El Recorrido de la Leche Materna Desde el Pecho Hasta el Bebé
La lactancia materna no es una delicada flor de invernadero, sino una de las funciones más robustas de nuestro organismo. El ser humano es mamífero. Por eso, después del parto, el pecho produce leche como primera fuente de alimento y bebida (natural, ecológica, bio..) para el bebé.
La leche materna favorece el desarrollo y protege al nuevo ser, pero, ¿cómo se produce? Cada mama contiene una glándula mamaria cuya misión es fabricar leche. Dentro de cada mama hay una glándula (se parece a racimos de uvas) suspendida en una red (tejido conjuntivo) en la que se entremezcla con grasa, arterias, venas y nervios. La glándula se divide en lóbulos, estos en lobulillos y estos en alveolos. Los alveolos son saquitos que desembocan en conductillos.
Las paredes del alveolo contienen los lactocitos que fabrican la leche, capilares que llevan la sangre a los lactocitos (con los nutrientes para fabricar la leche), células musculares y nerviosas. Durante la lactancia, cada alveolo se va llenando de leche. En respuesta a la succión del bebé, los nervios estimulan los músculos de la pared, y estos exprimen el alveolo que expulsa la leche por los conductillos. Estos forman una red de canalículos que se unen entre sí haciéndose cada vez mayores desembocando finalmente en el pezón (cada mujer tiene entre 6 y 20 conductos).
La Acción de las Hormonas
En el recién nacido, los pechos pueden llegar a producir leche bajo la influencia de las hormonas maternas. Después quedan dormidos en la infancia hasta que en la adolescencia, las hormonas sexuales femeninas (estrógenos y progesterona) estimulan su crecimiento en las niñas. Los pechos crecen y areola y pezón se hacen más oscuros. La glándula mamaria crece, se desarrolla y las mamas acumulan grasa. En cada ciclo menstrual las hormonas estimulan nuevo desarrollo (algunas mujeres notan tensión mamaria). Si no hay embarazo, baja la regla y los cambios desaparecen. La glándula mamaria sigue madurando y creciendo hasta los 35 años. Después disminuye lentamente hasta involucionar durante la menopausia.
Si hay embarazo, estrógenos, progesterona, prolactina y lactógeno placentario preparan el cuerpo para amamantar. Los pechos crecen, areola y pezón se hacen más oscuros (para que el bebé los vea mejor), las glándulas de Montgomery (bultitos en areola) se desarrollan (fabrican grasita para lubricar el pezón) y la glándula crece mucho desarrollando más lobulillos. El cuerpo acumula grasa de reserva para fabricar la leche. El cerebro aumenta su sensibilidad a las hormonas de la lactancia (oxitocina y prolactina).
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Durante el embarazo se produce prolactina y oxitocina pero la placenta frenan su acción sobre las mamas. Después del parto y del alumbramiento (cuando se expulsa la placenta), la oxitocina y la prolactina pueden actuar libremente y comienza la fabricación de leche. El contacto piel con piel y la succión del bebé hacen el resto.
¿Cómo Actúan las Hormonas?
- La oxitocina: La proximidad de las personas a las que queremos y su contacto provoca la producción de oxitocina en el cerebro de hombres y mujeres y nos ayuda a establecer relaciones (vínculos). Por eso se la llama la hormona del amor. Los niveles más altos de oxitocina se producen en la mujer durante el parto para ayudar al bebé a nacer contrayendo el útero. Después del parto, cada vez que la madre toca, huele, ve o piensa en su bebé pero sobre todo cuando este mama, produce oxitocina. Alrededor de 30 segundos después de que el bebé empiece a mamar, la oxitocina aumenta rápidamente y la leche empieza a fluir por los conductos. La madre nota como hormigueo y tensión: es la “subida” o “bajada” de la leche. A la vez, la oxitocina actúa sobre el útero que se contrae (los entuertos). Además. la oxitocina mueve la grasa de los depósitos ayudando con la producción de leche (junto con otras hormonas como la insulina, la tiroxina o la hormona de crecimiento). En el cerebro, la oxitocina favorece el vínculo madre-hijo y estimula el comportamiento maternal (ganas de cuidar al bebé, necesidad de su contacto, alerta y defensa ante cualquier posible riesgo).
- La prolactina: También se produce en el cerebro cuando el bebé mama. Su misión es estimular los lactocitos para que produzcan leche. Cuanto más se vacía el pecho más prolactina se produce. La producción de prolactina es mayor entre media y una hora después de la toma y especialmente en las tomas nocturnas. Además la prolactina produce sobre el cerebro materno un efecto calmante y relajante y favorece un sueño más reparador.
