Molusco Contagioso en Niños: Causas y Tratamiento
El molusco contagioso es una infección viral de la piel que tiene como resultado protuberancias redondas, firmes e indoloras cuyo tamaño varía y puede ser como la cabeza de un alfiler o la "goma de borrar" de un lápiz. Es una lesión cutánea sobreelevada, de origen viral, benigna, que se observa principalmente en la infancia, en los adultos sexualmente activos y en algunos individuos inmunodeprimidos. Su incidencia ha aumentado en la última década. El molusco contagioso es una infección viral crónica y produce lesiones con particularidades que las hacen fácilmente identificables.
¿Qué es el Molusco Contagioso?
El molusco contagioso (o molluscum contagiosum) es una infección causada por un virus de la familia de los poxvirus. El agente causal de esta enfermedad es el Molluscum contagiosum virus, perteneciente al género Molluscipoxvirus y la familia Poxviridae. Este virus posee una doble cadena de ADN como material genético y se escinde en cuatro variantes, del MCV-1 al MCV-4. A pesar de lo que indica su nombre, el molusco contagioso no es causado por un invertebrado. El virus del molusco contagioso es un virus de la familia de los Poxviridae, género Molluscipox. Es un virus ADN de gran medida (200-300 nm) y con una baja capacidad de dar lugar a una respuesta inmunológica de la persona infectada. Este virus afecta únicamente a los queratinocitos, que se encuentran en la capa basal de la epidermis. Por esa razón, la infección no se disemina hacia otros tejidos u órganos.
Causas y Transmisión
El molusco contagioso se transmite por contacto físico interpersonal (piel con piel), sexual y a través de determinados objetos (instalaciones deportivas, piscinas, toallas). Tal como su nombre indica, es una afección muy contagiosa y de fácil autoinoculación. Al tener una alta contagiosidad, se describen brotes en instituciones, colegios, o grupos familiares. En el caso de los más pequeños o las personas con el sistema inmunitario debilitado, las vías de transmisión suelen ser el contacto piel con piel y con objetos contaminados. El contacto sexual, piel con piel o bien con objetos infectados (fómites) son las formas de transmisión más habituales, produciéndose además dicho contagio con mucha facilidad, incluso a través del agua de las piscinas.
La piscina suele señalarse como una de las principales causas de la aparición de moluscos en la piel. Principalmente, se sospecha que el virus se transmitiría fácilmente en la piscina al compartir toallas, tablas de nado, flotadores, juguetes acuáticos u otros objetos. La transmisión se produce por contacto directo piel con piel o mediante objetos contaminantes, viéndose implicadas las piscinas, toallas, etc. Muchos de los niños que presentan estas lesiones acuden de forma regular a piscinas. El virus responsable es resistente a los desinfectantes utilitzados habitualmente en estas instalaciones.
Es importante prevenir el contagio de las lesiones, evitando que el paciente comparta ropa, y toallas, e intentando evitar el contacto íntimo con el paciente infectado. Hay que lavarse las manos con frecuencia y no tocar las lesiones. Los elementos contagiosos de la enfermedad son las lesiones que surgen en el cuerpo tras la infección. Es necesario evitar tocarse las protuberancias, no compartir elementos con personas infectadas y abstenerse de mantener relaciones sexuales con pacientes diagnosticados (o en sospecha).
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Es una infección de distribución mundial, afectando principalmente a los niños, la transmisión es secundaria al contacto con personas infectadas o objetos contaminantes. Es una enfermedad rara por debajo del primer año de vida; y su máxima incidencia corresponde a edades entre los 2 y 3 años. Es más frecuente en zones geográficas cálidas, donde los niños llevan menos ropa y pueden estar más en contacto con otros niños o objetos contaminates. La forma de presentación puede ser aislada o en forma de pequeñas epidemias. Es frecuente la autoinoculación, que produce la propagación de la enfermedad en el propio paciente.
Las lesiones cutáneas son elevadas y están llenas de virus, que pueden dispersarse a su vez a otras partes del cuerpo en la misma persona (autoinoculación). Si tienes este tipo de bultos, tocarlos con los dedos o con cualquier objeto, como una máquina de rasurar, diseminará el virus con rapidez.
Medidas preventivas:
- Lavarse las manos.
- Evitar tocar las protuberancias.
- No compartir objetos personales.
- Cubrir las protuberancias.
Síntomas
El signo clínico predominante de esta infección es la aparición de erupciones en la piel. Es una infección en la piel generalmente asintomática, y lo habitual es que solo observemos las pequeñas lesiones sobreelevadas ya explicadas. Las lesiones típicas son pápulas hemisféricas, con una superficie lisa y brillante, de pocos milímetros de diámetro, de color piel, con una depresión central, de crecimiento lento. El número de lesiones es muy variable, desde lesiones aisladas hasta dozenas. Pueden aparecer en cualquier zona de la superficie corporal.
Cada molusco comienza como un punto muy pequeño con un tamaño aproximado de la cabeza de un alfiler y crece durante varias semanas hasta transformarse en un bulto del tamaño de un guisante o la goma de borrar de un lápiz. Los moluscos pueden aparecer solos, como un bulto aislado, o en grupos o hileras. Su diámetro no supera los 6 milímetros, exceptuando los cuadros en pacientes inmunodeprimidos. Tienen un pequeño hoyuelo en el centro. No suelen causar dolor por sí solas. Se desprenden fácilmente con el rascado. Suelen aparecer en cara, cuello, axilas y parte superior de las manos. En los adolescentes y adultos que mantienen relaciones sexuales, los bultos suelen estar ubicados en la zona genital o la parte interna de los muslos. La mayoría de las personas desarrollan entre 1 y 20 moluscos.
