Parto de Mellizos por Cesárea: Riesgos y Recuperación

09.12.2025

Un embarazo múltiple se produce cuando dos o más embriones se desarrollan simultáneamente en el útero materno. Los más frecuentes son los embarazos gemelares (dos bebés), seguidos de los triples (tres bebés) y los cuádruples. La incidencia de embarazos múltiples ha aumentado significativamente en las últimas décadas debido principalmente a los tratamientos de reproducción asistida y al incremento de la edad materna.

Tipos y Características de Embarazos Múltiples

Existen distintas “combinaciones” cuando hablamos de embarazo múltiple y ello refiere en primer lugar, a la cantidad de bebes que puede gestar una mujer: gemelos/as, mellizos/as, trillizos/as, cuatrillizos/as o más. Además de la cantidad, también hay variaciones según compartan o no placenta y bolsa amniótica.

Diferencia entre gemelos y mellizos

Los gemelos idénticos o monocigóticos se originan cuando un único óvulo fecundado se divide en dos, dando lugar a bebés genéticamente idénticos del mismo sexo. Los mellizos o gemelos dicigóticos provienen de dos óvulos diferentes fecundados por dos espermatozoides distintos, por lo que son genéticamente tan parecidos como hermanos nacidos en partos separados y pueden ser de distinto sexo.

Clasificación por corionicidad y amnionicidad

Desde el punto de vista médico, la clasificación más importante para determinar el riesgo del embarazo es según el número de placentas (corionicidad) y bolsas amnióticas (amnionicidad). Los embarazos dicoriales diamnióticos (DCDA) tienen dos placentas y dos bolsas, siendo los de menor riesgo. Los monocoriales diamnióticos (MCDA) comparten placenta pero tienen bolsas separadas, presentando mayor riesgo de complicaciones. Los embarazos monocoriales monoamnióticos (MCMA), donde los bebés comparten tanto placenta como bolsa amniótica, son los más peligrosos debido al alto riesgo de enredo de cordones umbilicales y síndrome de transfusión feto-fetal. Determinar la corionicidad mediante ecografía en el primer trimestre es fundamental para establecer el protocolo de seguimiento adecuado y prevenir complicaciones graves.

Riesgos del Embarazo Múltiple

A pesar de que muchas parejas ven el embarazo múltiple como una situación deseada, desconocen el peligro que supone, tanto para la gestante como para los fetos. Además el parto, que no será exactamente igual que si espera un solo bebé, conlleva un mayor riesgo para la salud tanto de la madre como de los bebés.

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Riesgos para la Madre

Las mujeres con embarazos múltiples enfrentan un riesgo significativamente mayor de desarrollar preeclampsia, una complicación grave caracterizada por hipertensión arterial y daño orgánico que aparece en el 15-20% de las gestaciones gemelares. Esta condición puede poner en peligro tanto la vida de la madre como la de los bebés, y requiere monitorización estrecha de la presión arterial y análisis frecuentes para detectar proteínas en orina. La diabetes gestacional también es más frecuente en embarazos múltiples, ya que la placenta produce mayores cantidades de hormonas que interfieren con la acción de la insulina. Además, las mujeres embarazadas de gemelos o más bebés sufren con mayor frecuencia anemia severa debido a las mayores demandas nutricionales, e hiperémesis gravídica (náuseas y vómitos extremos) que puede requerir hospitalización e hidratación intravenosa.

El riesgo de hemorragia postparto se multiplica en los embarazos múltiples. El útero sobredistendido por varios bebés y la mayor superficie placentaria aumentan significativamente el sangrado después del parto. Esta complicación puede ser potencialmente mortal si no se controla adecuadamente, requiriendo en ocasiones transfusiones sanguíneas o incluso intervenciones quirúrgicas urgentes para detener la hemorragia. Otras complicaciones maternas incluyen la incompetencia cervical (debilitamiento y apertura prematura del cuello uterino), placenta previa (placenta que cubre parcial o totalmente el cuello uterino), y mayor probabilidad de necesitar reposo absoluto durante el embarazo. Las mujeres con embarazos múltiples también presentan tasas más elevadas de depresión posparto y mayor dificultad en la recuperación física tras el parto.

