Diosas de la fertilidad: Nombres y representaciones en la historia

28.11.2025

Las diosas de la fertilidad representan uno de los principales aspectos del arquetipo de la madre. Unas deidades extremadamente poderosas e importantes. Las Diosas de la fertilidad que podrás ver a continuación están vinculadas a los diversos aspectos de la madre. Algunas son diosas de los granos o de la tierra; otros representan fertilidad, embarazo y parto. También descubrirás varias diosas lunares, ya que las fases de la luna están vinculadas al ciclo menstrual de la mujer.

Es indiscutible que las fuentes más fiables para estudiar los orígenes de la cerveza las encontramos en Egipto y Mesopotamia. Con un riquísimo panteón, la mitología sumeria es especialmente generosa en menciones a la cerveza. Ahí está el famosísimo Himno a Ninkasi y la no menos conocida Epopeya de Gilgamesh, obras de las que os hablamos en nuestro podcast.

Astarté: Una diosa multifacética

Si nos remontamos a la mitología asociada al sur de la Península, es probable que rememoremos Tarteso, la 'primera civilización de Occidente' o en los primeros hitos de lo que sería la Bética romana. En épocas remotas en las que florecieron las sociedades de la zona del Guadalquivir, una de las diosas más antiguas y veneradas fue Astarté. De origen cananeo-feinicio, esta diosa protectora de la fertilidad, la guerra y los astros se hizo un hueco en los corazones de muchas generaciones de la región, mucho antes de que surgieran las tradiciones de cofradías o de que la Macarena fuese tan icónica para los sevillanos. Esta enigmática figura, arraigada en la antigua Mesopotamia, era conocida también como Ishtar (o Inanna) en la cultura asiria y babilónica.

Raíces orientales: de Inanna a Astarté

El nombre Astarté puede rastrearse hasta las diosas Inanna (en Sumeria es la antigua diosa del amor, la fertilidad o la procreación) e Ishtar (en Acadia y Babilonia), divinidades conectadas tanto con la sensualidad como la guerra. Cuando los fenicios expandieron exitosamente sus rutas comerciales por el Mediterráneo, llevaron consigo sus creencias y cultos. Y fue así como llegó Astarté a enclaves como Gadir (Cádiz) o Malaka (Málaga) desde la zona de Líbano y Siria.

Una vez que se adaptó esta deidad, también asumió su naturaleza dual de protectora de la fecundidad, así como sus aspectos guerreros y celestes. En muchas representaciones, aparece sosteniendo armas o escoltada por leones, caballos y palomas.

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La temprana presencia fenicia en la zona de Huelva, Cádiz y Sevilla fue el escenario perfecto para que el culto se integrara con ritos locales. Se han encontrado en algunos yacimientos de corte tartésico e ibérico, multitud de estatuillas y ornamentos que, se cree estaban dedicados a la diosa Astarté. De hecho, hay evidencia de que en ciertos núcleos, podía ser la diosa dinástica que velara por el monarca y su linaje. Aunque existen pocos registros escritos, las fuentes arqueológicas y las menciones posteriores exponen ceremonias y rituales donde se honraba su poder para la creación. Algunas alusiones sugieren ritos de purificación con agua y vino, e incluso podrían haber existido ciertas prácticas con matiz sexual, algo común en cultos a diosas relacionadas con la fertilidad. Recordemos que en la antigua Roma se celebraban las Lupercales, fiestas para estimular la fertilidad en las que se llevaban a cabo prácticas sexuales desenfrenadas donde todo aquel daba rienda suelta a su instinto más animal.

Rasgos distintivos de Astarté

Aparte de ser una diosa dedicada a la vida en todas sus facetas, también lo era de la guerra, de ahí que, en algunas estatuas aparezca con cuernos o casco y armas y en otras desnuda y sosteniendo atributos vinculados a la mujer y a la fecundidad. Muchas de las representaciones ibéricas y fenicias se muestran así.

Los rasgos arqueológicos que comparten Tartessos y la influencia fenicia sugieren una devoción y respeto hacia esta diosa en el sur de la península ibérica y, bajo este influjo, la sociedad local pudo haber recibido con agrado la idea de una diosa poderosa que velara por la reproducción de cultivos, animales y por la estabilidad política de los líderes. Con el tiempo, primero la romanización y posteriormente, el cristianismo, hicieron que Astarté fuera perdiendo relevancia, transformada, siglos después, en devoción hacia la Virgen (en sus múltiples advocaciones, como la Macarena) en contraposición con aquellos antiguos ritos paganos.

