Ayuno y Lactancia Materna: Recomendaciones y Consideraciones

31.10.2025

Cuando una madre opta por la lactancia materna, es importante que durante este periodo cuide su alimentación puesto que el bebé recibe todos los nutrientes necesarios para su desarrollo a través de la leche materna. Por ello, se recomienda que la mujer siga una dieta sana y equilibrada durante el periodo de lactancia. No es necesario seguir una pauta de alimentación específica, pero sí prestar atención a algunos alimentos beneficiosos y otros que pueden ser perjudiciales.

Es fundamental que sea una dieta variada y haya aporte nutricional de las frutas, verduras, cereales, legumbres, carnes, pescados, huevos y lácteos.

¿Impacta la alimentación materna en la lactancia?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la leche materna es el mejor alimento para el bebé lactante, ya que contiene todos los nutrientes que necesita (proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales y agua) en cantidad y calidad. Otro beneficio de la leche materna es que aporta anticuerpos al bebé para fortalecer su sistema inmunitario. Sin embargo, para que la composición de la leche sea la adecuada y el bebé consiga todos los nutrientes necesarios para su desarrollo, la madre debe llevar una alimentación saludable.

Es cierto que la leche materna es capaz de cubrir las necesidades alimenticias del bebé, aunque la madre no se alimente correctamente. No obstante, si la madre no sigue una alimentación saludable durante la lactancia podría resultar perjudicial para la salud, pues la falta de nutrientes se extraerá de las reservas de la madre. La lactancia es, junto con el embarazo, una de las etapas de la vida de la mujer con mayor requerimiento nutricional.

Por otra parte, una dieta baja en calorías o que incluya alimentos de un sólo grupo puede disminuir la cantidad y la calidad de la leche que se produce. Uno de los beneficios de la lactancia materna es que ayuda a la mujer a perder peso después de dar a luz. Esto es debido al consumo energético que conlleva la lactancia. Sin embargo, no se aconseja realizar ningún tipo de dieta durante la lactancia para adelgazar y recuperar la talla.

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Recomendaciones nutricionales

En numerosas ocasiones, las madres que optan por la lactancia materna notan un aumento del hambre. Esto es completamente normal, ya que el cuerpo está ejercicio un mayor esfuerzo para producir leche. Pese a este aumento del hambre, lo aconsejable es consumir pequeñas cantidades, pero de manera muy frecuente. Esto favorecerá el mantenimiento de los niveles energéticos de forma constante, además de controlar el hambre y evitar los atracones.

¿Cuáles son los alimentos adecuados para la lactancia?

Una dieta saludable durante la lactancia materna debe ser variada y equilibrada. Por ello, debe incluir una mezcla adecuada de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Esto no solo va a aportar energía para producir leche, sino que también promueve que el cuerpo reciba los nutrientes esenciales para su correcto funcionamiento. Entre los alimentos más aconsejados durante la lactancia se encuentran los siguientes:

  • Cereales y legumbres: el pan integral, el arroz y las lentejas son muy beneficiosos debido a su aporte en proteínas, calcio y hierro. Por ello, se aconseja incluir una pequeña cantidad de estos tipos de alimentos en cada comida principal.
  • Frutas y verduras: deben consumirse siempre frescos. Los alimentos frescos tienen más nutrientes que los procesados. Además, las frutas y las verduras frescas son la principal fuente de vitaminas y minerales. Al igual que sucede con los cereales y las legumbres, las frutas y las verduras también se deben consumir diariamente.
  • Carne: la de vacuno tiene un alto contenido en proteínas, lo cual cubre las necesidades energéticas de la madre lactante. Además, la carne de vaca contiene ácido fólico o vitamina B9 que intervienen en la formación de varios tejidos, como los músculos, los nervios y la sangre. Por todo ello, la cantidad semanal recomendada de carne roja es de 2 o 3 veces; mientras que las carnes blancas y los huevos pueden consumirse con más frecuencia.
  • Pescado: es una fuente clave de proteínas cuando se está amamantando. El pescado azul contiene ácidos omega-3 como el ácido decosahexanoico (DHA) que juega un papel crucial en el desarrollo del sistema nervioso (principalmente del cerebro). Está científicamente demostrado que el ácido omega-3 que consume la madre llega al niño a través de la leche materna. Además, el DHA también mejora la salud de la madre, ya que las mujeres que presentan una menor cantidad de DHA son más propensas a la depresión postparto.
  • Lácteos: es fundamental incrementar el consumo de lácteos durante la lactancia. Así se garantizará un aporte adecuado de calcio. Si la madre no ingiere el suficiente calcio para producir la leche, lo extraerá de sus reservas en los huesos. En cualquier caso, es preferible tomar los lácteos desnatados para poder gozar de sus beneficios sin un exceso de grasa.
  • Grasas saludables: el consumo de grasas de origen variado, como el aceite de oliva, el aceite de girasol, la mantequilla o la margarina también es importante. Algunas de ellas aportan omega-3 y omega-6, indispensables para el desarrollo neurológico del bebé, y también otras vitaminas importantes como la A y la D.

