Rea, Diosa Griega de la Fertilidad
El nombre Rea no es necesariamente uno que la gente podría conectar con la mitología griega, pero en la antigüedad Rea era una diosa importante. Del antiguo griego (Ῥεία: Reia, Ῥέα: Rea, Ῥείη: Reiē, Ῥέη: Reē) que significa flujo o facilidad, es considerada la Diosa de la Fertilidad, la Naturaleza y la Fecundidad. Su símbolo son el cisne, la luna y los leones.
Por ser la madre de los Dioses se le asocia con Cibeles que es la madre universal, la Gran Madre Frigia, en la literatura antigua con la que se identificaba según Homero. Igualmente, era la responsable por traer a los Dioses al mundo.
Rea era la hija de Urano y Gea, los dioses primordiales del cielo y la tierra. Rea era por lo tanto una Titán de primera generación, con 11 hermanos. Durante este acto de rebelión, Rea, junto con su hermana, no participaron activamente, pero después de que esta guerra terminara, junto con sus hermanos, se convirtieron en gobernantes del cosmos. Crono era, por supuesto, el Titán supremo, y tomaría a Rea como su esposa.
Rea, se casó con su hermano el titán Crono. Como esposa de Crono, Rea daría a luz a sus hijos, seis en total, pero Crono tenía miedo de su posición como deidad suprema, especialmente porque se había predicho una profecía de su propio derrocamiento. Para evitar la profecía, cada vez que Rea daba a luz, Cronos se tragaba al bebé, aprisionándolo dentro de su estómago; y así Deméter, Hades, Hera, Hestia y Poseidón fueron encarcelados.
Rea sustituiría a Zeus por una piedra envuelta en pañales, que el inconsciente Cronos se tragó. Rea entonces pasaría el recién nacido Zeus al cuidado de algunas ninfas, entre ellas Amaltea, y allí en la cueva de Dictea en el Monte Ida, Zeus fue criado.
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Zeus regresaría de Creta, y lideraría un levantamiento contra su padre. En los textos sobrevivientes, Rea sólo se menciona de pasada, aunque la historia general la ve irse a vivir a Creta después de la Titanomaquia, y la isla fue uno de los principales lugares de culto de Rea en la antigua Grecia.
Por otra parte, Rea Diosa coincide con el nombre que se le da a uno de los satélites del quinto planeta, Saturno que al igual que uno de los montes de Venus lleva su nombre.
Según Rea mitología griega como esposa de Crono tuvieron seis (6) hijos: Deidad Hestia, Deméter, Hera, Hades, Poseidón y Zeus. Sin embargo Crono se tragó a cinco (5) de sus hijos al nacer debido a que Urano y Gea le habían confesado que estaba destinado a que su propio hijo lo derrocara. Para engañar a Crono, Rea le entrego una piedra cubierta en pañales, la cual no dudo en tragársela. Que fue criado por su abuela Gea.
Por otra parte, se dice que fue cuidado por Adamantea una ninfa que lo ocultó guindándolo de un árbol mediante una cuerda que lo dejara ubicado entre la tierra, el cielo y el mar.
El Mito de Deméter y su Relación con la Fertilidad
El mito de Démeter nos habla de una diosa madre, para la que lo más importante son sus propios hijos y que, por extensión, protege los ciclos de la vida y del alimento, representados en la agricultura y la fertilidad de la tierra.
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El mito de Deméter era uno de los más importantes para los griegos. Esta diosa era venerada en muchos lugares ya que se identificaba como “la gran madre” de la humanidad, por encima de otras diosas que en principio tenían mayor importancia que ella, como Gea o Rea.
Deméter era la diosa protectora de los granos, las cosechas y la fertilidad de los campos. También era la guardiana del matrimonio, de la ley sagrada y de los ciclos de la vida y de la muerte. Era hija de Cronos, padre del tiempo, y de Rea, madre universal. Sus abuelos eran Urano y Gea. Formaba parte del grupo principal de los dioses olímpicos.
En el mito de Deméter la diosa es representada como una hermosa mujer de cabellera rubia. La versión más extendida dice que tuvo una hija con su hermano Zeus. Otra versión señala que esa hija fue fruto de su unión con Yasón, su sobrino, hijo de Zeus y Electra.
El Mito de Deméter y Perséfone
El mito de Deméter cuenta que la diosa amaba tiernamente a su hija, a la que llamó Perséfone. Esta chica recorría los campos, fertilizando todo lo que encontraba a su paso y haciendo que la vida brotara por donde iba. Hades, el dios del inframundo, la observó y quedó enamorado de su belleza. En secreto, Zeus se la dio como esposa sin decirle nada a la madre.