Astarté: Diosa dinástica del mundo ibérico

A lo largo de las excavaciones en santuarios ibéricos, ha salido a la luz una deidad femenina, de profundo arraigo y de estrecha relación con los monarcas de la antigua Iberia. No solo amparaba a la familia real, sino que ejercía también una influencia fecundante que abarcaba desde la fertilidad humana hasta los campos y los animales. Astarté es diosa fenicia-cananea que es conocida en el mundo antiguo con este nombre de Astarté, es una asimilación de una poderosa divinidad mesopotámica. Los sumerios la llamaban Inanna, mientras que en las culturas acadia, asiria y babilónica era adorada como Ishtar, y en el ámbito israelita, como Astarot.

Con el paso del tiempo, su figura se amplió hasta adquirir una faceta guerrera, asociada a cultos que involucraban rituales tanto sangrientos como sexuales, reflejando la devoción apasionada de sus seguidores. En el mundo íbero, esta diosa tomó el nombre de Tanit, la Diosa Madre, reverenciada como protectora, nodriza y guerrera.

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Representaciones y nombres alternativos

Las representaciones de esta diosa abarcan un abanico amplio y simbólico. En el panteón fenicio, Astarté es representada con una cabeza de tipo hathórico, señal de su carácter dinástico y su poder abarca los mares y el cielo estrellado. Según las distintas culturas ha variado la grafía y pronunciación levemente conservando la esencia de la palabra. Siendo Astarté una divinidad que comparten las antiguas culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo, mantiene un estrecho parentesco en nombre y simbolismo con la Ishtar de Mesopotamia. Otra transliteración conocida es ’Ashtart.

En hebreo, Astarté es conocida como Ashtóreth, nombre que se menciona en varios pasajes de la Biblia, donde a menudo es puesta en oposición al dios de Israel. Así, en Samuel 7:3, se exhorta a los israelitas a renunciar a los «dioses extraños» y a las «Astartés», En estos textos, Astarté suele aparecer asociada con Baal y en ocasiones también con Asera, ambas deidades de fertilidad y abundancia.

En las lenguas y culturas circundantes, Astarté asume diversos nombres: en ugarítico, ‘ṯtrt; en acadio, DAs-tar-tú; y en el contexto etrusco, aparece como Uni-Astre en las Tablillas de Pyrgi. En regiones como Etiopía, era conocida como Astar, mientras que en Arabia del Sur se le llamaba Athar, un dios vinculado a la fertilidad y la lluvia.

De acuerdo con The Early History of God, Astarté representa la versión de la Edad del Hierro (posterior al 1200 a.C.) de Ashera, una diosa de la Edad de Bronce, anterior a este período. Astarté es la representación del ciclo de la vida humana, que incluye el nacimiento, la cópula y la muerte en combate.

Rituales y culto

Su culto implicaba rituales de libaciones y purificaciones con vino y agua; y se ha sugerido que la flor de loto podría haberse utilizado como un psicoactivo para inducir sueños vívidos, mediante la cocción de sus rizomas en alcohol para extraer sus compuestos. Asimismo, el uso de opio, proveniente de la adormidera, era común para estimular el deseo sexual, pero hasta hace muy poco se ha usado en los pueblos de Extremadura, como en Cabeza la Vaca, para inducir al suelo a los niños pequeños y lactantes o bebés.

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Inanna: La reina del cielo

Antes de que el Imperio acadio de Sargón dominara toda Mesopotamia a mediados del III milenio a. C. y sus divinidades supremas se masculinizaran, las deidades primigenias de Sumer eran femeninas. Las primeras representantes de las divinidades del Cosmos en la Tierra fueron mujeres, titulares del Amor, la Fertilidad y la Guerra. Las diosas celestiales las iniciaron en los misterios confiándoles sus secretos. La deidad sumeria Inanna fue una de ellas. Uruk yació a orillas del Éufrates y desde ahí propagó su cultura e influencia por toda Mesopotamia, convirtiéndose en el primer y más importante centro humano del mundo.

