Embarazo, Lactancia y Cuarentena: Desmitificando el Posparto
Son muchos los mitos que podemos escuchar y encontrar a la hora de hablar sobre el posparto y la cuarentena necesaria para la recuperación física y emocional de la madre después del nacimiento del bebé. El puerperio, posparto o cuarentena es el gran desconocido de las madres.
En este periodo el organismo materno va recuperando su normalidad después del parto. Suele durar alrededor de seis semanas (unos cuarenta días) y en esta etapa la mujer se enfrenta a cambios hormonales que le afectan desde el punto de vista físico y también emocional. Hay mucha información sobre el embarazo y el parto pero muy poca sobre "el día después".
Mitos y Realidades del Posparto
Como ocurre con el embarazo, según el estado del cuerpo de cada una, el estado de ánimo será uno u otro.
Lactancia Materna
Uno de los mitos sobre el posparto más conocidos es la leyenda sobre que no se recomienda dar el pecho debido a los fármacos empleados para realizar la cesárea. Incluso los médicos recomiendan que se le dé el pecho al bebé lo antes posible puesto que de este modo el útero se recupera mucho antes y el bebé está mucho más calmado al tomar el pecho materno.
Pero lo que es totalmente un mito sobre el posparto es que la leche de la madre sea de mala calidad. Al contrario de lo que se piensa, es recomendable que la madre comience a ejercitar el periné cuando pasen unos 15 días tras el parto.
Lea también: Producción de leche materna: Guía
Hace años se conocía cómo la lactancia materna servía como método anticonceptivo natural, debido a la hormona prolactina, la cual es capaz de inhibir la ovulación. Por ello, muchas mujeres no menstrúan durante la lactancia. Aún así, su efectividad es bastante bajo en comparación con otros métodos anticonceptivos.
Es cierto que durante la lactancia materna la mujer produce prolactina, una hormona que interviene en este proceso y que favorece una disminución de la ovulación. También es verdad que durante los seis meses posteriores al parto son más frecuentes los ciclos menstruales sin ovulación, pero no debes confiarte si no quieres quedarte embarazada en este periodo.
Si das el pecho, no puedes quedarte embarazada. FALSO: La hormona prolactina, que provoca la producción de leche, inhibe la ovulación. Por eso no se tiene la regla cuando se amamanta. Pero para que tenga ese efecto anticonceptivo la lactancia debe ser exclusiva y realizarse a demanda. Sin embargo, esta hormona no funciona siempre de la misma forma en todas las mujeres, y tampoco se puede saber muy bien en qué momento se va a reanudar la menstruación.
Es verdad que las molestias relacionadas con la cesárea dificultan la movilidad de la madre y con ello la predisposición a dar el pecho. Si el parto ha sido por cesárea, tarda más en subir la leche. FALSO: El tipo de parto no influye en este proceso, es la expulsión de la placenta la que lo desencadena. Tras el parto, desciende el nivel de estrógenos y el de progesterona y aumenta el de prolactina, la hormona que provoca la producción de leche materna. Esto ocurre sobre 48-72 h tras el nacimiento del bebé.
La lactancia materna es una técnica que a veces puede complicarse, ya sea porque el bebé no está bien colocado o por otro tipo de circunstancias. Lo más común es que la lactancia no produzca ningún tipo de malestar en la madre, simplemente esos casos suelen tener lugar cuando el bebé no mama bien y la leche se esté acumulando en el pecho.
Lea también: ¿Puedo Comer Jamón Ibérico si Estoy Embarazada?
Para muchas madres resulta difícil comenzar la lactancia, muchas veces por falta de información y de práctica. Un mal agarre del niño al pecho suele ser la primera dificultad que puede surgir en el establecimiento de la lactancia materna. Para que el bebé se alimente correctamente debe coger el pezón y parte de la areola, porque si sólo se agarra al pezón no estimulará la subida de la leche y, además, causará lesiones a su madre. Si no sabes cómo hacerlo, consulta con tu matrona para corregir el enganche de tu bebé y conseguir que la lactancia materna se implante correctamente y podáis disfrutar de sus ventajas tanto tú como tu hijo.
