¿Por Dónde Se Expulsan Los Óvulos No Fecundados?
La fecundación es el extraordinario proceso biológico que marca el inicio de una nueva vida. Es la unión de un óvulo y un espermatozoide para formar una única célula llamada cigoto, que contiene el mapa genético completo de un nuevo ser.
El Proceso de Fecundación
El proceso de fecundación se produce en el interior del cuerpo de la mujer. Como hemos dicho, para que la fecundación ocurra es necesario que la mujer esté en una fase concreta de su ciclo menstrual: la fase de ovulación. Esta sucede aproximadamente en el día 14 del ciclo, cuando el óvulo maduro sale del ovario y llega a la trompa de Falopio.
Atraídos por las sustancias que emite el óvulo ascenderán por el cuello del útero y la cavidad uterina hasta llegar a las trompas de Falopio, donde se encuentra el óvulo. De todos esos millones de espermatozoides únicamente unos doscientos logran llegar hasta aquí y solo uno de ellos conseguirá atravesar la membrana externa del óvulo y fusionarse con él.
Para que la fecundación tenga éxito, deben ocurrir varias fases críticas en un orden preciso:
- Penetración de la corona radiada: El óvulo está rodeado por una capa de células llamada corona radiada.
- Penetración de la zona pelúcida: Una vez superada la corona radiada, el espermatozoide se encuentra con la zona pelúcida, una capa externa que protege al óvulo.
- Fusión de membranas: La cabeza del espermatozoide entra en contacto con la membrana del óvulo y se fusionan.
- Fusión de núcleos y formación del cigoto: Los pronúcleos del espermatozoide y del óvulo se fusionan, combinando su material genético (ADN). En este instante se forma el cigoto, la primera célula del futuro bebé, con 46 cromosomas.
¿Dónde y Cuándo se Produce la Fecundación?
- Lugar: La fecundación humana ocurre de forma natural en el tercio externo de las trompas de Falopio, el conducto que conecta los ovarios con el útero.
- Tiempo: El momento es crítico. La fecundación solo puede ocurrir durante el periodo de ovulación. Un óvulo es viable durante aproximadamente 12-24 horas tras ser liberado por el ovario. Los espermatozoides, por su parte, pueden sobrevivir en el tracto reproductor femenino hasta 5 días.
Días 1-4: El cigoto comienza a dividirse rápidamente (proceso llamado clivaje) mientras viaja por la trompa de Falopio hacia el útero.
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Días 7-10: Se produce la implantación. El blastocisto se adhiere a la pared interna del útero (el endometrio), que se ha preparado para acogerlo.
El Viaje del Espermatozoide
Muchos se preguntan cómo es este viaje del espermatozoide desde la eyaculación hasta la fecundación. El objetivo final de un espermatozoide es fecundar al ovocito. Sin embargo, el viaje del espermatozoide hasta el óvulo no es fácil.
Para llegar hasta él, el espermatozoide ha de atravesar un largo y costoso recorrido que puede durar desde treinta minutos hasta varias horas. Por este motivo, es necesario una gran cantidad de espermatozoides móviles para que al menos uno de ellos sea capaz de superar todas las barreras y poder fecundar el óvulo.
El recorrido del espermatozoide hasta el óvulo se puede dividir en dos grandes etapas:
- Aparato reproductor masculino: el recorrido de los espermatozoides en el hombre va desde los testículos hasta el exterior.
- Aparato reproductor femenino: desde la vagina, donde de deposita el semen, hasta las trompas de Falopio, donde se encuentra el óvulo.
No hay que olvidar que a lo largo de estas fases del camino, el espermatozoide se encuentra con ciertos obstáculos. A continuación, os contamos cuáles son.
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Trayecto desde el testículo hasta la uretra
Los espermatozoides tardan unos 90 días en desarrollarse y adquirir la maduración necesaria para poder ser expulsados en la eyaculación. El nacimiento de los espermatozoides tiene lugar en los túbulos seminíferos de los testículos y posteriormente pasan al epidídimo.
Los túbulos seminíferos son las estructuras internas del testículo donde se forman los espermatozoides. El epidídimo es una estructura alargada que conecta el testículo y el conducto deferente.