De acuerdo con la lista de reyes sumerios, Uruk fue fundada por Enmerkar, el cual construyó el Eanna, templo dedicado a la diosa Inanna. La organización social en Uruk era un matriarcado donde la sacerdotisa y señora del lugar tenía la autoridad y la capacidad de distribuir los bienes y la ley. La diosa-sacerdotisa más poderosa de Sumeria fue Inanna, que en lengua sumeria significa «Reina del Cielo», diosa sumeria del amor y de la fertilidad.

Según cuenta la leyenda, Inanna engañó al dios de la cultura, Enki, que era adorado en la ciudad de Eridú, para que le diera el los Mes (documentos o tablillas que tenían los planos de la civilización;. representaban todo, desde nociones abstractas como la victoria, el consejo y la verdad hasta tecnologías como la tejeduría, la escritura y construcciones sociales como la ley, los oficios sacerdotales, la monarquía o incluso la prostitución.

El descenso al inframundo

Una de las razones por las que Innana es muy conocida es por su descenso al inframundo. El mito del descenso de la diosa Inanna al inframundo constituye uno de los principales ciclos literarios mesopotámicos y se conoce bajo varios nombres, destacando los de Viaje de Inanna a los Infiernos y Viaje de Inanna al País sin Retorno. La historia cuenta la llegada a Erkalla de Inanna con motivo de la muerte de su esposo Dumuzi. Sin embargo, la versión acadia sugiere que Inanna, odiándolo, le entregó a los demonios.

El poema cuenta también el asalto al infierno, gobernado por Ereshkigal, de Nergal, ayudado por Ea, y termina con el matrimonio y reconciliación de ambos. Innana, pues, había viajado al Inframundo para adquirir los misterios y los poderes de la muerte y del renacimiento, y de allí volvió convertida en la diosa del Cielo, de la Tierra y del Inframundo. Miles de años después, los cristianos cantan a la Virgen María, la madre de Jesús, usando los mismos epítetos que aparecen en los himnos dedicados a Inanna, como «Reina del Cielo y de la Tierra», «Estrella de la Mañana» o «Puerta del Cielo». De hecho, Ana es la abuela de Jesús en el Evangelio apócrifo de Santiago.

Inanna y Venus

Innana, diosa del amor, la fertilidad y la guerra, está asociada con el planeta Venus, estrella de la mañana y del anochecer. Gilbert Durand consideraba que había leyendas que trascendían lo concreto y se acercaban a lo universal. A ellas han recurrido diferentes sociedades por encima de paralelos y meridianos y han ofrecido perfiles coincidentes a pesar de las diferencias geográficas y culturales. El mito de la tierra es de los más relevantes.

Polionomasia y genética semejante

En el amplio perímetro comprendido entre las costas orientales del Mediterráneo y el golfo Pérsico se solaparon una serie de legendarias mujeres con una emparentada polionomasia que sugería una genética semejante. Sus valores, atributos y actitudes mostraban igualmente orígenes paralelos, aunque acabaron desarrollando particularidades según las coordenadas espaciales y cultuales. Sucesivos velos cubrieron realidades que tenían mucho en común. Quizás demasiado.

Otras diosas de la fertilidad

Además de Astarté e Inanna, existen otras diosas de la fertilidad en diferentes culturas:

  • Afrodita: La antigua diosa griega del amor sexual y la belleza, identificada con Venus por los romanos. Se la conocía principalmente como una diosa del amor y la fertilidad y ocasionalmente presidía el matrimonio.
  • Deméter: Hija de Cronos y Rea, protectora de la fertilidad y las mujeres en la mitología griega.
  • Ceres: Equivalente a la diosa griega Deméter, símbolo de prosperidad y maternidad en la antigua Roma.
  • Noctiluca: Deidad de origen fenicio, vinculada a la Madre Tierra, la fertilidad, la vida y el amor.
  • Tlazolteotl: Deidad azteca de la inmundicia, asociada con el hilado, el telar y la fertilidad.

Tabla de nombres y culturas de las diosas de la fertilidad

Nombre de la Diosa Cultura Atributos
Inanna Sumeria Amor, fertilidad, guerra
Ishtar Acadia y Babilonia Amor, belleza, vida, fertilidad
Astarté Fenicia y cananea Fertilidad, guerra, astros
Deméter Griega Agricultura, cosechas, maternidad
Ceres Romana Prosperidad, maternidad
Afrodita Griega Amor sexual, belleza, fertilidad
Noctiluca Fenicia Madre Tierra, fertilidad, vida, amor
Tlazolteotl Azteca Purificación, fertilidad

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