¿Qué hacer cuando un niño no para de llorar? Causas y soluciones

28.10.2025

Un bebé que llora es un bebé que se comunica. Dado que tu bebé no puede verbalizar sus necesidades, la única forma que tiene de comunicarse es el llanto, y es normal que un recién nacido llore entre una y cuatro veces al día. Un bebé llorando te hace saber que tiene hambre, que no está cómodo, que se siente inseguro o incluso que tiene gases.

Aunque casi siempre puedas interpretar los llantos de tu pequeño, a veces puede ser difícil saber por qué llora y cómo puedes consolarlo. Como madre, te corresponde averiguar por qué llora. Puede ser una tarea difícil, pero eres la persona indicada para hacerlo: ¡confía en tus habilidades!

Al cabo de un tiempo, empezarás a reconocer las diferentes formas de llorar de tu bebé. Por ejemplo, el llanto de tu pequeño cuando tiene hambre puede ser totalmente distinto al llanto que indica que se siente angustiado. Con el tiempo, mejorarás en la interpretación de las señales (llantos) de tu bebé y sabrás cómo hacer que deje de llorar respondiendo a sus señales.

12 razones comunes por las que un bebé llora

Estas son algunas de las principales razones por las que tu bebé puede estar llorando:

  1. Quizá sea la hora de comer. Presta atención a si tu bebé indica que tiene hambre; por ejemplo, tal vez se da golpes en los labios o se lleva las manos a la boca.
  2. Puede que tenga calor o frío. Es posible que tu bebé esté llorando porque tiene demasiada o muy poca ropa puesta. Te recomendamos vestir a tu bebé con el mismo número de capas que llevas tú.
  3. Quizá haya que cambiarle el pañal. Como recién nacido, tu bebé hace pis y caca con bastante frecuencia, y quizá llore porque tiene el pañal mojado o manchado y está incómodo. Los cambios frecuentes de pañal pueden hacer que esté cómodo y reducir el riesgo de dermatitis del pañal. Aquí tienes algunas formas de comprobar si tienes que cambiar el pañal de tu bebé:
    • Mira el indicador de humedad.
    • Huele el pañal.
    • Toca el interior del pañal para ver si está húmedo.
    • Fíjate en si el pañal pesa o está deformado.
  4. Puede que haya comido demasiado o que tenga reflujo. Intenta esperar al menos dos horas o dos horas y media antes de darle otra toma, ya que tu pequeño podría sentir molestias si le das demasiado de comer. Si tu bebé vomita con frecuencia después de darle de comer, es posible que tenga la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). Ponte en contacto con el pediatra si tu bebé:
    • Escupe o vomita con frecuencia.
    • Está inquieto después de comer.
    • Pierde peso o no aumenta de peso.
  5. Es posible que sea intolerante o alérgico a algún alimento. Quizá tu bebé sea alérgico a la soja o intolerante a la lactosa, y cualquiera de estos motivos puede hacer que esté incómodo. Habla con el pediatra si crees que tu pequeño puede tener alergias o intolerancias alimentarias. Si le estás dando el pecho, quizá el médico te aconseje que elimines de su dieta alimentos como los productos lácteos, la cafeína y los alimentos picantes o con gas, ya que son irritantes habituales. Si le estás dando leche artificial y tu bebé es alérgico a la soja o a la leche, por ejemplo, el médico puede recomendarte que cambies de leche. Podrías utilizar una leche hipoalergénica.
  6. Quizá le estén saliendo los dientes. El momento en el que a los niños les salen los dientes varía bastante de uno a otro, pero es posible que la dentición comience a los 3 o 4 meses, y puede venir acompañada de dolor. Para aliviar las molestias de tu bebé, intenta masajear sus doloridas encías con el dedo o dale un mordedor.
  7. Tal vez tenga fiebre. Si crees que tu pequeño puede tener fiebre, ponle el termómetro para confirmarlo. En una lectura rectal, 38 °C o más se considera fiebre. Ponte en contacto con el pediatra si:
    • Tu pequeño tiene 2 meses o menos y su temperatura es de 38 °C o más.
    • Tu pequeño tiene entre 3 y 6 meses y su temperatura es de 38,3 °C o más.
    • Tu pequeño tiene más de 6 meses y su temperatura es de 39,4 °C o más.
  8. Puede que esté abrumado. Tu bebé puede verse abrumado por un exceso de actividad, como cuando te vas de vacaciones o tienes invitados en casa. Considera la posibilidad de apartarlo de toda la acción hasta que sea algo mayor.
  9. Tal vez esté aburrido. Si llora porque se aburre, puedes cantarle o tararearle una canción. Un cambio de escenario, como darle un paseo, también ayudará.
  10. Quizá esté cansado. Algunos bebés necesitan llorar un poco antes de dormirse por la noche. Algunas madres dicen: «Mi bebé llora de sueño, pero no se duerme». Colócalo en su cuna boca arriba y déjalo tranquilo. Si está cansado, no tardará en dejar de llorar y quedarse dormido.
  11. Quizá esté estresado o necesite liberar energía reprimida. Es posible que tu bebé llore en distintos momentos del día sin motivo aparente. El llanto puede ser una forma de aliviar la tensión o gastar parte de su exceso de energía. Es posible que tu bebé se quede más tranquilo después de esos episodios de llanto y pueda echarse la siesta o dormirse de una forma más tranquila.
  12. Puede tener cólicos. Este tipo de llanto frecuente e inconsolable suele aparecer alrededor de las cuatro semanas y puede durar hasta los 3 o 4 meses. Si se trata de un cólico, quizá el bebé llore con las piernas encogidas y se ponga rojo de tanto llorar. Aunque los expertos no están seguros de las causas del llanto cuando los bebés tienen cólicos, algunas de las técnicas para calmar el cólico pueden reducir o evitar este tipo de llanto.

