Tres Desconocidos Idénticos: Un Documental Fascinante Sobre Trillizos Separados al Nacer
Tres desconocidos idénticos (Three Identical Strangers, Tim Wardle, 2018) es un documental que ha obtenido el premio especial del jurado del último festival de Sundance. En su primer largometraje documental, Tim Wardle nos habla de una de las historias más extrañas y fascinantes que obsesionaron a la sociedad de posguerra estadounidense.
El Comienzo de un Cuento de Hadas
Todo comienza narrando cómo Bobby Shafran, Eddy Galland y David Kellman tenían ya 19 años cuando se conocieron. Cuando saltó a los periódicos de EEUU, allá por los años 80, se consideró un cuento de hadas, la crónica de unos trillizos separados cuando eran bebés que se reencuentran tras casi 20 años por puro azar. Su historia es fascinante. E increíble.
Nueva York, 1980. Esta historia empieza con otro personaje, Michael Domnitz, matriculado en el Sullivan County Community College de Nueva York. En la residencia de estudiantes le asignan a un compañero de habitación, Eddy Galland. Empieza el nuevo curso y Michael recibe a un nuevo compañero de cuarto. Y lo flipa bastante.
¿Eddy, quién es Eddy? Una pregunta parecida a esa debió de hacerse Bobby Shafran cuando en 1980 se trasladó al campus de la Universidad de Sullivan, en Nueva York. Aunque era la primera vez que se paseaba por el centro todo el mundo parecía conocerlo. Se interesaban por cómo le iban las cosas y le trataban con una confianza que le resultaba incomprensible, con palmadas en la espalda, abrazos e incluso besos.
"Yo estaba nervioso. Nunca había sido popular. Y entonces empecé a caminar buscando mi habitación y mucha gente empezó a acercárseme y a preguntar cómo estaba. Todos eran muy amigables y se desvivían por serlo", recordaría tiempo más tarde Robert: "Estaba un poco desconcertado porque a nadie lo reciben así en su primer día". Aquel misterio empezó a aclararse cuando un joven llamó a su puerta y se presentó como Michael, compañero de habitación y amigo de aquel misterioso Eddy a quien todo el mundo parecía confundir con Robert.
Lea también: Proceso de eclosión de huevos de tortuga
El nuevo, Robert Shafrand, no es que se parezca a Eddy, es que son clavados. Robert también lo flipa un poco: acaba de llegar y otros estudiantes lo saludan como si lo conocieran. Para Michael Domnitz eso no era normal. Investiga un poco y la cosa mejora. Descubre que nacieron el mismo día y que ambos, huérfanos, habían sido adoptados el mismo año, 1961, por sendas familias judías. Así que Michael los pone en contacto.
Gemelos separados al nacer. Michael tenía buenas razones para hacerle una pregunta tan extraña. Aquel joven recién llegado a Sullivan era calcado, idéntico, a su amigo Eddy. El parecido era tan asombroso que Robert y Michael acudieron a una cabina, llamaron al tal Eddy y al rato estaban ya en la carretera, conduciendo para encontrarse con él. Cuando al fin se reunieron, Bobby y Eddy, Eddy y Bobby, descubrieron que eran como dos gotas de agua. Idénticos. Coincidía hasta la fecha de su nacimiento, en julio de 1961. Demasiado parecidos para tratarse de una casualidad.
"El mundo desapareció y nos quedamos solo él y yo". Contra todo pronóstico, los dos jóvenes, ambos adaptados y hermanos, se habían encontrado en un puro golpe de suerte. Y eso que desconocían la existencia del otro. Ver para creer. Su historia resultaba tan rocambolesca que no tardó en despertar el interés de los periodistas estadounidenses.
De Gemelos a Trillizos: La Historia se Amplía
Una historia con tantas casualidades atrae a los medios de comunicación. Las fotos de los gemelos aparecen en la prensa y le llegan a David Kellman. Tiene la misma edad y es clavado a esos dos tipos. Además, fue adoptado en el mismo año por otra familia judía. Si el caso de los dos desconocidos idénticos ya estaba maravillando a la prensa, ahora los medios tienen a tres desconocidos idénticos.
¿Gemelos o trillizos? Uno de esos artículos, en los que aparecían retratados Eddy y Bobby, risueños y abrazados, acabó llegando a algunos lectores a los que la historia les llamó la atención de forma peculiar. Y no por lo extraña que resultaba o lo estrambótico de que aquellos hermanos se hubiesen reencontrado tantos años después de separarse. Los jóvenes Eddy y Bobby eran idénticos a otro chaval de su misma edad, David Kellman, el tercer protagonista de esta historia. Y cuando hablamos de "idéntico" lo hacemos de nuevo a un nivel que solo se puede explicar por la genética.
Lea también: Proceso de incubación de huevos de canarios
Se descubre que son trillizos -en realidad había un cuarto hermano que murió en el parto- que habían nacido el 12 de julio de 1961 y que fueron entregados a la misma agencia de adopción, Louise Wise Services. Desde el primer momento notan que hay un vínculo especial y conectan muy bien. Viven con excitación ese encuentro tan especial y deciden compartir piso de solteros. Pasan a ser los famosos Trillizos de Long Island.
