Granos en el Embarazo: Causas y Tratamiento
¿Conoces la relación entre granos y embarazo? El embarazo es un momento de transformación en la vida y cuerpo de cualquier mujer. Durante el embarazo, todo nuestro cuerpo está sujeto a múltiples cambios tanto morfológicos, como metabólicos y hormonales. El desarrollo del bebé suele venir acompañado de cambios hormonales significativos.
Las imperfecciones en un embarazo es una realidad para muchas mujeres y puede deberse a una combinación de factores, siendo las fluctuaciones hormonales las más prominentes. Acné y embarazo se encuentran muy relacionados.
Causas del Acné Durante el Embarazo
Si eres asidua a este blog, sabrás de sobra la importancia que tienen las hormonas en la calidad y la salud de nuestra piel. Son pequeñitas, sí, pero matonas. Y si por algún motivo su equilibro natural se ve alterado, la piel rápidamente da muestras de ello. Al quedarte embarazada, las hormonas deciden irse de verbena y montar una buena fiesta a tu costa.
Durante esta etapa, el cuerpo de una mujer experimenta un aumento significativo en la producción de hormonas, en particular el estrógeno y la progesterona. Estas son esenciales para mantener un embarazo saludable, pero también estimulan las glándulas sebáceas de la piel. En concreto, se habla de que el aumento de estrógenos provoca una mayor producción de sebo en la piel.
El acné aparece por las hormonas andrógenas que, durante el embarazo, incrementan sus niveles y estimulan las glándulas sebáceas de la piel. Hay que destacar que durante el embarazo, a medida que los niveles de estrógenos aumentan, la producción de grasa en los poros es mayor y esto puede llevarnos a sufrir de acné. Estas glándulas sebáceas provocan una secreción excesiva que consigue bloquear el folículo piloso.
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Una vez que el poro está taponado, aparecen secreciones de grasa que crean un hábitat perfecto para que la bacteria que produce el acné se instale en el poro. Además, el flujo sanguíneo en el cuerpo de una mujer embarazada aumenta para proporcionar nutrientes y oxígeno al feto en desarrollo.
El embarazo y el acné también están ligados por la predisposición genética. Existen además otros factores secundarios, como la acumulación de células muertas en la piel o el estrés, que pueden favorecer o intensificar la aparición de acné.
Las mujeres embarazadas a menudo ajustan su rutina de cuidado de la piel, ya sea por recomendación médica o por preocupaciones sobre la seguridad de ciertos productos.
Cabe decir que cada embarazo y cada cuerpo es un mundo, por lo que el acné en el embarazo no afecta a todas las gestantes, ni de la misma manera. En la mayoría de los casos, y tras su aparición en el primer trimestre, el acné en el embarazo va disminuyendo de manera progresiva mientras avanzan los meses.
El acné en el marco del embarazo, suele presentar pequeños granitos rojos localizados fundamentalmente en el tercio inferior de la cara. Sin embargo, son menos comunes las lesiones tipo comedón (los populares puntos negros).
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En principio, a cualquier mujer le pueden aparecer espinillas en el rostro o en otras partes del cuerpo, en especial durante el primer trimestre de su embarazo, que es cuando se produce un mayor desequilibrio hormonal. Aunque el acné es más común al principio del embarazo, a medida que se equilibran las hormonas el problema suele ir disminuyendo por sí solo. La peor parte suele superarse una vez cumplido el primer trimestre de embarazo. Para muchas embarazadas, sus problemas de acné acabarán en esa etapa, recuperando la normalidad, y no es tan frecuente en la segunda mitad del embarazo.
Tratamiento y Cuidados para el Acné Durante el Embarazo
Si bien es fundamental abordar el las imperfecciones en el embarazo, es igualmente importante hacerlo de manera segura para proteger tanto a la madre como al bebé. El tratamiento del acné del embarazo no debe basarse en productos que puedan resultar tóxicos para el bebé. Desde Clínica Eguren queremos enviarte un mensaje de tranquilidad. Tu acné puede tratarse durante la gestación. Solo es cuestión de conocer bien las restricciones y herramientas disponibles para combinarlas de la forma más efectiva.
Mantenerte hidratada es uno de los principales cuidados en el embarazo. También la hidratación juega un papel importante, puesto que minimiza los daños cutáneos.
Mantén la piel limpia. Intenta limpiar tu rostro 2 veces al día; una por la mañana, y otra por la noche. Lo principal es que la piel esté muy limpia: lava tu rostro dos veces al día utilizando un jabón neutro. El mejor modo es mojar el rostro, aplicar el gel masajeando hasta hacer espuma, y luego enjuagar bien.
Durante el embarazo debes cuidar especialmente tu piel, desmaquillándola siempre y limpiándola a diario. Tanto por la mañana al levantarnos como por la noche antes de irnos a dormir, hay que realizar una buena limpieza de la cara, que aunque sea muy visible siempre hay algo que limpiar. Recuerda desmaquillarte antes de ir a dormir. No es sano mantener los poros obstruidos por el maquillaje durante toda la noche. Para ello, puedes utilizar toallitas desmaquillantes o algodones impregnados de agua micelar o productos similares. Recomendamos no utilizar productos u objetos que impliquen recibir fricción en el rostro si tu piel es muy sensible o si el acné es grave.