16 métodos para calmar a un bebé que llora

En los primeros meses, lo mejor es responder a los llantos de tu bebé lo antes posible. Así, le aseguras que estás ahí y que respondes a sus necesidades. No pienses que esto es malcriar a tu pequeño. No es así. Responder a los llantos de tu bebé rápidamente puede hacer que deje de llorar y que llore menos a largo plazo.

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Si sabes por qué llora tu bebé (por ejemplo, si necesita que le den de comer o que le cambien el pañal), es más fácil hacer que deje de llorar, pero a veces tendrás que explorar diferentes opciones para calmar y consolar a tu bebé cuando no deja de llorar. Con un poco de ensayo y error, puedes empezar a ver qué funciona para tu pequeño.

Prueba estos métodos para tranquilizar a tu bebé y sabrás cuáles hacen que deje de llorar:

  1. Envuelve a tu bebé. Envolver a tu bebé en una manta puede darle sensación de seguridad. Tendrás que dejar de envolver a tu pequeño cuando veas señales de que intenta darse la vuelta, lo que podría ocurrir cuando tenga unos 2 meses.
  2. Lleva a tu bebé a una habitación oscura o poco iluminada. Esto puede funcionar bien si, por ejemplo, tu bebé está abrumado por demasiada actividad. Coloca a tu bebé en su cuna boca arriba, con la habitación oscura o poco iluminada. Si tu bebé tiene menos de 2 meses, quizá prefieras envolverlo primero.
  3. Dale a tu pequeño un baño relajante. El agua tibia puede hacer que tu bebé se tranquilice.
  4. Coge a tu bebé y acaríciale la cabeza o dale suaves palmaditas en la espalda o el pecho.
  5. Haz que tu bebé eructe. Si crees que tu bebé puede tener gases después de comer, es conveniente que le hagas eructar con frecuencia después de las comidas. Prueba una de estas posiciones para hacer eructar a tu pequeño:
    • Sostén a tu bebé contra tu pecho con su barbilla sobre tu hombro. Sujétalo con una mano mientras le das palmaditas en la espalda con la otra. Colócate antes una gasa sobre el hombro para no mancharte.
    • Sienta a tu pequeño en tu regazo. Sostén su cabeza y su pecho con una mano mientras le das palmaditas en la espalda con la otra.
    • Coloca a tu bebé sobre tu regazo, con la barriga hacia abajo. Sostenle la cabeza más alta que el pecho y dale suaves palmaditas en la espalda.
  6. Acerca al bebé hacia tu pecho y respira profundamente mientras lo tienes cerca de ti. El contacto piel con piel puede ser un agradable consuelo para tu bebé.
  7. Reproduce sonidos relajantes. Puedes usar, por ejemplo, un dispositivo de sonido para conciliar el sueño o un ventilador. Es posible que estos sonidos y vibraciones le den a tu pequeño sensación de seguridad.
  8. Ponle música suave. Quizá tu bebé se calme con los sonidos de, por ejemplo, música clásica relajante.
  9. Cántale o habla con él. Tu voz puede tranquilizar a tu pequeño. Y, aunque no tengas la mejor voz para cantar, puedes cantarle o tararearle una nana.
  10. Mece a tu bebé. Balancearte con el bebé en una mecedora o una hamaca puede recordarle el movimiento del interior del vientre materno. También puedes balancear a tu bebé con los brazos para imitar ese movimiento.
  11. Coloca a tu bebé en un columpio o una hamaquita. Este movimiento puede tener un efecto calmante.
  12. Sal a pasear con tu pequeño. Ponlo en su cochecito y vete a dar un paseo por la manzana o por un parque cercano.
  13. Llévalo de paseo en el coche. Coloca a tu bebé en su silla de coche y conduce por el barrio. Las vibraciones del coche pueden ayudar a calmarlo.
  14. Lleva a tu bebé en una mochila portabebés. Coloca a tu bebé en una mochila portabebés y camina por la casa mientras haces tus cosas o sal a dar un paseo al aire libre. El movimiento y estar cerca de ti pueden hacer que tu bebé se sienta seguro.
  15. Haz que tu bebé se chupe el dedo o dale un chupete. Algunos bebés se relajan con el movimiento de succión. Al darle un chupete, por ejemplo, puedes hacer que se calme cuando todavía no es la hora de comer. Sin embargo, ten en cuenta que, si le das el pecho, debes esperar a que tu pequeño tenga al menos un mes antes de darle un chupete. No lo obligues a usar el chupete si a tu bebé no le gusta.
  16. Déjalo un tiempo a solas en la cuna. Colócalo boca arriba en su cuna y deja que llore. Quizá esté cansado. De hecho, algunos bebés no pueden dormirse sin llorar o incluso lloran dormidos. Quizá hayas probado muchas formas de calmarlo, pero sigues sin conseguirlo.

