Pastillas para cortar la leche materna: ¿Qué debes saber?

25.10.2025

La decisión de amamantar o no corresponde de forma exclusiva a la madre. La decisión de no amamantar suele tomarse antes de dar a luz y cada mujer tiene sus propias razones sobre las que los demás no tenemos derecho a opinar.

La lactancia materna es un alimento completo que aporta los nutrientes que el bebé necesita para un desarrollo y crecimiento saludables. Sin embargo, existen determinadas situaciones en las que la madre no puede amamantar o no desea hacerlo. Conocerlas puede ayudar a eliminar también el estigma que surge alrededor de la lactancia.

En el caso de decidir que no queremos amamantar, también es mejor conocer lo que puede suceder durante las primeras horas y días después del parto en relación a nuestro pecho. Nuestro cuerpo está preparado para poner en marcha el mecanismo de lactancia justo después del parto. El mecanismo es automático y puede ser difícil de frenar.

¿Cómo funcionan las pastillas para cortar la leche?

Una opción a valorar es tomar una medicación que impide que la prolactina aumente después de la separación de la placenta del útero. La forma de evitar que se produzca la “subida” de la leche es mediante la cabergolina (conocida como la pastilla “para cortar la leche”), un medicamento que ingerido inmediatamente después del parto provoca la retirada de la misma.

El mecanismo de acción de este principio activo, aunque no es conocido del todo, consiste en disminuir la producción de prolactina en la hipófisis. Si durante la fase de instauración de la producción de leche (las primeras semanas) no aparece el pico de prolactina, no se produce la síntesis láctea.

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Dostinex® es un medicamento que causa una bajada de la prolactina en sangre, lo que se puede traducir en una bajada de producción de leche. A pesar de que se llaman pastillas para cortar la leche, hay que tener muy presente que el medicamento no hace desaparecer la leche, “no la corta”.

¿Cuándo es eficaz la medicación?

Como hemos comentado, las pastillas tienen mayor posibilidad de funcionar si se toman justo después del nacimiento. La cabergolina parece que solo hace algo de efecto si la madre lo toma justo después del parto. Es importante tener en cuenta que la cabergolina no es eficaz si se toma cuando han pasado las primeras semanas tras dar a luz.

Después de la fase de instauración (pasadas las primeras semanas), esta medicación resulta casi siempre totalmente ineficaz para cortar la producción de leche. Esto se debe a que el nivel de prolactina ya ha subido y la producción de leche se regula por la succión del bebé y por factores locales del pecho, siendo mucho menos dependiente de la producción en la hipófisis.

Cuando la madre ya ha tenido la subida de leche, la medicación no tiene ningún efecto. Por esa razón, no se debería recomendar tomarlas cuando la madre ya ha empezado a lactar.

Indicaciones de la cabergolina

Otro de los supuestos en los que se indica este medicamento es aquel relacionado con la hiperprolactinemia, esto es, cuando se produce un aumento de la hormona prolactina en sangre, “incluyendo ausencia de la menstruación (amenorrea), menstruaciones muy espaciadas en el tiempo (oligomenorrea), ciclos menstruales en los cuales no hay ovulación (anovulación) y secreción de leche en el pecho no asociada con el periodo de lactancia (galactorrea)”, matizan desde la AEMPS.

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Está indicado también en pacientes con determinadas patologías como tumores de hipófisis secretores de la hormona prolactina (adenomas hipofisarios - micro y macroprolactinomas) o cuando se produce un incremento de la hormona prolactina sin causa conocida (hiperprolactinemia idiopática).

¿Qué ocurre si la madre decide relactar?

El efecto del fármaco inhibidor de la lactancia no es irreversible. El efecto que produce la cabergolina no es irreversible, es decir, si después de administrarla la madre decide volver a lactar, puede hacerlo dando el pecho al niño con gran frecuencia y estimulando el pecho mediante la extracción manual o utilizando el sacaleches.

