¿Es malo comer picante durante el embarazo en el primer trimestre?

28.10.2025

En un artículo anterior, hablamos sobre el consumo adecuado de infusiones durante el embarazo y la lactancia. Hoy abordaremos un tema similar: la conveniencia de consumir especias y hierbas que utilizamos frecuentemente para aderezar nuestros alimentos y bebidas durante estos dos períodos.

La mayor duda surge porque al buscar información sobre si el consumo de una determinada hierba o especia es adecuado durante el periodo de gestación o lactancia, encontramos informaciones muy contradictorias. Así, podemos encontrar que una determinada hierba unos expertos la recomiendan y otros la contraindican.

En primer lugar, y como explicábamos en el caso de las infusiones, no hay una evidencia científica significativa, debido a la falta de estudios clínicos y a la dificultad en la homogeneización de los datos disponibles, debido al tiempo de uso de las mismas y las dosis consumidas. No debemos restarle importancia a la potencia que pueden tener las plantas en cuanto a sus efectos. De hecho, de ellas han surgido la mayoría de los medicamentos que ha utilizado la humanidad, así como multitud de venenos.

El consumo moderado de especias durante el embarazo y la lactancia puede ser beneficioso si sabemos elegir las más adecuadas, ya que nos pueden aportar beneficios sin dañar nuestra salud.

Especias recomendables durante el embarazo:

  • Perejil: Muy utilizado en cocina. Propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, entre otras. No se ha demostrado tóxico para el embarazo a las dosis habitualmente utilizadas.
  • Jengibre: Posee propiedades digestivas y antiinflamatorias. Es antiemético y recomendable sobre todo durante la primera mitad del embarazo, ya que ayuda al alivio de las náuseas y molestias digestivas tan características del primer trimestre.
  • Laurel: Se utilizan las hojas del arbusto, y es muy habitual su uso como complemento culinario. Hierba con beneficios digestivos, antiséptica y antiinflamatoria.
  • Tomillo: Fuente de antioxidantes y vitaminas (como hierro, manganeso, calcio y fibra). Recomendado para aliviar los dolores que suelen aparecer en la primera mitad del embarazo y beneficioso en catarros e infecciones respiratorias.
  • Romero: Propiedades digestivas, carminativo y antiséptico. En algunas culturas (sobre todo del Este de Europa) su consumo es y ha sido frecuente durante el embarazo sin que se hayan comunicado complicaciones.
  • Hierbabuena: Descritas sus propiedades como espasmolítica en dispepsia, colon irritable y flatulencia. Segura en las dosis habitualmente utilizadas como complemento culinario, tanto en el embarazo como en la lactancia.

Especias a consumir con precaución o evitar:

  • Nuez moscada: Contiene miriscina, que a dosis altas puede ser tóxica.
  • Comino, Orégano, Canela, Albahaca y Salvia: A dosis altas son estimulantes uterinos.
  • Cayena y Pimienta: Por todo lo anterior, concluimos con que, al no haber datos concluyentes acerca de la inocuidad del consumo de hierbas y especias durante el embarazo y la lactancia, la tendencia puede ser hacia desaconsejar su consumo.

Pero también debemos tener en cuenta que las que son utilizadas habitualmente -y desde la antigüedad- como condimento culinario, lo son en cantidades pequeñas, lo que reduce considerablemente el riesgo de ocasionar ningún perjuicio durante estas etapas tan importantes de nuestra vida.

Una característica común de muchas especias es su efecto digestivo.

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Menos sal y menos grasas

Una cocina basada en un correcto uso de las especias permite reducir la cantidad de sal y de grasas. Aunque, durante el embarazo, aumenta un poco la necesidad de sodio, el que contienen los alimentos de forma natural es más que suficiente. Es más: sustituir el sabor de la sal por el de las especias no sólo disminuye el riesgo de carencias en la mamá y en el bebé, sino que también representa una costumbre sana que puede mantenerse en el tiempo.

Asimismo, las especias también ejercen una acción antiséptica: protegen el cuerpo de los microorganismos.

Qué especias, sí y cuáles, no en el embarazo

Digestivas, sabrosas, antisépticas… Más allá de las características comunes, cada especia tiene sus propiedades.

