El Rol del Padre en la Obra de Miró: Una Perspectiva Psicoanalítica
Freud (1914) nos dice: “De todas las imagos de una infancia, de las cuales, en general no nos acordamos, ninguna es más importante para un joven o para un hombre que la de su padre”. La restricción orgánica introduce en la relación entre un hombre y su padre, una ambivalencia emocional siendo la expresión más notable el mito griego de Edipo Rey.
El niño solo puede amar y admirar a su padre, que le parece la criatura más potente del mundo, la más sabia y mejor. Dios mismo es, después de todo, la exaltación de la imagen de un padre tal y como se lo representa la mente durante la primera infancia. Pero muy pronto emergerá el otro lado de esta relación.
Nuestro propio padre se percibe como el principal elemento que puede alterar nuestra vida instintiva; se convierte en un modelo que se debe, no solo emular, sino también deshacerse de él, para poder ocupar su lugar. Por tanto, los impulsos cariñosos y hostiles hacia él persistirán juntos, a menudo hasta el final de nuestros días, sin que unos u otros puedan imponerse definitivamente.
Hay un cambio en la relación del hijo con su padre durante la segunda parte de la infancia: nunca se insistirá demasiado en la importancia de este cambio. Las miradas del niño comienzan a alejarse para dirigirse hacia el mundo que le rodea. Y no puede evitar hacer descubrimientos que socavarán su valorada opinión original sobre su padre, y que lo empujaran a separarse del ideal primario.
¿Qué es el rol del padre, si no un cuestionamiento y un descubrimiento constante que cada paciente hace en sí mismo, durante meses y años? Este artículo examina el rol del padre en la psicosis. Para ello, presento un ejemplo clínico ilustrativo y representativo de este tema. Este material concierne un paciente que ha manifestado episodios psicóticos y que tenía una relación especial con el rol del padre, tanto el padre real como su fantasía.
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El rol del padre existe cada vez que hay un padre con un rol determinado, una madre que permite este rol y un hijo capaz de identificación introyectiva: exige un conflicto triangular. Voy a presentar el caso del paciente Pierre-Léonard. En este ejemplo clínico, describo modelos de identificación total. Observamos una identificación total con el objeto perdido, de forma similar a lo que Freíd (1910) nos dice en su obra sobre Leonardo, en la que describe una identificación total con la madre.
En el caso que nos ocupa, la identificación se produce tanto con el padre como con el rol del padre. Comento las sesiones de los últimos tres meses de tratamiento, que muestran un cambio muy significativo que me hace replantearme los modelos de identificación y las formas de relación con el padre, sobre todo en el proceso de des-identificación y de diferenciación.
El Rol Temprano del Padre: Perspectivas Teóricas
Es importante destacar el rol temprano del padre, concepto que ha sido desarrollado por varias escuelas. Fue Freud el primero en describir la función temprana del padre en varios de sus artículos (1898); este concepto es retomado por el M. Klein dice que el niño busca aspectos del padre en el cuerpo de la madre.
Además, desarrolla en su teoría, una idea sobre el complejo de Edipo temprano. Une las ansiedades tempranas a este complejo: “Las situaciones de ansiedad temprana y de culpa producen una fijación exagerada en las primeras etapas de la organización libidinal y, recíprocamente, una excesiva tendencia a la regresión hacia estas etapas tempranas. Por lo tanto, el desarrollo edípico se ve obstaculizado, y la organización genital no se puede establecer con firmeza.
En los casos tratados en este artículo, así como en otros casos, el complejo de Edipo comienza a desarrollarse normalmente cuando disminuyen las ansiedades tempranas. (…) Parece que la búsqueda de nuevas fuentes de satisfacción es inherente al movimiento progresivo de la libido. La satisfacción que se siente gracias al pecho de la madre permite que el niño dirija sus deseos hacia otros objetos y, en especial, hacia el pene de su padre. Sin embargo, este nuevo deseo recibe un impulso especial debido a las frustraciones sufridas por el pecho materno.
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Es importante recordar que las frustraciones dependen tanto de factores internos como de experiencias reales, y cierta frustración relativa al pecho es inevitable, incluso en el mejor de los casos, puesto que lo que el niño realmente quiere, son satisfacciones ilimitadas. Las frustraciones que se sienten con el pecho materno empujan tanto al niño como la niña a abandonarlo y estimulan en ellos el deseo de una satisfacción oral a través del pene del padre.
Klein (1964) piensa en algo más que en una relación con objetos parciales y sugiere que el niño asocia la percepción de estos objetos parciales con su madre y padre. Metzer (1973) piensa que el coito, o la escena primaria, es una escena imaginada en el mundo interno del niño, donde hay un movimiento entre sus objetos internos. El self puede hacer identificaciones proyectivas en el interior de los objetos internos.
