Pruebas Hormonales de Fertilidad en la Mujer: ¿Qué Son y Cuándo Realizarlas?

05.11.2025

El concepto de fertilidad se refiere a la capacidad que tiene cualquier ser vivo para reproducirse y dar lugar a su descendencia. Decimos que existe infertilidad cuando, después de un año de relaciones sexuales regulares y sin protección anticonceptiva, la pareja no consigue un embarazo evolutivo. Los problemas de infertilidad son más frecuentes de lo que parece, afectando a un 15% de las parejas y en un 30% de los casos se deben tanto a problemas de origen masculino como femenino.

Tanto en el hombre como en la mujer existe un control hormonal de la fertilidad. En general, los test de fertilidad se realizan a pacientes que tienen problemas para concebir. Pero también pueden ser útiles en el caso de que existan antecedentes de abortos u otros problemas ginecológicos en la familia, si decides posponer la maternidad o simplemente no descartas ser madre en un futuro. Su objetivo es comprobar si todo funciona correctamente y valorar las posibilidades de tener descendencia.

¿Qué Implican las Pruebas de Fertilidad?

“En general, y si no hay que hacer una prueba especial, el test es sencillo y los resultados se obtienen en unas semanas”, explica la Dra. Marina Solsona, especialista en reproducción asistida de Dexeus Mujer. “Hay que hacer una primera visita para conocer el estado de salud, hábitos de alimentación, estilo de vida, el historial clínico y los antecedentes familiares de la paciente”. También se lleva a cabo una analítica de sangre que incluye un estudio hormonal, una exploración física, una citología -para descartar posibles infecciones o lesiones en las células- y una ecografía vaginal. Si la paciente es mayor de 40 años es posible que también se aconseje una mamografía o ecografía mamaria.

Si tienes pareja, existe la opción de hacer un test de fertilidad conjunto. Cada caso se estudia de forma individualizada, por lo que el tipo de pruebas siempre se ajusta a las necesidades. No obstante, hay algunas que son genéricas y forman parte del protocolo habitual.

El Estudio Hormonal en la Mujer

El estudio hormonal en la mujer, junto con una ecografía, tiene como objetivo la valoración de la reserva ovárica. El análisis hormonal que se pide en un estudio básico de fertilidad incluye, en las mujeres, la determinación de hormonas que regulan o reflejan la función y la reserva ovárica, y afectan el desarrollo del embarazo. Dicho estudio debe realizarse en condiciones basales, es decir entre el día 3-5 de la regla. En general, ambos miembros de la pareja deberán realizarse un análisis de serología para descartar enfermedades infecciosas como hepatitis, rubeola, toxoplasma… En mujeres que hayan padecido abortos repetidos se pueden realizar pruebas de trombofilia adquirida o hereditaria que estudian problemas de coagulación, pruebas metabólicas e inmunológicas.

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Para los análisis de sangre no es necesario pedir cita. Se realizan de lunes a viernes, mañana o tarde, excepto los análisis genéticos que se deben realizar de 8:00 a 12:00.

Hormonas Clave en el Estudio de Fertilidad Femenina

Las principales hormonas que se analizan en la mujer son las siguientes: FSH, LH, estradiol, progesterona, antimülleriana, prolactina y TSH. El examen hormonal en sangre se realiza para estudiar el nivel de las hormonas femeninas encargadas de regular el ciclo ovárico de la mujer. De esta forma se puede determinar así el potencial de fertilidad en la mujer.