En el momento del coito, una gran cantidad de espermatozoides (alrededor de 250 millones) sale del epidídimo y atraviesa los conductos deferentes y la uretra. En este camino, los espermatozoides se recubren de los fluidos liberados por las vesículas seminales y la próstata. De esta forma, se forma el semen, también conocido como esperma.
La función principal de estos fluidos es facilitar la entrada de los espermatozoides a la vagina. Los espermatozoides saldrán disparados de la uretra a través del pene hasta que entran al aparato reproductor femenino, en concreto en la vagina.
Cambios en los espermatozoides
Durante este recorrido, es decir, desde el testículo hasta el exterior, el espermatozoide adquiere la forma exacta que le permite fecundar el óvulo. Los cambios que se producen en esta etapa final de la maduración del espermatozoide son:
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- Compactación del ADN para permitir que la cabeza (donde se almacena el ADN) sea lo más pequeña posible y pueda moverse mejor. Además, esto ayudará a atravesar la zona pelúcida (cubierta del óvulo).
- La cola adquiere el diseño perfecto para que el espermatozoide tenga una gran resistencia y velocidad.
- La pieza media posee una elevada cantidad de mitocondrias para mantener la energía en alto nivel. Esto ofrece al espermatozoide una gran eficiencia en el consumo de energía.
Recorrido en el aparato reproductor femenino
En el proceso de eyaculación, los espermatozoides salen del hombre y entran en la vagina. Aquí es donde los espermatozoides inician la segunda parte de su recorrido hasta la fecundación.
Durante este camino, los espermatozoides se encuentran con una gran cantidad de obstáculos o barreras que dificultarán su llegada a las trompas de Falopio, donde se encuentra el óvulo.
Todo este trayecto es de aproximadamente entre 15 y 18 cm y el tiempo va en contra. Los espermatozoides no pueden demorarse mucho, pues el óvulo, una vez ha salido del ovario (es decir, tras la ovulación), tiene una vida media de unas 24 horas. El tiempo de supervivencia del óvulo es corto comparado con el de los espermatozoides, que son capaces de vivir entre 2 y 5 días en el aparato reproductor femenino.
Tras la eyaculación, empieza una carrera de los espermatozoides, no solo de velocidad sino también de resistencia. Los espermatozoides defectuosos y/o con mala movilidad quedarán en el camino.
¿Qué barreras tienen que atravesar los espermatozoides?
Algunas barreras con las que se topan los espermatozoides son las siguientes:
- pH de la vagina: la vagina tiene un pH ácido, en el cual no todos los espermatozoides son capaces de sobrevivir.
- Acción inmunológica: los glóbulos blancos de la mujer detectan los espermatozoides como células poco amigas e intentan destruirlos.
- Moco cervical: las secreciones del cérvix y el flujo vaginal varían su consistencia y textura a lo largo del ciclo femenino. En el momento de la ovulación, este fluido es más líquido y menos denso para permitir el paso de los espermatozoides. Sin embargo, fuera del periodo de ovulación, es un fluido denso y viscoso que complica el avance de los espermatozoides.
- Barreras físicas: la anatomía interna del órgano reproductor femenino (vagina, cérvix, útero, trompas de Falopio) resulta en sí misma un obstáculo para los espermatozoides. Hay numerosas cavidades conocidas como criptas en las que muchos espermatozoides quedan varados.
Pese a ello, no todo son dificultades en el viaje de los espermatozoides. El óvulo intenta allanar el camino a los espermatozoides liberando moléculas y mandando señales. Las trompas de Falopio y el útero ejercen una fuerza de succión por medio de contracciones rítmicas y el moco cervical se vuelve menos denso permitiendo que los espermatozoides naden mejor.
Por su parte, el líquido seminal que acompaña a los espermatozoides neutraliza el pH y ofrece azúcares al espermatozoide. Este fluido le sirve de escudo protector ante los glóbulos blancos.
Llegada a las trompas de Falopio
Una vez superadas la barrera vaginal, cervical y uterina, nos encontramos con la parte más estrecha del recorrido: la unión uterotubárica. Hasta aquí solo llegan unos pocos miles de los 250 millones de espermatozoides que había de media en el esperma recién eyaculado.
