¿Qué pasa si no doy leche materna? Consecuencias y consideraciones

22.10.2025

La decisión de amamantar o no corresponde de forma exclusiva a la madre. Corresponde al profesional sanitario la obligación de ofrecerle información clara y exhaustiva de los riesgos de no amamantar para la salud de su hijo y la suya propia.

Alternativas a la lactancia materna

Hoy en día se comercializan leches para lactantes cuyo perfil nutricional se asemeja al de la leche materna, siendo muy bien toleradas por el bebé y con la seguridad de que crecerá sin problemas. Déjate aconsejar por tu pediatra sobre qué leche es más conveniente para el bebé.

Lactancia artificial

Dar lactancia artificial puede ser debido a tres causas principales: no puedo dar el pecho, contraindicación médica para dar el pecho, decisión de la mujer de no amamantar.

Algunas mamás llevan mal la dependencia extrema que se origina con el bebé con la lactancia materna exclusiva y buscan soluciones más prácticas desde su punto de vista.

Los bebés que toman biberón lo hacen cada tres horas, en cambio, los bebés alimentados con pecho no respetan esos horarios y piden mamar más a menudo. Ante este ritmo muchas personas opinan que la causa es que el niño pasa hambre y que la mamá no tiene leche suficiente. Esto no siempre es falso, pero sí la mayoría de veces.

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De hecho, en ocasiones el bebé no está ganando peso e incluso pierde y la madre tiene leche casi a rebosar, siendo entonces un problema de succión, de posición o de frenillo sublingual que dificulta la extracción de leche.

Hipogalactia

En otros casos, la producción de leche puede ser menor de la esperada y dificultar la alimentación del bebé. A esta situación se la llama hipogalactia o escasa producción de leche.

Las causas de hipogalactia son poco frecuentes y se pueden resumir en:

  • Estrés emocional muy importante: el estrés disminuye la prolactina, que es la hormona que produce la leche.
  • Hipotiroidismo no diagnosticado: la mujer al no saber que tiene una alteración de la tiroides produce menos leche. Una vez que se trata el problema, la producción de leche se normaliza.
  • Retención de placenta: cuando la placenta se expulsa es el pistoletazo de salida para que se empiece a producir leche. Si queda una parte de la placenta dentro del útero, no se producen los cambios hormonales necesarios para producir leche.
  • Agenesia del tejido mamario: se produce cuando el tejido mamario no madura suficientemente durante el embarazo. Es una afección rarísima.
  • Cirugía previa de la mama: normalmente depende del tipo de cirugía realizada.
  • Síndrome de Sheehan: es la necrosis de la hipófisis o parte de ella por falta de riego sanguíneo durante el parto, normalmente porque la mujer ha perdido mucha sangre. Al no producirse prolactina ni oxitocina, no puede crearse leche.
  • Deficiencia de prolactina: la mamá tiene una deficiencia congénita de esta hormona. Es una afección rarísima.

En muchos casos, el no poder dar el pecho como utópicamente se había pensado durante el embarazo, puede generar un sentimiento de culpa y decepción en la mujer.

Contraindicaciones médicas

Hay muy pocos casos en los que está contraindicado dar el pecho. Estos casos residuales pueden ser debidos a problemas del recién nacido o problemas maternos.

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  • Enfermedades metabólicas: galactosemia, enfermedad de orina jarabe de acre (fenilcetonuria).
  • Problemas maternos: drogadicción y alcoholismo materno, quimioterapia oncológica, tratamientos o procedimientos radioactivos, SIDA, desnutrición grave materna, enfermedad psiquiátrica grave materna, TBC activa, cáncer de mama.

Decisión personal

Cada mujer decide si quiere o no dar el pecho a su hijo. Al ser una decisión personal, debe ser respetada por todos. No se debe culpabilizar a la madre, ya que ser madre es mucho más que dar el pecho.

El vínculo materno-filial

Por supuesto que sí se puede crear un vínculo fuerte con tu bebé si no das el pecho. Dar el pecho es una forma magnífica de fortalecer la conexión entre la mamá y el bebé, pero no es la única.

A la hora de las comidas, cógelo en brazos cerca de ti y mírale a los ojos. Incluso puedes sujetarlo en la misma posición que lo harías para darle el pecho, con tu piel en contacto directo con la del bebé.

Intenta cambiar la posición en cada toma: una toma en el brazo derecho y la siguiente en el izquierdo, imitando los cambios de postura del bebé alimentado a pecho.