- FIL (Factor Inhibidor de la Lactancia): Es una proteína de la leche que ayuda al pecho a regular la cantidad de leche que debe producir. Si queda leche en el pecho, queda también más FIL que señala al pecho que haga menos leche. Por el contrario, si el pecho se vacía con frecuencia, queda poco FIL señalando al pecho la necesidad de fabricar mayor cantidad de leche. Por eso, cuando un bebé mama muchas veces o la madre se vacía el pecho con sacaleches, se produce más leche. Sin embargo, si el bebé no vacía los pechos con frecuencia, baja la cantidad de leche. La cantidad se ajusta pero el efecto no es inmediato. Puede parecer que si el bebé toma menos veces el pecho está más lleno en cada toma y el bebé toma más. Pero es un efecto engañoso y en pocos días el pecho produce menos leche. Cuando un bebé mama más de un pecho que de otro, ese pecho acaba teniendo mucha más leche que el otro.
El pecho materno no es un vaso que se llena o se vacía, sino que se regula en función de la demanda de nuestro bebé. Se produce al estimular el pezón (al mamar el bebé) y es la que interviene en la producción de leche. Si el bebé necesita, a medida que va creciendo, aumentar la producción de leche, mamará con más frecuencia para, de una manera eficaz y rápida, aumentar naturalmente la producción de leche. Se produce incluso antes de tocar el pezón, al ver o escuchar al bebé, o al pensar en él. Hace que la leche salga.
Es una hormona que está en la misma leche, y que inhibe la producción. Es decir, es un mecanismo de control. Si el bebé mama mucho, saca el FIL y se fabrica mucha leche. Si el bebé mama poco, el FIL se queda en el pecho y se encarga de que se fabrique menos cantidad de leche.
Mitos y Realidades de la Producción de Leche
El mito: "espaciar las tomas para que el pecho se llene". La realidad: "tener más leche" (de la que el bebé toma) sería innecesario e incluso contraproducente. Si a una mujer cada día le "sobraran" 100 ml en el pecho, en un mes tendría tres litros acumulados. Por fortuna, todos los artificios (hierbas, alimentos especiales, ejercicios...) para "tener más leche" son inútiles. Es el Factor Inhibidor de la Leche (FIL) quien se encarga de ello: cuando el bebé no "se acaba" la leche, el FIL se queda dentro e inhibe de forma natural la producción de leche.
Si el bebé toma, además del pecho, leche artificial (lactancia "mixta"), las tomas de leche artificial desplazan tomas del pecho. Para el buen funcionamiento de la lactancia materna es necesario que esta sea exclusiva (durante los primeros seis meses de vida) y a demanda. Es importante resaltar que "a demanda" o "cuando quiera" no equivale, como en ocasiones erróneamente se interpreta, a "cuando llora". El llanto es un signo tardío de hambre, el bebé que reclama el pecho mediante el llanto probablemente antes lo ha pedido de otra forma (se despierta, se mediodespierta, se lleva los puños a la boca, gira la cabecita...).
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Composición y Adaptación de la Leche Materna
La composición de la leche va cambiando a lo largo de la toma. Al principio es más aguada, al final es rica en grasa. No es lo mismo tomar 100 ml de un solo pecho que tomar 70 del primero y 30 del segundo, o 50 y 50. Solo su hijo sabe cuánto necesita. A veces quieren el segundo pecho, a veces no. Igualmente, las necesidades del bebé cambiarán a medida que vaya creciendo y así irá cambiando la composición de la leche para adaptarse, ni más ni menos, que a las necesidades exclusivas de su hijo.
Cuando tu bebé se vaya acercando al mes de vida, la leche está completamente madura. Durante una misma toma, la leche también varía. Incluso, cuando la lactancia va llegando a su fin, y se reduce el número de tomas, la leche materna vuelve a cambiar, para ser igual de eficaz en menos tomas, y concentra aún más el aporte que ofrece al bebé o niño/a.
Tipos de Leche Materna
Hay diferentes tipos de leche:
- Calostro: La leche de los primeros días se llama calostro. Es escaso, denso y muy rico en proteínas y defensas. Es justo lo que el bebé que no ha comido nunca, necesita en esos primeros días.
- Leche de Transición: Entre el 2º y 4º día tiene lugar la “subida de la leche”. Aparece leche más fluida en mucha mayor cantidad (leche de transición).
- Leche Madura: A partir de los 15 días y durante 4-6 semanas el pecho sigue desarrollándose y se ajusta a la necesidad del bebé (leche madura). Hacia los 2 meses los pechos no se sienten tan llenos como al principio, pero hay subidas cuando el bebé mama. Si el bebé mama cuando lo necesita para comer o para tranquilizarse, el pecho producirá la leche que necesite para crecer.
Las bacterias que forman la flora intestinal se comparten y se transfieren a través de la leche materna al intestino del bebé, según señalan en un estudio investigadores canadienses de la Universidad de Columbia Británica y de la Universidad de Manitoba. En la investigación, publicada en la revista científica 'Cell Host & Microbe', se encontró que ciertas bacterias, como la Streptococcus y la Veillonella, co-ocurren en la leche materna y en las heces de sus bebés, y esta co-ocurrencia es mayor cuando los bebés se amamantan directamente del pecho.