  • Anís: Las semillas gris-verde del anís tienen un sabor dulce y delicado, y son perfectas para dar sabor a bizcochos, panes y cremas. Se pueden usar también con el pescado, las salsas, las aves, el cerdo y las verduras. Cuidado: a pesar de que muchos recomiendan el anís durante el embarazo para combatir las náuseas matutinas, también se sabe que es mejor limitar su uso a causa de la presencia de algunos componentes con una actividad parecida a los estrógenos.
  • Azafrán: Se trata de estigmas secos del pistilo de la flor de Crocus sativus, que florece en otoño. Es la especia más cara (su precio se entiende si se piensa que, para obtener un kilo de azafrán, se necesitan entre 200.000 y 400.000 estigmas). Se usa, sobre todo, para los platos de pescado y de arroz. Durante el embarazo, es mejor limitar o evitar el uso del azafrán: si se toma en dosis elevadas (de 5 a 10 gramos), puede interferir con la coagulación de la sangre, provocando hemorragias de las mucosas del tubo digestivo y del aparato urogenital.
  • Canela: Es la corteza seca de un árbol parecido al laurel. Se puede comprar en polvos o en bastoncillos, y se usa para aromatizar la leche, las cremas, el arroz con leche y los postres, pero también es útil para preparar tartas, galletas, donuts y tortitas. Su uso no tiene contraindicaciones para la futura mamá.
  • Clavos de olor: Se trata de capullos de una planta perenne, originaria de las Islas Molucas (Indonesia). Tienen un olor muy intenso y un gusto fuerte. Se utilizan, sobre todo, para aromatizar platos de carne (estofados y caza) o para dulces a base de frutas (en especial, de manzanas). El uso de esta especia en cocina no tiene contraindicaciones para la futura mamá.
  • Cúrcuma: Es una especia tradicional hindú, una de las que se usan para el curry. Tiene un color amarillo-dorado (casi naranja) y se obtiene del tallo subterráneo de una planta parecida al jengibre. En la cocina hindú, es un ingrediente fundamental para los platos a base de carne, pescado y verduras, pero también se usa en las salmueras y en los chutneys. Durante el embarazo, la cúrcuma ha de usarse con cautela: una dosis excesiva puede comportar molestias gástricas y ardores de estómago. Además, se están realizando estudios sobre sus posibles efectos negativos durante el embarazo.
  • Guindillas: Existen muchas variedades, de color rojo y verde, y se pueden comer frescas o secas. Tienen un sabor picante y, en algunos casos, picantísimo. Esta especia tiene muchísimos usos: para condimentar la pasta, las sopas de pescado, los platos de carne, etc. En comparación con la pimienta, la acción de la guindilla es menos agresiva para el estómago, pero no hay que exagerar con ella.
  • Jengibre: Se obtiene de las raíces de una planta tropical. Tiene un color marrón muy claro y puede usarse fresco o seco y triturado. Gracias a su sabor fuerte, aromático y refrescante, el polvo de jengibre puede usarse en la preparación de galletas especiadas y del pan de jengibre. Sus raíces se pueden emplear en platos de carnes o de verduras. El jengibre es conocido por sus propiedades antináuseas, por lo que resulta muy beneficioso durante el primer trimestre de embarazo. Estudios recientes sobre su posible toxicidad han dado resultados negativos: usado en las dosis adecuadas, el jengibre no causa problemas durante el embarazo.
  • Mostaza: En nuestras cocinas, se usa sobre todo como salsa, pero, en realidad, se trata de semillas redondas que proceden de una planta herbácea. El color de las semillas varía del blanco al marrón y hasta el negro, y su sabor es picante. La mostaza en salsa se suele usar para condimentar la carne, pero también puede utilizarse en ensaladas de verduras. Para la mostaza, como para las guindillas y otras especias picantes, no existen contraindicaciones, siempre y cuando no se tomen en dosis exageradas y no se sufra de ardor de estómago.
  • Nuez moscada: Es la semilla del fruto de un árbol perenne tropical. Si se tritura, la nuez moscada puede dar un sabor peculiar a los postres, pero también se usa para aromatizar algunas comidas saladas (huevos, patés, carnes en conserva, brócolis, coliflor o coles de Bruselas). Hay que emplearla con cautela porque contiene miristicina, un aceite esencial que, tomado en dosis excesivas, tiene un efecto alucinógeno y puede provocar migrañas, náuseas y calambres. El efecto nocivo se manifiesta con el consumo de dos nueces moscadas, pero, durante el embarazo, hay que ser más prudentes, ya que existe una mayor sensibilidad.
  • Pimentón: Es el polvo que se obtiene del secado de algunas variedades de pimientos. El sabor varía según el tipo, puede ser muy dulce o muy picante, y se usa, sobre todo, con la carne de buey (por ejemplo, en el goulash) o de pollo, así como en platos como el pulpo a la gallega. Como las demás especias picantes, si se emplea en pequeñas dosis, da sabor y facilita la digestión; si se toma demasiado, puede irritar el aparato digestivo.
  • Pimienta: Se trata de frutos secos no maduros (pimienta blanca) o maduros sin corteza (pimienta negra) de una planta tropical. Es una de las especias más usadas. Contiene piperina, una sustancia que ejerce una acción irritante en el estómago. Hay que evitarla si durante el embarazo aparecen ardores de estómago.
  • Semillas de sésamo: Diminutas, aplastadas y, generalmente, de color crema (pero, a veces, rojizas o marrones), las semillas de sésamo tienen un sabor delicado y se venden secas y enteras. Se usan mucho en la cocina africana y asiática, y son el ingrediente principal de muchos postres (como el Halva, que se prepara mezclando sésamo triturado y miel).

