Pastillas para la alergia compatibles con la lactancia materna: Guía completa
La lactancia materna es el alimento exclusivo para el lactante durante los primeros 6 meses, complementando con otros alimentos hasta los dos años de vida o hasta que la madre o su hijo/a decidan dejarlo. Son múltiples los beneficios que la leche materna aporta tanto a la madre, como al recién nacido por no hablar sobre la repercusión positiva sobre el medio ambiente, la economía global y familiar.
Resulta altamente probable que durante el tiempo en el que se establezca la lactancia, prácticamente todas las madres lactantes van a tener que utilizar de forma puntual o crónica algún tipo de fármaco. En este contexto surgen muchas dudas sobre la pertinencia o no de compaginar determinados fármacos con la lactancia misma.
¿Es seguro este fármaco para mi hijo/a?
En caso de no existir información clara, ¿qué he de tener en cuenta a la hora de tomar un medicamento?. ¿Superan los beneficios de la lactancia a los posibles efectos del fármaco que voy a tomar? ¿Se puede hacer algo para minimizar el paso del fármaco durante la toma?
A estas preguntas hay que sumarle que en muchas ocasiones, la información que llega a la población se obtiene de fuentes poco fiables o están incompletas. Para esto nada más sencillo que seguir criterios científicos y utilizar el sentido común.
¿Qué debo tener en cuenta sobre medicamentos y lactancia materna?
Antes de nada conviene definir unos conceptos muy útiles para compaginar un tratamiento farmacológico con la lactancia materna:
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- Tiempo máximo: es el momento en el que el fármaco alcanza los valores máximos en sangre materna.
- Tiempo ½: es el tiempo que tarda la concentración de un fármaco en disminuir a la mitad de su valor inicial (dosis).
- Dosis: es la cantidad de medicamento que contiene la medida exacta de principio activo para que éste sea eficaz, efectivo y seguro para el paciente y le resuelva el problema de salud para el que ha estado indicado.
- Dosis teórica del lactante: cantidad teórica máxima (en mg/Kg/día) que puede recibir un lactante de la medicación que toma su madre, estimándola a partir de concentraciones publicadas de ese medicamento en la leche materna.
- Dosis relativa del lactante: es el porcentaje de la dosis materna de un medicamento que llega al lactante. Se consideran seguras cifras inferiores al 10%.
¿Cómo influye la medicación en la lactancia materna?
Los medicamentos administrados a la madre por vía oral, intravenosa o intramuscular, alcanzan el torrente sanguíneo y de aquí, al ser procesados por los lactocitos (células que producen la leche) pueden pasar a la leche materna, esto paso no va a ocurrir con los medicamentos de uso tópico aplicados en la piel, oído u ojos. En el caso de los medicamentos inhalados para tratamiento de asma y rinitis (broncodilatadores y corticoides) ocurre una absorción sistémica muy escasa, por lo tanto podemos considerar que alcanzaran niveles muy bajos en la leche.
Mención aparte merecen los medicamentos con alto peso molecular, fuertemente unidos a proteínas, con un volumen de distribución alto, que no son procesados con facilidad por el lactocito.
Una vez que el lactante ingiere leche que contiene una determinada cantidad de medicamento, previamente tomado por su madre, aún debe ser absorbido por su intestino, llegar a su circulación sanguínea y alcanzar niveles suficientes para producir efectos secundarios en él (Paricio, J.M. et al., 2014), por tanto, que un medicamento se excrete en la leche materna no implica necesariamente toxicidad y para esto son interesantes los conceptos que definieron arriba.
Igualmente si el medicamento en cuestión es de uso frecuente en pediatría, como son algunos antiinflamatorios, analgésicos (Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre lactancia materna, 2017), antibióticos y broncodilatadores, no le causarán problemas recibirlos en bajas dosis a través de la leche materna.
Los bebés prematuros, los recién nacidos y aquellos que padecen alguna enfermedad o tengan disminuida la función renal, van a ser más sensibles al uso de medicamentos por parte de su madre, en cambio, los bebés sanos de seis meses o más serán menos sensibles ya que su organismo va a metabolizar de forma más eficaz cualquier fármaco que les llegue a través de la leche.