Lo habrás oído, lactancia a demanda… Pero, ¿qué significa exactamente esta expresión? Además de dar la postura más cómoda para que en la lactancia materna no surjan problemas, es fundamental que sea a demanda, es decir, cuando el niño lo pida.
Cuidados Físicos y Recuperación
Al contrario de lo que se piensa, es recomendable que la mujer comience a ejercitar el periné cuando pasen unos 15 días tras el parto. Otro de los mitos más antiguos es que al teñirse o pintarse las uñas, los productos químicos pueden llegar a causar un daño al desarrollo del bebé durante el embarazo. Este tipo de creencias no están demostradas científicamente. Lo mismo ocurre con la creencia de lavarse el pelo, la cual se daba a entender que lavarse el pelo podía llegar a cortar o interrumpir la lactancia materna.
El desconocimiento hace que muchas embarazadas utilicen una faja tras el parto para recuperar su figura de manera más rápida. Es verdad que una faja con cierres de velcro pueda hacer que algunas mujeres estén más cómodas al sentir que el abdomen está sujeto. Hay varios casos en los que hay que evitar el uso de la faja durante el posparto. Simplemente el bebé puede percibir un sabor diferente en la leche y rechazar el pecho, así como que no pueda mamar bien porque los labios le resbalen.
En cuanto a la faja posparto, espera unas semanas antes de ponértela por primera vez. Al estar hechos de material reabsorbente se disolverán solos y no necesitarás que el médico los quite. Si en el parto has sufrido desgarro o te han practicado una episiotomía necesitas cuidar esa zona durante el puerperio para recuperarla cuanto antes. El dolor puede disminuir en unos días, pero el tiempo de curación varía según el tamaño de la incisión. Los puntos que te han dado para unir de nuevo la piel y el músculo de la zona suelen durar unas tres semanas, en las que tendrás que tener cuidado para que no se suelten y no se infecten.
Lea también: Lactancia materna y fiebre materna
Es recomendable que la madre evite los baños de inmersión, ya sean en la bañera o la piscina, al menos durante un mes para conseguir una buena cicatrización. Por otro lado, la cicatriz de la episiotomía o de la cesárea puede molestar en los primeros días, puesto que se siente un tirón.
De sexo, nada (al menos las primeras semanas…). VERDADERO: Por la misma razón que no se recomiendan los baños de inmersión ni la utilización de tampones vaginales, no se recomienda mantener relaciones sexuales durante la cuarentena. Básicamente por el riesgo de infección. Además, una eventual episiotomía o los puntos de algún desgarro necesitan su tiempo para una correcta cicatrización. Hay que tener en cuenta además que, pasada la cuarentena, y por muy buena que haya sido la recuperación, las primeras relaciones pueden ser distintas. Existe menor lubricación por los cambios hormonales, sobre todo si se está dando el pecho. El cuerpo ha cambiado y es aconsejable utilizar lubricante en las primeras relaciones sexuales y tener un poco de paciencia hasta recuperar la normalidad.
No puedes bañarte en la bañera ni hacer inmersiones. VERDADERO: No hay ningún problema para ducharte a diario y de inmediato, aunque el parto se haya realizado por cesárea o te hayan hecho una episiotomía.
Ejercicio Físico
¿Puedo hacer ejercicio físico durante la cuarentena? Aunque cada persona es diferente, la recomendación general es que la mujer necesita dejar pasar entre cuatro y seis semanas antes de realizar actividades físicas, es decir dejar que el cuerpo se vaya recuperando durante la cuarentena y después comenzar con el ejercicio físico. Cuando estés preparada, es mejor comenzar con rutinas de baja intensidad, sobre todo dirigidas a fortalecer el suelo pélvico. Tras el parto se produce un debilitamiento de la zona core del cuerpo (la musculatura de la zona media corporal, que incluye los abdominales, los músculos de la espalda baja y cadera), pero lo mejor es pasar un proceso adecuado de recuperación, ya que tras el parto la anatomía ha cambiado y la zona lumbar sufre bastante tensión. Hay mujeres que recuperan su estado de forma a las pocas semanas, pero a otras madres les cuesta más.