Un día Perséfone estaba recorriendo los campos, como de costumbre. Iba por las tierras de Sicilia cortando flores, con las hijas de Océano, sus amigas. De repente, la tierra tembló y de las profundidades del suelo salió Hades con su carro. Perséfone gritó, llamando a su madre, pero fue inútil. Hades la raptó y la llevó con él a su reino.
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Cuenta el mito de Deméter que cuando la diosa se dio cuenta de la desaparición de su hija, montó en cólera y convirtió a las hijas de Océano en sirenas. Quería castigarlas por no haber protegido suficientemente a Perséfone. Luego vagó durante nueve días en busca de su hija, sin comer, ni beber y emitiendo terribles lamentos por lo sucedido.
La Búsqueda de Deméter y el Origen de las Estaciones
Tras los nueve días de búsqueda, Hécate, diosa de la magia y de la brujería, escuchó sus lamentos y supo de su gran pena. Cuenta el mito de Deméter que esta llevó a la diosa rubia ante Helios, el sol, que todo lo veía y todo lo sabía. Esta divinidad le contó que su hija estaba en el mundo de los muertos.
Desesperada, pues no sabía cómo llegar al inframundo, Deméter decidió no volver al Olimpo y en cambio comenzó a vagar por la Tierra sin rumbo. Se disfrazó de anciana y así llegó a Eleusis y se sentó al lado de un pozo. Las hijas del rey Celeo y de la reina Metaneira llegaron allí para llevar agua y la diosa, con su disfraz, decidió mentirles.
Les dijo que venía de Creta y que unos piratas la habían raptado y luego liberado. Señaló que podía hacer cualquier trabajo doméstico y así fue acogida por el rey Celeo como niñera para su hijo menor, Demofonte. Deméter se encariñó mucho y decidió darle la inmortalidad; para esto tenía que hacer una serie de ritos, entre ellos, quemarle la piel en una hoguera.
La madre del niño la descubrió llevando a cabo este ritual y entró en pánico. Cuenta el mito de Deméter que la diosa se vio obligada a revelar quién era. No logró darle la inmortalidad al niño, pero, en cambio, le enseñó los secretos de la agricultura y este a su vez le transmitió esos conocimientos a los hombres.
Mientras Démeter buscaba a su hija, olvidó sus tareas como protectora de las cosechas, de manera que la tierra comenzó a volverse estéril. Todo lo que se sembraba terminaba marchitándose y los hombres estaban comenzando a aguantar hambre. Preocupado por la situación, Zeus decidió hacer un acuerdo con Hades.
Finalmente llegaron al convenio de que Perséfone pasaría seis meses en el inframundo con Hades y otros seis en el Olimpo con su madre. Mientras Perséfone está en el averno, la tierra no produce nada; cuando se reúne con su madre, los campos se tornan fértiles. Así nacieron las estaciones.
Deméter pidió que se le hiciera un culto en Eleusis, donde la habían acogido con cordialidad. Dicho culto era secreto y ninguno de los que lo practicara en el futuro debía revelar sus pormenores.
Las Diosas Primigenias y su Poder Procreador
Volviendo a Hesíodo nos detenemos con la diosa Gea. Gea es la Tierra, la Madre, aquella que representa la Fecundidad y se le rindió culto desde muy antiguo no sólo en Grecia sino también en Asia Menor, simbolizando lo femenino, lo fecundo y, por tanto, esa supremacía sobre lo masculino.
“Su inagotable fertilidad la convierte en la diosa de las uniones que engendran hijos. Esto se puede observar en otras culturas donde también predomina una diosa madre. Como gran diosa de la fertilidad su descendencia fue importante y amplísima.
Siguiendo con las divinidades primordiales o primigenias griegas y su poder procreador, tenemos a Rea. Ella es la Gran Madre, la creadora de Zeus, Poseidón y Hades por parte masculina y Hera, Deméter y Hestia por la femenina.
Pero Gea y Rea no son las únicas divinidades primigenias griegas en las que observamos su poder procreador. Al igual que Gea y Rea, Tetis la esposa de Océano, es fuente de fertilidad absoluta, esta vez en el mundo acuático. Su descendencia junto con Océano fue, como no podía ser de otra manera, abundantísima.
El Papel de Zeus en la Fertilidad
Zeus, el Gran Padre, es indicativo de potencia sexual, de una fertilidad masculina extrema y no podía ser de otra forma. Zeus fue adorado en varios lugares siendo los más antiguos Dodona, Creta y Arcadia; en estos tres sitios el dios estuvo asociado a la fertilidad de los campos. En Dodona fue adorado como dios de la lluvia.
La diosa Hera se vincula directamente con el matrimonio y la maternidad, pudiendo incluir entre sus atribuciones la de fertilidad no de la tierra, sino la asociada a la mujer casada.
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