Porcentaje de Parejas que se Separan Después de un Aborto: Estudios y Análisis

30.10.2025

La relación de pareja se volvería más frágil cuando la mujer sufre la pérdida en un embarazo, de acuerdo a un nuevo estudio que apoya otros previos que habían demostrado que el riesgo de que los matrimonios se divorcien aumenta después de la muerte de un hijo.

Impacto del Aborto y Mortinato en la Estabilidad de la Pareja

Tras estudiar a más de 3.700 parejas estadounidenses, casadas o no, que tuvieron por lo menos un embarazo, los autores hallaron que las que habían sufrido un aborto o habían tenido un parto de feto muerto (mortinato) eran más propensas a separarse en los siguientes años que las que habían tenido el bebé. Las parejas que habían sufrido un aborto (pérdida del feto antes de la semana 20 de gestación) eran un 22 por ciento más propensas a separarse durante los 15 años de estudio que las que habían tenido al bebé.

Ese riesgo aumentó al 40 por ciento en las parejas que habían tenido un mortinato (pérdida del feto después de la semana 20 de gestación, pero antes del parto). Mientras que el aumento del riesgo asociado con el aborto se mantuvo durante los 3 años posteriores a la pérdida, el aumento asociado con la muerte fetal duró casi una década.

Para los autores del estudio, publicado en Pediatrics, ésta es la primera investigación que demuestra que las parejas que pierden un embarazo tienen riesgo de separarse. De todos modos, los resultados coinciden con los de estudios previos sobre parejas casadas que habían perdido un hijo. Si bien el dolor acercó a muchas de ellas, el riesgo general de divorciarse observado en esos estudios aumentaba tras la pérdida. A partir de esos estudios los nuevos resultados no son inesperados, según la doctora Katherine Gold, de University of Michigan, en Ann Arbor.

"En el caso del aborto, el riesgo más alto se registró entre 1,5 y 3 años después de la pérdida, pero en el caso de los mortinatos, el riesgo se mantuvo casi una década. Eso es más prolongado de lo que esperábamos", dijo Gold. Pero insistió en que "las parejas no deberían tener en cuenta este estudio y pensar que la pérdida de un hijo condena la relación". Muchas parejas lo superan juntos.

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Aun así, los resultados son preocupantes porque indican la necesidad de comprender por qué esas parejas tienen alto riesgo de separarse, explicó.

Estadísticas del Estudio

El estudio incluyó a 3.707 mujeres casadas o que convivían con su pareja. En total, tuvieron 7.770 embarazos, de los cuales el 82 por ciento finalizó con el parto, pero un 16 por ciento terminó con un aborto y el 2 por ciento con un mortinato. Muchas relaciones finalizaron durante el estudio. Más del 40 por ciento de las parejas que tuvieron un bebé se separaron durante los 10 años siguientes. Lo mismo ocurrió en casi el 60 por ciento de las que tuvieron un mortinato y en la mitad de las que sufrieron un aborto.

Los resultados no prueban que la pérdida de un embarazo explique el aumento de la tasa de separación de las parejas. Pero el equipo señala que aun tras considerar varios otros factores asociados con la separación de una pareja (juventud, bajos ingresos y cohabitación, a diferencia del matrimonio), el aborto y el parto de un mortinato se mantuvieron asociados con el aumento del riesgo de separación después de la pérdida.

"La pérdida de un bebé es devastadora para una pareja y el estudio sugiere que el origen de la separación sea el estrés de dos personas que intentan superar la misma experiencia de distintas maneras", dijo la autora.

Tabla Resumen de Resultados

Resultado del Embarazo Porcentaje de Separación en 10 Años
Parto con Bebé Vivo Más del 40%
Mortinato Casi el 60%
Aborto La Mitad

El Síndrome Post Aborto (SPA)

La interrupción voluntaria del embarazo (IVE) está reconocida por expertos e instituciones a nivel internacional como un evento potencialmente estresor, en el contexto de una vida sometida a otros estresores. En otras palabras, en gran parte de los casos, representa una experiencia compleja -no homogénea ni lineal- cuya sintomatología y desarrollo le hace pertenecer a los denominados trastornos de estrés postraumático (TEPT). En concreto, el cuadro clínico psicológico y emocional que se suele producir en un número elevado de mujeres después de someterse a una IVE es conocido como síndrome postaborto (SPA).

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La consideración del aborto como un trauma con potencial para desatar un TEPT está asentada en una serie de evidencias científicas que justifican que los síntomas que padecen estás mujeres- especialmente la depresión, la ansiedad y la culpa- cumplen criterios diagnósticos del DSM-IV y CIE-10 (clasificación internacional de enfermedades mentales). Junto a ellos, aparecen con frecuencia otras manifestaciones clínicas que dotan de entidad propia al SPA.