Alimentos que debes evitar durante el embarazo

Durante el embarazo, es fundamental prestar especial atención a la alimentación, ya que algunos alimentos pueden representar riesgos para la salud de la madre y del bebé en desarrollo.

  1. Evita consumir peces grandes como el pez espada, el tiburón, el atún rojo, y el lucio.
  2. Es recomendable evitar la leche cruda y los quesos frescos o de pasta blanda como Brie, Camembert, queso tipo Burgos, quesos latinos, mozzarella, y quesos azules que no estén hechos con leche pasteurizada.
  3. Asegúrate de que las frutas y hortalizas que consumes estén bien lavadas y desinfectadas, incluyendo las ensaladas embolsadas.
  4. Los brotes crudos como los de soja o alfalfa pueden albergar bacterias como la Salmonella o E. coli.
  5. Evita carne cruda o poco hecha, incluyendo carpaccios.
  6. Los productos cárnicos loncheados envasados pueden consumirse únicamente si han sido cocinados a más de 71°C (como en croquetas, rehogados, pizzas, etc.).
  7. No consumas pescado crudo como el sushi, sashimi, ceviche, y carpaccios de pescado, ni pescado ahumado refrigerado o marinado, así como ostras, almejas o mejillones crudos.
  8. Consume solo zumos recién exprimidos o zumos envasados pasteurizados.

El pescado es fundamental en la dieta de la embarazada, ya que es fuente de yodo y omega 3, dos elementos imprescindibles para el feto. Como ya dijimos en el monográfico del pescado azul, las embarazadas deben abstenerse de comer atún rojo (suele ser el fresco fileteado), tiburón, pez espada y emperador, ya que los niveles de mercurio de estos pescados son muy elevados y pueden afectar el sistema nervioso del bebé. Por supuesto, esto no significa que debas dejar de consumir pescado, sino que es aconsejable elegir otras variedades como el salmón, el arenque y las sardinas. Los camarones y las gambas, el abadejo, el bacalao, el lenguado y las vieras también son muy nutritivos. Acordaos que se recomienda ingerir dos porciones generosas de pescado por semana.

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Existe una pequeña probabilidad de que el pescado crudo tenga bacterias o microbios y os genere una intoxicación alimentaria, no sólo muy desagradable sino también difícil de tratar durante el embarazo. Además no es recomendable consumir pescado, ni marisco crudo o poco cocinado (sushi, ceviche, boquerones en vinagre, marinados, ahumados…), ya que se pueden contraer infecciones o intoxicaciones como el anisakis. En pocas palabras: ¡evitad el sushi! Al menos aquel preparado con pescado crudo.

La listeriosis es una infección que se puede producir si se comen alimentos contaminados con Listeria (puede crecer en temperaturas de refrigeración). La Listeriosis no suele afectar gravemente a la embarazada, pero si a su bebé (entre otros problemas, meningitis e infecciones sanguíneas).

