Reflujo en Bebés Lactantes: Causas, Síntomas y Tratamiento

27.10.2025

El reflujo en bebés es una preocupación común para muchos padres, ya que puede causar malestar y angustia en los más pequeños. En este artículo, abordaremos en detalle el reflujo gastroesofágico en bebés, sus causas, síntomas y las estrategias efectivas para aliviar el malestar digestivo.

¿Qué es la Regurgitación?

La regurgitación o reflujo gastroesofágico del lactante es un fenómeno común en casi todos los recién nacidos. Se trata del retorno del contenido del estómago a la boca, generalmente sin esfuerzo y de forma esporádica. El reflujo ocurre en casi 1 de cada 5 bebés sanos y se considera una situación fisiológica que no debe preocuparnos.

Es importante diferenciar el reflujo gastroesofágico fisiológico de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). La ERGE sucede cuando el reflujo de la leche es más frecuente e intenso, llegando a causar inflamación del esófago (esofagitis por reflujo). En cambio, si este contenido del estómago lesiona el esófago, podemos tener síntomas importantes.

Regurgitación vs. Vómitos

Es crucial distinguir entre regurgitación y vómitos. Cuando el bebé vomita, el contenido del estómago sale disparado con fuerza por la boca, debido a la contracción vigorosa de los músculos del abdomen y el diafragma. En cambio, cuando regurgita, este contenido fluye por la boca con suavidad, sin esfuerzo por parte del niño. En este caso, además, no hay contracciones musculares y el lactante no sufre malestar o dolor.

Además, la regurgitación está frecuentemente acompañada de eructos y suele tener lugar tras las tomas, cuando el estómago del lactante está lleno, así como cuando el niño está acostado, postura en la que es más fácil que el contenido del estómago ascienda al esófago. En la regurgitación, la leche sale de la boca con suavidad.

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Causas del Reflujo en Bebés

La principal causa del reflujo en un bebé es la propia inmadurez de su sistema digestivo. Al nacimiento los mecanismos que impiden el reflujo no están lo suficientemente maduros. En los bebés de pocos meses este músculo está inmaduro, por lo que puede abrirse fácilmente, haciendo que el lactante regurgite la leche, especialmente cuando está lleno.

También puede haber regurgitación si ha tragado demasiado aire al alimentarse, ya que este ocupa un gran volumen de espacio en el estómago. Por otra parte, es más fácil regurgitar alimentos líquidos como la leche que sólidos.

El sistema digestivo de los bebés es un sistema inmaduro. Esto provoca que el cardias, la unión entre el esófago y el estómago, permita el paso del bolo alimentario o la leche en sentido opuesto.

Reflujo Silencioso

¿No te suena de nada el reflujo silencioso en un bebé? Se trata de un problema frecuente que conviene conocer. En ocasiones, sus síntomas no son del todo evidentes, por lo que hay que prestar atención a algunas formas en las que el bebé manifestará su malestar. El reflujo silencioso en bebés, también conocido como reflujo gastroesofágico, sucede cuando la comida que se encuentra en el estómago de los niños pequeños regresa a la boca, pero no acaba vomitándola.

Si bien al no haber vómito es difícil identificar el reflujo silencioso en un bebé, hay algunos síntomas a los que sí se pueden prestar atención. Tal vez lo anterior sea todavía más complicado de observar en recién nacidos. Estos síntomas no hay que pasarlos por alto y es crucial ponerlos en conocimiento del pediatra lo antes posible.

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La principal causa del reflujo silencioso es que el músculo del esfínter esofágico todavía es prematuro y no está totalmente desarrollado. Es por esto por lo que el hecho de que tanto la leche como la comida que llega al estómago acaba, con mayor facilidad, regresando al esófago o la boca.

Síntomas del Reflujo en Bebés

Es bastante fácil saber cuando un bebé tiene reflujo ya que expulsa bocanadas de leche sin esfuerzo ni náuseas. Se observa, sobre todo, después de las tomas (tanto de leche materna como de fórmula), con el estómago lleno. Estar estirado hace que el alimento retorne al esófago con mayor facilidad. También es algo habitual observar leche digerida unas horas después de la toma. Si el niño crece adecuadamente, está contento y descansa bien, no supone ningún problema.

A veces a la enfermedad por reflujo gastroesofágico o ERGE se le llama coloquialmente “reflujo” pero se trata de una condición patológica que aparece cuando la mucosa esofágica se expone al contenido gástrico de manera repetida. Comporta síntomas que suelen resultar muy molestos y, si no se trata, también puede tener complicaciones.

¿Cuándo Consultar al Pediatra?

Si el lactante no tiene molestias, come bien y aumenta de peso, la regurgitación no debe constituir motivos de preocupación. Solo será necesario contactar con el pediatra en caso de que se observen síntomas como los siguientes:

  • Vómitos con esfuerzo de color verdoso, marrón o con sangre en vez de blanquecinos.
  • La cantidad de leche expulsada es grande.
  • El bebé no aumenta de peso.
  • Rechaza el alimento.
  • Está cansado y/o irritable, sobre todo, al tumbarle.
  • Llora más de tres horas al día.
  • Tiene hipo excesivo o produce demasiada saliva.
  • Padece dificultad para respirar después de regurgitar o hay apnea durante el sueño.
  • El número de pañales mojados es menor de lo habitual.
  • Hay tos de difícil control y recurrente.
  • Hay laringitis repetidas, diarrea, estreñimiento o distensión abdominal.

