Regurgitación en Recién Nacidos: Causas y Tratamiento

20.11.2025

Todos los bebés regurgitan de vez en cuando, sobre todo después de comer. Sin embargo, si regurgita cada vez con más frecuencia, puede ser un síntoma de una afección denominada «enfermedad por reflujo gastroesofágico» (ERGE). Quizás creías que solo los adultos tienen reflujo, pero también existe el reflujo en bebés.

¿En qué consisten el reflujo gastroesofágico y la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) en bebés?

El reflujo ocurre cuando el contenido del estómago del bebé asciende por el esófago, que es el tubo que transporta alimentos y líquidos desde la garganta hasta el estómago. Esto se debe a que el esfínter (el músculo que une el esófago y el estómago) está demasiado relajado o débil para contener el líquido o la comida en la barriga de tu pequeño, por lo que vuelve a subir hacia su garganta.

Casi todos los bebés tienen reflujo de vez en cuando, ya que el esfínter aún está madurando. Regurgitar o vomitar es bastante común en prácticamente la mitad de bebés menores de 6 meses y el 5 % de los bebés que ya han cumplido los 12 meses.

Normalmente, tu pequeño dejará de tener reflujo una vez que cumpla 1 o 2 años. Si el reflujo empeora o no desaparece llegados a este punto, puede haber un problema que requiere atención médica.

Cuando el reflujo en bebés se vuelve crónico (es decir, comienza a ocurrir todo el tiempo), se denomina «ERGE». Esta afección es algo que el pediatra puede tratar.

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¿Cuáles son los síntomas del reflujo y la ERGE?

Si tu bebé muestra alguno de estos síntomas antes o después de comer, es posible que tenga reflujo (o ERGE si la frecuencia es mayor):

  • Vómito o regurgitación frecuentes
  • Períodos de tos, ahogamiento o asfixia, sobre todo si el reflujo llega hasta la tráquea
  • «Eructos húmedos» o hipo
  • Irritabilidad o llanto después de comer
  • Dificultad para tragar
  • Rechazo de la comida o ingesta de cantidades muy pequeñas
  • Espalda arqueada
  • Insuficiencia ponderal o falta de aumento de peso
  • Regurgitación después de cumplir 1 año

Estos síntomas pueden empeorar si se tumba al bebé o se le coloca en una sillita.

¿Cómo diferenciar la regurgitación de los vómitos?

Es importante diferenciar las regurgitaciones del pequeño de los vómitos. No es lo mismo aunque lo parezca y, además, suelen tener causas distintas, por lo que no será igual tratar a un bebé con regurgitaciones que a un bebé con vómitos.

Mientras que la regurgitación aparece de forma espontánea hacia fuera de la boca del bebé, en ocasiones en forma de eructo, y no es ni molesto ni doloroso, los vómitos sí que pueden crear una situación violenta, ya que la expulsión de leche no será como lo es en la regurgitación.

El vómito sucede cuando los músculos abdominales y el diafragma se contraen de forma fuerte mientras el estómago se relaja. Esto provoca que la expulsión de leche vaya acompañada de contenido estomacal y hace que sea una expulsión más violenta y desagradable, tanto para ti como para el bebé.

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En cambio, cuando regurgita, este contenido fluye por la boca con suavidad, sin esfuerzo por parte del niño. En este caso, además, no hay contracciones musculares y el lactante no sufre malestar o dolor.

Además, la regurgitación está frecuentemente acompañada de eructos y suele tener lugar tras las tomas, cuando el estómago del lactante está lleno, así como cuando el niño está acostado, postura en la que es más fácil que el contenido del estómago ascienda al esófago.

¿Cómo se puede evitar el reflujo?

A continuación, te damos siete ideas para evitar que el reflujo en bebés o que este se convierta en ERGE:

  1. Evita alimentar en exceso al bebé - Consulta la tabla de alimentación completa para bebés de 0 a 12 meses
  2. Dale cantidades pequeñas con mayor frecuencia
  3. Haz que el bebé eructe con mayor frecuencia, tanto durante como después de comer
  4. Después de comer, limita el juego y las actividades. Evita tumbarle boca abajo durante mucho tiempo
  5. Después de comer, coloca al bebé en posición vertical durante al menos 30 minutos
  6. Con previa aprobación del pediatra, espesa la leche materna o de fórmula del bebé con una cucharada de avena (como máximo)
  7. Si le das leche de fórmula, considera cambiarla

Otros consejos para tratar la regurgitación de los bebés:

  • Mantén a tu bebé erguido. Tanto mientras lo alimentas como durante los quince o veinte minutos posteriores, mantenlo incorporado (a 45º aproximadamente). No lo acuestes ni lo dejes en la hamaca o el sueño antes de la media hora después de que tome.
  • No esperes a que tenga hambre para la toma. De esta manera, evitarás que tenga ansiedad y trague demasiado aire al comer.
  • No lo alimentes en exceso. Dale solo lo que necesita, tanto si su alimentación es mediante lactancia o con leche artificial. También puede ser beneficioso que tome cantidades más pequeñas con mayor frecuencia. Por otra parte, es conveniente que si la mamá es lactante, vacíe un pecho antes de comenzar con el otro, ya que la leche del final de la toma es más espesa, lo que previene la regurgitación.
  • Si toma biberón, escoge una tetina con un agujero del tamaño adecuado. Si el agujero es demasiado grande, la leche puede salir demasiado rápido y, si es pequeño, pueden llegar a formarse burbujas de aire que el bebé ingerirá.
  • Durante la toma y tras esta, hazle eructar. Ayudar suavemente al bebé a expulsar el aire que ha ingerido puede favorecer que no se le acumule en su estómago.
  • Eleva un poco el cabecero de la cuna. Para ello, puedes poner bajo el colchón una toalla enrollada, una manta o una almohada. También puedes levantar el respaldo del cochecito.
  • Evita los juegos activos tras la alimentación. Dale tiempo para que su estómago se asiente tras la alimentación, ya que los movimientos bruscos durante los minutos siguientes podrían desencadenar la regurgitación.

¿Cuándo debo visitar al pediatra?

Si tu bebé sigue teniendo reflujo tras aplicar las medidas de prevención mencionadas anteriormente, pide al pediatra que le examine. En algunos casos, puede que le derive a un gastroenterólogo pediátrico. Si diagnostica ERGE a tu pequeño, el pediatra puede recetarle medicamentos o sugerir algunos cambios en la dieta (por ejemplo, cambiar de fórmula) para comprobar si la afección se debe a alguna alergia.

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Además de espesar la leche materna o de fórmula como hemos indicado anteriormente, el pediatra puede sugerir cambiar a una fórmula hidrolizada de proteínas (hipoalergénica) para ver si los síntomas mejoran en una o dos semanas. Si el bebé tiene alergia a la proteína de las fórmulas a base de leche o soja, cambiar de fórmula puede ser la mejor solución para prevenir y evitar el reflujo.

Si el lactante no tiene molestias, come bien y aumenta de peso, la regurgitación no debe constituir motivos de preocupación. Solo será necesario contactar con el pediatra en caso de que se observen síntomas como los siguientes:

  • Vómitos con esfuerzo de color verdoso, marrón o con sangre en vez de blanquecinos.
  • La cantidad de leche expulsada es grande.
  • El bebé no aumenta de peso.
  • Rechaza el alimento.
  • Está cansado y/o irritable, sobre todo, al tumbarle.
  • Llora más de tres horas al día.
  • Tiene hipo excesivo o produce demasiada saliva.
  • Padece dificultad para respirar después de regurgitar o hay apnea durante el sueño.
  • El número de pañales mojados es menor de lo habitual.
  • Hay tos de difícil control y recurrente.
  • Hay laringitis repetidas, diarrea, estreñimiento o distensión abdominal.

Pruebas para detectar el reflujo y la ERGE

Si tu bebé no logra aumentar de peso adecuadamente o se siente incómodo debido al reflujo, el pediatra puede recetarle medicamentos. También puede realizar pruebas para descartar otros problemas.

Las pruebas para diagnosticar la ERGE pueden incluir un trago de bario, en el que el bebé debe ingerir una solución y hacerse una radiografía, o una endoscopia de las vías digestivas altas, en la que el médico usa una pequeña cámara de fibra óptica para mirar dentro del esófago o el estómago.

Tabla: Resumen de Consejos para Evitar la Regurgitación en Bebés

Consejo Descripción
Posición erguida Mantener al bebé incorporado durante y después de la alimentación.
Evitar la sobrealimentación Dar cantidades pequeñas de leche con mayor frecuencia.
Favorecer el eructo Ayudar al bebé a expulsar el aire durante y después de la toma.
Elevar el cabecero de la cuna Inclinar ligeramente la cuna para evitar el reflujo nocturno.
Evitar la estimulación tras las tomas Crear un ambiente tranquilo y evitar movimientos bruscos después de comer.

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