A veces, la identificación proyectiva entra en ciertas zonas erógenas (ano, vagina, boca, etc). Es la continuación de la línea original de Klein (1988), según la cual las identificaciones no se hacen sólo por introyección, sino también por identificación proyectiva. La escena primaria es, pues, una fantasía que puede dominar el self. Así como el niño imagina que su cabeza (su mente) está llena de objetos en movimiento, imagina que el interior de la persona que está delante de él también está lleno de objetos.
Proyecta lo que está pasando en su cabeza y cree que sucede en el cuerpo de su madre. Esto ocurre si el niño encuentra un espacio receptivo, es decir, una madre que le ofrece un lugar en ella. Volviendo ahora al tema de la castración: podemos hablar también de la castración edípica y preedípica o más primitiva.
La castración primitiva es vivida como la pérdida o la desintegración de partes del cuerpo. MacDougall (1982) la describe así: “La ansiedad de separación es el prototipo de la angustia de castración y la presencia y la ausencia de la madre son los factores en torno a los que se va a construir la primera estructuración edípica… El trauma de la castración primitiva, que se expresa en forma de temor a la desintegración corporal y de miedo a la pérdida de la identidad, deja siempre sus huellas en las perversiones sexuales”.
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E. Jones (1927) define un tipo de castración primitiva y la describe como la pérdida de la libido y de la excitación a través del contacto sexual: él la llama Aphanesis. El rol que desempeña el padre en el desarrollo erótico del hijo. Las madres con características masculinas, que desplazan al padre de su lugar.
La función del padre por la elección del sexo opuesto. Aulagnier (1985) señala la importancia del rol temprano del padre: “Dar, como lo hacen la mayoría de los analistas, un lugar predominante a la madre no significa olvidar el que ocupa el padre. Desde el comienzo de la vida, este ejerce también una acción modificadora del medio psíquico que rodea al recién nacido.
Sin embargo, en casi todos los casos, una persona -y la mayoría de las veces la madre- tiene un rol de crianza privilegiado, ya sea ofreciendo el pecho o el biberón, y aporta con ello -por deseo o necesidad- una satisfacción vital para el bebé. Es por eso que la madre es también aquella a través de la cual hará mella en la psique del bebé, el primer “signo” de la presencia de un padre o de su ausencia: la elección de estos “signos” dependerá de su relación con este padre.
En un tiempo posterior, pero sin duda muy cerca, el niño podrá desafiarlos y forjar los suyos propios y, crear así una relación con el padre acuerdo o en desacuerdo a la que le precedía. Sin embargo, en el registro temporal, hay una primacía de la relación materna, de la misma forma como la experiencia del embarazo induce en la madre una forma de investir el ser que lleva dentro, que no es de la misma calidad que la que tiene lugar en el padre cuando espera el niño.
Lacan (1976) reconsidera la función del padre, que es central en el complejo de Edipo, y desarrolla el concepto del “Nombre del Padre”: “Al inicio del Edipo, la metáfora paterna funciona por sí misma, ya que la primacía del falo se introduce en la cultura. Aunque esté principalmente dedicado a la investigación de la psique temprana, Winnicott se ha interesado también por el rol del padre.
En Escritos de pediatría y psicoanálisis (1979), habla sobre el rol del padre como holding del de la madre, y dice: “(…) un medio capaz de sostenerla, para enfrentar los problemas”. Painceira (1998), en su artículo sobre la obra de Winnicott, nos señala una frase muy interesante de este último: “La madre es la estabilidad de la casa; el padre es la vitalidad de la calle”.
Identificación y Psicosis: Un Análisis Profundo
Las identificaciones e introyecciones en el caso clínico de mi presentación no son la única explicación posible para entender todas las psicosis. No todas están producidas por un trastorno de las identificaciones o por la identificación con un padre y/o una madre psicótica. Es importante destacar las diferencias entre identificación primaria e identificación secundaria.
Como he dicho antes, la identificación no puede ser la única explicación de la esencia de las psicosis. La identificación proyectiva y la fragmentación del yo también son importantes (Bion, 1972). En Duelo y melancolía (1917), comienza a dar a este mismo mecanismo el nombre de “identificación”. Describe cómo se pasa de una elección de objeto narcisista a la elaboración de la pérdida de esta elección, y cómo la elaboración patológica del duelo conduce a la identificación narcisista.
Así, el objeto se convierte en parte del aparato mental. La frase “La sombra del objeto cae sobre el yo” es una metáfora. El objeto ha entrado en el aparato psíquico, como parte del yo. Esta parte se disocia y establece un vínculo con el resto del yo. Así es como Freud explica el origen del superyó. Este se forma a partir del duelo de los objetos edípicos.
Las identificaciones narcisistas se forman con objetos elegidos de forma narcisista. Estas identificaciones fortalecerán las identificaciones tempranas (Freud, 1939; Brundy G, 1980, 1989). Estas identificaciones primarias, junto con las introyecciones resultantes del duelo por los objetos edípicos, constituyen el superyó.
