Progesterona en el Primer Trimestre del Embarazo: Riesgos y Beneficios

27.12.2025

El estrógeno y la progesterona son las dos principales hormonas femeninas. Se producen en los ovarios y entran en actividad en la pubertad.

La progesterona es una hormona sexual que influye de diferentes maneras al cuerpo dependiendo de la etapa vital (pubertad, embarazo, menopausia) que transitemos.

¿Qué es la progesterona? Basta fijarse en la palabra para empezar a descubrir qué es y cuáles son sus funciones. PRO-GESTERONA: la hormona que favorece la gestación.

La progesterona es imprescindible para el establecimiento de la gestación. Sus efectos son múltiples y variados.

Es una sustancia natural, secretada en el ovario tras la ovulación y durante toda la segunda mitad del ciclo menstrual.

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La progesterona, hace que el útero materno, se torne receptivo; cuando su producción es insuficiente el embrión no implanta o tiene un alto riesgo de aborto.

A nivel mamario, prepara la mama para una posible lactación.

Funciones de la Progesterona

Durante el ciclo menstrual, los valores de progesterona varían en función del momento (es menor en las fases folicular y ovulatoria y aumenta en la fase lútea) y su función es la de preparar el útero para facilitar la posible implantación del embrión.

En cambio, si se produce el embarazo, la progesterona tiene un papel fundamental las primeras semanas, ya que ayuda al endometrio para acoger y nutrir al embrión y que crezca así de forma adecuada.

Los hombres también tienen progesterona en su cuerpo, aunque en muy pequeñas cantidades.

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La progesterona se produce de manera natural, aunque, en algunas ocasiones, es necesario introducirla de manera artificial para ayudar al embarazo o abordar algún tipo de problema.

También se recurre a la progesterona en tratamientos de fecundación in vitro.

La misión principal de la progesterona es preparar al útero de manera que se favorezca la implantación del embrión en caso de que se produzca la fecundación.

Además de preparar al útero para favorecer la implantación del embrión en caso de fecundación, la progesterona tiene otros cometidos para asegurar que el embarazo progresa adecuadamente.

Por el contrario, si la fecundación tiene lugar y el embarazo progresa, la progesterona sigue teniendo un papel principal en los primeros meses, ya que esta hormona es justamente decisiva en la gestación.

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Administración de Progesterona

Existen diferentes vías de administración de la progesterona:

  • Vía vaginal: Habitualmente en forma de óvulos de 100, 200 y 400mg. Su administración es sencilla, y el efecto secundario más frecuente es la irritación vaginal. Los nombres comerciales más habituales son Progeffik®, Utrogestán® y Cyclogest®.
  • Administración subcutánea: Tiene una buena biodisponibilidad, y el efecto secundario más frecuente es la irritación en la zona de inyección. En España se comercializa como Prolutex®.
  • Vía intramuscular: Consigue concentraciones buenas, pero su administración es dolorosa y requiere personal sanitario, por lo que está en desuso.
  • Administración oral: Su eficacia es menor, debido al paso hepático para la metabolización, y sus efectos secundarios mayores (somnolencia, náuseas), por lo que no es la vía recomendada en estos tratamientos.

Niveles de Progesterona y su Importancia

Para que se produzca un embarazo es importante que haya un equilibrio hormonal en todas las fases del ciclo. Tanto los niveles excesivamente elevados en la primera fase del ciclo, como deficientes en la segunda nos impedirán que se produzca un embarazo.

La progesterona secretada por el cuerpo lúteo (o administrada exógenamente) será la encargada de que el endometrio proliferativo se convierta en secretor, para que pueda producirse la implantación embrionaria.

Es importante medir la progesterona en diferentes fases del ciclo:

  1. Durante la fase folicular precoz (al inicio del ciclo), para confirmar la inhibición luteal del ciclo previo.
  2. En la fase folicular tardía (cerca de la ovulación), donde su nivel óptimo nos indica que el endometrio será receptivo.
  3. Durante la fase lútea precoz y media para confirmar la correcta producción natural (en el caso de ciclos naturales) o absorción de la medicación (en los ciclos de transferencia embrionaria con tratamiento hormonal sustitutivo).

Los valores normales de progesterona (tanto por exceso como por defecto) dependen de éste.

  • En la fase folicular precoz consideramos que los valores deberán estar por debajo de 0.1 a 0.7 ng/ml.
  • Fase folicular tardía, cuando queremos asegurarnos que no ha habido una producción excesiva precoz que impida la implantación, buscaremos una progesterona por debajo de 1,2-1,5 ng/ml.

Cuando nos encontramos la progesterona elevada durante la fase final de la estimulación ovárica recomendamos realizar la transferencia embrionaria en un ciclo posterior, congelando los embriones obtenidos en ese ciclo.

Progesterona y Amenaza de Aborto

La incidencia de amenaza de aborto se estima en un 25%. De ellos un 10-20% progresarán a pérdida de la gestación.

Durante el embarazo, la progesterona parece jugar un papel fundamental, tanto en la preparación endometrial, como en el desarrollo inicial de la placenta.

Tradicionalmente los estudios acerca de la administración precoz de progesterona en pacientes con sangrado temprano parecían demostrar una reducción de dicha progresión a aborto.

El empleo de progesterona natural micronizada por vía vaginal en gestaciones precoces (inferiores a 12 semanas, desde la aparición ecográfica del saco gestacional) que presentan sangrado vaginal, no incrementa de manera significativa la incidencia de recién nacidos vivos mayores de 34 semanas de gestación, cuando se compara con placebo.

No parece por tanto indicada su utilización en estos casos para tratar de disminuir la tasa de abortos.

Podría existir únicamente un beneficio en el primer trimestre en pacientes con 3 o más pérdidas gestacionales previas.

No obstante, y pese a lo revelador de estos resultados, deben ser tomados con precaución, ya que no son generalizables para otras dosis, preparados o vías de administración de la progesterona.

Por otro lado, tampoco resultan extrapolables para gestaciones muy precoces (previo a la visualización ecográfica de vesícula gestacional) ni posteriores a la semana 16 de gestación.

Coomarasamy y col. demuestran, tras emparejar a las pacientes por variables de confusión para el riesgo de aborto (edad, índice de masa corporal, movimiento cardiaco fetal, edad gestacional o cantidad de sangrado) lo que guías clínicas como la ACOG [2] ya defendían recientemente: el uso precoz de progesterona en pacientes con amenaza de aborto es controvertido, ya que no incrementa la incidencia de recién nacidos vivos.

Estudio Clínico sobre Progesterona

Este ensayo clínico multicéntrico, randomizado, doble ciego, compara las tasas de recién nacido vivo de más de 34 semanas en pacientes con sangrado vaginal en las primeras semanas de gestación tratadas con progesterona (400 mg/12 h vaginal o rectal) respecto a las tratadas con placebo.

Tras aleatorizar a 4153 pacientes de entre 16 y 39 años, no se objetivaron diferencias estadísticamente significativas en la incidencia de recién nacido vivo (75% progesterona vs 72% placebo, RR: 1.03; IC 95%: [1.00-1.07], p 0.08).

Al analizar por subgrupos, únicamente resultó significativa la diferencia en la incidencia de recién nacidos vivos en pacientes con 3 o más abortos previos (72% progesterona vs 57% placebo, RR: 1.28; IC 95%: [1.08-1.51], p 0.007).

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