La actividad física siempre es recomendable y en esta etapa también proporciona beneficios, aunque, lógicamente, hay que adaptarla a las circunstancias y las capacidades de cada mujer e ir siempre de menos a más y siguiendo las indicaciones de tu ginecólogo. Los ejercicios hipopresivos posparto están recomendados para este periodo porque ayudan a la recuperación física, en especial, contribuyen a la salud del suelo pélvico y de la musculatura abdominal, que pueden haber perdido tono tras la gestación. Además, ayudan en casos de incontinencia urinaria y diástasis abdominal. Además de los hipopresivos, están indicados los ejercicios de Kegel. Se basan en contraer los músculos de la vagina y también pueden ayudar a controlar las pérdidas de orina.
No conviene hacer ejercicio físico. FALSO: Todo depende de cómo te sientas. En esta etapa estarás conociendo a tu bebé y tenéis que adaptaros el uno al otro. Establecer una rutina de horarios al principio es complejo y el cansancio recurrente. La recuperación tras el parto no se produce de inmediato y tampoco debería pretenderse. Todo requiere su tiempo. Habitualmente tras la visita de la cuarentena es cuando proponemos empezar la fisioterapia de suelo pélvico. Ejercicios de yoga o estiramientos indicados para esta etapa son una buena opción. También es bueno dar paseos con tu bebé. Caminar y airearse ayudan no solo en la recuperación física sino también anímica.
Aspectos Emocionales y Apoyo
Es normal sentirse cansada y, a veces, superada por las emociones. La falta de sueño del posparto, las nuevas responsabilidades y las atenciones que el bebé requiere acaparan todo el tiempo. Además, la revolución hormonal que el cuerpo de la madre experimenta durante el puerperio tampoco ayuda. Esa presión puede hacer que las madres estén tristes sin motivo aparente y con ganas de llorar. Cuando los síntomas no remiten y la mujer entra en un estado de melancolía, ansiedad y tristeza extrema, con pensamientos negativos que impiden seguir con el día a día, puede derivar en un trastorno psiquiátrico más o menos grave conocido como depresión posparto. Entonces es necesario acudir al médico para recibir el tratamiento adecuado. Para evitar la depresión posparto no dudes en pedir ayuda a tu pareja, familia o amigos, habla sobre tus sentimientos con ellos.
Si no estás rebosante de felicidad es que tienes una depresión postparto. FALSO: Durante el postparto son habituales los cambios en el estado de ánimo y eso no es sinónimo de depresión postparto. El término tristeza postparto (baby blues) se usa para describir cambios leves en el estado de ánimo, así como sentimientos de preocupación, infelicidad y agotamiento que muchas mujeres pueden experimentar durante las primeras semanas.
Muchas madres no lo saben, pero llamar por teléfono o consultar a la matrona en el centro de Salud durante la cuarentena es muy importante. Sirve para resolver problemas físicos (puntos, lactancia, dolores que no cesan...) y anímicos. Es curioso, ahora que a tienes a tu hijo en brazos y le ves la carita, compruebas cómo no todo es de color de rosa. Las mamás primerizas se encuentran ante situaciones que nadie les había contado y las emociones son una montaña rusa durante estos primeros días.
A veces dar a luz no es tan gratificante como se esperaba: entonces la madre entra en un estado de melancolía que puede derivar en un trastorno psiquiátrico más o menos grave. En España una de cada diez mujeres sufre depresión posparto. Has de estar muy atenta a los síntomas de depresión posparto para pedir ayuda.
Es frecuente que la mujer esté más sensible tras dar a luz. Las mayores preocupaciones en esta etapa suelen recaer en el físico -si el cuerpo volverá a ser el de antes-, aunque también en el estado de ánimo, con una fase de decaimiento o melancolía. Es normal que durante esta época las emociones estén alteradas e incluso que durante los primeros días la recién estrenada madre tenga algunos ataques repentinos de llanto incontrolable. Esta sensación con nombre propio (el baby blue) es pasajera.