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Cuando una mujer que está amamantando, padece una determinada enfermedad y su médico considera que necesita tratamiento, lo primero que debe hacer antes de prescribir nada, es valorar el riesgo beneficio, teniendo en cuenta aspectos tales como la afectación que produce la enfermedad y sus síntomas, en la salud materna, si son conocidos los efectos del tratamiento de elección en la lactancia, si se conocen consecuencias sobre el desarrollo del lactante, o si existen fármacos o tratamientos no farmacológicos que puedan ser una alternativa más segura e igual de eficaz. Una vez valorado todo esto se puede dar el visto bueno a la prescripción del fármaco.
No obstante, a la hora de elegir un tratamiento, se recomienda optar siempre por fármacos bien estudiados, que sean poco excretados a la leche materna y con escaso riesgo aparente. Los profesionales de la salud tenemos a nuestra disposición una clasificación de los medicamentos en función de su seguridad durante la lactancia materna (Hale, T., 2017). Un complemento de gran ayuda es el documento Medicamentos maternos durante la lactancia: recomendado sobre los medicamentos de la octava lista modelo de medicamentos esenciales de la OMS (OMS, 1995), este texto ha sido inspirador para la creación de unas bases de datos que nos permiten consultar gran cantidad de fármacos, de forma rápida y sencilla:
- E-lactancia web en español.
- Drugs and Lactation Database (LactMed®) - NCBI Bookshelf web en ingles.
¿Cuáles son las recomendaciones en materia de medicación y lactancia materna?
A modo de resumen debes tener en cuenta esto:
- Las madres lactantes han de evitar la automedicación, al igual que durante el embarazo debes consultar siempre con los profesionales.
- Emplea únicamente aquellos fármacos que sean estrictamente necesarios.
- Es preferible optar por fármacos con vida media y corta.
- La mayoría de los medicamentos se excretan por la leche en cantidades demasiado pequeñas como para afectar al lactante, pero pueden alterar el sabor de la leche por lo que el bebé podría rechazar la toma. Aunque en determinados casos el bebé podría llegar a rechazar la leche materna, puede que esta tenga un sabor desagradable.
- Fármacos con una dosis relativa inferior al 10% se pueden administrar sin problema.
- En caso de duda o incompatibilidad, por lo general siempre existe una alternativa dentro de la familia del fármaco que resulte más segura para la lactancia.
- Algunos medicamentos pueden influir en la producción de leche disminuyendo la cantidad que produces y afectando a la alimentación de tu hijo/a.
- Si el medicamento es seguro no es necesario interrumpir la lactancia materna, esta medida siempre será el último recurso, sólo cuando sea imprescindible y no tengamos ninguna otra opción. Si llegado el caso has de interrumpirla, en tratamientos cortos puedes continuar la extracción de leche de forma manual o con un sacaleches (desechando esta leche), de este modo una vez finalizado el tratamiento puedes volver a retomar la misma .
- Las presentaciones óticas, inhaladas, colirios y tópicas tienen una escasa o nula repercusión por los bajos niveles que alcanzan en sangre materna.
- Los medicamentos con alto peso molecular, fuertemente unidos a proteínas, con un volumen de distribución alto, no son procesados con facilidad por el lactocito.
- Intentar evitar que la toma coincida con el tiempo máximo de concentración del fármaco.
- Vigila a tu bebé por si aparecen cambios en su patrón alimenticio o de sueño, o irritabilidad. Si observas algún cambio contacta con tu médico.
¿Cómo saber si un medicamento es seguro durante la lactancia?
- Categoría L1: Máxima seguridad. Medicamento que ha sido tomado por un gran número de madres que amamantan sin observarse ningún incremento en los efectos adversos en el bebé. Los estudios controlados en mujeres que amamantan no demuestran un riesgo para el bebé, y la posibilidad de daño al lactante es remota o el producto no es biodisponible por vía oral en un bebé.
- Categoría L2: Seguro. Medicamento que se ha estudiado en un número limitado de mujeres que amamantan y que no se ha observado un incremento de los efectos adversos en el bebé; y/o la evidencia de un riesgo probable demostrado que siga al uso de este medicamento en una mujer que amamanta es remota.
- Categoría L3: Moderadamente seguro. No hay estudios controlados en mujeres que amamantan; sin embargo, el riesgo de efectos adversos para un lactante es posible; o, los estudios controlados muestran solo efectos adversos mínimos no amenazantes. Se deben administrar medicamentos solo si el beneficio potencial justifica el riesgo potencial para el bebé.