Complicaciones Fetales

Los bebés de embarazos múltiples enfrentan riesgos considerablemente superiores a los de gestaciones únicas. Además del parto prematuro, pueden presentar restricción del crecimiento intrauterino (RCIU), donde uno o ambos bebés no crecen adecuadamente dentro del útero. Los embarazos múltiples también tienen mayor incidencia de defectos congénitos, incluyendo anomalías del tubo neural, malformaciones cardíacas y trastornos gastrointestinales.

El parto prematuro (antes de las 37 semanas) ocurre en más del 60% de los embarazos gemelares y en prácticamente la totalidad de los embarazos de trillizos o más bebés. Cuanto mayor es el número de fetos, mayor es el riesgo y más temprano suele producirse el nacimiento. Los bebés prematuros enfrentan graves complicaciones como síndrome de distrés respiratorio, hemorragias intracerebrales, problemas de termorregulación y dificultades de alimentación.

El síndrome de transfusión feto-fetal (TTTS) es una complicación grave que afecta al 10-15% de los embarazos monocoriales, donde los gemelos comparten placenta. Se produce cuando existe un desequilibrio en el flujo sanguíneo entre los bebés a través de conexiones vasculares anormales en la placenta. Un gemelo recibe demasiada sangre (gemelo receptor) mientras el otro no recibe suficiente (gemelo donante). El TTTS puede provocar insuficiencia cardíaca en el gemelo receptor por exceso de volumen sanguíneo, mientras que el gemelo donante sufre anemia y restricción del crecimiento. Si no se detecta y trata a tiempo mediante cirugía láser intrauterina o amniocentesis seriadas, esta condición puede causar la muerte de uno o ambos bebés, o lesiones cerebrales permanentes. La falta de diagnóstico oportuno del TTTS constituye una negligencia médica grave.

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Otras complicaciones fetales específicas de embarazos múltiples incluyen el síndrome del gemelo evanescente (desaparición de uno de los embriones en el primer trimestre), prolapso del cordón umbilical, y en los embarazos monocoriales monoamnióticos, el peligroso enredo de cordones umbilicales que puede comprometer súbitamente el flujo sanguíneo a uno o ambos bebés.

Diagnóstico y Monitorización

La primera ecografía del embarazo es crucial para determinar si se trata de un embarazo múltiple y establecer la corionicidad y amnionicidad, preferiblemente antes de las 14 semanas de gestación. Esta información es fundamental para diseñar el plan de seguimiento prenatal, ya que los embarazos monocoriales requieren vigilancia mucho más estrecha que los dicoriales debido al riesgo de TTTS y otras complicaciones específicas. Los embarazos gemelares monocoriales necesitan ecografías cada 2 semanas a partir de las 16 semanas para detectar precozmente signos de síndrome de transfusión feto-fetal, como diferencias en el tamaño de las bolsas amnióticas o discordancia en el crecimiento fetal. Los embarazos dicoriales se monitorizan cada 4 semanas. Todas las gestaciones múltiples requieren control más frecuente del crecimiento fetal y del bienestar de ambos bebés.

Las pruebas de no estrés fetal (NST) y el perfil biofísico se realizan con mayor frecuencia en el tercer trimestre para evaluar el bienestar de cada bebé. La monitorización de la presión arterial materna, análisis de orina para detectar proteínas (signo de preeclampsia) y controles analíticos para descartar anemia o diabetes gestacional deben realizarse en cada visita prenatal. La detección temprana de cualquier anomalía permite intervenir antes de que se produzcan daños irreversibles. La falta de un protocolo de seguimiento adecuado, no realizar ecografías con la frecuencia establecida según el tipo de embarazo, o no derivar a un especialista en medicina fetal cuando está indicado, constituyen errores que pueden tener consecuencias graves. Un seguimiento prenatal insuficiente impide detectar complicaciones tratables como el TTTS, la restricción del crecimiento o signos de parto prematuro inminente.

