibar sería liberado por fin.
El jurado ha declarado culpable a Pablo Ibar en la mañana del sábado 19 de enero por unanimidad. Antes de la deliberación se habían negado a estudiar todas las pruebas que aportaba la defensa. Todavía está por ver si la condena sigue siendo la pena de muerte o si se conmuta a cadena perpetua. Sea como sea, las sombras de este proceso ponen de manifiesto la crueldad inhumana de aquel sistema judicial.
El caso de Pablo Ibar demuestra hasta qué punto es insensata esa opinión. Carretero recoge la respuesta de Ibar a estos ladridos rabiosos: “Si tú basas la ley en que es ilegal matar, no puedes romper tu propia ley para castigar. Tú eres el Gobierno, debes ser mejor que los criminales”. El 25 de febrero, el juez decidirá la pena. Será la cadena perpetua o muerte por inyección letal que pide el sanguinario fiscal Chuck Morton. Sea como sea, el Estado de Florida ya ha demostrado no ser mucho mejor que un criminal.
Pablo Ibar deberá permanecer en el centro penitenciario de Broward hasta el próximo 25 de febrero. Ese día será conducido de nuevo a la sala número 6900 del juez Dennis Bailey. Allí, el mismo jurado que ahora le ha declarado culpable, debe decidir si le impone la pena de muerte que solicita la Fiscalía de Florida, o la cadena perpetua, petición que la defensa de Pablo formulará el próximo 4 de febrero.
La defensa se pondrá en breve a trabajar en el posible recurso que interpondrá a la última decisión. No obstante, antes de ponerse manos a la obra, ha de conocer si el jurado condena a Pablo a permanecer de por vida en la cárcel o a la inyección letal. De prosperar la pena de muerte, la apelación deberá ser interpuesta ante el Tribunal Supremo de Florida. Si, por el contario, es condenado a cadena perpetua, deberán apelar ante Tribunal del Circuito correspondiente de Florida. Fuentes jurídicas sostienen que esta vista no tendría lugar antes de cinco años. Todo induce a pesar que serán Benjamin Waxman y Joe Nascimiento los que continúen con la defensa. Ninguno como ellos conoce los entresijos de este proceso y aunque en esta ocasión el resultado no ha sido el esperado y mucho menos el deseado, son los mejor situados para intentarlo de nuevo en una instancia superior. La familia confía plenamente en ellos.
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