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Después del contagio, que es mucho más frecuente en los niños, el virus comienza a reproducirse dentro de la piel durante un periodo de incubación que va de dos semanas hasta seis meses. Posteriormente, aparecen bultitos característicos en las áreas que han entrado en contacto con el microorganismo. Pueden verse fundamentalmente en el tronco o en la cara y, cuando se presentan en los genitales, hablaríamos de síntomas propios de una ETS, si bien en el caso de los niños en muchas ocasiones son consecuencia de un fenómeno de autoinoculación.
A veces se observan lesiones inflamatorias alrededor de las lesiones de molusco contagioso (dermatitis del molusco), que se manifestan como areas rojizas, que dan lugar a prurito intenso en el interior de las que se observan las lesiones típicas de molusco contagioso.
En la enfermedad del molusco contagioso, los síntomas suelen limitarse a la aparición de bultos pequeños en la piel (pápulas o nódulos) de menos de 6 milímetros de diámetro. Estas características hacen que las lesiones que provocan verrugas y moluscos puedan confundirse.
Diagnóstico
En general, el diagnóstico del molusco contagioso se puede llevar a cabo con una simple exploración física (debido a la particularidad de las lesiones). El médico realiza el diagnóstico mediante la inspección de los bultos. Si la manifestación clínica es incierta, se puede recurrir a una biopsia cutánea y la observación de la muestra bajo el microscopio. Hay que establecerlo claramente, diferenciándolas de las producidas por otras patologías como el condiloma acuminado o la verruga vulgar. El diagnóstico en general es fácil y se establece tansolo a partir del aspecto característico de las lesiones. Únicamente en casos con lesiones con mucha inflamación o de gran medida se pueden plantear dudas.
Tratamiento
En muchos casos, se deja que el molusco contagioso desaparezca por sí solo sin tratamiento alguno. Cada molusco suele desaparecer en unos 2 a 3 meses. Sin embargo, en general aparecen nuevos crecimientos mientras los anteriores desaparecen. Cada lesión individual de molusco contagioso se resuelve espontaneamente en un periodo variable de 3 a 7 meses. Pero, cada lesión individual puede ser el origen de nuevas lesiones (autoinoculación). Sin embargo, lo habitual es que desaparezcan espontáneamente en un lapso que va desde algunos meses o dos años, aun sin tratamiento. A veces se decide tratarlos para acortar su crecimiento o evitar su diseminación. Aunque es un proceso autolimitado, su alta contagiosidad y el fenómeno de autoinoculación hacen que, la tendencia general sea de tratar las lesiones. Los moluscos contagiosos desaparecen solos al cabo de unos meses. Precisamente por ser tan contagioso, se recomienda acudir al dermatólogo para que pueda valorar las erupciones e indicar el tratamiento más adecuado en cada caso.
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El tratamiento de los moluscos contagiosos incluye diferentes opciones terapéuticas e incluso a veces se combinan entre sí. El tratamiento habitual se basa en la eliminación de las lesiones mediante la cura con la aplicación previa de un anestésico tópico, o bien la aplicación de sustancias tópicas irritantes. Respecto a como tratar los moluscos contagiosos en niños, el proceso puede ser progresivo.
Opciones de tratamiento:
- Curetaje: (la técnica de la cucharilla) este método consiste en extraer físicamente los moluscos. En el raspado (curetaje) se emplean instrumentos cortantes para eliminar las capas superficiales de la piel y con ellas el poxvirus. La extracción física de las lesiones puede llevarse a cabo con curetaje.
- Crioterapia: consiste en aplicar nitrógeno líquido en las lesiones. La extracción física de las lesiones puede llevarse a cabo con criocirugía.
- Electrocauterio o terapia con láser: La extracción física de las lesiones puede llevarse a cabo con electrocauterio o terapia con láser.
- Soluciones astringentes: la aplicación de estas soluciones consiste en lociones para facilitar la respuesta inmunitaria del huésped y provocar la eliminación natural de los mismos.
- Productos tópicos: Los productos más utilizados son el hidróxido de potasio, ácido retinoico, el peróxido de benzoílo, la podofilotoxina y el ácido acetilsalicílico o tricloroacético. La tretinoína y la cantaridina causan mínimo dolor y son también indicadas para los niños. La segunda de ellas produce una ampolla que desprende la lesión del molusco contagioso y después cicatriza sin dejar marca. Otra opción son los tratamientos tópicos, que consisten en la aplicación de soluciones irritantes sobre las verrugas para acelerar su desaparición.
Complicaciones
Evitar las complicaciones es importante en algunos casos. El rascado o la erosión de las lesiones por otras causas, puede derivar en una sobreinfección bacteriana y, al curarse, pudiera quedar como resultado una cicatriz residual.
Antes de iniciar cualquier tratamiento para los moluscos en la piel, es fundamental consultar con un dermatólogo. Aunque los moluscos contagiosos son una afección cutánea común y generalmente inofensiva, su capacidad para propagarse y persistir en la piel puede ser motivo de preocupación. A través de métodos físicos y tratamientos tópicos, es posible gestionar y reducir las verrugas de manera efectiva. No obstante, siempre es aconsejable buscar la orientación de un dermatólogo para asegurar un tratamiento adecuado y evitar complicaciones.
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