Santo Niño de Praga: Historia, Devoción y Milagros

16.12.2025

El Niño Jesús de Praga (en checo Pražské Jezulátko) es una imagen de cera de Jesús en su etapa infantil, que se encuentra en la Iglesia de Santa María de la Victoria y San Antonio de Padua (Kostel Panny Marie Vítezné), en la calle carmelita del barrio de Malá Strana, en la ciudad de Praga (capital de la República Checa). La pequeña talla de 47 centímetros se encuentra custodiada por los carmelitas en la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria y San Antonio de Padua, en Praga. Actualmente se venera en todo el mundo, pues además tiene fama de “milagroso”.

Orígenes e Historia Temprana

Se cree que la imagen fue esculpida en España en el siglo XVI, y que pasaba de padres a hijos varones de la familia de los Condes de Treviño y Duques de Nájera (Manrique de Lara). La tradición cuenta que en el siglo XI o XII a un monje del sur de España se le apareció el Niño Jesús y le habló, quedando este religioso tan admirado que ordenó que se realizara una imagen lo más exacta posible de lo que había presenciado. Por otro lado, se dice que fue Santa Teresa de Ávila quien está detrás de esta imagen, lo que explicaría que fueran los carmelitas quienes difundieran esta devoción. Pero no se sabe en realidad el origen. Lo que sí está documentado es que fue María Manrique de Lara quien llevaría la imagen tallada en España a Praga, donde actualmente se encuentra.

Fernando II, Emperador de Alemania, para manifestar su gratitud a Dios por la victoria alcanzada en la batalla de la Montaña Blanca, fundó en 1620, en la ciudad de Praga, un convento de Padres Carmelitas. En esa época, vivía en Praga la piadosa princesa Polixena Lobkowitz, quien sintiendo en el alma las apremiantes necesidades de los Carmelitas, resolvió entregarles una pequeña estatua de cera, de 48 cm ., que representaba un hermoso Niño Dios, de pie, con la mano derecha levantada, en actitud de bendecir, mientras con la izquierda sostenía un globo dorado.

La imagen fue regalada en 1628 a los carmelitas descalzos que regentaban el convento (actualmente la Iglesia de la Virgen de la Victoria), por la princesa Polixena Pernstein, casada con el canciller del reino de Bohemia Sdenco Adalberto Popel von Lobcowicz. Ella a su vez había recibido la imagen como regalo de bodas de su madre, Doña María Manrique de Lara. Según cuenta la Real Academia de la Historia, esta dama de la nobleza española se casó en 1555 con el noble checo (y futuro canciller del reino de Bohemia) Vratislao de Pernestán.

“Ella era una mujer devota, y había sido educada por las carmelitas descalzas, al igual que su madre Isabel. A la lejana y turbulenta Bohemia se llevó consigo en 1556, además de una firme fe, una singular reliquia familiar: la estatuilla del milagroso Niño Jesús de Praga, que había recibido de su madre Isabel como regalo de bodas, y que, siguiendo la tradición familiar, regalará a su hija Polyxena al casarse ésta con Zdenek Vojtech Popel de Lobkovic, canciller checo y representante de la joven generación de la nobleza católica checa”, cuenta la Academia.

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Veneración y Adversidades

Fue Polyxena la que regalaría esta obra de arte a los carmelitas tras la muerte de su esposo. La estatua fue recibida con gratitud y colocada en el oratorio interior del convento, donde fue objeto de veneración por parte de los carmelitas, especialmente del padre Cirilo de la Madre de Dios. Rápidamente notaron la protección del Niño sobre el convento. La imagen, elaborada en cera, ha sido objeto de grandísima devoción hasta el momento presente, en que sigue recibiendo las peticiones de los fieles, teniendo una muy extendida fama de milagrosa.