Tratamiento y Consejos para el Reflujo en Bebés

El reflujo fisiológico no repercute en la salud ni crecimiento del bebé por lo tanto, no se trata y mejorará con el tiempo. Para sobrellevarlo podemos ayudar al bebé con algunas medidas.

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Si la regurgitación no afecta al bienestar del bebé, no es necesario ningún tratamiento. El reflujo se resuelve normalmente por sí solo entre el año y año y medio de edad, ya que, a partir de aproximadamente los seis meses, el niño empieza a ingerir alimentos más sólidos y a permanecer más tiempo sentado. Ello lleva a que las regurgitaciones vayan reduciéndose paulatinamente hasta desaparecer.

Por tanto, no es necesario realizar cambios en la dieta. Sí puede ser útil aplicar medidas preventivas como mantener al lactante en posición vertical durante veinte o treinta minutos después de las comidas.

Solo en el caso de que exista algún problema de salud sería necesario un tratamiento, que dependería de la causa. En el caso de enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), algunos bebés requieren introducir espesantes en su alimentación y, en ocasiones, recurrir a fórmulas hipoalergénicas. También puede ser necesario que tome porciones más pequeñas con más frecuencia.

Solo en algunos casos el tratamiento del ERGE se basa en el uso de medicamentos supresores de ácido como los inhibidores de la bomba de protones o bloqueantes H2. Muy raramente, este problema en bebés requiere de cirugía antirreflujo.

Medidas Higiénico-Dietéticas

El tratamiento del reflujo fisiológico se basa en una serie de medidas higiénico-dietéticas encaminadas a disminuir el número de episodios de reflujo:

  • Continuar con lactancia materna.
  • Espesar tomas.
  • Cambio del tipo de fórmula si toman lactancia artificial a fórmulas “antirregurgitación” (AR). Actúan como fórmulas espesadas, por lo que aunque no curan el reflujo sí que disminuyen los episodios visibles de regurgitación y pueden mejorar la calidad de vida.
  • La postura semisentada aumenta los episodios de reflujo por lo que se debe evitar.

Consejos Prácticos para Reducir la Regurgitación

Seguir los siguientes consejos puede ayudar a reducir la regurgitación en los lactantes:

  1. Mantén a tu bebé erguido: Tanto mientras lo alimentas como durante los quince o veinte minutos posteriores, mantenlo incorporado (a 45º aproximadamente). No lo acuestes ni lo dejes en la hamaca o el sueño antes de la media hora después de que tome.
  2. No esperes a que tenga hambre para la toma: De esta manera, evitarás que tenga ansiedad y trague demasiado aire al comer.
  3. No lo alimentes en exceso: Dale solo lo que necesita, tanto si su alimentación es mediante lactancia o con leche artificial. También puede ser beneficioso que tome cantidades más pequeñas con mayor frecuencia. Por otra parte, es conveniente que si la mamá es lactante, vacíe un pecho antes de comenzar con el otro, ya que la leche del final de la toma es más espesa, lo que previene la regurgitación.
  4. Si toma biberón, escoge una tetina con un agujero del tamaño adecuado: Si el agujero es demasiado grande, la leche puede salir demasiado rápido y, si es pequeño, pueden llegar a formarse burbujas de aire que el bebé ingerirá.
  5. Durante la toma y tras esta, hazle eructar: Ayudar suavemente al bebé a expulsar el aire que ha ingerido puede favorecer que no se le acumule en su estómago.
  6. Eleva un poco el cabecero de la cuna: Para ello, puedes poner bajo el colchón una toalla enrollada, una manta o una almohada. También puedes levantar el respaldo del cochecito.
  7. Evita los juegos activos tras la alimentación: Dale tiempo para que su estómago se asiente tras la alimentación, ya que los movimientos bruscos durante los minutos siguientes podrían desencadenar la regurgitación.
  8. Coloca al bebé en posición vertical hasta 30 minutos después de las tomas: Puedes ayudarte de los porteos ergonómicos, ya que los primeros meses es posible que se te junte una toma con la otra y te sientas agotada. Si utilizas los diferentes tipos de fulares o mochilas podrás hacer más cosas, incluso salir a pasear o darle de mamar en posición horizontal . Siempre elige un portabebés ergonómico, preguntando a una asesora especializada. En muchas tiendas venden porta-bebés que no son ergonómicos como ergonómicos, por eso hay que tener especial cuidado con los diferentes tipos que existen en el mercado.
  9. Responde a las señales tempranas de hambre, sin esperar a que llore: el llanto es una señal tardía de hambre. El bebé empieza a decirnos con señales sutiles que necesita comer. Si no atendemos estas señales, empezará a agitarse cada vez más.

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