Si has tomado la pastilla para cortar la leche y ahora has cambiado de opinión y quieres relactar, puedes hacerlo. Si la madre después de haber tomado algún fármaco para “cortar” la leche se arrepiente y desea amamantar de nuevo, simplemente debe reiniciar la estimulación del pecho y dejar que el bebé mame de nuevo.

Al hacerlo, los niveles de prolactina sanguíneos irán aumentando gradualmente y la producción irá recuperándose. El hecho de haber tomado cabergolina no se ha asociado con ningún efecto adverso sobre el bebé ni la leche en si misma por lo que se puede reiniciar la lactancia de inmediato.

Contraindicaciones y precauciones

Es importante tener en cuenta que, como cualquier medicación, puede tener efectos secundarios no deseados y, por lo tanto, un facultativo la deberá prescribir.

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La cabergolina no debe administrarse, tal y como señalan desde la Asociación Española de Pediatría, “a la vez que los antagonistas de la dopamina (D2), como fenotiazinas, butirofenonas, tioxantenos o metoclopramida, ya que este hecho podría reducir la acción del fármaco sobre la disminución de la prolactina”. Según indica la ficha técnica del medicamento, la cabergolina tampoco debe asociarse con otros alcaloides ergóticos ni con antibióticos macrólidos (por ejemplo, eritromicina), ya que los efectos adversos podrían aumentar.

La cabergolina no debe utilizarse en mujeres con hipertensión inducida por el embarazo, por ejemplo, preeclampsia o hipertensión posparto, ni en hipertensas no controladas a menos que el beneficio potencial se considere mayor que el riesgo posible.

Alternativas farmacológicas

Históricamente han existido numerosas opciones farmacológicas para provocar la inhibición de la leche. Dichos tratamientos no son inocuos para el cuerpo. La gran mayoría de ellos son agonistas de los receptores de la dopamina, los cuales detallaremos un poco más adelante.

La bromocriptina es un agonista de la dopamina. Entre sus principales efectos secundarios se encuentran trastornos cardiovasculares (infarto de miocardio, accidente cerebrovascular), neurológicos (convulsiones) y psiquiátricos (alucinaciones, episodios maníacos) incluso en algunos casos llegando a la muerte.

Por ello, no se debe utilizar en mujeres con hipertensión arterial no controlada, trastornos hipertensivos del embarazo (eclampsia, preeclampsia o hipertensión durante el embarazo), hipertensión posparto, antecedentes de cardiopatía isquémica u otras patologías cardiovasculares graves, así como en aquellas con síntomas o antecedentes de patología psiquiátrica severa. La tensión arterial de las pacientes debe vigilarse durante el tratamiento, en particular durante los primeros días.

En España está considerado el medicamento de elección para la inhibición de la leche. Es una agonista de la dopamina también utilizado como antiparkinsoniano. Entre sus efectos secundarios más frecuentes se encuentran vómitos, náusea, pirosis, gastralgia, vértigo, dispepsia, astenia, somnolencia, taquicardia e hipotensión.

Dichos medicamentos deberían administrarse lo más tempranamente posible para mejorar su efecto, lo ideal es hacerlo justo después del parto para evitar la elevación de la prolactina en sangre y disminuir al máximo la estimulación hormonal que reciba el pecho. Si se toman cuando ya se ha producido la lactogénesis II (coloquialmente conocida como subida/bajada de la leche) o incluso en periodos posteriores, su eficacia baja drásticamente.

Alternativas naturales

Hay madres que al querer dejar la lactancia no quieren recurrir a medicamentos y optan por métodos más naturales.

  • Infusión de salvia: Se recomienda tomar 1 taza de té tres veces por día. Tendrás el mismo efecto del té si tomas 2 goteros enteros de la tintura.
  • Vitamina B6: Las altas dosis de suplementos de vitamina B-6 han reportado reducir la producción de leche materna.