Tipos de Parto: Vaginal vs Cesárea

La decisión sobre la vía de parto en embarazos múltiples depende de múltiples factores: la presentación de los bebés (cefálica, podálica o transversa), el peso estimado de cada uno, la corionicidad, la experiencia del equipo obstétrico y las condiciones clínicas de la madre. En muchos hospitales, la tasa de cesáreas en embarazos gemelares supera el 75%, aunque no siempre está médicamente justificado.

El parto vaginal puede intentarse cuando el primer gemelo está en presentación cefálica (cabeza abajo), ambos bebés tienen un peso estimado adecuado y similar, no existen otras complicaciones obstétricas y se cuenta con un equipo experimentado. Sin embargo, existe el riesgo de que el segundo gemelo sufra complicaciones durante o después del nacimiento del primero, como cambio de posición, prolapso de cordón o desprendimiento prematuro de placenta. La cesárea programada está indicada cuando el primer gemelo no está en posición cefálica, en embarazos monocoriales monoamnióticos (por el riesgo de enredo de cordones), cuando existe restricción del crecimiento severa, en gestaciones de trillizos o más bebés, o si hay otras complicaciones obstétricas como placenta previa. La cesárea también puede ser necesaria de urgencia si durante un intento de parto vaginal aparecen signos de sufrimiento fetal.

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Los tiempos de decisión son críticos en partos múltiples. Una vez que nace el primer bebé, el segundo debe nacer idealmente en los siguientes 30 minutos para minimizar riesgos. El equipo médico debe estar preparado para realizar una cesárea de emergencia en cualquier momento durante el parto vaginal. La mala planificación del parto, intentar un parto vaginal cuando no está indicado, o retrasar una cesárea necesaria pueden constituir negligencia médica.

Cesárea Programada: ¿Qué es y Cuándo se Realiza?

Una cesárea es un procedimiento quirúrgico que se realiza a la mujer embarazada para extraer al bebé o a los bebés vía abdominal. Generalmente, la cesárea se realiza cuando hay posibles riesgos o complicaciones en un parto vía vaginal para, así, evitarlos.

En función del momento en el que se decide practicar una cesárea, se pueden distinguir dos tipos:

  • Cesárea programada o electiva: se refiere a la cesárea que se realiza de manera planificada antes del comienzo del trabajo de parto, puesto que ya se conoce que el parto vaginal podría presentar riesgos y está desaconsejado. Pueden leerse recomendaciones que indican no programar este tipo de cesárea antes de la semana 39 (y antes solo si existe una indicación médica que lo justifique).
  • Cesárea de emergencia: es la cesárea que se practica durante el transcurso del parto, de manera inesperada y no planificada, debido a la aparición de alguna complicación.

No obstante, la cesárea es una intervención quirúrgica mayor y, por ello, no está libre de riesgos. De este modo, se deben valorar cuidadosamente los riesgos y los beneficios de realizar una cesárea.

Indicaciones de la cesárea programada

Es posible que se decida programar una cesárea si durante el embarazo se produce alguna de las siguientes situaciones:

  • Presentación podálica (de nalgas) o transversa del bebé. No obstante, también es posible el parto vaginal de nalgas cuando se cumplen ciertos requisitos.
  • Embarazo múltiple, especialmente si alguno de los bebés no se encuentra en presentación cefálica.
  • Placenta previa, es decir, cuando la placenta cubre el orificio del cuello uterino.
  • Miomas que puedan suponer una obstrucción.
  • Hidrocefalia en el bebé, lo que dificultaría el paso de la cabeza por la pelvis materna.
  • Enfermedades maternas, como las cardiacas, o infecciones con riesgo de transmisión vertical al bebé en el momento del parto.
  • Cesáreas anteriores, aunque es posible el parto vaginal tras una cesárea previa, especialmente, si la incisión uterina fue horizontal.