Fama y Celebridad
De la sorpresa al pasmo y la fama. Si la historia del reencuentro de dos gemelos que no sabían nada el uno del otro resultaba increíble, la de unos trillizos que se reúnen tras pasar sus infancias ignorando la existencia de sus hermanos era directamente un bombazo. Y así fue. De la noche a la mañana Eddy, Bobby y David se convirtieron en celebridades, el centro de un circo mediático: hicieron un cameo en 'Buscando desesperadamente a Susan', una película de 1985 protagonizada por Madonna, y llegaron a montar su propio negocio: un restaurante que, claro está, bautizaron Triplet´s y acabó triunfando entre los turistas deseosos de conocerlos. Su historia era digna de Hollywood, desde luego.
Aparte de la separación y reencuentro, los trillizos descubrieron que compartían mucho más que su aspecto: les gustaban los cigarrillos Marlboro, la lucha libre y el mismo tipo de chicas. Dos de ellos incluso habían afrontado el mismo problema de visión durante la infancia.
El Lado Oscuro del Experimento
Pero tras ese feliz encuentro se oculta un pasado bastante oscuro que se desveló años después. Pero vayamos al principio. Porque no hay historia entrañable -y la de los trillizos de Long Island hasta cierto punto lo es- que al mirar atrás no esconda un drama. Los tres hermanos se criaron y crecieron por separado tras ser adoptados por tres familias judías diferentes. De la madre biológica nada se llegó a saber.
"Todo era nuevo, todo era celebración. Pero… ¿Cómo es posible? Por grande que fuera la alegría del reencuentro, las celebraciones y la diversión, había una pregunta incómoda en la historia de Bobby, Eddy y David. Sobre todo para ellos y los matrimonios que los habían adoptado en los años 60: ¿Cómo era posible que se hubiese separado a aquellos tres hermanos al nacer? La explicación de Louise Wise, la agencia que se había encargado de los trámites en su día, fue sencilla: había separó a los bebés por una cuestión práctica, para facilitar la adopción.
Lea también: Bebés Prematuros: Una Semana para Reflexionar
Tras aquella historia de hadas, reencuentros y reuniones fraternales había sin embargo otra crónica, mucho más oscura y macabra. Si hoy la conocemos es en gran medida gracias al reportero Lawrence Wright, quien publicó un artículo en The New Yorker en el que arrojaba luz sobre lo que realmente le había pasado a los trillizos: la suya no era una historia de reencuentros emocionantes, o esa no era al menos toda la verdad. Al nacer los dieron en adopción a matrimonios judíos, y un psiquiatra austríaco, discípulo de una hija de Freud, los hizo 'cobayas'Eran tres desconocidos idénticos. Robert, Eddy y David.
Cuando sus padres adoptivos empezaron a investigar a Louise Wise Services descubrieron que no habían sido adopciones normales. Ellos no lo sabían, pero todo había formado parte de un experimento. Al frente del experimento estaba el doctor Peter B. El doctor Peter B. Neubauer, austríaco de origen judío, emigró a Estados Unidos huyendo de la persecución nazi. Antes había sido alumno de Anna Freud en Londres. No era un psiquiatra del montón.
La red del psiquiatraNo resultaba fácil encontrar padres dispuestos a colaborar. Así que el galeno austriaco echó mano de una red de agencias de adopción para que le facilitaran las cosas. Y atendiendo siempre a los criterios establecidos por él. De hecho, la agencia encargada de dar en adopción a los trillizos a tres familias judías siguió al detalle las recomendaciones de Neubauer, que aconsejaba separar a los niños con el fin de evitar que luchasen por la atención de sus padres. Su objetivo: comprobar si por el mero hecho de ser trillizos tendrían pautas de comportamiento similares, a pesar de haber sido criados y educados en familias diferentes. El estudio, en el que participaban los padres y sus hijos adoptados, se alargó 12 años.
Neubauer, por tanto, era un estudioso de la psicología infantil que durante 12 años -y a espaldas de las familias- estuvo observando a Eddy, Robert y David. Nunca les dijeron que tenían hermanos. Sus padres recibían las visitas de los investigadores, que luego reportaban a Neubauer. De esta manera su niñez fue monitoreada para analizar su comportamiento y ver cómo crecían, cómo maduraban. Era esencial que nadie conociera la verdad y que los niños crecieran separados. Se trataba de coger individuos con características genéticas idénticas y colocarlos en diferentes entornos para ver cómo eso influye en su desarrollo y personalidad. Se pretendía resolver la ya larga y -por lo que yo se- no resuelta cuestión de la “nature versus nurture” (naturaleza contra crianza). ¿Qué tiene más peso, la genética o tu educación y experiencias?