A continuación, se detallan las principales hormonas evaluadas y su función:

  • FSH (Hormona Folículo Estimulante): En la mujer actúa sobre los folículos del ovario estimulando su reclutamiento y crecimiento e iniciando la secreción de la hormona sexual femenina, el estradiol. La hormona folículo estimulante (FSH) se ocupa de activar y seleccionar los folículos para que crezcan.
  • LH (Hormona Luteinizante): Controla la maduración de los folículos, la ovulación, la iniciación del cuerpo lúteo y la secreción de progesterona. La hormona luteinizante (LH) es la que induce la ovulación.
  • Estradiol: En su mayoría es producido por el ovario, más concretamente por las células de la granulosa de los ovocitos. El estradiol es la hormona que fabrican los folículos según van madurando.
  • Progesterona: La produce el ovario tras la ovulación. Indica la liberación del óvulo o posibles problemas de anovulación.
  • Hormona Antimülleriana (AMH): Dicha hormona es producida por los folículos antrales y preantrales del ovario y tiene la ventaja de que sus niveles son estables a lo largo del ciclo menstrual. Esta hormona la producen los folículos.

Interpretación de los Niveles Hormonales

Valores de FSH por encima de 10 y/o estradiol basal mayor de 80 pg/ml indican una baja reserva ovárica, aunque pueden fluctuar entre ciclos (varían más de ciclo a ciclo que la hormona antimülleriana). Cuando se obtienen niveles de FSH y/o estradiol en condiciones basales demasiado altos, debe sospecharse que existe una baja reserva ovárica, por lo que las probabilidades de embarazo espontáneo son menores. Es importante mencionar que este análisis hormonal tiene sus limitaciones, ya que puede haber variaciones de unos ciclos menstruales a otros. Por ello, en los últimos años ha caído en desuso y en su lugar se procede a la determinación de la hormona antimulleriana (AMH).

Si es alta la hormona Antimülleriana (por encima de 3,1 ng/ml), significará que la reserva ovárica es elevada. Si, por el contrario, es baja (menos de 1 ng/ml), indica que la reserva está disminuida y el tiempo de vida fértil o capacidad reproductiva de la mujer será más corto.

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Ventajas de la Hormona Antimülleriana (AMH)

Dicha hormona es producida por los folículos antrales y preantrales del ovario y tiene la ventaja de que sus niveles son estables a lo largo del ciclo menstrual.

Valoración de la Reserva Ovárica

La reserva ovárica también puede verse afectada por otros factores como enfermedades genéticas o malos hábitos de vida que pueden derivar en una menopausia precoz. El objetivo es hacer un recuento del número de folículos que contiene cada ovario. Los folículos son como “bolsitas de líquido” en cuyo interior hay un óvulo sin madurar. Requiere realizar una ecografía transvaginal entre el tercer y quinto día del ciclo menstrual. Si se detectan más de 10 folículos (sumando los 2 ovarios), significa que la reserva ovárica es correcta. Un recuento igual o inferior a 4 ovocitos por ovario, o de 7 en total (sumando los de ambos ovarios) se considera una baja reserva ovárica.

La prueba de reserva ovárica se realiza a través de un simple análisis de sangre que determina los niveles de hormona antimülleriana y permite estimar la cantidad y calidad de los ovocitos y el nivel de fertilidad de la mujer. Si contratas el test con consulta de médica, los especialistas en Medicina General te explicarán durante una llamada telefónica los resultados de la prueba y resolverán cualquier duda que puedas tener. El informe de resultados debe ser evaluado en una consulta con un médico de cabecera o especialista teniendo en cuenta la clínica del paciente.

Ecografía Vaginal

Su objetivo es examinar los órganos reproductores, como los ovarios y el útero. Es necesaria para detectar cualquier posible irregularidad -como miomas, pólipos, quistes, etc. - o problema estructural, como puede ser alguna malformación o disfunción en el útero o tu sistema reproductor.

Exploración Física

Consiste en realizar un examen físico de las mamas y un tacto vaginal para detectar si hay alguna irregularidad.

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Otras Pruebas de Fertilidad Femeninas

En algunos casos, se necesitan pruebas adicionales.