En cualquier caso, se debe evitar practicar una cesárea cuando no haya una indicación médica que lo justifique y siempre debe realizarse cuando los beneficios sean mayores que los riesgos de este tipo de intervención quirúrgica.

¿Cómo se realiza una cesárea programada?

Cuando se realiza una cesárea programada, lo más habitual es que la mujer se encuentre monitorizada y despierta, utilizando anestesia epidural para evitar el dolor. Esto permite que la mujer sea consciente del momento del nacimiento de su bebé, a diferencia de una cesárea de emergencia en la que se suele emplear anestesia general.

El procedimiento para realizar una cesárea programada es, generalmente, el siguiente:

  1. Monitorizar a la embarazada y poner vía intravenosa, para la administración de líquidos y fármacos.
  2. Rasurar el vello púbico y desinfectar el abdomen.
  3. Instalar una cortinilla a nivel de la cintura, para que la embarazada no pueda ver el abdomen durante la intervención. No obstante, esta puede retirarse justo en el momento en el que se vaya a extraer al bebé.
  4. Realizar una incisión abdominal, generalmente horizontal y ligeramente por encima de la línea del vello púbico.
  5. Separar la musculatura abdominal.
  6. Practicar una incisión uterina. Nuevamente, lo más habitual es realizar una incisión horizontal.
  7. Extraer al bebé.
  8. Extraer la placenta.
  9. Suturar útero y abdomen.

Puesto que la mujer está despierta, es posible que pueda entrar a quirófano un acompañante, aunque esto puede variar según el hospital.

Posibles riesgos de la cesárea programada

La cesárea es una cirugía mayor y, por tanto y como cualquier otro tipo de cirugía, no está exenta de riesgos. Por ello, una cesárea solo debe realizarse cuando sea necesario y los beneficios para la madre y el bebé superen a los riesgos.

Riesgos maternos

Entre los posibles riesgos que puede tener para la madre la realización de una cesárea, además de un mayor tiempo de ingreso hospitalario y de recuperación, se encuentra:

  • Efectos adversos de la anestesia.
  • Lesión a órganos cercanos.
  • Infecciones: en el útero, en el tracto urinario o bien en la incisión realizada.
  • Sangrado intenso y hemorragia.
  • Coágulos sanguíneos (trombosis venosa profunda) y embolia pulmonar.

Además, el riesgo de que surjan algunas complicaciones con la placenta en un siguiente embarazo sería mayor después de una cesárea. Por otro lado, si se tiene un parto vaginal tras una cesárea, existe el posible riesgo de ruptura uterina.

Riesgos para el bebé

El bebé también puede experimentar posibles problemas o complicaciones tras una cesárea programada. Entre ellos, podemos mencionar la taquipnea transitoria del recién nacido. Se trata de un problema respiratorio que consiste en que el bebé respirará más rápido durante unos días tras el nacimiento. No obstante, de manera poco frecuente, también se pueden producir lesiones en la piel del bebé derivadas de la intervención.

Recomendaciones

Una cesárea programada es una operación quirúrgica que implica un periodo postoperatorio en el que la mujer se irá recuperando poco a poco. Por ello, puede ser útil tener en mente estas recomendaciones.

Antes de la cesárea

Programar una cesárea supone que hay una fecha y hora planificada para la intervención. Por ello, la mujer puede organizar ciertas cosas de manera previa:

  • Preparar la bolsa para el hospital, teniendo en cuenta que el ingreso será más largo que si el parto fuera vaginal.
  • Pedir ayuda para las tareas domésticas, el cuidado de otros hijos y mascotas (si es el caso) y cualquier tarea necesaria durante el periodo en el que la mujer esté en el hospital y recuperándose.