"Nuestro estudio confirma que la leche materna es un importante impulsor del desarrollo de la microbiota intestinal del bebé", explica Stuart Turvey, profesor del departamento de Pediatría de la Universidad de Columbia Británica. "Encontramos que la exclusividad y la duración de la lactancia materna estaban fuertemente asociadas con la composición general de la flora intestinal de un bebé y que las bacterias de la leche materna le dan forma en un grado similar al de otros modificadores conocidos, como el modo de nacimiento (cesárea o parto vaginal)".
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"De manera única, nuestro estudio mostró que aunque la leche materna y el intestino del bebé tienen composiciones de microbiota distintas, hay unas pocas bacterias comúnmente compartidas que eran más prevalentes y abundantes en la leche materna de las madres que sólo amamantaban directamente con el pecho, mientras que otras bacterias mostraron asociaciones dependientes de la dosis de la lactancia materna exclusiva", añade Brett Finlay, profesor en los departamentos de Bioquímica y Biología Molecular, y Microbiología e Inmunología de la Universidad de Columbia Británica.
"Estos resultados avanzan la hipótesis de que la leche materna puede actuar como una incubadora que enriquece, protege y transporta ciertas bacterias al tracto intestinal del bebé y esto podría darnos pistas sobre qué bacterias podrían producir buenos probióticos, ya que parecen resistir el viaje al intestino del bebé", concluye Finlay en declaraciones recogidas por Medical Xpress.
Problemas Comunes y Soluciones
Existe una pequeña proporción de mujeres que no pueden dar el pecho debido a razones biológicas y anatómicas, como tener un desarrollo insuficiente de tejido glandular mamaria (hipoplasia) o cirugía invasiva de mama. Los medicamentos para el parto (como los anestésicos o la oxitocina sintética) pueden hacer que el reflejo de eyección de la leche materna se debilite en la madre, y que el fármaco pase a través de la placenta materna hasta llegar al bebé. Después del parto, esto tiene como resultado que los bebés tengan reflejos rítmicos de succión (chupar, mover la mandíbula y tragar) deficientes.
El agarre, la postura y el volumen de leche deben revisarse regularmente durante las primeras dos semanas, con apoyo adicional si el día 10 el volumen de leche es inferior a 750 ml. La clave para aumentar el suministro de leche es la extracción frecuente y eficaz de la leche.
Si las madres están preocupadas por una baja producción de leche, una medida útil es recomendarles que registren el peso del bebé después de cada toma durante 24 horas bajo la supervisión de un profesional de la salud. Anime a las madres a tomar baños y duchas calientes para luego masajear suavemente sus pechos.
En el lenguaje coloquial, la hipergalactia (también conocida como hiperlactación) se conoce como sobreproducción, síndrome de sobreproducción o sobreabundante producción de leche. La hipergalactia tiende a relacionarse con un flujo rápido de leche, sobre todo tras el primer reflejo de eyección.
Es importante abordar la hipergalactia, ya que las madres afectadas son más propensas a la eyección de leche rápida y a las mastitis de repetición y conductos obstruidos. Es posible que un bebé que se alimenta de un pecho con exceso de producción no pueda llegar a vaciarlo lo suficiente como para obtener la leche más grasa que está disponible hacia el final de la toma. Una madre que produce demasiada leche también sufrirá consecuencias problemáticas. Un reflejo de eyección demasiado fuerte puede hacer que el bebé se retire y que se niegue a volver a agarrarse, lo que a menudo daña el pezón de la madre. En estos casos, puede resultar de utilidad aconsejar a las madres a que usen un ungüento o crema que facilite la curación de heridas húmedas, para calmar y proteger los pezones doloridos y agrietados.
Manejo de la Hipergalactia
- Aliviar la presión: Extraiga a mano o con un sacaleches la leche del otro pecho para aliviar la presión, pero solo en pequeñas cantidades. Cada vez que se extrae la leche, los niveles de prolactina aumentan y se produce más leche, por lo que este método solo debe realizarse bajo supervisión profesional.
- Dar el pecho en una posición recostada o acostada: El bebé está colocado de tal manera que la gravedad ralentiza el flujo de leche.
- Tomas en bloque: Este método ofrece una manera fácil de normalizar la producción de leche y de tratar los síntomas, tanto en la madre como en el niño. Debe ser controlado y supervisado por una asesora de lactancia cualificada, IBCLC o una profesional de la salud con amplios conocimientos de lactancia. Se trata de amamantar de un pecho durante bloques de tiempo de 3 horas (± 30-60 minutos) para drenarlo completamente. Esto permite que el otro pecho permanezca lleno durante un tiempo determinado y que, por lo tanto, disminuya la producción de leche gracias al factor inhibidor de la lactancia (FIL), la proteína de la leche materna que envía un mensaje a la prolactina para disminuir la producción de leche.
Muchas mujeres pueden enfrentarse a problemas en su viaje de la lactancia materna, pero, con el apoyo y el asesoramiento correctos, la mayoría de las madres pueden lograr sus objetivos.
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