- Categoría L4: Posiblemente peligroso. Existe evidencia positiva de riesgo para un bebé que es amamantado, o para la producción de leche materna, pero los beneficios del uso en madres que amamantan pueden ser aceptables a pesar del riesgo para el bebé (por ejemplo, si el medicamento es necesario en una situación potencialmente mortal o enfermedad grave para la cual no se puedan utilizar medicamentos seguros o no son efectivos).
- Categoría L5: Contraindicado. Los estudios en madres que amamantan han demostrado que existe un riesgo significativo y documentado para el bebé basado en la experiencia humana; o es un medicamento que tiene un alto riesgo de causar un daño significativo a un bebé. El riesgo de usar el medicamento en mujeres que amamantan claramente supera cualquier posible beneficio de la lactancia materna. El medicamento está contraindicado en mujeres que están amamantando a un bebé.
Cuando una mujer opta por una lactancia materna piensa que no va a poder tomar medicamentos durante este periodo por la posibilidad de pasarle parte a su hijo a través de la leche materna. La decisión de suspender la lactancia de forma temporal o indefinida es una decisión que debe estar ampliamente justificada. En el caso de ser preciso el tratamiento de una enfermedad sin demora, los profesionales médicos tenemos la obligación de buscar como primera opción las alternativas terapéuticas compatibles con la lactancia o más seguras para el recién nacido lactante.
De los fármacos denominados analgésicos, que se emplean para dolores leves o moderados, o como tratamientos de los síntomas de enfermedades, traumatismos, etc, pueden emplearse el paracetamol y otros AINES (antiinflamatorios no esteroideos). De estos, el más habitual es el ibuprofeno.
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Otros fármacos que muy frecuentemente se emplean en la lactancia son los antibióticos, para el tratamiento de alguna infección aguda que pueda padecer la madre.
Una preocupación muy frecuente de las mujeres que dan el pecho es relativa a la anticoncepción. Los anticonceptivos orales habituales (la píldora) no están permitidos durante la lactancia por dos causas. Por un lado, contienen estrógenos, una hormona que disminuirían la secreción de leche y, por otro, durante el puerperio está contraindicada porque aumenta el riesgo materno de desarrollar trombosis. Dentro de los tratamientos endocrinos, los más habituales son la insulina y el tratamiento con hormona tiroidea.
Si una mujer lactante presenta problemas de alergia para su tratamiento pueden tomar la mayoría de antihistamínicos.
Como antiséptico, la povidona yodada, es frecuentemente empleada en casa para el tratamiento de las heridas cutáneas. Contiene gran cantidad de yodo el cual puede ser perjudicial para el recién nacido en el caso de que se administre a la madre. Puede generar alteraciones tiroideas en el lactante. Así que este antiséptico que a priori, puede considerarse inofensivo.
Existe una página web: e-lactancia.org, diseñada para conocer los riesgos de los fármacos en la lactancia. Es una página disponible en español, creada por pediatras, cuyas bases de datos son fiables para tomar las decisiones sobre mantenimiento de la lactancia materna.
Los fármacos muy seguros son aquellos que han demostrado mediante ensayos clínicos que son no tienen ningún perjuicio para el lactante. Los seguros son aquellos que aunque no se han realizado estudios en humanos, los datos que se tienen sobre experimentación animal no han demostrado efecto perjudicial alguno. Los fármacos clasificados como inseguros no pueden ser administrados durante la lactancia ya que existe evidencia de su potencial perjuicio.
En el caso de un tratamiento materno con un fármaco no compatible con la lactancia puede optarse en un primer momento por suspenderse de forma temporal. Esto conlleva que la madre tiene que extraerse la leche que genera durante el tratamiento y desecharla, y de este modo, mantener la secreción y producción de leche de forma fisiológica.
Además de pocos fármacos incompatibles con la lactancia, existen muy pocas enfermedades maternas que contraindiquen la lactancia.
¿Qué hacer si doy el pecho y necesito tomar medicamentos?
Algunas mujeres creen que es necesario suspender la lactancia cuando se toman medicamentos, pero no es así, porque cada medicamento tiene diferentes posibilidades de pasar a leche materna y de afectar al niño.
Cada caso hay que estudiarlo respondiendo algunas preguntas básicas:
- ¿Puede este medicamento pasar a la leche?
- ¿Puede afectar al niño?
- ¿Puede afectar la producción de leche?
- ¿Qué tan necesario es para la madre?
¿Qué es lo primero que hay que tener en cuenta?