Finalmente, la mujer no debe olvidar acudir en ayunas el día de la intervención y cumplir las pautas que le haya indicado el especialista.

Después de la intervención

Una vez realizada la cesárea, la mujer debe tener en cuenta:

  • No levantar peso.
  • No automedicarse y tomar solo los analgésicos indicados por el médico, especialmente, si el bebé toma leche materna.
  • Dar tiempo a la recuperación y evitar las relaciones sexuales, el ejercicio intenso y conducir hasta que el especialista dé el visto bueno.
  • Caminar para disminuir el riesgo de coágulos sanguíneos.
  • No forzarse y pedir ayuda cuando sea necesario.

Además, si hay algún signo de infección en la herida, fiebre, sangrado o cualquier síntoma que no se considere normal, se debe consultar con el especialista.

Consecuencias Graves de Partos Múltiples Mal Gestionados

Los bebés de embarazos múltiples tienen un riesgo de parálisis cerebral 6 veces superior al de los bebés de embarazos únicos en el caso de gemelos, y entre 18 y 20 veces superior en el caso de trillizos. Esta grave condición neurológica se debe frecuentemente a la prematuridad extrema, la falta de oxígeno durante el parto o complicaciones no detectadas como el TTTS que provocan lesiones cerebrales irreversibles en uno o ambos bebés.

La encefalopatía hipóxico-isquémica (EHI) es otra consecuencia devastadora que se produce cuando los bebés no reciben suficiente oxígeno durante el parto. En partos múltiples, esto puede ocurrir por retrasos en la extracción del segundo gemelo, uso inadecuado de oxitocina que provoca contracciones excesivas, o falta de monitorización adecuada de ambos bebés. La EHI puede causar daño cerebral permanente, retrasos del desarrollo, epilepsia y discapacidad intelectual.

Las lesiones del plexo braquial, como la parálisis de Erb o la parálisis de Klumpke, son más frecuentes en partos vaginales de gemelos cuando se realizan maniobras obstétricas bruscas para extraer al segundo bebé o cuando existe desproporción entre el tamaño del bebé y el canal del parto. Estas lesiones afectan a los nervios del brazo y pueden resultar en parálisis parcial o total permanente de la extremidad superior. La mortalidad neonatal (muerte durante el primer mes de vida) se multiplica por 7 en embarazos gemelares y por 20 en triples comparado con embarazos únicos. Las principales causas incluyen prematuridad extrema, síndrome de distrés respiratorio, hemorragias intracerebrales, enterocolitis necrotizante y sepsis neonatal. Muchas de estas muertes podrían evitarse con un seguimiento prenatal adecuado, detección temprana de complicaciones y toma de decisiones obstétricas oportunas.

¿Cuándo Constituye Negligencia Médica?

No todo embarazo o parto múltiple que resulta en complicaciones constituye automáticamente negligencia médica. Para que exista mala praxis, debe demostrarse que el equipo sanitario no cumplió con los estándares de cuidado obstétrico establecidos para gestaciones múltiples. Los embarazos gemelares requieren protocolos de seguimiento más estrictos que las gestaciones únicas, y el incumplimiento de estos protocolos puede configurar responsabilidad profesional. La negligencia médica se produce cuando existe una desviación del protocolo médico aceptado específico para embarazos múltiples y esta desviación causa un daño evitable. Dado que estas gestaciones se consideran de alto riesgo, los profesionales tienen la obligación de proporcionar una vigilancia más intensiva, realizar pruebas diagnósticas adicionales y estar preparados para complicaciones que son predecibles en este tipo de embarazos.

Errores médicos más frecuentes

El monitoreo prenatal inadecuado es uno de los errores más graves en embarazos múltiples. No realizar ecografías con la frecuencia establecida según la corionicidad (cada 2 semanas en monocoriales, cada 4 semanas en dicoriales), no determinar correctamente la corionicidad en el primer trimestre, o no derivar a un especialista en medicina fetal cuando está indicado son fallos que impiden detectar complicaciones tratables como el TTTS o la restricción del crecimiento.