Influencia de la alimentación materna en el sabor de la leche

Algunos alimentos, especialmente las verduras, pueden afectar las características organolépticas y digestivas de la leche materna. Como resultado de ello, el bebé podría mostrar rechazo hacia el sabor de la leche o tener dificultades digestivas si algunos alimentos no le sientan bien. Por lo general, el bebé llorará o se sentirá irritado tras la toma si nota que la leche tiene un sabor demasiado fuerte para él. Es importante que la madre observe estas reacciones. En caso de ser necesario, la mamá deberá eliminar ciertos alimentos de su dieta para evitar esta situación.

Algunos de estos alimentos que pueden alterar el sabor de la leche materna son los siguientes: cítricos, coliflor, espárragos, alcachofas, cebollas, rábanos rojos, pimientos crudos, ajos, puerros y la comida picante. No obstante, también se deberá tener en cuenta la cantidad consumida. Cabe destacar que, si el bebé no responde mal a estos productos, no es necesario dejar de tomarlos. Algunos expertos afirman que también es beneficioso que el bebé se vaya acostumbrando a los diferentes sabores a través de la leche materna.

¿Son necesarios los suplementos vitamínicos durante la lactancia?

A pesar de que se consuman grandes cantidades de frutas y verduras, la mayoría de médicos recomiendan tomar suplementos vitamínicos durante la lactancia. En función de cada mujer y sus necesidades, es posible seguir con las vitaminas prenatales o que el médico recete otros complejos multivitamínicos.

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A continuación, se enumeran las vitaminas y los minerales que son esenciales durante la lactancia por norma general:

  • Calcio: la madre deberá consumir al menos 3 o 4 porciones diarias de alimentos ricos en calcio (leche, yogur, sardinas, almendras, espinacas o tofu) para conseguir el aporte necesario, unos 1.000 mg diarios. Para asegurarse que esto se consigue, lo mejor es tomar un suplemento de calcio.
  • Vitamina D: es importante para el crecimiento de los huesos porque ayuda a absorber mejor el calcio. No es posible conseguir la cantidad de vitamina D necesaria durante la lactancia con la alimentación y, por tanto, será necesario un aporte externo.
  • DHA: como hemos dicho, esta vitamina se consigue a través de la ingesta de pescados, mariscos y huevos. En caso de no comer las suficientes porciones de pescado semanalmente, será necesario un suplemento adicional de DHA para conseguir la cantidad diaria recomendada (200-300 mg).

Además, las mujeres lactantes deben aumentar la ingesta diaria de las vitaminas del grupo A y B presentes en frutas y verduras entre un 30 y un 50%, ya que sus requerimientos aumentan considerablemente en este periodo.

