Suplementos Alimenticios Durante la Lactancia Materna: ¿Son Necesarios?
Un tema muy frecuente de consulta es la necesidad de que las madres lactantes tomen suplementos vitamínicos y minerales, específicos y muy completos. En el mercado hay un amplio surtido de productos destinados a las madres lactantes.
La creencia de que amamantar necesita de que la madre mantenga una dieta muy concreta, balanceada y estricta hace que la mayoría de mujeres caigamos en comprar estos suplementos pensando que así van a “enriquecer” nuestra leche.
Es importante saber que la composición de la leche materna no depende de forma directa de la alimentación de la madre durante el periodo de la lactancia; es decir que el estado nutricional de la madre lactante no va a influir en la cantidad ni la calidad de la leche. La leche materna se forma a partir de las reservas de la madre, que llegan a la glándula a través del riego sanguíneo y, por otro lado, la misma glándula es capaz de sintetizar/fabricar otros componentes.
Dicho esto, es necesario recordar que existen ciertos elementos que si no están presentes en la dieta de la madre no aparecerán en la leche.
¿Qué Vitaminas y Minerales Son Más Importantes Durante la Lactancia?
Durante la lactancia, las madres requieren una mayor cantidad de nutrientes para mantenerse saludables y asegurar que sus cuerpos estén produciendo leche de alta calidad. Las vitaminas que incluyen estos suplementos son esenciales para la producción de leche, la regeneración de tejidos y el mantenimiento del sistema inmunológico.
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La ingesta de estos suplementos específicos durante la lactancia ayudan a la mamá y fomentan el crecimiento saludable del bebé gracias a que contribuyen a que la madre produzca leche de alta calidad y valores nutricionales.
Algunas de las vitaminas más necesarias durante el período de lactancia son:
- Vitamina B12: Ayuda a la producción de glóbulos rojos y al mantenimiento del sistema nervioso. Esta vitamina procede de los alimentos de origen animal. En el caso de que la madre tenga una dieta vegana o vegetariana y no tome los suplementos adecuados puede no tener dicha vitamina en su leche o en cantidades insuficientes. Esta vitamina es esencial para ayudar a la formación de glóbulos rojos en la sangre y al mantenimiento del sistema nervioso central. Por tanto, puede ser un riesgo para la salud de su bebé. También las mujeres que se han sometido a un bypass gástrico deben tomar esta vitamina, en primer lugar por su salud y, en segundo lugar, para garantizar el correcto aporte a sus hijos.
- Vitamina D: Contribuye al correcto desarrollo óseo. Es cierto que si los niveles de esta vitamina son bajos en la sangre de la madre lo serán en su leche. De ahí la importancia de ver los valores de la madre y si es necesario ella se debe suplementar de manera adecuada.
- Vitamina E: Ayuda a prevenir el daño celular.
- Vitamina A: Ayuda a la visión y al sistema inmunológico. La concentración de vitamina A de la madre disminuye a medida que se prolonga la lactancia. Se hallan de forma natural en el calostro y la leche materna.
- Hierro: El hierro es importante para que la madre pueda recuperarse del parto y conseguir los niveles requeridos durante la lactancia. El hierro juega un papel importante durante el embarazo y la lactancia. Este mineral tiene mucho que ver con la formación de la hemoglobina, proteína de importancia capital en los glóbulos rojos. Su función principal es la de llevar el oxígeno de los pulmones hasta las distintas partes del cuerpo. Es necesario señalar que los requerimientos de hierro de los bebés durante la lactancia pueden variar según la edad, pero los bebés obtienen todo el hierro que necesitan a través de la madre durante el periodo de lactancia, así que no hay nada de qué preocuparse. El lactante, desde que nace hasta los 4 meses de edad, necesita alrededor de 0.27 mg diarios de hierro. Muchas madres pueden tener anemia después del parto. La anemia puede causar una baja producción de leche que puede entorpecer la lactancia. Si la madre tiene anemia, deberá tomar la suplementación adecuada para recuperarse.
- Calcio: Las necesidades de calcio de la madre se incrementan considerablemente para mantener los depósitos de sus huesos y hacer frente a las demandas del bebé.
- Yodo: En España existe un déficit general de este mineral. La sal que consumimos no está yodada (a menos que se compre de manera específica) por lo que se recomienda que las madres lactantes tomen este suplemento diario de 200 microgramos de yodo. El puerperio es un tiempo de aumento del metabolismo, con lo cual para proteger el tiroides es aconsejable dar aportes suplementarios de yodo (sal marina).
¿Cuándo se Recomienda Tomar Suplementos?
La mejor manera de obtener suficientes vitaminas durante la lactancia es a través de una dieta equilibrada y variada que incluya alimentos ricos en vitaminas. En caso de que te notes falta de energía o tu médico te detecte déficit de alguna vitamina, los suplementos de lactancia son una gran opción, ya que te ayudarán a cubrir tus necesidades de vitaminas y minerales durante esta etapa.
Los complementos alimenticios durante la lactancia son necesarios en los casos en que exista una deficiencia justificada (enfermedad materna, dieta restrictiva, déficit nutricional severo) con el objetivo de cubrir las necesidades nutricionales.
Suplementos Adicionales y su Evidencia
- L. fermentum CECT 5716, L. salivarius CECT 5713 y L. gaseri CECT 5714: Existe cierta evidencia sobre el uso de estos probióticos en mastitis, ya que disminuyen significativamente el recuento de estafilococos y la sintomatología clínica.
- Fenogreco: Poca evidencia como galactogogo.