  • Estudio del Cariotipo: Es una prueba genética que analiza el número y la estructura de los cromosomas. Su objetivo es detectar posibles anomalías cromosómicas que podrían causar infertilidad, abortos recurrentes o problemas en el desarrollo del embarazo.
  • Histeroscopia: Se trata de una técnica en la que se introduce una cámara a través de la vagina y el cuello del útero para alcanzar el endometrio. Permite detectar la presencia de miomas, pólipos, malformaciones uterinas, restos abortivos o lesiones que pueden indicar un proceso canceroso o precanceroso.
  • Biopsia Endometrial: Está indicada en situaciones de fallos de implantación para determinar la receptividad del endometrio. Consiste en la extracción de una pequeña muestra de tejido del revestimiento del útero (endometrio) para su análisis. Permite diagnosticar infecciones, alteraciones celulares e irregularidades como la hiperplasia endometrial.
  • Histerosalpingografía: Es una prueba algo más compleja, parecida a una radiografía e incluye la aplicación de un contraste yodado a través de la vagina. Su objetivo comprobar si hay obstrucciones en las trompas de Falopio u otro problema en el útero que impiden a los espermatozoides atravesarlas para llegar hasta el óvulo y fecundarlo.

¿Qué son las hormonas femeninas?

El ciclo menstrual de la mujer está regulado por el eje hipotálamo-hipófisis-ovario. El hipotálamo y la hipófisis son dos estructuras que se encuentran en el cerebro y que, entre sus múltiples funciones, se encargan de regular muchas de las hormonas que circulan por la sangre.

Por su parte, los ovarios son los encargados de liberar hormonas sexuales que ejercen su función sobre el útero, además de ser las responsables de la aparición de los caracteres sexuales secundarios en la mujer.

Por tanto, cualquier anomalía o irregularidad que afecte a la liberación de hormonas por parte de este eje puede llevar a alteraciones en el ciclo menstrual que, a su vez, causen problemas de fertilidad.

Esta es la razón por la que el análisis hormonal en sangre es una prueba clave en el estudio de la fertilidad femenina.

Existen dos partes claramente diferenciadas en esta regulación del ciclo menstrual: el control hipotálamo-hipofisiario y el control ovárico. A continuación, vamos a hablar de las hormonas involucradas en cada uno de ellos:

Hormonas hipofisiarias

Las hormonas hipofisiarias principales, también llamadas gonadotropinas, son la hormona folículo estimulante (FSH) y la hormona luteinizante (LH). Estas hormonas actúan sobre el ovario y estimulan la liberación de las hormonas sexuales estrógenos y progesterona.

A su vez, los estrógenos y la progesterona también ejercen su función sobre la hipófisis, de manera que bloquean a las hormonas hipofisiarias de nuevo, cerrando así el ciclo. Esto es lo que se conoce como regulación feedback o de retroalimentación.

La TSH y la prolactina también son hormonas liberadas por la hipófisis o glándula pituitaria con influencia en el ciclo ovárico.

Hormonas ováricas

Por otra parte, las hormonas secretadas por el ovario gracias a la acción de las gonadotropinas son las hormonas sexuales propiamente dichas. Cada una de ellas se detallan a continuación:

  • Estradiol (E2): es una hormona estrogénica liberada por el folículo ovárico en crecimiento que, entre otras funciones relacionadas con el desarrollo sexual, se encarga de activar la liberación de LH e inducir así la ovulación en cada ciclo menstrual. Además, junto a la progesterona, interviene en la preparación del endometrio para la implantación embrionaria.
  • Progesterona (P4): es una hormona esteroidea liberada principalmente por el cuerpo lúteo y la placenta en caso de embarazo. Actúa durante la segunda fase del ciclo menstrual (fase lútea), preparando al endometrio para la implantación del embrión. También se encarga de mantener el endometrio durante el embarazo. Si éste no se produce, el nivel de progesterona desciende y causa la expulsión del endometrio en lo que conocemos como menstruación.
  • Hormona antimülleriana (AMH): es una hormona secretada por las células de la granulosa de los folículos antrales y preantrales del ovario durante toda la vida reproductiva de la mujer. Tiene un papel fundamental en la formación y desarrollo de los folículos. Además, la AMH es un marcador indirecto de la reserva ovárica.