La relación con el bebé no se basará únicamente en la capacidad para darle el pecho. La forma en la que respondes a sus necesidades, a su llanto, la frecuencia con la que lo tienes en brazos y juegas con él, y tu forma de ser como madre en general importan mucho más que la manera de alimentarlo.

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Consideraciones adicionales

Antes de centrarme en la lactancia materna, me gustaría hablar de la maternidad ya que ésta supone un cambio muy importante en la vida de una mujer, que tendrá que hacer frente a nuevas demandas y a muchos cambios a todos los niveles: físicos, psicológicos, económicos y sociales.

Por ejemplo, a nivel físico, debemos tener en cuenta si existe algún problema como la hipogalactia o baja producción de leche materna. O si la mujer padece algún tipo de enfermedad que pueda dificultar o imposibilitar la lactancia materna. También son claves los factores económicos o laborales, ya que la incorporación al trabajo va a tener una enorme influencia en la lactancia materna, por ejemplo si la mujer tiene que viajar de forma habitual.

Es importante recordar que a pesar de las expectativas y los deseos que las mujeres tenemos en relación al embarazo, el parto, la lactancia, la maternidad etc., algunas cosas están en nuestras manos: como por ejemplo informarnos, aclarar nuestras necesidades, buscar profesionales y personas de confianza que nos guíen y acompañen, comunicar de forma clara qué queremos y cuáles son nuestras preocupaciones.

Pero también es necesario tener presente que no podemos controlarlo todo, que nuestro proceso depende en parte de nosotras, pero también de otras personas y de una serie de circunstancias imprevisibles que no están en nuestras manos. Y aquí es donde la capacidad para adaptarnos, la flexibilidad y la aceptación, van a jugar un papel clave para superar los obstáculos de forma satisfactoria.

En ocasiones va a ser necesario transitar por emociones como la tristeza, la rabia y la frustración por la pérdida de una ilusión o un deseo que teníamos y que no pudo ser. Por ejemplo con las preferencias relacionadas con el sexo del bebé. O por un parto que no fue como soñábamos. O por querer amamantar a nuestro bebé y no poder.

A menudo es necesario pasar por un duelo por todo aquello que pensábamos que iba a ser y no fue.

El papel de la prolactina y la cabergolina

En caso de que la madre decida no iniciar la lactancia tras el parto, es eficaz la administración de cabergolina como fármaco inhibidor. El mecanismo de acción de este principio activo, aunque no es conocido del todo, consiste en disminuir la producción de prolactina en la hipófisis.

Si durante la fase de instauración de la producción de leche (las primeras semanas) no aparece el pico de prolactina, no se produce la síntesis láctea. Después de la fase de instauración (pasadas las primeras semanas), esta medicación resulta casi siempre totalmente ineficaz para cortar la producción de leche.

Esto se debe a que el nivel de prolactina ya ha subido y la producción de leche se regula por la succión del bebé y por factores locales del pecho, siendo mucho menos dependiente de la producción en la hipófisis.

El efecto del fármaco inhibidor de la lactancia no es irreversible. Si con posterioridad a su administración la madre decide relactar, puede hacerlo ofreciendo el pecho al niño con gran frecuencia, y estimulando el pecho con otros medios como la extracción manual o mediante sacaleches.

El destete

Otra de las grandes “encrucijadas de la lactancia materna” es el destete. ¿Cuándo se debe comenzar con el destete? Probablemente nadie tenga la respuesta correcta, porque no existe.

Como un duelo. Así describe el destete más de un pediatra y especialista en maternidad. Sin embargo, este fenómeno, conocido como depresión post-destete, se prolonga en una minoría de casos por distintas razones: un destete poco gradual, la presión social, una planificación insuficiente o la falta de apoyo emocional.

Contra la depresión que sigue al destete, son efectivas las terapias familiares, de pareja y de apoyo, así como consultar a personas con experiencia previa o que estén atravesando una situación similar.

El aumento de peso tras el destete

Decir «chao, chao» a la lactancia conlleva, para gran parte de las madres, dar la bienvenida a los temidos kilitos de más. Mientras dan el pecho, las madres queman calorías a raudales para producir leche materna.

El fin de este proceso genera un extra de energía que la naturaleza, siempre sabia, almacena en forma de grasas. Detrás de esta ganancia de peso se encuentran otras causas, como la bajada del nivel de prolactina.