Cambios Fisiológicos Durante el Puerperio
En este periodo el organismo materno va recuperando su normalidad después del parto. El posparto es como los títulos de crédito que nadie ve al final de las películas, o el epílogo que nadie lee al final de un libro. Nadie le da la importancia que realmente tiene. Después de todos los cambios (hormonales, vasculares, respiratorios, aparato reproductor…) experimentados por la mujer durante el embarazo, el cuerpo comienza a volver a su estado previo en el posparto o puerperio (coloquialmente conocido como la cuarentena). La cuarentena, posparto o puerperio es el periodo posterior al parto. La mujer experimenta grandes cambios fisiológicos durante este período. Uno de los más importantes, volver a su estado normal: va a ir desapareciendo la transformación que se produjo durante el embarazo.
El sangrado no acaba con el parto. Tanto si ha sido vaginal como por cesárea, se expulsa una secreción llamada loquios. La herida que queda en el útero al desprenderse la placenta es la causante de la mayor parte de este flujo que se produce en los primeros días de la cuarentena, compuesto por sangre, mucosa y restos de las paredes del útero. Los loquios pueden ser más o menos intensos y suelen durar en torno a dos semanas, pero en esto cada mujer es diferente. Los loquios son las secreciones que se eliminarán después del parto. Pueden durar una semana o prolongarse durante varias. Al principio serán un sangrado abundante, pero irán disminuyendo y modificando su color con el paso de los días. Sí, se recomienda esperar a que pasen los loquios, aunque no hay una fecha fija determinada.
Y tampoco acaban las contracciones... En los primeros días del puerperio es normal tener contracciones que pueden ser más o menos intensas y frecuentes y que irán remitiendo a medida que pasan los días. Son los entuertos o contracciones posparto que ayudan al útero a contraerse y a recuperar su tamaño anterior al embarazo. Son las contracciones que se experimentan en el útero tras el parto. Previenen las hemorragias y ayudan a que el útero regrese a su lugar y reduzca su tamaño. Es probable que se acentúen mientras se da de mamar por acción de la oxitocina.
El útero continúa contrayéndose para volver a su estado y la madre puede sufrir molestias parecidas a las que se pueden tener durante la menstruación, pero que son totalmente normales. En los primeros días sobre todo es una sensación muy desagradable y agobia mucho. Es probable tener incontinencia de orina. VERDADERO: Tras un parto vaginal, y sobre todo si ha sido preciso utilizar una ventosa obstétrica o un fórceps es posible tener incontinencia de orina. Se produce por una sobredistensión de todo el periné en el momento del parto.
Es normal tener estreñimiento. VERDADERO: Existen varias razones: los músculos abdominales están distendidos y el intestino tarda más en volver a llenarse si te han practicado un enema. Además, es frecuente tener hemorroides, porque el embarazo y el parto incrementan la presión en la región anal, lo que provoca dolor. También es probable que los analgésicos que te hayan administrado para disminuir el dolor durante la labor de parto hagan que la digestión sea más lenta. ¿Solución? Bebe mucha agua e incluye un buen aporte de fibra en tu dieta.
Nada más dar a luz, el abdomen queda blando y abultado. Es frecuente notar molestias en general y dolor en el pecho. Las pérdidas en el posparto son comunes. Normalmente suelen ser de una cantidad parecida a la del periodo o menstruación e intermitentes. Durante el posparto hay que seguir una dieta sana y equilibrada que aporte los nutrientes esenciales. Se recomienda comer pequeñas cantidades cada tres horas. El organismo se está recuperando tras nueve meses de gestación. Están totalmente desaconsejadas las dietas hipocalóricas para perder peso. Hay que vigilar los niveles de hierro pues es frecuente tener un poco de anemia. Si además la mujer está dando el pecho a su bebé, deberá beber mucha agua.