Métodos fisiológicos para disminuir la producción de leche

La lactancia materna funciona mediante la oferta y la demanda. A más leche sacas, más leche tienes. Si se queda leche dentro del pecho, nuestro cuerpo se regula solo gracias a una enzima el FIL (Factor Inhibidor de la Lactancia), que se encarga de gestionar la producción. Cuanta más cantidad de esta hormona sale con la leche cuando el bebé mama o cuando extraemos leche con el sacaleches, más leche se produce.

Pues como te decía, se trata de que cada vez saques menos leche del pecho, de forma progresiva. Cuando te moleste el pecho, saca un poco de leche pero deja un poco dentro. Tienes que ir sacando la cantidad mínima que te sirva para no tener dolor pero que a la vez permita a la glándula entender que debe reducir la producción. Es un proceso bastante intuitivo y cada madre encuentra por sí misma cuánta leche necesita sacarse para encontrarse bien mientras sigue disminuyendo la producción. Habrá un momento en que será evidente que el pecho ya no necesita este vaciado continuo y será el momento de parar. El resto de opciones para disminuir o eliminar la leche materna no tienen tanta efectividad, pueden ser peligrosas o incluso traumáticas.

En la propia leche encontramos el FIL (factor inhibidor de la lactancia). Esta proteína gestiona la producción de leche realizando un feedback negativo, cuanto mayores sean los niveles de FIL acumulados en el pecho, menor será la producción. Por lo que nos interesa no vaciar demasiado el pecho y solo hacerlo en función de la sensación de congestión y molestia que provoque en la madre. Un pecho demasiado lleno tampoco es un escenario deseable, el dolor que genera la tensión unido al potencial riesgo de infecciones puede ser algo contraproducente.

Lo ideal es llegar a un equilibrio, conseguir un vaciado parcial del pecho con el fin que el FIL pueda ir reduciendo la producción mientras intentamos evitar las posibles complicaciones. Dicho vaciado puede llevarse a cabo limitando el tiempo de succión del bebé, o de forma más controlada realizando extracción manual de leche o bien usando un sacaleches. Tras varios días es probable que las molestias hayan disminuido notoriamente por lo que ya no necesitaremos un vaciado tan frecuente. Habrá un momento en que será evidente que el pecho ya no necesita este vaciado continuo y será el momento de parar.

La eliminación definitiva de leche puede alargarse mucho en el tiempo.

El destete forma parte de la lactancia

En definitiva, el destete forma parte de la lactancia, se inicie cuando se inicie.

Cada madre elige qué quiere hacer con la alimentación de su bebé, pero nuestros bebés nacen diseñados para buscar el pecho y mamar. Esto hace que en cualquier contacto piel con piel, el bebé, de manera automática, busque el pecho. Es algo que harán y que sabiendo que va a ser así, debes valorar qué quieres hacer.

Muchas madres optan por ofrecer el calostro y luego dejar la lactancia. Es sin duda un gran regalo que haces a tu bebé. Si lo haces, es importante estar atenta a la subida de leche en los días posteriores al parto, ya que puedes notar molestias en el pecho, se trata de una ingurgitación y puede ser muy molesta.

La maternidad viene con muchos extras añadidos, que a menudo no nos cuentan. Uno de ellos es la culpa, una mochila que nos acompaña, y tenemos que aprender a gestionar, pero sobre todo tenemos que aprender a dar valor a nuestras decisiones. Verás que otro extra suele ser que todo el mundo se cree con derecho a opinar cuando tiene enfrente a una madre con un bebé.

La gente de tu alrededor, incluso un vecino, una señora en el metro o una persona desconocida en la panadería se sienten en el derecho de derecho a opinar sobre tu maternidad, tu lactancia o tu no-lactancia. Pero no significa que tengas que escuchar. Lo único válido es lo que tú decidas, lo que tú consideres y lo que tú quieras. Y como hemos dicho en algunas líneas anteriores: con la lactancia puedes hacer lo que quieras, dar calostro y punto, dar teta hasta que tu quieras, dar teta hasta que tu bebé decida destetarse, no dar teta, … ¡lo que tú decidas estará bien!

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