En estos momentos, es importante no tomarse los llantos de tu bebé como algo personal. No has hecho nada malo y no eres una mala madre. Recuerda que es normal que los bebés lloren como forma de comunicar sus necesidades e incluso para desahogarse.

6 formas de sobrellevar el llanto de tu pequeño

Aquí tienes algunos métodos que te ayudarán a mantener la calma cuando tu bebé llora mucho:

  • Respira profundamente y cuenta hasta 10.
  • Deja que tu bebé llore durante 10 o 15 minutos.
  • Escucha música relajante.
  • Llama a un familiar o un amigo para que te apoyen emocionalmente; incluso puedes pedirles que te ayuden a cuidar a tu pequeño algunas horas para que puedas descansar.
  • Haz algo en casa para distraerte, como lavar los platos o pasar el aspirador; incluso puede que el sonido del aspirador calme a tu pequeño.
  • Deja a tu bebé seguro en la cuna, cierra la puerta y quédate en otra habitación durante unos 10 minutos. Es completamente normal que sientas frustración, pero no puedes dejar que eso afecte a tu forma de reaccionar. Nunca es seguro sacudir o golpear a tu bebé, ya que puedes causarle daños cerebrales y poner en peligro su vida. Pasa un tiempo en otra habitación y vuelve a entrar cuando te sientas tranquila y preparada.

Hagas lo que hagas, asegúrate de que tu bebé esté seguro en su cuna o su parque o vigilado por tu pareja o por otro adulto mientras te tomas un tiempo de descanso.

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Si nada parece funcionar o si sospechas que tu pequeño tiene cólicos, llama a su pediatra. Quizá necesite atención médica.

El llanto en niños de 2 a 4 años

Entre los 2 y 4 años, el niño llora por frustración, cambios o falta de herramientas para expresar sus emociones. Si te preguntas por qué tu hijo llora por todo, debes saber que es un comportamiento más frecuente de lo que parece. El llanto en la infancia es una forma de expresar frustración, miedo, cansancio o necesidad de atención.

Un cambio significativo en el entorno familiar, como la llegada de un hermano, la separación de los padres, la vuelta al cole o una mudanza, puede generar emociones intensas que el niño todavía no sabe expresar verbalmente. El llanto es una forma en la que intenta comunicar esa sobrecarga emocional.

Los cambios en la rutina o en el entorno pueden ser particularmente difíciles para un niño pequeño. El inicio de la guardería, un nuevo cuidador o incluso cambios en el hogar pueden desestabilizar su sentido de seguridad.

Entre los 2 y 4 años, los niños experimentan emociones nuevas como la frustración, la tristeza o incluso la rabia. Al no disponer de las herramientas necesarias para gestionar estas emociones, el llanto se convierte en su vía principal de desahogo. Esta etapa es crucial para ayudarles a identificar y gestionar estas emociones.

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En resumen, las razones por las que tu hijo llora por todo pueden variar, pero lo más importante es entender que, como padres y madres, no debemos dejarle enfrentarse solo a esas emociones.

¿Qué NO hay que hacer con un niño que llora mucho?

Hay cosas que algunos adultos hacen con los niños que lloran y no se deben hacer:

  • Sacudirlos. El niño no entiende esta señal como un intento de cortar el llanto, por lo que no será efectivo. Además, una sacudida fuerte puede causar una hemorragia cerebral que causa daños permanentes e incluso la muerte.
  • Ignorarlos. Existe el mito que dice “si lo ignora, dejará de llorar”. Y aunque es verdad que esto puede funcionar en algunos casos (berrinches, pataletas, etc.) en otros casos puede necesitarse la intervención de un médico. Es importante prestar atención para ver qué sucede, sin suponer que es un berrinche sin más.

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