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Presta atención a todo lo que toca tu cara. Evita tocarte mucho el rostro, y si lo haces, cuanto más limpias estén tus manos mucho mejor. No toques los granos. Las espinillas no se tocan. Olvida el deseo de toquetear los granos o espinillas, sobretodo los del rostro.
Al menos durante el embarazo, opta por productos cosméticos y maquillaje con poco aceite, aquellos destinados a pieles grasas o muy grasas. En el embarazo, el primer paso es utilizar productos específicamente indicados para su cuidado. Es imprescindible que estos te ayuden a regular el sebo y que sean no comedogénicos. Hay que lavar e hidratar la piel con productos adaptados a las pieles acneicas y elegir unos cosméticos y un maquillaje no comedogénicos.
El Blemish Control Cleanser es un gel limpiador transparente sin perfumes y no comedogénico, especialmente diseñado para el control de imperfecciones. El Blemish Control Cleanser está formulado con tecnología de absorción de grasa, al contener arcilla purificadora que ayuda a mejorar la apariencia de los poros y elimina el sebo sobrante.
Las imperfecciones existentes en el embarazo puede controlarse con el uso del Blemish Control Gel. Este tratamiento hidrata el rostro, elimina las imperfecciones, previene nuevos brotes y minimiza la apariencia de los poros sin resecar la piel. Esto se consigue gracias a su fórmula que contiene ácido salicílico y una mezcla de ácidos láctico y glicólico, que alisan y suavizan la piel. También está formulado con niacinamida, que calma la piel; ácido hialurónico, que mantiene su humedad natural; y ceramidas esenciales, que permiten reparar la barrera cutánea.
Además, evitar ciertos ingredientes contraindicados para el desarrollo del bebé será fundamental para asegurar su salud sin preocupaciones. Durante el embarazo, se deben evitar, por ejemplo, los cosméticos a base de aceites esenciales y los que contienen derivados de la vitamina A, como el retinol. Evita siempre las tetraciclinas ya que producen problemas en los huesos y en los dientes, el ácido salicílico, el tretinoin y la isotrentinoína. Por estas razones te pedimos que tengas cuidado y siempre consultes a un médico. A nivel tópico, renunciamos al uso de los retinoides. Existe una mínima posibilidad de que el producto pase al torrente sanguíneo de la madre y pueda acabar llegando al feto. Ante la duda, no se usa. Sin embargo, esto no implica que haya que hacer un “periodo de lavado”. A nivel oral, está totalmente contraindicada la isotretinoína por su efecto teratogénico (puede producir malformaciones graves en el feto). Dentro del grupo de los antibióticos, debemos elegir el tipo de antibiótico adecuado. A nivel de procedimientos, los peelings químicos, se evitan por el mismo motivo.
Debes ser sumamente cuidadosa y consultar siempre a tu médico antes de aplicar ningún producto comercial para tratar el acné. Incluso los productos de venta libre distan mucho de ser inocuos, ya que contienen ciertos componentes que pueden estar asociados a defectos de nacimiento y a mayor riesgo de aborto espontáneo. En estos casos, se hace aún más necesario el correcto diagnóstico y manejo de la patología para no dar palos de ciego. Si se produce un acné del embarazo más severo, se debe consultar a un médico general o a un dermatólogo para encontrar un tratamiento adaptado a las necesidades de la piel que sea compatible con el embarazo.
Es importante recordar que la lactancia materna disminuye las lesiones y la duración del brote de herpes gestationis.
Cuida también de tu pelo. Por último, debes saber que con respecto al pelo, se cae menos en el embarazo. Notarás el cuero cabelludo más fuerte.
En Clínica Millet recomendamos realizar este tratamiento a todas las mujeres embarazadas con problemas de acné o piel reseca. ¡Vente a la Clínica Millet y prueba!
En medicina existe un principio básico que aplicamos en casi todos los casos, pero especialmente durante el embarazo. Se trata del balance beneficio-riesgo. Esto se traduce de forma sencilla. Ante un problema dermatológico x, el médico analiza la situación y valora si el beneficio es mayor o menor que el riesgo. Si el riesgo está por encima de la mejoría que podemos obtener al aplicar un determinado tratamiento, optamos por no aplicarlo. No hay que olvidar que lo prioritario es la seguridad del feto.
Otras Recomendaciones
- Mantén una buena higiene facial: lava tu rostro suavemente dos veces al día con un limpiador facial suave y agua tibia.
- No aprietes las espinillas: esta práctica puede provocar infecciones y cicatrices.
- También es importante procurar no llevar una rutina muy sedentaria y hacer algo de ejercicio suave, como pasear.
- Alimentación sana y equilibrada: hay que mantener unos hábitos de alimentación saludables comiendo verduras, hortalizas y frutas.
- Ejercicio: en el embarazo tampoco es recomendable que apuestes por una vida sedentaria. Podrías realizar ejercicios suaves, como pasear diariamente.
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