Sed Durante la Lactancia: Causas y Soluciones

23.09.2025

El agua es esencial en cualquier periodo de nuestra vida y mantenerse hidratados es fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. No obstante, el aporte de agua adquiere mayor importancia durante ciertos periodos como son el embarazo y la lactancia.

Una mujer embarazada va a necesitar una mayor ingesta de agua, al igual que durante la lactancia, debido a los cambios fisiológicos que se producen en su cuerpo en estas etapas tan especiales de la vida.

La Importancia de la Hidratación Durante la Lactancia

No solo es importante cuidar la hidratación durante el embarazo, sino también después de haber dado a luz. Durante la lactancia, y teniendo en cuenta que más de un 85% de la leche materna es agua, es importante el correcto aporte de agua para compensar la pérdida por la producción de leche.

El motivo es que, si bien aumenta de manera progresiva, a los seis meses de lactancia materna exclusiva una mujer produce unos 780 ml al día de leche. Esto puede variar, por ejemplo, si la mujer está amamantando a gemelos o mellizos, lo que supone una mayor pérdida de agua para la madre.

De igual modo, la actividad física y vivir en un clima cálido son factores a tener en cuenta, ya que aumentan los requerimientos de agua de la mujer.

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Recomendaciones para la Ingesta de Agua

La recomendación, a modo general, es añadir 700 ml diarios de agua adicionales a la ingesta recomendada de 2 litros.

Sin embargo, esta recomendación es muy general. Hay que tener en cuenta que factores como un clima cálido o la actividad física aumentan la pérdida de agua y, por tanto, los requerimientos serían mayores, sin olvidar que la pérdida por sudoración está incrementada durante el embarazo.

No obstante, durante la lactancia y, en concreto, en el momento de amamantar al bebé, es habitual que la mujer experimente sensación de sed. Por ello, un buen consejo es que la mujer tenga cerca un vaso de agua cuando vaya a dar el pecho al bebé, para favorecer la ingesta y evitar la deshidratación.

Mitos Sobre la Lactancia y la Hidratación

La lactancia está llena de mitos y de consejos erróneos que en vez de ayudar ponen trabas a las madres que desean amamantar.

Un mito muy extendido cuenta que no es necesario despertar al bebé para que mame, que si tiene hambre ya se despertará. Este mito causa que haya bebés que tengan una pérdida excesiva de peso los primeros días de vida. Son catalogados como “niños buenos” que duermen muchas horas y no lloran nada, y casi no comen.

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Es cierto que gran parte de la leche materna es agua, y eso es así siempre, pero nunca deja de alimentar.

Beneficios Adicionales de la Lactancia Materna

A corto plazo la lactancia materna ayuda a la recuperación de la mamá en el postparto, ya que disminuye el sangrado, ayuda a la involución del útero y facilita la pérdida de peso, además de reducir el riesgo de depresión postparto y promover el vínculo entre la mamá y su bebé.

En cuanto al bebé, la lactancia materna le protege contra infecciones y enfermedades respiratorias y gastrointestinales. De hecho, a la primera leche, el calostro, que es una leche rica en inmunoglobulinas, vitaminas y minerales, se la conoce como la «primera vacuna» por sus amplias propiedades.

A largo plazo la lactancia materna favorece el desarrollo cognitivo y la inteligencia emocional del bebé. En cuanto a la mamá, el haber lactado alguna vez en su vida es un factor protector frente a cáncer de tipo ginecológico como el cáncer de ovario o de mama, y previene de problemas óseos, al aumentar el contenido de calcio en los huesos.

Hidratación del Bebé Durante la Lactancia

En cuanto al bebé, la leche materna cubre todos sus requerimientos durante los primeros seis meses de vida, por lo que en este periodo no es necesario ni recomendable ofrecerle agua.

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Si el bebé tiene menos de 6 meses y toma el pecho "a demanda", es decir siempre que lo solicita (busca, se lleva la mano a la boca, bosteza, hace ruiditos,..y cuando se le acerca al pecho quiere), NO necesita ningún otro líquido, ni agua, ni infusiones. Ni siquiera en los meses de mucho calor.

Después de los 6 meses, cuando toma otros alimentos además del pecho, es bueno ofrecerle agua EN VASO de vez en cuando.

Consejos Adicionales para Madres Lactantes en Verano

En esta época es importante ofrecer el pecho con más frecuencia, aunque sea en tomas más cortas. La lactancia materna se adapta a las necesidades del bebé.

Es fundamental proteger al bebé del sol, así como intentar buscar lugares más o menos frescos y con sombra para amamantar, además de evitar el exceso de ropa en ambos y usar ropa cómoda y transpirable. En lugares cerrados es importante mantener ambientes frescos y ventilados, pero debemos evitar mantener el aire acondicionado encendido durante muchas horas seguidas o el uso de ventilador de forma directa y continua.

La mamá debe beber agua durante todo el día y no solo ante la sensación de sed. Se recomienda beber entre dos y tres litros de agua al día, y aumentar el consumo de fruta y verdura rica en agua.

Los bebés deben mojar al menos entre seis y ocho pañales al día, y el color de la orina debe ser claro. En bebés más mayores, entre dos y tres años, puede ser normal que las micciones sean menos frecuentes, pero de mayor cantidad.

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