La falta de detección del síndrome de transfusión feto-fetal (TTTS) constituye una negligencia grave, especialmente en embarazos monocoriales donde esta complicación es relativamente frecuente. Los signos ecográficos del TTTS incluyen diferencias significativas en el tamaño de las bolsas amnióticas y discordancia en el crecimiento fetal. No identificar estos signos o retrasar el tratamiento mediante cirugía láser puede resultar en la muerte o daño cerebral irreversible de uno o ambos bebés.

La mala planificación del parto es otra causa frecuente de negligencia. Intentar un parto vaginal cuando no está indicado (por ejemplo, cuando el primer gemelo no está en posición cefálica o en embarazos monocoriales monoamnióticos), no contar con personal y recursos adecuados para atender un parto gemelar, o no estar preparados para realizar una cesárea de emergencia inmediata son errores que ponen en riesgo la vida de los bebés.

El retraso en la extracción del segundo gemelo durante un parto vaginal constituye negligencia cuando transcurren más de 30 minutos sin justificación médica válida desde el nacimiento del primero. La demora excesiva aumenta el riesgo de hipoxia, desprendimiento prematuro de placenta y muerte fetal. Asimismo, el uso inadecuado de oxitocina en partos múltiples, sin ajustar la dosis o continuar su administración a pesar de signos de sufrimiento fetal, puede provocar lesiones graves.

Recuperación Post-Cesárea en Embarazos Múltiples

La sobrecarga que supone para el organismo materno un embarazo gemelar pasa factura durante los primeros días del posparto. Los edemas producidos son mayores, el sangrado suele ser mayor, y el también el cansancio materno, debido a que el esfuerzo soportado es inmenso. El puerperio de gemelos es más difícil porque los embarazos gemelares suelen presentan más complicaciones. Además de estas complicaciones, no podemos olvidar que la tasa de cesárea en un embarazo gemelar es mucho más alta que en el caso de la gestación de un solo bebé. Esto evidentemente empeora la recuperación de la mujer, más dolorida después de una cirugía mayor como es la cesárea.

Tras el parto, la mujer se encuentra ante dos criaturas totalmente dependientes de ella a las que debe alimentar. La lactancia materna, que si en los embarazos únicos puede dar problemas, en los gemelares estás dificultades suelen ser más habituales y graves. Por todas estas cosas las mujeres de un posparto gemelar suelen tener más riesgo no solo de complicaciones médicas sino de complicaciones psicológicas. Está claramente demostrado que la depresión posparto es mucho más frecuente en este grupo de mujeres. Criar de dos hijos, amamantar a dos hijos, y recuperarte de un proceso físico casi heroico, afecta mucho al estado anímico de la madre. Por ello, tienen más posibilidades de sufrir problemas emocionales en este periodo y han de cuidar especialmente su salud mental y física.

Cesáreas en España: Datos y Recomendaciones

En este Blog nos presentan estos gráficos elaborados por ellos con datos del INE sobre las cesáreas practicadas en España (en general) en los últimos años:

AñoPorcentaje de Cesáreas
[Año 1][Porcentaje 1]
[Año 2][Porcentaje 2]
[Año 3][Porcentaje 3]

Fuente: INE. La OMS (Organización Mundial de la Salud), recomienda que el número de cesáreas oscile entre un 5% y un 15%. Nuestros datos están muy por encima. Además, las posibilidades de sufrir una cesárea aumentan proporcionalmente según el número de fetos. En cambio en otros países como Holanda, únicamente el 14% de los partos gemelares acaba en cesárea.

La SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) recomienda el parto vaginal en caso de que ambos gemelos se encuentren en cefálica (A) y que que la gestación haya llegado a las 32 semanas y el peso estimado de los fetos sea superior a 1500 grs.

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