Carne de Cerdo y su Importancia en la Lactancia

26.10.2025

La carne de cerdo es una de las más consumidas en el mundo, pero también una de las más desconocidas en cuanto a sus propiedades nutricionales y beneficios para la salud. A todo lo anteriormente citado sumamos su versatilidad, ya que se puede preparar de muchas formas diferentes: asada, a la plancha, al horno, guisada, en salsa... En Actividades Porcinas Javier y Andrés, te animamos a que la incluyas en tu dieta de forma moderada y variada, y que disfrutes de su calidad y sabor.

Beneficios Nutricionales de la Carne de Cerdo

La carne de cerdo aporta una variedad considerable de nutrientes. Algunas de las propiedades más destacadas de este tipo de alimento son:

  • Proteínas: Como con la mayoría de alimentos cárnicos, la carne de este animal aporta proteínas de alta calidad, necesarias para el correcto desarrollo muscular.
  • Aminoácidos esenciales: Los aminoácidos esenciales son aquellos que no puede producir el cuerpo humano por sí mismo. Como su nombre indica, estos son realmente importantes para el buen funcionamiento del organismo y únicamente pueden conseguirse a través de la alimentación. La carne de cerdo contiene algunos de estos aminoácidos que la convierten en una elección alimenticia muy interesante.
  • Ácidos grasos monoinsaturados: El cuerpo humano necesita consumir grasas para estar sano. Las grasas monoinsaturadas son saludables y buenas para la salud. Se pueden encontrar en ciertos alimentos: nueces, aguacates, pescado y en la carne de cerdo.

Beneficios para la Salud

El consumo de la carne de cerdo se ha estigmatizado y, mayoritariamente, se cree que es un alimento que daña la salud. Sin embargo, como ya hemos visto, este tipo de carne posee una gran cantidad de propiedades beneficiosas para la salud. ¿Cuáles son estos beneficios?

  • Aporta proteínas de alto valor biológico.
  • Contiene vitaminas del grupo B.
  • Es fuente de minerales esenciales.
  • Tiene grasas saludables.
  • Facilita la digestión.
  • Cuida la salud bucal.
  • Fortalece la salud de los huesos y aporta vitalidad.
  • Aumenta la sensación de saciedad.

Tipos de Carne de Cerdo y sus Propiedades

  • Chuleta: Tiene un alto contenido en niacina (vitamina B3).
  • Lomo: Es fuente de zinc y tiene alto contenido de selenio. Ambos contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunitario y a la protección de las células frente al daño oxidativo. También el lomo es rico en tiamina que contribuye al funcionamiento normal del corazón y es fuente de potasio que contribuye al mantenimiento de la tensión arterial normal.
  • Paletilla: Es fuente de fósforo, mineral que contribuye al mantenimiento de los huesos y dientes en condiciones normales.

Carne de Cerdo durante el Embarazo y la Lactancia

Es beneficiosa para el embarazo y la lactancia. Es un alimento recomendado para las mujeres embarazadas y lactantes, ya que les ayuda a cubrir sus necesidades nutricionales aumentadas. En algunos momentos de la vida, es necesario cuidar la alimentación por diversos motivos. Uno de ellos es el periodo de embarazo y lactancia. La carne de cerdo cuenta con una gran cantidad de proteínas que te ayudarán a generar los nutrientes necesarios para este momento.

El embarazo y la lactancia son etapas de la vida en las cuales se incrementan los requerimientos nutricionales. Las recomendaciones nutricionales durante el embarazo tienen como finalidad cubrir las necesidades nutricionales de la mujer, cubrir las demandas nutricionales debidas al desarrollo del bebé, preparar el organismo materno para afrontar el parto en las mejores condiciones y preparar la futura lactancia. Tanto en el embarazo como en la lactancia los requerimientos de calorías están aumentados.

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En este sentido, las calorías de la dieta deben incrementarse según avanza el embarazo entre 100 kcal y 300-400 kcal más al día, mientras que en la lactancia son superiores, ya que para producir un litro de leche materna se necesitan 700 kcal. La carne de cerdo es una carne con elevado contenido proteico y contiene todos los aminoácidos esenciales, es decir, que son necesarios y no podemos producir, por lo que es un alimento adecuado para incluir en la alimentación en estas etapas. Además, las dieta de las embarazadas debe asegurar una dosis suficiente de ácidos grasos esenciales y ser equilibrada en grasas, con un correcto aporte de grasas insaturadas. Durante la etapa del embarazo, los requerimientos de vitaminas y minerales están aumentados, resultando especialmente importante el aporte de ácido fólico, hierro, calcio, yodo y magnesio.

