Primeros Días de Lactancia Materna: Consejos para un Comienzo Exitoso
Las circunstancias y el apoyo que se necesita en las primeras horas y días tras el nacimiento de un bebé son claves para el éxito de la lactancia materna. La información previa sobre lactancia que hayamos podido recabar, el apoyo que en el lugar elegido para el parto sepan dar a la diada lactante, la rapidez para resolver los problemas que puedan aparecer, etc. pueden marcar un inicio de una lactancia fácil que nos permita disfrutar de la llegada del bebé sin más preocupaciones.
Acudir durante el embarazo a reuniones de La Liga de la Leche puede ser un grandísimo apoyo: observar qué dificultades y qué facilidades se han encontrado otras personas nos prepara para elegir y afrontar nuestra propia vivencia.
La Importancia de las Primeras Horas
Las primeras horas de vida son muy importantes, el contacto piel con piel y el calostro aportan a tu bebé todo lo que necesita. Esta primera leche es perfecta para el pequeño estómago de tu bebé, pero necesitarás darle de mamar a menudo para incrementar la producción y asegurar a tu bebé una ganancia optima de peso.
Si estás embarazada y quieres comprender la importancia vital de las primeras horas, este vídeo de la Dra. Jane Morton (pediatra, experta en lactancia y profesora de la Universidad de Standford) puede resultarte muy útil.
El Calostro: El Tesoro de los Primeros Días
El calostro está presente desde el séptimo mes de embarazo. Por ello, cuando tu hijo nace, ya hay leche en el pecho. El calostro es la leche de los primeros días. Es justo lo que tu bebé necesita. Le proporciona defensas (inmunoglobulinas) y facilita la expulsión del meconio. Poco a poco, y con la succión frecuente, se estimula la producción, aumenta la cantidad y ocurre la subida de la leche.
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Durante el embarazo el pecho madura por efecto de las hormonas, y produce calostro, presente, como hemos dicho, en la mama desde el sexto o séptimo mes de gestación. Tras el parto se produce un cambio en la situación hormonal que favorece la lactancia, pero para que la leche se produzca es necesario que el bebé mame. Con la succión, el bebé produce oxitocina, que hace que la leche (en este momento, el calostro) salga al exterior, y prolactina, que asegura la producción de leche.
En el posparto el útero se contrae, por efecto de la oxitocina, que le hace sangrar menos. Estas contracciones se llaman entuertos.
La prolactina se segrega por pulsos en respuesta a diversos estímulos, el más eficaz la succión del bebé. Pero también está influida por los ritmos circadianos (día/noche), siendo mayor su secreción durante la noche.
Quizá necesites extraer calostro durante tu estancia en el hospital. El calostro se extrae de forma manual. Puedes consultar cómo hacerlo en nuestra página sobre extracción manual.
El Agarre y la Postura Correcta
El agarre y la postura en la lactancia materna son cruciales para una lactancia satisfactoria. Lee e infórmate todo lo que puedas sobre ello.
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Tu bebé acaba de nacer, y lo tienes encima de ti. Disfruta de ese momento tan especial, con tu bebé en brazos. No te preocupes por nada más. Si continuáis en esa posición, probablemente comenzará a "gatear" hasta acercarse a tu pecho, y puede comenzar a mamar. Si no es así, no te preocupes.
Una vez que los profesionales que están atendiendo el parto terminen su labor (alumbramiento de la placenta, valoración del periné…) y te ayuden a ponerte cómoda en la cama: es el momento de comenzar con la lactancia. Puedes mantener la postura anterior y dejar que tu bebé continúe el proceso de engancharse por sí mismo. Otra postura cómoda en este momento es tumbada de lado en la cama, con tu bebé tumbado en paralelo y enfrente de ti. Ambos debéis estar completamente de lado, "tripa con tripa", para que tu hijo no tenga que girar la cabeza para comer. En esta posición se facilita el comienzo de la lactancia ya que tu hijo está colocado cerca del pezón. Deja que vaya acercándose, oliendo el calostro, estimulando el pezón con pequeños movimientos de los labios. Puede estar así pocos o mucho minutos, no te agobies. Llegará un momento que se enganche.
Pasados unos minutos puedes ayudarle aproximándole desde la espalda (no desde la cabeza, pues se consigue un efecto rebote), apoyando un dedo en su barbilla para que abra más la boca… Si no lo consigues, puedes meter un dedo en su boca para ayudarle a estimular la succión y volver a ofrecerle el pecho.
Claves para un buen agarre:
- Cabeza y cuerpo en línea recta.