Esta hormona, además de estimular a los alvéolos a producir el alimento del recién nacido, influye de formas inesperadas en la mujer (p. ej., inhibiendo el deseo sexual) y puede disminuir el deseo de comer.

En vista de lo anterior, cuando dejas de amamantar, ¿engordas siempre? No es posible responder con un sí absoluto.

Cambios en el pecho tras la lactancia

«Me he quedado sin pecho después de la lactancia» y otras quejas abundan en foros de maternidad, y no es para menos. Uno de los cambios en el pecho tras la lactancia es su disminución progresiva en el curso de tres a seis meses.

Hasta que la piel y los tejidos mamarios se recuperan, lucen caídos, flácidos y asimétricos, nada favorecedores. Aunque inevitable, este proceso puede agilizarse con un régimen alimentario rico en proteínas (lácteos, pescados, carnes magras, etcétera).

Otra forma de recuperar la grasa del pecho tras lactancia es practicar actividades físicas como el yoga o el pilates.

Disminución de la producción de leche

Un efecto de dejar la lactancia, cabría pensar, es la mengua del suministro lácteo, ¿verdad? Lo cierto es que no pocas mujeres tardan semanas e incluso meses en «cerrar el grifo» o secar su leche, como se dice en obstetricia.

Para acelerar este cambio en el cuerpo durante la lactancia, existen medicamentos para cortar la leche (p. ej., cabergolina).

Mitos sobre la lactancia materna

En un artículo publicado por el Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal, titulado “No ere mala madre si no has podido o querido dar el pecho. Puede ocurrir que los primeros días aparezcan grietas en los pezones que producen dolor, o que la madre sufra mastitis (inflamación del tejido mamario), o que el bebé tenga dificultades en chupar si el pezón no sobresale lo suficiente.

Beneficios de la lactancia materna

Hay menos síntomas de depresión posparto. Gracias a la oxitocina, llamada también “la hormona del amor”. Reduce el estrés y mejora la presión arterial.

Favorece la contracción uterina y previene hemorragias.

Reduce el riesgo de padecer. Las mujeres que dan lactancia materna tienen menos riesgo de infarto e ictus y se reduce el riesgo de sufrir diferentes cánceres como el de mama, ovarios y útero.

Por supuesto, “también el vínculo con tu bebé, además del ahorro económico, sobre todo los 6 primeros meses, ya que tu bebé no necesitará ningún otro alimento, y por supuesto es un gasto calórico extra, vamos como si salieses a andar a buen ritmo una hora todos los días sin moverte del sofá…”.

Sin embargo, también afecta directamente a la salud mental de la madre.

La lactancia materna favorece la musculatura oral, la respiración y la fonación del bebé.

Sentimiento de culpa

Aunque es indudable que la lactancia materna presenta innumerables beneficios, no por ello hay que presionar a las madres que no pueden o que simplemente no quieren dar el pecho a su bebé.

La psicóloga puntualiza que “a esa madre le diría que decida lo que decida, solamente ella puede saber qué es lo mejor para ella y para su bebé. Y que, por encima del tipo de alimento, lo que necesita un recién nacido es estar cerca de su madre y que ésta esté tranquila con la lactancia que sienta que es mejor en el momento vital que se encuentra”.

El acompañamiento que hagan la familia y el entorno de las madres serán claves en la experiencia que tengan estas con su lactancia. “Aquí incluyo la lactancia, donde contamos con una información muy escasa, tomamos decisiones antes de dar a luz y cuando aparece la revolución hormonal, y las cosas no son como esperábamos, nos sentimos muy vulnerables.

Técnica para amamantar

¿Cuál es la mejor técnica para amamantar? Yolanda Vélaz señala que “la respuesta es que una buena técnica de lactancia es la que permite mantener la producción de leche y evita la aparición de grietas y dolor”.

Básicamente, “una lactancia materna es satisfactoria cuando no hay problemas en el agarre, por eso es esencial que un profesional de la lactancia pueda estar cerca de una madre para ver que se cumplen los signos que indican un buen agarre”.

El mentón del bebé toca el pecho, la boca está bien abierta y abarca gran parte de la areola, los labios están hacia fuera (evertidos) y las mejillas están redondas (no hundidas) cuando succiona.

Diremos que la succión correcta es aquella que permite al bebé alimentarse de forma óptima y eficaz sin dañar al pecho ni provocar ningún tipo de molestias a la madre.

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