El hierro es fundamental durante el embarazo ya que interviene en la formación de glóbulos rojos y en el transporte de oxígeno. Los alimentos de origen animal contienen hierro “hemo” que se absorbe de forma más eficaz que el de origen vegetal. Por ello, alimentos ricos en hierro, como la carne de cerdo, son de gran interés. Por otro lado, la carne de cerdo es muy rica en proteínas. Una ración de 125 g de cortes magros de cerdo aporta aproximadamente 25 g de proteínas, lo que se traduce en casi la mitad de las necesidades en el embarazo. Por último, para asegurar niveles adecuados de glucosa en sangre se recomienda fraccionar la dieta en 5 o 6 tomas al día y priorizar alimentos con hidratos de carbono de absorción lenta, como son las verduras, hortalizas, los cereales y legumbres.

Recomendaciones para el Consumo durante la Lactancia

Incluir carnes en la lactancia es fundamental para que la madre pueda obtener las proteínas necesarias. La carne es una magnífica fuente de proteínas y de otros nutrientes que son especialmente importantes para el correcto funcionamiento del organismo. Y si en condiciones normales son clave, más aún cuando estamos dando el pecho a nuestro bebé, ya que el bebé se nutrirá de todo lo que come la madre. Eso sí, hay que tener en cuenta que el gran beneficio de la carne solamente se obtiene de manera óptima cuando se seleccionan las variedades adecuadas y no se suman altas dosis de grasa.

Igual que ocurre durante el embarazo. Y, por supuesto, también influye mucho en ello la forma de cocción, ya que no es lo mismo hacerlas a la plancha o al horno que fritas. Además, es importante que siempre estén bien cocinadas y que, a la hora de meterlas en la nevera o en el congelador, se encuentre en perfectas condiciones de higiene y seguridad, evitando romper la cadena de frío. A la hora de preparar la carne durante la lactancia, es muy importante que no queden crudas, sino que estén perfectamente hechas. Esto está relacionado con el hecho de que la madre puede contraer diversas enfermedades por consumir carne que está cruda.

Siempre es preferible elegir carnes con un bajo contenido de grasas. Y no solamente debes tener en cuenta el tipo de corte, sino también la manera de cocinarla. En Enmerjosa te recomendamos que intentes hacerla siempre a la plancha, cocida o al horno, y siempre con poco aceite. Puedes comer todos los tipos de carne, ya sea pollo, pavo, cerdo, ternera o cordero. Lo importante es que el corte sea lo más magro posible para que la cantidad de proteína sea superior a la de grasa.

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Como ya hemos dicho, durante el periodo en el que estés dando el pecho a tu bebé, es preferible elegir carnes libres de grasa y, en la medida de lo posible, prepararlas de manera saludable. Debes tener en cuenta que, para aportar a la leche materna un gramo de proteína, es necesario una ingesta del doble de esta cantidad aproximadamente de la alimentación, es decir, dos gramos de proteína por cada gramo de proteína de leche.

Entre las opciones más beneficiosas de carne para la lactancia, se encuentran las llamadas «carnes blancas», que son el pollo, el pavo y el conejo. Debes tomar al menos dos raciones de carne blanca por semana. En cuanto a la carne roja, entre las que se encuentran el cordero y la ternera, no quiere decir que no puedas tomarlas, pero sí debes limitar su consumo a tres veces como máximo a la semana. Además, al contrario de lo que ocurre durante los meses de embarazo por el tema de la toxoplasmosis, en el periodo de lactancia la madre puede comer todo tipo de embutidos, como jamón, chorizo, salchichón o longaniza, pero es importante que se haga con moderación, ya que estos productos tienen un alto contenido de grasa.

Si tienes dudas sobre algún tipo de carne, lo más recomendable es que te pongas en contacto con tu nutricionista o con el pediatra, ya que son los especialistas que mejor pueden diseñar tu dieta durante la lactancia.

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