- Cuello extendido.
- Succión en la areola, con ella más introducida en la parte del labio inferior que del superior.
- Nariz y barbilla pegados al pecho.
- Labios evertidos, hacia fuera, "como la boca de un pez".
¿Qué hacer si Duele?
Mi bebé ha agarrado el pecho, pero me duele. ¿Es normal? El dolor con succión es frecuente, pero no es normal. La lactancia materna no debe doler. Durante los primeros días, este proceso puede ser molesto, raro, pero no doloroso. En este caso, el dolor nos alerta de que la postura de enganche no es correcta y, por tanto, no será eficaz.
Hay tamaños diferentes de areolas y de bocas de bebé, es algo por lo que no hay que preocuparse, mientras que la succión se haga sobre ésta y no sobre el pezón, es suficiente. Por tanto, si duele, hay que corregir la postura de enganche, todas las veces que sea necesario. No despegues a tu bebé mientras está succionando, pues estiraría el pezón provocando dolor. Mete un dedo por la comisura de su boca para romper el vacío y retíralo entonces. Comienza de nuevo.
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Si te duele, no sufras sola, busca apoyo lo antes posible de profesionales de la salud y asesores de lactancia. Si has dado a luz en la sanidad privada, puedes comprobar si tu seguro ofrece una visita en tu domicilio de un especialista en lactancia. Si experimentas problemas, actúa rápido.
Estableciendo una Buena Producción de Leche
Tu recién nacido necesita alimentarse cada 2-3 horas, pero pregunta a tu pediatra o matrona lo mejor para tu bebé, ya que cada uno se desarrolla de una manera diferente. Deja que el bebé mame, pero si se duerme, tendrás que despertarlo para asegurarte que toma leche suficiente.
La subida de la leche o plétora se produce generalmente unos tres días después del parto. Otras veces la transición entre el calostro y la leche madura es gradual y suave, por lo que no causa síntomas. Esto no es nada preocupante y nunca debe hacer pensar que la madre “no tiene leche” o “no le ha subido la leche”.
Ingurgitación y Medidas Físicas
En los casos de plétoras muy molestas o dolorosas, se puede intentar bajar la inflamación con medidas físicas como aplicación de frío después de las tomas y calor húmedo justo antes. Siempre con cuidado y según los resultados y el alivio que produzcan a la madre. Y especialmente se indica intentar un masaje de drenaje linfático sencillo conocido como “Presión Inversa Suavizante”.
Después de la subida de la leche a menudo durante los primeros días se producen ingurgitaciones del pecho en diferentes momentos. Las medidas físicas de calor, frío y masajes también pueden ser de gran ayuda. En todo caso si se usan extractores ha de hacerse con precaución y según su efecto. Lo ideal es que la lactancia logre regularse de forma natural con el bebé mamando normalmente y a a demanda.
«Acabo de llegar a casa y mis pechos están duros y a mi bebé le cuesta agarrarse». La presión inversa suavizante es una técnica que resulta muy útil durante la ingurgitación típica de los primeros días.
Busca un lugar tranquilo y un sofá o butaca cómoda donde puedas tomarte tu tiempo y relajarte.
En ocasiones, puede aliviar aplicar crema de lanolina purificada, cuyo efecto es favorecer una cicatrización en húmedo, y evitar por lo tanto la formación de costras duras y secas que son arrancadas por el bebé en cada toma. Otras veces aparecen grietas en lactancias más avanzadas y pueden ser debidas a afecciones dermatológicas como por ejemplo eccemas; que suelen causar enrojecimiento picor y piel seca o descamada. Suelen ocurrir en madres con piel sensible y que han tenido eccemas en otras partes del cuerpo.
Tomando una Decisión Informada
El tipo de alimentación que se va a ofrecer al recién nacido es una opción que se escoge durante el embarazo y una de las primeras decisiones que se toman acerca de la crianza. La lactancia es un proceso no solamente instintivo, sino que requiere de un aprendizaje cultural. Por ello, es necesario que durante el embarazo realices un aprendizaje, para poder tomar una decisión informada y libre. Aprende todo lo que puedas, habla con tu matrona y con otras mujeres que tengan experiencia en lactancia.
La lactancia materna es la mejor forma de alimentar a tu bebé, y esta afirmación está avalada por muchos organismos nacionales e internacionales.
Si tu bebé ha nacido mediante cesárea, también puedes conseguir una lactancia materna satisfactoria. Actualmente se intenta que, tras la cesárea, la madre y el recién nacido estén el menor tiempo posible separados.
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