Alimentos prohibidos

Al igual que hay ciertos alimentos recomendados durante la lactancia por los beneficios que aportan, también hay ciertos alimentos que se deben evitar o reducir su consumo puesto que pueden ser perjudiciales para la salud del bebé. Algunos de los alimentos desaconsejados durante la lactancia son los siguientes:

  • Pescados de gran tamaño: el atún o el pez espada pueden tener un alto contenido de mercurio. La OMS no los recomienda para mujeres embarazadas, madres lactantes o niños menores de un año.
  • Bollería y azúcar: el chocolate, la mermelada y los dulces en general están permitidos, pero no deben consumirse con una frecuencia mayor a dos veces por semana.
  • Cafeína: puede llegar al bebé por medio de la leche materna y causarle insomnio, nerviosismo e irritabilidad. Se recomienda moderar su consumo y no tomar más de un vaso diario de café, tés, refrescos, etc. Lo más adecuado es optar por el café descafeinado.
  • Alcohol: es perjudicial para el desarrollo neurológico del bebé y, por tanto, no se recomienda tomarlo durante la lactancia. En caso de tomar alguna copa de alcohol, se debe esperar unas 4 horas para que disminuya el alcohol tanto en la sangre como en la leche y poder amamantar.

Por último, también hay que tener especial cuidado con los medicamentos, en especial los antitusivos, los corticoides y algunos antibióticos. Estos tipos de fármacos pueden pasar a la leche y provocar efectos nocivos sobre el recién nacido. Si fuera necesario tomar algún fármaco durante la lactancia, lo mejor sería consultar con el médico para seguir sus indicaciones y evitar la automedicación.

Bebidas en la lactancia

Mantener una correcta y adecuada hidratación durante el periodo de lactancia es crucial, ya que asegura la producción de leche diaria. La leche materna está compuesta por un 85-90% de agua. Por este motivo, se aconseja tomar al menos 2 litros (8 vasos) de agua diarios, además de la cantidad de agua que se obtiene del consumo de frutas y verduras.

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Se puede variar el consumo de agua diario con otras bebidas como las infusiones, los zumos naturales, los caldos y las sopas. De este modo, también se garantizaría la ingesta de líquido recomendado.

Ayuno durante el Ramadán y Lactancia

El Ramadán, el mes sagrado del islam, coincide con el noveno mes lunar árabe. Durante ese periodo las personas adultas musulmanas ayunan: desde el alba hasta el ocaso no comen ni beben, no toman medicamentos por vía oral ni fuman y se abstienen de relaciones sexuales. Todas deben hacer ayuno menos las que estén enfermas o viajando.

Al estar basado en el calendario lunar, cada año el Ramadán avanza once días por lo que, dependiendo de la temporada, la duración del ayuno diario varía anualmente: los ayunos en verano son más largos, mientras que en invierno son más cortos. La duración del ayuno también varía según la posición geográfica del país, oscilando entre 10 y 19 horas al día e incluso más en países escandinavos como Suecia.

¿Deben ayunar las mujeres musulmanas lactantes durante el Ramadán?

La lactancia tiene una base religiosa en el islam, que recomienda amamantar durante dos años. El destete antes de los dos años debe ser decidido por padre y madre y las nodrizas están permitidas siempre y cuando se les pague lo convenido. Aunque las personas enfermas y viajeros están exentos de ayuno, hay controversia sobre si las madres lactantes deben o no ayunar. Para algunos autores estarían exentas en cualquier situación, para otros sólo se les excusa si hay buenas razones para creer que el ayuno puede causarles algún daño a ellas o a sus bebés. En cualquier caso el ayuno queda pospuesto para fecha posterior.

¿Ayunan las mujeres musulmanas lactantes durante el Ramadán?

La mayoría de madres lactantes ayunan durante el Ramadán. En Canadá la mayoría prefiere ayunar durante el Ramadán junto a su comunidad a hacerlo solas más adelante. En Turquía lo hacen el 69% de madres lactantes sin distinción de nivel de educación. En Pakistán hasta el 88% de mujeres embarazadas practican el ayuno religioso y en algunas zonas de África rural el 100% de madres lactantes ayunan en Ramadán.

¿Hay cambios en la leche materna por el ayuno durante el Ramadán?