Entre tanto, estalló de nuevo la guerra en Bohemia. En 1631, el ejército de Sajonia se apoderó de la ciudad de Praga. Los Padres Carmelitas creyeron prudente trasladarse a Munich. Durante esa época tan desastrosa, especialmente para Praga, la devoción al Niño Jesús cayó en el olvido. Los protestantes destruyeron la iglesia, saquearon el monasterio, penetraron en el oratorio interior, hicieron burla de la estatua del Niño Jesús, y quebrándole las manos, la arrojaron con desprecio detrás del altar. Durante el siglo XVII, sufrió diversos avatares, en el trascurso de los saqueos de Praga por tropas sajonas y durante la invasión sueca, en el trascurso de los cuales perdió los brazos, que hubieron de ser reemplazados por otros.

Al año siguiente, se retiró el enemigo de Praga y pudieron los religiosos volver a su convento, pero nadie se acordó de la preciosa estatua. Por esto, sin duda, se vio reducido el monasterio a la miseria como el resto de la población, pues carecían los religiosos de alimentos para ellos, y de los recursos indispensables para restaurar su casa. Mas, después de 7 años de tanta desolación, volvió a Praga el Padre Cirilo, en el año 1637, cuando Bohemia se hallaba en peligro inminente de sucumbir y hasta de perder el don inestimable de la fe, y cuando la ciudad estaba por todas partes rodeada de enemigos. En tales aprietos, y al tiempo que el Padre Guardián exhortaba a sus religiosos que instasen a Dios para que pusiese término a tantos males, le habló el Padre Cirilo de la inolvidable estatua del Divino Niño y obtuvo licencia de buscarla.

La encontró al fin entre los escombros, detrás del altar. La limpió, y como aún conservaba intacto el rostro la expuso en el coro a la veneración de los religiosos, quienes llenos de confianza en su protección, cayeron de rodillas ante el Divino Infante y le suplicaron fuese su refugio, su fortaleza y amparo en todo sentido.

Milagros y Expansión de la Devoción

Se encontraba un día el Padre Cirilo en oración, delante de la estatua, cuando oyó claramente estas palabras: " Cuanto más me honrareis, tanto más os bendeciré". Rezando, el Pequeño le habló y le dijo: “ten piedad de mí y yo tendré piedad de ti. Dame mis brazos y yo te daré mi paz. ¡Te bendeciré tanto como tú me veneres a mí!”. Así lo hizo, a la vez que instó al resto de religiosos a rezar. Fue con el asedio de los suecos en 1639 cuando al resistir inesperadamente la ciudad ante el enemigo entre el pueblo se dijo que había sido gracias a la ayuda del Niño. Pronto comenzaron a producirse milagros, curaciones inexplicables y hechos extraordinarios que extenderían la devoción primero por la zona, y más adelante por todo el imperio austrohúngaro, para llegar más tarde a España, de donde provenía la imagen, y gracias a este país a toda Iberoamérica, Norteamérica y Asia.

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De todas partes acudían a postrarse delante del milagroso Niño, los pobres, los ricos, los enfermos, en fin, toda clase de personas hallaban en Él remedio de sus tribulaciones. En 1655, el Conde Martinitz, Gran Marqués de Bohemia, regaló una preciosa corona de oro esmaltada con perlas y diamantes. El Reverendo D. José de Corte se la colocó al Niño Jesús en una solemne ceremonia de coronación.

Las gracias y maravillas innumerables debidas al "pequeño Grande" (así llaman en Alemania al Niño Jesús de Praga), se divulgaron hasta en las comarcas más lejanas, con lo que su culto se ha extendido en nuestros días de una manera prodigiosa. En todas las naciones fue acogida con amor la devoción al Niño Jesús de Praga, monasterios, colegios, escuelas, familias le han dedicado magníficos tronos, numerosas parroquias y conventos poseen la real estatua y en cuantas partes se le honra, derrama sobre sus devotos un caudal de inestimables favores. En especial son los conventos de carmelitas descalzos los que le dedican Archicofradías y solemnes cultos y procesiones en todo el mundo. Las capillas de numerosos colegios cuentan con una imagen del Niño Milagroso. Entre los santuarios más famosos repartidos por Asia, América y Europa destaca el de Arenzano, en Italia. En Sevilla se venera desde comienzos de siglo en la iglesia del Santo Ángel, actualmente gracias a la Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen y del Milagroso Niño Jesús de Praga, procesionando el día 17 de Julio. Otras imágenes se conservan en la ciudad, siendo de destacar la reproducción exacta que se halla ante la Virgen del Rosario en la Macarena.