A lo largo de todo el recorrido, los espermatozoides más fuertes, es decir, los que han sido capaces de superar los obstáculos femeninos, adquieren una habilidad extraordinaria: la capacidad de fecundación. Esto es lo que se conoce como hiperactivación del espermatozoide. Desde este momento, su cola se mueve con mucha más fuerza y energía, permitiendo un movimiento vigoroso que facilita la llegada al óvulo.
Una vez llegan a las trompas de Falopio, muchos espermatozoides se quedan adheridos a las paredes, agotados y sin capacidad de seguir el recorrido.
En este punto, son pocos los espermatozoides que quedan en la carrera, pues la gran mayoría se han ido perdiendo por el camino. De las pocas decenas de espermatozoides que quedan ante la atenta mirada del óvulo, solo uno logrará atravesar la gruesa puerta de entrada al óvulo: la zona pelúcida.
El espermatozoide elegido, el más fuerte y capacitado, al contacto con la zona pelúcida, inicia la llamada reacción acrosómica.
Etapa final del espermatozoide: reacción acrosómica
Como hemos comentado anteriormente, cuando el espermatozoide más hábil ha llegado al óvulo se produce la reacción acrosómica. Se trata de la liberación del contenido del acrosoma compuesto por una serie de enzimas. El objetivo de esta liberación enzimática es debilitar la zona pelúcida del óvulo y facilitan la penetración.
El acrosoma es una estructura situada en la cabeza del espermatozoide que sirve de depósito a las enzimas y demás sustancias que el espermatozoide necesita para atravesar la zona pelúcida.
Esta reacción "despierta" al óvulo, que libera los gránulos corticales, unos orgánulos que impiden que ningún otro espermatozoide pueda penetrar. Es como si el óvulo plantara una bandera indicando al resto de espermatozoides de su alrededor que ya ha sido conquistado por el espermatozoide ganador y, por tanto, que las puertas de su reino están cerradas.
Una vez el espermatozoide penetra el ovocito, los núcleos de ambos se fusionan. Esto es lo que conocemos como fecundación.
¿Qué Sucede Con Los Óvulos No Fecundados?
Los óvulos no fecundados no se expulsan con la menstruación. Son "destruidos" por los macrófagos que son una clase de glóbulos blancos que se encargan de "eliminar" todo aquello que no le sirve a nuestro organismo.
Fecundación Natural vs. In Vitro (FIV)
Cuando el proceso natural encuentra obstáculos, la ciencia ofrece soluciones.
Fecundación in Vitro (FIV): Ocurre "in vitro", que significa "en el vidrio". La unión del óvulo y el espermatozoide se realiza de forma controlada en un laboratorio, bajo la supervisión de embriólogos expertos.
Síntomas y Pruebas
Los síntomas no aparecen por la fecundación en sí, sino tras la implantación del embrión, que ocurre entre 7 y 10 días después. El test de embarazo detecta la hormona hCG, que el cuerpo empieza a producir solo después de la implantación.
Técnicas de Fecundación in Vitro (FIV)
Durante la FIV se aproximan los óvulos con los espermatozoides para que, de forma “natural”, un espermatozoide penetra en el interior del óvulo para lograr la fecundación. Se trata de un proceso más fisiológico, sin embargo, no siempre es posible su realización. Generalmente por problemas de calidad seminal u ovocitaria.
La ICSI consiste en introducir mediante una micropipeta un espermatozoide, previamente seleccionado, en el interior de un óvulo maduro.
Sin embargo, la realización de los procesos anteriores no garantiza la fecundación en todos los casos. La fecundación mínima en ovocito propio es de un 58.1%, la deseada de un 63.2% y la óptima es de un 73.5%.
Finalmente, podemos encontrarnos con óvulos no fecundados que se caracterizan por la ausencia de pronúcleos.
Para que un óvulo sea fecundado es necesario que ocurran una serie de cambios en su interior, sin embargo, si el espermatozoide no es capaz de activar dichos cambios o el óvulo no es capaz de generarlos, nos encontraremos ante una ausencia de fecundación.
En los últimos años se ha conseguido realizar técnicas de activación ovocitaria in vitro mediante la utilización de un medio de cultivo con ionóforo de calcio. Éste permite que el óvulo desencadene el proceso de activación, pudiendo obtenerse mejores tasas de fecundación. Sin embargo, se trata de una técnica que, a día de hoy, se considera experimental, necesitándose más estudios que corroboren su seguridad.
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