En ocasiones es posible que durante las primeras semanas posparto aparezca la fiebre. En ese caso lo ideal es consultar con el ginecólogo para descartar cualquier causa ligada con el parto o la lactancia materna. Se considera fiebre cuando la temperatura corporal se sitúa por encima de 38ºC. La mastitis es la inflamación dolorosa del tejido del pecho que suele afectar de manera habitual a las mujeres que amamantan. Alrededor de un 10% de las mujeres padece mastitis después del parto, en el periodo de los tres primeros meses. En algunos casos se puede dar hasta dos años después de tener al bebé. La mastitis puede ser también no infecciosa, causada por el bloqueo de la leche en un conducto del interior del pecho. Cuando se introducen bacterias en el conducto bloqueado se puede dar mastitis infecciosa. Aunque la mujer padezca mastitis es fundamental seguir amamantando para ayudar a que se libere la leche bloqueada. La mujer con mucho malestar puede colocarse una toalla caliente sobre el pecho y tomar analgésicos suaves como paracetamol.
Cada vez, la estancia en el hospital tras el parto es más corta y eso hace necesario fuera de él, un control profesional del estado de la madre y recién nacido que garantice su buen estado y la acomodación de ambos a la nueva situación, ya que en el puerperio suceden importantes fenómenos de adaptación fisiológicos. El niño puede ser revisado en ocasiones en esta visita domiciliaria, sólo por la matrona o conjuntamente (preferible) con la enfermera de pediatría. Valoración física del recién nacido. Completar el programa de detección precoz de enfermedades endocrinas y metabólicas (a partir el 5º día, prueba del talón en caso de que la extracción sea doble) Captación del recién nacido.
Etapas del Puerperio
Hace referencia a las 24 horas tras el parto. Durante este tiempo, en la que aún se está en el hospital, el personal sanitario controlará, entre otras cosas, la posible aparición de hemorragias. Los cuidados que reciba la madre serán diferentes en función de si el parto ha sido vagina o por cesárea.
Transcurre desde el segundo día hasta completar la primera semana.
Comienza en la segunda semana y se prolonga hasta al menos las semanas 6-8.
La Importancia de la Información y el Apoyo
En general, durante los 9 meses de embarazo estamos tan centradas en este proceso y el parto que pocas veces pensamos en lo que vendrá después. Pero es importante informarse bien sobre qué ocurre durante el postparto, cuánto tiempo podemos tardar en recuperarnos y qué podemos hacer para facilitar las cosas y sentirnos bien, porque es normal que surjan muchas dudas.
Después del embarazo, viene una etapa difícil: el posparto, y nadie te prepara para ella. Son cuarenta días (alrededor de seis semanas) en los que se produce muchos cambios hormonales que afectan a tu organismo, desde el punto de vista físico y emocional. Empezamos por los cuidados de la episiotomía (o de la cicatriz de la cesárea) tras dar a luz. Damos un repaso a todos los trámites y papeleos que has de realizar, como pedir la baja maternal o paternal, inscribir al bebé en el Registro Civil.... El puerperio es el tiempo que pasa desde la expulsión de la placenta o alumbramiento hasta que tu aparato genital vuelve al estado anterior al embarazo. Suele durar entre seis y ocho semanas, es decir, alrededor de unos 40 días. Has decidido amamantar a tu hijo, posiblemente te hayas informado de cómo le va a beneficiar, pero ¿sabes hasta qué punto? Cada día, nuevas investigaciones descubren las innumerables e inimitables propiedades de la leche materna.
Es normal que la recuperación tras el parto no se produzca de inmediato y tampoco debería pretenderse. Todo requiere su tiempo. Además, cada mujer, su embarazo, su parto y sus circunstancias personales son diferentes así que no te presiones. El puerperio tiene una duración de ocho semanas. El nuevo día a día con sus nuevas tareas y retos se convertirá poco a poco en una rutina y dentro de ti habrá de nuevo cambios hormonales. Lo de los 40 días es un cálculo estrictamente fisiológico. Hace referencia al tiempo que, en general, se estima que necesita el organismo materno para recuperar progresivamente las características que tenía antes de iniciarse el embarazo. Pero, en realidad, para recuperarse al 100% se necesita bastante más de 40 días, sobre todo si el parto ha sido por cesárea. Además, es una etapa de cambios importantes a todos los niveles, porque la presencia de un bebé en casa requiere atención y comporta un reajuste de horarios de sueño, rutinas y comidas, y tus necesidades o las de tu pareja pasan a un segundo plano, por lo que hay que estar preparado.
tags: #embarazo #lactancia #cuarentena