Comer Ciruelas Durante la Lactancia: Beneficios y Consideraciones

21.11.2025

La ciruela es una fruta que ha ganado popularidad en la gastronomía, no solo por su sabor, sino también por sus valiosas propiedades nutricionales. A lo largo de este artículo, exploraremos los beneficios que aporta al organismo, especialmente durante la lactancia.

Propiedades Nutricionales de la Ciruela

Es fundamental conocer las propiedades nutricionales de la ciruela:

  • Vitaminas: Rica en vitamina A y vitamina C, con bajo contenido de las vitaminas B, siendo la B9 la más presente.
  • Minerales: Contiene cromo y potasio en alta proporción. También sodio, selenio y magnesio, aunque en menor cantidad.
  • Calorías: Aporta solo 48,10 calorías por cada 100 gramos, representando solo el 2% de la cantidad diaria recomendada para un adulto.
  • Carbohidratos: Principalmente azúcar, con 10,2 gramos por cada 100 gramos, equilibrando glucosa y sacarosa.

Beneficios de la Ciruela

Los beneficios de la ciruela para el organismo son diversos:

  • Laxante natural: La combinación de agua y fibra ayuda a aliviar el estreñimiento.
  • Control del colesterol: La fibra soluble forma un gel viscoso que fija grasas y colesterol, disminuyendo su absorción.
  • Perfecta para embarazadas: Contiene vitamina B9, crucial durante la gestación y la lactancia.
  • Buena contra la retención de líquidos: Su alto contenido en potasio ayuda a evitar la retención de líquidos.
  • Ayuda al cerebro: El cromo estimula la síntesis de ácidos grasos y colesterol, favoreciendo la función cerebral.
  • Perfecta para el crecimiento de los niños: El potasio favorece el crecimiento y desarrollo de los músculos.
  • Ralentiza el envejecimiento: Las vitaminas A y C ayudan a ralentizar el proceso de envejecimiento celular.

Variedades de Ciruela

Las ciruelas se diferencian por el color de su piel:

  • Rojas: Dulces y comunes en supermercados.
  • Amarillas: Ácidas y jugosas.
  • Negras: Adecuadas para cocer.
  • Verdes: Conocidas como ciruelas Claudia, famosas por su sabor dulce.

¿Cómo Afectan los Alimentos a los Lactantes?

La verdad sobre los alimentos que consumes y el estado de ánimo de tu bebé es simple: cada bebé es diferente. Algunos bebés pueden sentirse más molestos si comes alimentos que causan gases, mientras que otros no tienen problema con ello. Algunos alimentos pueden cambiar el sabor de tu leche, lo que hace que tu bebé se sienta un poco más inquieto al comer. La clave para descubrir qué alimentos molestan a tu pequeño y cuáles no, es simplemente tomar nota de cómo actúa tu bebé después de que consumes un determinado alimento. Si ves un patrón cada vez que comes ese alimento, existe una gran posibilidad de que tu bebé no lo tolere bien.

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Puede ser útil mantener un diario de alimentos, ya que facilitará la identificación de los que molestan a tu bebé y qué tan rápido después de tu consumirlos le afecta.

Productos que Pueden Perjudicar a tu Bebé Durante la Lactancia

Veamos algunos de los alimentos que más frecuentemente hacen que los lactantes sientan inquietos después de una toma:

  1. Lácteos: Si observas síntomas relacionados con sensibilidad o alergia a la leche de vaca como brotes en la piel, irritabilidad y/o cambios en las heces, entonces puede valer la pena eliminar los lácteos de tu dieta y ver si alguno de los síntomas mejora.
  2. Cafeína: Consumir grandes cantidades de cafeína puede causar irritabilidad a medida que la cafeína pasa a través de la leche materna. Si notas que tu bebé está más inquieto de lo normal, es posible que debas reducir la cantidad de cafeína que consumes.
  3. Soja: Si sospechas que tu bebé podría estar reaccionando a la soja de tu dieta, puede valer la pena eliminarla y ver si las cosas mejoran.
  4. Otros alérgenos comunes: Algunas de las otras alergias alimentarias más comunes incluyen el trigo, el maíz, los huevos y el cacahuete. Ten en cuenta que si tu bebé está reaccionando a un alimento que estás comiendo y notas sangre o mucosidad en las heces, definitivamente deberás llevarlo al pediatra para que pueda identificar qué alimento o alimentos necesitas eliminar lo mas pronto posible de tu dieta.
  5. Alimentos ricos en fibra: Los alimentos ricos en fibra como el brócoli, coliflor, ciertas frutas como las ciruelas pasas, peras, así como los coles de Bruselas, el repollo y el ajo pueden causar irritación en tu bebé. Todos estos alimentos pueden llenarlo de gases y causarle malestar.

El Estreñimiento en Bebés Lactantes

El estreñimiento en los bebés es uno de los grandes dolores de cabeza para los padres. Como regla general, es difícil que un bebé alimentado con lactancia materna tenga estreñimiento, algo que suele ser más frecuente en aquellos que toman biberones de fórmula. Lo normal en los dos primeros meses de vida en bebés amamantados es que realicen “de 4 a 6 deposiciones al día. Si bien a partir del primer mes, los bebés pueden dejar de defecar durante varios días, cuando realizan la deposición, esta será más abundante, pero igualmente blanda. La causa de este aparente estreñimiento puede deberse a que la leche materna apenas contiene residuos”.

Recomendaciones Adicionales

Para facilitar el tránsito intestinal es muy importante seguir las instrucciones del fabricante en cuanto a la cantidad de agua que hay que añadir a la leche de fórmula para asegurarnos de que el bebé está adecuadamente hidratado. Evacuar es una acto natural que, como todo, conlleva un aprendizaje natural. Masajes abdominales se ha demostrado que pueden mejorar el tránsito intestinal.

También se puede ayudar al bebé con la disquecia o falta de control de la fuerza y la capacidad de apertura del esfínter. El estrés no es buen amigo a ninguna edad y aprender a evacuar, mucho más si hay dificultades, genera estrés en el lactante. Hacer caca, por usar el lenguaje de los padres en consulta, es algo natural y aprender a hacerlo lleva un tiempo.

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Dieta Mediterránea y Lactancia

¿Sigues la dieta mediterránea? Huye de una alimentación caprichosa y deficiente. Consume fruta a diario. Consume huevos, siempre cocidos. Consume la carne completamente hecha y el pescado suficientemente cocinado. Algunas opciones seguras y con bajo contenido de mercurio son el salmón, camarón, bacalao, sardinas, anchoas y el atún enlatado. Aumenta el consumo de verduras y hortalizas, para favorecer el tránsito intestinal. No tomes bebidas gaseosas y azucaradas. Al principio, evita eliminar alimentos de tu dieta. Algunos alimentos pueden variar el color o el sabor de la leche materna: alcachofas, cebolla, espárragos, nabos, apio, puerros, ajos, pimientos, coles y legumbres. Evita el humo del tabaco, fuera y dentro de casa.

Alimentos a Considerar Durante la Lactancia

No existe una “dieta para madres lactantes” específica ni hay verdaderamente alimentos que sean considerados estrictamente prohibidos para las mujeres que dan el pecho -al menos no más que para cualquier otra persona. Sin embargo, algunos alimentos pueden provocar molestias al bebé lactante de manera más habitual que otros.