¿Cuándo y cómo se hace el análisis hormonal?

El estudio hormonal de fertilidad consiste en una simple extracción de sangre que se realiza a la mujer y en la que se determinarán los valores de las hormonas reproductivas que hemos comentado en el apartado anterior.

Es muy importante señalar que esta analítica de hormonas femeninas debe realizarse entre el tercer y quinto día del ciclo menstrual, es decir, entre 3 y 5 días después de venir la menstruación. Durante estos días es cuando las hormonas se encuentran en estado basal y pueden compararse con unos valores de referencia.

El primer día del ciclo menstrual es aquel en el que la mujer tiene un sangrado intenso que coincide con la bajada de la menstruación. Los días previos en los que puede haber manchados leves no se toman como inicio del ciclo menstrual.

No obstante, el análisis de la hormona progesterona debe hacerse el día 21 del ciclo para saber si ha habido ovulación o no. Si se evalúa la progesterona en día 3, su concentración en sangre será baja.

Por último, el análisis de la hormona antimülleriana puede realizarse cualquier día del ciclo menstrual. El valor de la hormona AMH no se verá alterado por el momento del ciclo menstrual en el que se encuentre la paciente, pues esta hormona es sintetizada por los folículos antrales y preantrales que forman la reserva de óvulos del ovario.

¿Cuáles son los valores hormonales normales?

Para que el ciclo menstrual de la mujer permita la ovulación y con ello la fecundación y la implantación del embrión en el útero, es fundamental que el sistema hormonal femenino esté bien regulado.

El control de la regulación se lleva a cabo mediante la medición del nivel de las hormonas sexuales en sangre y su comparación con los valores normales o de referencia.

A continuación, vamos a comentar cuáles serían los rangos de valores normales de las hormonas femeninas y para qué sirve su medición:

  • FSH: ayuda a determinar la reserva ovárica. Un nivel de entre 3 a 9 mUI/ml es indicativo de buena reserva ovárica. Valores de FSH por debajo de 6 indican una reserva ovárica excelente, de 6 a 9 buena, entre 9 y 10 moderada y valores de 10 a 13 indican una reserva ovárica disminuida. Valores de FSH por encima de 13 mUI/ml manifiestan una reserva ovárica muy baja, lo cual suele coincidir con el inicio de la menopausia.
  • LH: sus valores deben situarse entre 2 y 10 mUI/ml. El aumento de LH por encima de las 20 mUI/ml muestra que la ovulación está a punto de producirse. Junto con la hormona progesterona, la LH ayuda a determinar si se produce la ovulación de forma normal. No obstante, una LH elevada al inicio del ciclo menstrual puede ser indicativa de algunos desórdenes como el síndrome de ovarios poliquísticos (SOP).
  • TSH: debe presentar valores entre 0.2 y 4.7 mUI/ml en día 3 del ciclo. Valores por encima y por debajo indican hiper- e hipotiroidismo, respectivamente. Ambas alteraciones pueden influir negativamente en la ovulación y, por tanto, afectar a la fertilidad.
  • Estradiol (E2): sus valores al inicio de ciclo van desde los 27 pg/ml hasta los 161 pg/ml aproximadamente. Valores por debajo de los 50 pg/ml es lo ideal en una mujer fértil. Niveles anormalmente elevados pueden indicar presencia de quistes o baja reserva ovárica.
  • Progesterona (P4): los valores normales de progesterona en día 21 de ciclo deben situarse entre los 5 y 20 ng/ml para afirmar que se ha producido la ovulación. Lo ideal es que superen las 10 ng/ml. En día 3, la progesterona debe ser menor a 1.5 ng/ml.
  • Prolactina: en mujeres no embarazadas los valores oscilan entre 0 y 20 ng/ml y en mujeres embarazadas van de 10 a 300 ng/ml. Valores de prolactina superiores a 30 ng/ml indican que hay un problema de hiperprolactinemia, con lo que la regulación hormonal puede estar alterada y con ello también la ovulación. Además, valores fuera del embarazo por encima de 80 ng/ml sugieren un mal funcionamiento de la hipófisis que puede ser causado por un tumor o por SOP.
  • AMH: valores entre 0,7-1 y 3,5 ng/ml es lo normal. Un nivel de AMH por debajo de 0,7-1 ng/ml indica baja reserva ovárica, mientras que valores por encima de 3.5 ng/ml pueden indicar un desarrollo ovárico excesivo y, por tanto, se debe tener especial cuidado con la estimulación ovárica en los tratamientos de reproducción asistida.