Descripción de la Imagen

El Niño Jesús de Praga es una estatua de 47 cm de altura, hecha de madera con una superficie pintada de cera. La imagen representa a un niño de una edad aproximada de 4 o 5 años. El Niño Jesús está vestido con una larga túnica interior bajo la cual podemos ver sus pies descalzos. Con su mano derecha está impartiendo la bendición, mientras que con la izquierda sostiene un orbe rematado con una cruz, símbolo del poder ante el mundo. La figura del Niño Jesús de Praga es mundialmente conocida por sus milagros y es muy visitada, especialmente por grupos de peregrinos de habla hispana. La imagen está vestida con ropas reales. De hecho, uno de los aspectos más llamativos del Niño Jesús de Praga son sus vestidos, que además van cambiando según los tiempos litúrgicos. En el pasado fue adornada con joyas preciosas, procedentes de donaciones de los fieles. La imagen está coronada, pero ésta no está unida directamente con la talla sino montada sobre su cabeza. Porta la corona que le impuso Benedicto XVI en 2009 en su viaje a República Checa.

A día de hoy el Niño Jesús de Praga tiene devotos por todo el orbe, y numerosas placas colocadas en el convento dan fe de las gracias concedidas en numerosos países. El Niño es popular también porque es considerado protector milagroso de embarazadas, de madres preocupadas por sus hijos y protector de los más pequeños.

Cronología de la Historia del Niño Jesús de Praga

Año Evento
Principios del siglo XVI Origen de la imagen en España.
1556 María Manríquez de Lara lleva la imagen a Praga.
1628 Polyxena de Lobkowicz dona la estatua a los Carmelitas Descalzos.
1631 Saqueo del monasterio y daño a la imagen por los sajones.
1637 El Padre Cirilo encuentra la estatua y escucha el mensaje del Niño Jesús.
1639 Comienzan a acreditarse las primeras curaciones milagrosas.
1641 Traslado del Niño Jesús a una capilla de la iglesia.
1655 Coronación de la imagen por el obispo de Praga.
1741 Traslado de la imagen a su ubicación actual.
1784 Clausura del convento por José II, disminuyendo la devoción.
1935 Celebración del 300 aniversario de la veneración.
1989 Resurgimiento público de la devoción tras décadas de dictadura.
1993 Regreso de los carmelitas descalzos y potenciación de la devoción.
2009 Visita del Papa Benedicto XVI y ofrenda de una corona al Niño Jesús.

Oración al Niño Jesús de Praga

Oh, Niño Jesús, yo recurro a Ti y te ruego por la intercesión de tu Santa Madre, me asistas en esta necesidad (pídase el favor que se desea obtener), porque creo firmemente que tu Divinidad me puede socorrer. Espero con toda confianza obtener tu santa gracia. Te amo con todo el corazón y con todas las fuerzas de mi alma. Me arrepiento sinceramente de todos mis pecados, y te suplico, oh buen Jesús, me des fuerzas para triunfar. Propongo no ofenderte y me ofrezco a tí, dispuesto a sufrir antes que hacerte sufrir. De ahora en adelante, quiero servirte con toda fidelidad, y por tu amor ¡oh Divino Niño! amaré a mi prójimo como a mí mismo. Niño omnipotente, Señor Jesús, nuevamente te suplico me asistas en esta circunstancia (se manifiesta). Concédeme la gracia de poseerte eternamente con María y José y adorarte con los Ángeles en la Corte del Cielo. Amén.

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La Fiesta del Niño Jesús de Praga se celebra actualmente el primer domingo del mes de junio, y su imagen, se venera en un rico retablo dorado en la Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria y San Antonio de Padua, no muy lejos de la Catedral de Praga.

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