  • Comidas que provocan gases: En cuanto a la dieta para madres lactantes, puede ser una opción limitar el consumo de ciertos tipos de alimentos si el bebé tiene predisposición a sufrir molestias por gases o si percibimos que padece más gases de lo habitual cuando los comemos. Si creemos que una fruta o una verdura que consumimos regularmente provoca gases a nuestro bebé lactante, tenemos que procurar obtener esos nutrientes a través de otro alimento en lugar de eliminarlo de la dieta sin más.
  • Pescado que pueda contener mercurio: Por esto se recomienda no excederse al consumir ciertos tipos de pescados, como el atún blanco (albacora), la caballa y el pez espada, si sabemos que son susceptibles de contener mucho mercurio.
  • Alimentos con mucha sal y/o grasa: Por este motivo es recomendable optar por las legumbres, el pescado azul o los frutos secos como fuentes de proteínas prioritarias en lugar de la carne roja, así como consumir piezas de carne con poca grasa.
  • Café y otros productos con cafeína: Consumir pequeñas cantidades de cafeína (por ejemplo, una o dos tazas de café al día) durante la lactancia no debería suponer problemas para el bebé, pero se recomienda limitar el consumo de estimulantes en general para evitar posibles molestias al lactante, sobre todo si el bebé es prematuro o recién nacido y si muestra signos de inquietud e irritabilidad que podrían ser causados o exacerbados por la cafeína.
  • Tés de hierbas: Por este motivo el Departamento de Agricultura de los EEUU y otras instituciones defienden que los tés de hierbas deberían ser evitados directamente durante la lactancia o, al menos, se debería hablar con profesionales al respecto si tenemos dudas sobre su consumo.
  • Bebidas con alcohol: En consecuencia es mejor evitar o limitar notablemente el consumo de alcohol durante la lactancia. Esto es importante sobre todo unas 2 horas antes de amamantar al bebé, ya que nuestro organismo tarda un tiempo en eliminar el alcohol de la sangre.

Frutos Secos y Frutas Desecadas: Aliados en la Lactancia

Pistachos, avellanas, nueces y almendras, junto con higos y ciruelas pasas, son alimentos adecuados en la dieta de la madre lactante. Contribuyen con su composición en nutrientes a hacer frente al desgaste físico y a la anemia ferropénica que soporta la mujer durante el periodo de amamantamiento. Además, si la mujer da a luz durante los meses de otoño e invierno, los cambios de temperatura y el frío favorecen el desarrollo de los primeros resfriados, catarros y malestares propios de la época. El compendio de nutrientes que acumulan los frutos secos y las frutas desecadas hace que su consumo contribuya al refuerzo del sistema inmune de la madre lactante.

Hierro para Aumentar las Defensas

Los frutos secos y las frutas desecadas son alimentos que deberían formar parte de la dieta de la mujer embarazada y de la madre que amamanta. De manera instantánea, el sistema inmune del bebé se refuerza a través de la alimentación sana que sigue la madre. El consumo de frutos secos y frutas desecadas en estas etapas es un buen hábito dietético para que la mujer supere con ayuda de los alimentos la anemia ferropénica. Su efecto protector antimicrobiano se extiende a un amplio grupo de microbios, que engloba bacterias, virus, hongos y parásitos, al bloquear la interacción entre las células del organismo y los microbios, a la par que estimula el sistema inmunológico al aumentar el crecimiento de las bifidobacterias, los linfocitos y los neutrófilos.

Energía para Afrontar el Esfuerzo

Los frutos secos y las frutas desecadas son alimentos con una carga energética que los hace merecedores de un hueco en situaciones de desgaste físico, como lo es la lactancia debido al esfuerzo de producir leche a diario para amamantar al bebé recién nacido. Se estima que se necesitan unas 500 Kcal extras para cubrir este proceso. Un puñado de frutos secos, unos 25 gramos, proporciona alrededor de 150 Kcal, a las que se suman una variedad muy interesante de nutrientes reguladores, entre vitaminas, antioxidantes, minerales y fibra. La misma cantidad de frutas desecadas contribuye a la dieta con unas 50-70 Kcal.

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Alternar el consumo de unos u otros, o comer estos alimentos mezclados o en distintas recetas, es una manera sencilla e inteligente de compensar parte de la energía extra que se precisa en esta etapa de la vida.

Contenido de Hierro en Frutos Secos y Frutas Desecadas (por 100 gramos)
Alimento Hierro (mg)
Pistachos 7
Pipas 6.5
Piñones 5.6
Cacahuetes y Nueces 2.5
Semillas de Sésamo 9
Melocotones Secos 6.8
Albaricoques Secos 5.2

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