Aunque estas hormonas no se analizan de manera frecuente, en algunas situaciones pueden ser de ayuda a la hora de diagnosticar el problema de fertilidad. Por tanto, existen otras hormonas que también hay que tenerlas en cuenta.

  • Triodotironina libre (T3): ayuda a evaluar la función tiroidea. Su valor en día 3 debe estar entre 1.4 y 4.4 pg/ml aproximadamente.
  • Tiroxina libre (T4): debe situarse entre 0.8 y 2 ng/dl. Valores bajos pueden indicar insuficiencia de la glándula tiroidea o mal funcionamiento de la hipófisis.
  • Testosterona total (T): los valores normales en la mujer se sitúan entre los 24 y 47 ng/dl. Valores muy elevados pueden indicar síndrome de ovario poliquístico.
  • Inhibina B: valores por debajo de 45 pg/ml muestran alteraciones de la reserva ovárica o mala respuesta a la estimulación.

Hormonas femeninas alteradas

Una vez se tiene el perfil hormonal de la mujer y se han analizado los resultados, el tratamiento será personalizado en base a cada situación. Si la analítica presenta irregularidades en los resultados, el especialista indicará las pautas a seguir.

Además, en caso de estar buscando una gestación sin éxito, el médico indicará si es necesario recurrir a la reproducción asistida. En ocasiones, una posible solución puede ser el coito dirigido o la inseminación artificial (IA). Otra veces se optará por la fecundación in vitro (FIV) o incluso por la ovodonación.

¿Cuándo acudir al especialista?

Ante un problema para concebir, ambos miembros de la pareja deben plantearse hacer pruebas de fertilidad para averiguar la causa que les impide ser padres.

En general, se considera que existe infertilidad cuando la pareja lleva al menos un año manteniendo relaciones sexuales sin protección y, aún así, no ha conseguido el embarazo.

Sin embargo, este tiempo se reduce a los 6 meses si la mujer tiene más de 35-36 años.

En este momento, la pareja debe acudir a un especialista para hacer un estudio de fertilidad femenino y masculino.

Además, las mujeres solteras o parejas lesbianas que deseen ser madres, también tendrán que someterse a estas pruebas antes de hacer un tratamiento de reproducción asistida.

En concreto, para el diagnóstico de la infertilidad femenina, el ginecólogo abre una historia clínica y pregunta a la mujer sobre aspectos de su vida reproductiva: si tiene hijos previos, si ha tenido algún aborto, si ha tomado anticonceptivos, si le han hecho alguna cirugía, etc.

A continuación, el médico mandará las pruebas diagnósticas habituales, que suelen ser las siguientes:

  • Análisis hormonal: nivel de las hormonas sexuales y otras hormonas que actúan en el ciclo menstrual.
  • Ecografía: valoración de la anatomía uterina y el estado de los ovarios.
  • Histerosalpingografía: valoración de las trompas de Falopio y su permeabilidad.
  • Estudio del cariotipo: para ver si hay alguna alteración cromosómica.

Si el resultado de alguna de estas pruebas está alterado, el médico puede solicitar más pruebas complementarias, como una biopsia endometrial o una histeroscopia, de las cuales hablaremos más adelante.

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