Esto no significa que debáis dejar de comer lo que os gusta, simplemente debéis hacerlo de otra manera. Calentad siempre las carnes y el fiambre, ya que el calor fuerte mata todas las bacterias.

Durante el embarazo, podéis comer quesos pero os recomendamos revisar siempre la etiqueta del queso para corroborar que se haya elaborado con leche pasteurizada.

Si no las podéis pelar (fresas, ensalada…), las debéis poner 5 min. ¿Y qué pasa con el jamón serrano o el chorizo tan típicos en España?… Pueden contener un parásito y contagiaros la toxoplasmosis que se puede transmitir al feto y provocarle graves daños. Por ello es recomendable o bien cocinar los alimentos previamente o bien congelarlos, ya que el parásito no aguanta temperaturas de -20 ºC durante 2 días o de -10ºC durante 3 días.

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Los huevos crudos o poco cocidos envuelven un pequeño riesgo de padecer salmonela. Durante el embarazo, el sistema inmunológico es más débil y por ende, propenso a ser afectado por una intoxicación alimentaria, que puede provocar deshidratación y en algunos casos, afectar al crecimiento fetal o inducir al parto prematuro. La solución es muy sencilla: aseguraos de consumir huevos bien cocidos.

Quizás os hayan comentado que la comida picante puede inducir al parto. Para minimizar estos riesgos, se aconseja limitar el consumo.

La mayoría de los expertos coinciden en que una pequeña taza de café o un refresco al día no aumentan el riesgo. Se ha comprobado que algunas hierbas medicinales pueden tener efectos similares a los medicamentos. Algunas investigaciones arrojaron que en grandes cantidades los tés que contienen manzanilla o hibiscos pueden causar complicaciones como el trabajo de parto prematuro.

A diferencia de otros edulcorantes artificiales, la sacarina puede traspasar la placenta. Tened en cuenta que los refrescos llevan una cantidad importante de edulcorantes.

Es un hecho que el tabaco modifica las condiciones en las que se desarrolla el bebé. Las vísceras son una fuente importante de colesterol y grasas saturadas. En el embarazo debéis evitarlas especialmente, ya que contienen mucha cantidad de vitamina A (sobretodo el hígado).

Recordad, el embarazo es un acto de compartir, y más en el tema de la nutrición. Llevar una alimentación adecuada y saludable durante la gestación es fundamental no solo para mantener la salud de la futura madre sino para que el bebé nazca sano y sin complicaciones, ya que se alimenta directamente a través de la madre. Por ello, algunos alimentos no están aconsejados durante la gestación puesto que podrían causar alteraciones en el desarrollo o enfermedades en el bebé. Por ejemplo, las embarazadas deben evitar fumar, beber alcohol, comer alimentos poco cocinados, sushi, etc.

Evitar sustancias tóxicas durante la gestación

En los meses de embarazo se recomienda evitar el consumo de sustancias tóxicas que pueden afectar al desarrollo del futuro bebé, ya que éste recibe una dosis directamente.

Las principales sustancias tóxicas a evitar durante el embarazo son las siguientes:

  • Alcohol: se relaciona con un riesgo mayor de sufrir abortos espontáneos, así como discapacidad física e intelectual en el bebé.
  • Tabaco: algunas de las complicaciones obstétricas que se asocian a fumar durante el embarazo se encuentran la placenta previa, el parto prematuro o el bajo peso al nacer.
  • Drogas: existe relación entre el consumo de drogas y las malformaciones congénitas, así como problemas de conducta y aprendizaje.

Tampoco se aconseja consumir alimentos fritos y grasosos. Además, es importante reducir el consumo cafeína. El café, té de hoja negra y los refrescos de cola tienden a aumentar el ácido úrico seroso, lo que dificulta la tarea de los riñones.

Por otra parte, también se debe utilizar la sal con precaución para reducir la retención de líquidos y otras posibles complicaciones. Si las embarazadas toman alimentos salados, es posible que tenga un efecto negativo en el desarrollo renal del bebé según algunos estudios. Además, el consumo de sal durante la gestación incrementa el riesgo de sufrir preeclampsia en la madre.

Alimentos crudos y toxoplasmosis

Uno de los aspectos más controvertidos en relación a la dieta de las embarazadas es el consumo de alimentos crudos debido a la posible transmisión de infecciones como la toxoplasmosis o la listeriosis.