- Cardo Mariano: Se excreta en leche materna en escasa o nula cantidad. No hay pruebas de su eficacia como galactogogo.
- Arándano Rojo: Se utiliza el zumo del fruto maduro. Contiene proantocianidinas (PAC), antocianósidos, flavonoides y ácidos fenólicos. Evitan la adherencia bacteriana y se utiliza como preventivo de infección urinaria. También contienen vitaminas del grupo B (incluida la biotina, que regula la secreción sebácea) y el selenio.
Suplementación en Recién Nacidos
Los recién nacidos sanos amamantados obtienen toda la energía, agua y los nutrientes que necesitan de la leche de su madre. Algunas veces, en situaciones especiales, pueden necesitar, además de la leche que obtienen del pecho, un aporte extra al que llamamos suplemento.
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No se recomienda la utilización rutinaria de suplementos ni de ningún otro líquido diferente a la lactancia materna excepto si está médicamente indicado. Estos podrían interferir en la duración y éxito de leche materna exclusiva sin producir un claro beneficio en la salud o en la ganancia ponderal del recién nacido sano, en condiciones normales.
La primera opción siempre debería ser suplementar con leche extraída de la propia madre; en segundo lugar, si es posible, leche donada de banco y, en último lugar, si no se dispone de ninguna de las anteriores y si está médicamente indicado, se utilizará leche artificial o fórmulas de inicio. No se recomienda el uso de suero glucosado.
Cuándo Considerar la Suplementación en Recién Nacidos
- Cuando la pérdida de peso durante los primeros días es mayor de un 10 % del peso al nacimiento y no se ha conseguido una lactancia eficaz a pesar de intentarlo. En estas ocasiones el recién nacido puede tener una alimentación pobre con tendencia al sueño o bien estar muy irritable, más amarillo y con disminución de la evacuación de orina y heces con meconio. Si el médico confirma la pérdida de peso o la deshidratación, está indicada la suplementación. Mientras tanto es importante que la madre siga amamantando al niño y si aumenta su producción facilitarle la extracción dado que una vez resuelta la deshidratación se debería continuar con lactancia materna exclusiva si se confirma que ésta es suficiente para el bebé.
- En recién nacidos que presentan cifras de glucosa o azúcar bajas a pesar de tomas frecuentes.
- Pueden existir otras razones para aportar suplementos de forma temporal, como por ejemplo que la madre y el niño tengan que estar separados por enfermedad de alguno de los dos o que la madre necesite una medicación incompatible con la lactancia o que presenta alguna patología en la mama o retención de la placenta.
Técnicas para Administrar Suplementos
Existen diferentes técnicas para administrar suplementos a un bebé amamantado: la cucharilla, el recipiente-cuchara, la taza o vaso, la jeringa o la sonda. Las técnicas más adecuadas son las que combinan la alimentación con el dedo y la jeringa o la sonda, estas últimas además ayudan a entrenar y corregir los problemas de succión.
El relactador es un dispositivo que permite que el bebé reciba suplementos de leche materna extraída o leche artificial mientras succiona del pecho. Consiste en un contenedor de leche (ya sea una bolsa o una botella de plástico) que la madre se cuelga alrededor del cuello y unas sondas.
A través de una válvula, salen dos sondas que se deben fijar al pecho de la madre con cinta adhesiva y cuyo extremo se coloca en la punta del pezón cuando el niño va a mamar. Se pueden utilizar sondas de distintos tamaños para que la leche fluya en mayor o menor cantidad según convenga. Se suele empezar por la más ancha, y según mejora la succión del bebé se van utilizando sondas cada vez más estrechas para que tenga que hacer más esfuerzo.
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Salvo en el caso de alimentación de gemelos, si solo se utiliza una de las dos sondas la otra hay que pinzarla para que la leche no se derrame. Está especialmente indicado en procesos de relactación (el restablecimiento de la producción de leche después de un destete prematuro) o de inducción de la lactancia de niños adoptados.
También sirve para animar a bebés reacios a succionar para que se prendan del pecho, ya que con relactador el alimento fluye más rápidamente y en mayor cantidad que si únicamente mamaran.
Recomendaciones Dietéticas Adicionales
No hay “alimentos prohibidos” durante la lactancia, lo ideal es tomar una dieta equilibrada, rica en vitaminas y minerales (fruta y verdura). Al estar produciendo leche, se pueden aumentar los requerimientos hasta en unas 300 calorías, así que nos podemos permitir una ración más de comida al día (preferiblemente fruta o cereales integrales).
Los cereales, como la avena, son bienvenidos, ya sea en copos, añadida en grano a las ensaladas o en “porridge”, y el arroz o pasta integrales para acompañar las comidas. También es bueno añadir otras fuentes de serotonina como el chocolate negro (70% de cacao, si puede ser sin azúcares añadidos). Es frecuente que la bajada de serotonina se perciba como “hambre de dulce”.
Podemos permitirnos el “antojo” de cosas dulces y sanas: nueces con miel, pasas, dátiles… Sería bueno que hubiera “pequeños alijos” de estos picoteos sanos por todos los sitios de la casa en los que la madre se pueda sentar a dar de mamar, para que cuando le entre el hambre, simplemente tenga que estirar la mano.
Es fundamental beber suficiente líquido, lo ideal es el agua, pero también se pueden beber zumos naturales o manzanilla.
Conclusión
En resumen, salvo casos excepcionales, la composición de la leche es óptima para la correcta alimentación de nuestros bebés y los suplementos nutricionales no son necesarios para mejorar su calidad.
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