“Las mujeres que se someten a IVE ven conectores con su experiencia por todas partes: personas, lugares, objetos o hechos que se asemejan en lo más mínimo a recuerdos no deseados, oculto. Por ejemplo, ver embarazadas, estar cerca de bebés o ver sus fotos, ver médicos o material quirúrgico, ir a hospitales, entre otros.

Otro síntoma que se repite es que recuerdan las fechas de aniversario del bebé (”mi hijo podría tener 1 años, dos años, etc). Ninguna olvida la fecha en la que estaba previsto el parto, y muchas se ponen enfermas- con dolores abdominales- en ese momento”, explica la psicóloga.

“Otro comportamiento habitual es el aislamiento social en los primeros meses después del aborto, o, por el contrario, la reacción opuesta, que es la de empezar a salir sin parar y no dejar ni un minuto libre para no pensar en ello. También encontramos una relación muy estrecha con trastornos de la conducta alimentaria (TCA), ya que, a través de la comida, ‘purgan’ su sentimiento de culpa”.

El cuadro clínico incluye también otros síntomas como la ansiedad y los ataques de pánico, el consumo de alcohol y drogas, una afectación profunda de la sexualidad, - “ya sea la pérdida del placer sexual como el desarrollo de una pauta autodestructiva de no poner medios, y, como su situación social y emocional no ha cambiado, vuelven a someterse a abortos de repetición”-, flashbacks, tentativas de suicidio- que se dan más en los hombres- y/o pensamientos suicidas- más en las mujeres- y sentimientos profundos de culpabilidad- “tanto a sí mismas como a algo o alguien de su entorno: su pareja que no las apoyo, sus padres, el médico, etc”-.

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“El aborto rompe parejas, incluso cuando la decisión ha sido consensuada. Y las que se mantienen juntas, se separan emocionalmente. El tema se convierte en un tabú porque, aunque la mujer tiene a querer hablar y compartir su dolor, el hombre se niega, se lo guarda y lo sufre en silencio. Solo si se interviene socialmente, si se les da un apoyo de que, por ejemplo, se les ofrezca terapia, la situación puede encauzarse”, señala Requena.

Abortos de Repetición

El aborto de repetición, también llamado aborto recurrente, se define como la pérdida gestacional de 3 o más embarazos antes de las 20 semanas. En este caso, la pareja no es estéril porque sí logra concebir, pero existe un problema de infertilidad al no conseguir que las gestaciones lleguen a término.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un aborto se define como la interrupción espontánea del embarazo antes de que el feto sea viable (peso inferior a 500 gramos o semana 20-22 de gestación). Si, además, le adjuntamos la coletilla de “repetición”, significa que han tenido lugar 3 o más pérdidas gestacionales consecutivas antes de la semana 20.

Por otra parte, el hecho de sufrir abortos de repetición no significa que no se pueda tener un embarazo viable y un hijo sano entre las pérdidas gestacionales. En función de la causa de los abortos, la probabilidad de sufrir una nueva pérdida puede ser mayor o menor, pero cabe la posibilidad de conseguir un recién nacido vivo.

El aborto recurrente puede ser primario, cuando la mujer no ha conseguido llevar ningún embarazo a término, o secundario, cuando la mujer o la pareja ya ha tenido un hijo previamente.

Causas del Aborto Recurrente

La pérdida recurrente del embarazo ocurre entre el 3-5% de las parejas o las mujeres solas que buscan el embarazo. La epidemiología varía dependiendo de la edad materna. Una mujer con menos de 30 años de edad tan sólo tiene un 25% de probabilidad de que se produzca un nuevo aborto. En cambio, con más de 40 años, existe entre el 50 y el 60% de posibilidad de que se vuelva a producir una pérdida gestacional.

Algunas veces resulta complicado saber la causa que está provocando los abortos de manera repetida. Otras veces, en cambio, se averigua después de algunos análisis y se pueden empezar a tomar las medidas necesarias. A continuación, comentamos las causas del aborto de repetición en orden de probabilidad:

  • Causas Genéticas: En el 50% de los casos de aborto espontáneo, el origen es genético.
  • Causas Inmunológicas: Trombofilias, tanto heredadas como adquiridas.
  • Causas Anatómicas: Malformaciones u otras alteraciones que pueda tener el útero de la mujer.
  • Causas Endocrinas: Problemas hormonales en la mujer.

Diagnóstico y Tratamiento

Existen multitud de pruebas para poder averiguar la causa de los abortos recurrentes. La estrategia para poder conseguir un embarazo viable y el nacimiento de un niño sano en las mujeres que sufren de aborto de repetición va a depender de la causa específica de éstos. Por tanto, cada pareja o mujer va a necesitar un tratamiento personalizado.

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