La toxoplasmosis es una enfermedad causada por protozoos que puede transmitirse por el contacto con animales contagiados, especialmente gatos, y también por el consumo de verduras crudas que puedan estar contaminadas con heces de estos animales o por la ingesta de algunas carnes crudas.

Por esta razón, se recomienda lavar bien las frutas y verduras e incluso utilizar productos desinfectantes aptos para la alimentación. Asimismo, se aconseja consumir la carne bien hecha puesto que el parásito muere con las altas temperaturas.

¿Se puede comer jamón en el embarazo?

Una duda muy común es si el jamón (y demás embutidos) se debe evitar o no durante el embarazo. Pues bien, varios estudios afirman que es muy poco probable encontrar toxoplasmosis en el cerdo curado en comparación con el cerdo crudo. Sin embargo, las conclusiones acerca del consumo de jamón durante el embarazo no están del todo claras.

Por este motivo, el consejo más generalizado es ser prudente y tomar embutido cocido como, por ejemplo, el jamón cocido. Otra alternativa sería congelar el jamón a una temperatura de -20ºC durante 2-3 días antes de su consumo. Pese a ello, hay especialistas que directamente desaconsejan comer este tipo de alimentos.

Además del jamón, también se debe evitar la carne cruda y los quesos de pasta blanca no pasteurizados, ya que pueden causar listerioris. Esta enfermedad no afecta a la madre, pero puede resultar grave para el feto.

Pescados y mariscos poco o mal cocinados

Los pescados y mariscos poco o mal cocinados, incluido el sushi y los ahumados, también pueden contener la bacteria listeria, así como larvas de anisakis o la bacteria salmonella. Por tanto, estos tipos de alimentos podrían ocasionar infecciones alimentarias.

Además, el marisco contiene un elevado contenido en mercurio. Esta sustancia podría ser perjudicial para el desarrollo fetal, ya que afecta al sistema nervioso. Por ello, se suele recomendar evitar comer pez espada, ostras, almejas, etc. sin cocinar.

Lo mejor será cocinar el pescado y marisco siempre, ya que tanto las altas temperaturas evitan la infección por estos parásitos.

Antojos y aversiones durante el embarazo

Los antojos en el embarazo han dado lugar a muchas historias y mitos. El capricho por un alimento en concreto o por la mezcla inusual de dos alimentos es común durante la gestación y puede presentarse a cualquier hora del día o de la noche. Otra de las teorías apunta a los grandes cambios hormonales que tienen lugar con la gestación. Las razones psicológicas son otro de los motivos que se barajan como explicación de los antojos.

Una reciente investigación llevada a cabo por el Institut d'Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (IDIBAPS) ha identificado los mecanismos neuronales responsables de los antojos en el embarazo al establecer que, durante la gestación, se reorganizan las vías dopaminérgicas, que son son rutas de neuronas que transmiten dopamina de una región cerebral a otra.

En la mayoría de casos, los antojos no suponen un peligro para ti o el bebé. Los antojos empiezan en el primer trimestre del embarazo, momento en el que son más habituales.

El helado y los pepinillos son un clásico de los antojos y, aunque cada embarazada es única, algunos alimentos destacan por ser el objeto de deseo de las mujeres gestantes.

  • Chocolate.
  • Frutas ácidas. Fresas, naranjas y limones.
  • Helado. Los alimentos fríos, como los helados o el yogur ayudan a evitar las náuseas.
  • Encurtidos. Algunas embarazadas sienten apetencia por ellos, aún sin ser muy de su gusto antes del embarazo. Los encurtidos son fuente de vitamina K y son ricos en probióticos, contribuyendo a la salud digestiva.
  • Quesos. Esta apetencia podría ser por la mayor necesidad de calcio.
  • Huevos. Son un buen aporte proteínico.

Parece ser que en el desarrollo de determinados antojos influye el componente cultural.

Al igual que los antojos, es bastante normal desarrollar aversión por el olor y el sabor de algún alimento durante la gestación, sobre todo en el primer trimestre. Como hemos comentado, existen muchas leyendas alrededor de los antojos en el embarazo.

Es importante tener en cuenta que a lo largo del embarazo debes llevar una dieta equilibrada.

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