Lo primero que hay que mirar es si un medicamento es capaz de pasar a la leche materna. Muchos medicamentos pasan en cantidades tan ínfimas que no nos preocupamos. Este es el caso de:
- La insulina: pasa muy poquito a la leche, una madre diabética la necesita para vivir, y lo poco que pasa no es un problema, así que no se plantea suspender el uso de insulina durante la lactancia.
- Paracetamol o ibuprofeno: pasa muy poquito, cantidades cientos de veces menores a las que se utilizan en un bebé con dolor o fiebre, y como además son medicamentos de elección en pediatría, no nos preocuparemos. No hará falta suspender la lactancia por culpa del uso puntual de paracetamol o ibuprofeno.
Si el medicamento pasa en cantidades mayores a la leche materna, ya empezamos a preocuparnos. ¿Es esta cantidad capaz de afectar al niño? Dependerá de las cantidades, función y de la potencia del medicamento.
En el caso de la hormona levotiroxina, que aparece en la leche de mujeres con función tiroidea normal y se da en comprimidos a mujeres con hipotiroidismo, no nos preocuparemos tampoco. El bebé necesita el colesterol para su desarrollo, por lo que el consenso general hoy en día, es detener la medicación y concentrarse en dietas con bajo colesterol, al menos durante los primeros meses del bebé.
Aunque son medicamentos que pasan en poca cantidad a la leche y no hay evidencia firme de daño en el bebé, como la salud de la madre no debería verse afectada por detener estos medicamentos un tiempo, por prudencia es la primera opción hasta que haya nueva evidencia al respecto.
Si la salud de la madre lo requiere, el médico podría dar algún medicamento diferente para detener la absorción del colesterol de la dieta, o quizás optar por mantener el uso de estatinas monitorizando al niño. Cada una de estas opciones será cuidadosamente considerada según las necesidades de cada caso particular.
Es el caso, por ejemplo, de la ranitidina, medicamento de elección durante el embarazo para tratar la acidez y el reflujo gastro esofágico. La ranitidina pasa en cantidades muy pequeñas a la leche materna, se utiliza en bebés cuando tienen reflujo, y no se han visto efectos adversos en los bebés de madres que tomaron ranitidina, por lo que se podría utilizar durante la lactancia. Pero como se ha visto que una molécula similar llamada famotidina tiene los mismos efectos, pero pasa en cantidades aún menores a la leche materna, se prefiere utilizar ranitidina durante embarazo y famotidina durante la lactancia, solo “por si acaso”.
Medicamentos para el cáncer durante la lactancia
También hay medicamentos que no podrán abandonarse durante la lactancia y requerirán otras estrategias de manejo. Por ejemplo, algunos medicamentos para tratar el cáncer son absolutamente incompatibles con la lactancia, y tratar el cáncer de la madre tiene prioridad sobre la lactancia natural, por lo que ni se abandonarán ni podrá darse el pecho mientras se utilicen.
Se puede utilizar leche de fórmula, o leche materna congelada previamente a la ronda de quimioterapia, dependiendo del medicamento, de las necesidades del niño y de la madre: los médicos ayudarán a definir la estrategia en cada caso.
Medicamentos que afectan a la producción de leche
Un caso aparte es el de los medicamentos que pueden afectar la producción de leche. Es el caso de la dexclorfeniramina, conocido en España como Polaramine®. Uno de sus riesgos al inicio de la lactancia es suprimir o disminuir la producción de leche materna, por lo que se preferirán otros antihistamínicos en las primeras semanas de lactancia.
Como veis, no hay una respuesta única para la pregunta “¿qué hago con los medicamentos mientras doy de mamar?”. Pero sí podemos dejarte una serie de consejos básicos, para asegurar una buena salud materna y una buena lactancia:
- No te automediques. Comenta al farmacéutico que estás dando pecho a la hora de comprar un medicamento, si el médico no te lo ha recetado
- No utilices suplementos herbales sin averiguar antes su riesgo, ya que por ser naturales no tienen por qué ser inocuos
- Utiliza el medicamento que necesites durante el menor tiempo posible a la menor dosis que te funcione
- Si tienes algún problema crónico que requiere medicación (alergia, dolor menstrual severo) habla con tu médico al inicio de la lactancia para escoger un tratamiento antes de que empieces con los primeros síntomas
- Y si te queda alguna duda, la web www.e-lactancia.org tiene información muy completa al respecto de los medicamentos y su relación con la lactancia.
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