Hay escasos conocimientos e investigaciones acerca de los posibles cambios en la leche materna y sobre la seguridad y el impacto en la lactancia debidos al ayuno de Ramadán. En condiciones de extremo calor (Gambia) se han encontrado cambios significativos en la composición de la leche (aumento de sodio y osmolaridad y disminución de lactosa) durante las horas de ayuno. Se ha constatado disminución de algunos micronutrientes como zinc y magnesio, pero, en general, aunque las madres lactantes, durante las horas de ayuno y en condiciones de extremo calor, tienen un grado de deshidratación leve, -4,9% de media-, levemente superior al de mujeres no lactantes en el mismo periodo, -3,8% -, no sufren ningún trastorno metabólico ni fisiológico significativo clínicamente.

El ayuno ¿Baja la producción de leche? ¿Afecta al crecimiento de los lactantes? ¿Afecta a la madre?

Se ha publicado que una de cada cinco mujeres nota disminución de la producción de leche durante el ayuno de Ramadán y puede haber mayor administración de suplementos a los bebés menores de seis meses. Dado que los cambios en la composición de macronutrientes de la leche materna no son de transcendencia clínica importante, el crecimiento de los lactantes no se ve afectado. En la madre no cambian tampoco los niveles de prolactina ni de otras hormonas implicadas o no en el proceso de reproducción. Por otra parte, las madres lactantes aumentan una media de 1 kg de peso tras el Ramadán sin que ello suponga cambios significativos en el índice de masa corporal.

Recomendaciones para el ayuno durante la lactancia

A las madres lactantes que opten por hacer el ayuno conviene aconsejar que beban abundante líquido y consuman alimentos nutritivos entre la cena y el alba para compensar las pérdidas diurnas, que eviten una actividad diurna excesiva y que conozcan los signos de riesgo que justificarían romper el ayuno, como fatiga extrema, mareos, náuseas o vómitos, vigilando la producción de leche. Algunos autores, médicos y pediatras, desaconsejan el ayuno a las madres lactantes especialmente en caso de amamantar a bebés menores de 6 meses de forma exclusiva.

Los proveedores de atención de salud materno-infantil deben estar bien informados de los fenómenos religiosos y culturales del islam y conocer los efectos del ayuno durante el Ramadán para poder utilizar métodos apropiados que prevengan posibles efectos desfavorables.

Preguntas frecuentes

¿Cómo debe ser la alimentación de la madre durante la lactancia?

Por Dra. Blanca Paraíso (ginecóloga). Dar el pecho supone una pérdida de nutrientes a través de la leche que requerirá de unas necesidades nutricionales especiales, mayores incluso que durante el embarazo. Por ello, en general durante la lactancia se debe aumentar la ingesta, evitando dietas de menos de 1800 cal al día. De ello dependerá tanto el estado nutritivo materno como la adecuada nutrición del lactante.

¿Es posible adelgazar o engordar durante la lactancia?

Por Marta Barranquero Gómez (embrióloga). Sí. Lo más habitual es la mujer adelgace durante la etapa de lactancia debido al gasto calórico que supone. Sin embargo, hay algunas mujeres que mantienen su peso o incluso aumentar algo de talla. Esto depende de la alimentación, del ejercicio y del metabolismo. Sin embargo, las dietas para perder peso están desaconsejadas durante la lactancia, especialmente antes de que el bebé tenga dos meses de vida puesto que afectaría considerablemente a la producción de leche. Además, si la pérdida de peso es muy rápida, es posible liberar toxinas derivadas de la grasa corporal a la leche materna, suponiendo un riesgo para la salud del bebé.

¿La alimentación de la madre puede causar cólicos en el bebé?

Por Marta Barranquero Gómez (embrióloga). Pese a que se desconoce la causa exacta por la que los bebés presentan cólicos, es cierto que algunos expertos afirman que hay alimentos que pueden influir negativamente en la leche y causar molestias en el bebé. Por ejemplo, alimentos como el repollo, la cebolla, el ajo, el brócoli, la col de Bruselas, la coliflor, la leche de vaca y sus derivados, el chocolate, etc. no se aconsejan durante la lactancia y lo más conveniente sería eliminarlos de la dieta.

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