Cuando las identificaciones son primarias o secundarias, ¿cuál es su importancia para el pronóstico? Las secundarias, más tardías, tendrían un mejor pronóstico. Encontramos un ejemplo en el capítulo sobre el paciente Pierre-Léonard, cuando describimos su forma de mirar (Avenburg, 1975). En cuanto a la identificación más primitiva citemos este interesante comentario de Anna Freud (1985): “Me refiero a la identificación primaria del niño con la madre: somos uno”.
Con respecto a la identificación primaria psicótica, A. Freud continúa: “Si un adulto desarrolla un proceso que pertenece al primer año de vida, entonces es psicótico.” Y añade: “La identificación primaria se encuentra sólo en los adolescentes o en los enfermos muy graves”.
Por su parte, J. Rosenfeld (1987), en su trabajo con pacientes psicóticos, ha señalado que estos procesos de identificación total, o psicóticos, son la repetición exacta de mecanismos infantiles tal y como se han producido en el pasado, a los se añaden procesos posteriores de disociación o fragmentación.
Creo que todas las identificaciones primitivas pueden perderse como resultado de un evento traumático, como lo he descrito en un trabajo sobre la identificación y el fenómeno nazi. Estos pacientes pueden perder el padre introyectado, sobre todo a causa de las paradojas pragmáticas a las que se ven sometidos: si el individuo se identifica con el padre como hombre, lo matan porque es un hombre, y si se identifica como judío, lo matan por ser judío (Rosenfeld D, 1984; 1985; 1986; 1988).
Las identificaciones introyectivas no siempre permanecen inalterables. Todo está en movimiento. Dejo al lector sacar sus propias conclusiones sobre estas discusiones teóricas, después de revisar el material del paciente que presento a continuación. A veces la teoría no es suficiente para identificar toda la riqueza y la dialéctica del psicoanálisis clínico.
El Retorno al Tratamiento de Pierre: Un Caso Clínico Ilustrativo
Como clínico, estoy interesado en la creación o reconstrucción del rol del padre en la transferencia. Me ocuparé aquí de la vuelta al tratamiento psicoanalítico, en mayo de 1989, del paciente Pierre, después de un paréntesis de tres años. Describiré las entrevistas iniciales, y las sesiones de diciembre de 1989 y enero de 1990. Después de varios meses de tratamiento y de una mejoría en su cuadro psicótico, regresó a su lugar de residencia habitual, donde ejercía la profesión de veterinario.
Añadamos que su padre había muerto de un mieloma de huesos antes de la operación de Pierre. En mayo de 1989, su familia decide llevarlo de regreso a Buenos Aires para una consulta conmigo, y él acepta. Un miembro de la familia informa que el paciente a veces se torna violento, bebe en exceso, lleva consigo un revólver, y, a menudo se ve envuelto en peleas; su familia teme que pueda perder el control de sí mismo, y decide hospitalizarlo en una clínica de Buenos Aires.
Voy a verlo desde la primera noche, y lo encuentro soñoliento y en un estado de confusión. Dice que se ha quedado dormido con la radio encendida y que la enfermera que vino a quitársela le ha asustado. Durante los tres años transcurridos desde la interrupción del tratamiento, Pierre ha formado una familia. Tiene tres hijos, y el comienzo de su estado actual de desorganización coincide con el nacimiento del tercer hijo, un mes antes (nótese aquí que el mismo Pierre es el tercer hijo de su familia).
Pierre se vio involucrado en una disputa durante un baile y su esposa informa que después de este incidente, ha empezado a quejarse; dice que se siente mal, que su tensión es demasiado baja y que se siente débil. Su esposa lo sorprendió un día bebiendo un vaso de alcohol puro para animarse, según dijo, porque tiene todo el tiempo vértigo y la impresión de que caerá.
En la primera entrevista después de tres años, en mayo de 1989, Pierre habla de por qué se siente mal Su lenguaje es confuso, lento, lleno de pausas y vacilaciones. Dice que desde hace algún tiempo, es agresivo y se pelea con su esposa, porque ella se enoja cuando sale de noche. Durante esta entrevista, con frases entrecortadas, repite que se ha asustado cuando le han querido quitar la radio mientras la escuchaba, que sufre de vértigo, y que le han hecho venir a Buenos Aires porque se discutía con la gente.
Dice también que está preocupado porque su memoria se debilita, porque ve mal y porque cree que la gente le está mintiendo. Le asusta que puedan hacerle daño ocultándole la verdad. Repite varias veces que sus pantalones le van mal, que le están demasiado grandes, que le caen porque ha perdido peso. Para demostrármelo, se levanta y me muestra su vientre. De hecho, constato que su peso parece normal, y tal vez incluso un poco excesivo.
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