"Parecía cosa de nazis". La frase es de Bobby y resume sus sentimientos al enterarse del experimento que había protagonizado sin ser consciente junto a sus dos hermanos. El objetivo de Neubauer era esclarecer hasta qué punto influye en nuestras vidas la genética y hasta qué punto la crianza, así que decidió realizar un experimento descabellado: separar gemelos y trillizos cuando eran pequeños para darlos en adopción a hogares en los que afrontarían educaciones y circunstancias distintas. Luego su equipo se encargaba de hacer un seguimiento de cada uno de aquellos "conejillos de indias" involuntarios. El caso de Bobby, Eddy y David parecía preparado al dedillo. La agencia los entregó en adopción a tres hogares de diferente extracción social: uno de clase obrera, otro de clase media y un tercero acomodado. Cuando los investigadores acudían a sus domicilios a realizarles entrevistas lo hacían bajo el pretexto de que solo buscaban controlar el progreso de los niños. Pura formalidad. Nada más.
"Nos llamaban 'sujetos'. Somos víctimas. Hay una gran diferencia. Ahora no queremos sonar como personas heridas y como adultos tenemos familias, hijos y somos relativamente normales; pero nos trataron como ratas de laboratorio. Nada más.
Tragedia y Consecuencias
Fantástico comienzo, trágico final. La de Bobby, Eddy y David es la crónica de una historia cambiante. Empezó como un cuento de hadas milagroso, no tardó en convertirse en la crónica de unos trillizos exultantes y acabó transformándose en la tragedia de tres jóvenes reducidos a cobayas humanas. En su historia hubo sin embargo un giro más de guion. Con el paso de los años los hermanos emprendieron sus propios caminos. Se casaron y se distanciaron. El mayor mazazo llegó sin embargo en 1995, cuando uno de ellos, Eddy Galland, se suicidó tras luchar contra una enfermedad mental.
Eddy Galland se suicidó a los 33 años. Los motivos de un suicidio siempre son complejos y no voy a entrar aquí en ellos. Robert y David, los otros dos hermanos del estudio, consideran ahora, según el documental, que no fueron participantes sin más de un experimento, sino víctimas.
Jugar con vidas humanas. "No sé por qué decidieron hacer esto, no puedo verlo como algo humano. No podéis jugar con las vidas humanas. Teníamos que estar juntos y nos separaron por motivos científicos", confiesa Bobby. A su cabreo contribuyen una serie de circunstancias: Neubauer falleció en 2008 y buena parte de su investigación acabó en la Universidad de Yale, donde permanecerá cerrada hasta 2065.
Los otros dos, David y Robert, demandaron a la agencia de adopción, que dejó de existir en 2004 y fue absorbida por la Junta Judía de Servicios para Familias y Niños. A partir del documental se ha reactivado el caso, pero la Junta Judía, que se negó a participar en el documental. David y Robert también reclaman que se hagan públicos los resultados del experimento. De momento lo único que tenemos es un artículo publicado por Neubauer en la revista de la Universidad de Yale en 1986. En dicho artículo ni siquiera se les menciona a ellos sino el caso de otras mellizas, también separadas al nacer. El doctor Neubauer -que murió en 2008, con 94 años- alegaba que no lo hacía público para proteger a algunos participantes en el estudio.
Del enfado a la resignación. "Se recopilaron los datos, pero los resultados nunca se publicaron y estamos llegando a un punto en el que estamos bastante seguros de que nunca se hizo nada con eso", lamenta Bobby, que acabó ejerciendo de abogado en Brooklyn, en declaraciones a Los Angeles Times: "Entonces… ¿Qué sentido tenía todo esto, verdad?
Un Legado Complejo
Es importante aclarar que el estudio, aunque secreto, no era ilegal. Por un lado, en aquellos años las agencias de adopción separaban a los hermanos. Por otro, no había obligación de tener el consentimiento de los involucrados en una investigación de este tipo. Deberíamos tener eso siempre presente. Los tres habían sido adoptados por familias diferentes y el documental es en realidad una fascinante crónica que se debate entre la naturaleza y la forma de criarse, porque aunque el ADN de todos ellos sea idéntico, sus infancias fueron muy diferentes. Por eso decide embarcarse en una investigación que le acabará llevando a varios giros apasionantes y a cada cual más sorprendente.
En realidad, aunque Tres idénticos desconocidos tenga el enfoque de un programa de entrevistas, acaba destacando como un documental de investigación que no se limita a narrar la historia. Y como un relato que nos dejará huella cuando aparezcan los créditos finales.
La de Bobby, Eddy y David es una historia única, uno de esos historiones que hacen soñar a los reporteros con el Pulitzer y a los directores de documentales con taquillazos y paseos por la alfombra roja. Lo difícil es clasificarlo.
Wardle nos lleva de viaje al pasado hasta la Manhattan de 1980, la época de Buscando a Susan desesperadamente a Susan -donde los trillizos tuvieron un cameo-.
En 2018, después de ver la cinta, Michele Mordkoff logró identificar a través de Ancestry.com a una mujer que resultó ser su hermana gemela, Allison Kanter, de cuya existencia no tenía constancia hasta ese momento.
Todo esto y mucho más, incluyendo cómo les afectó personalmente, todo lo sucedido y la fama que recibieron cuando su historia se hizo mundialmente conocida se relata en el documental. Tiene una duración de una hora y media y lo encontrarás en el catálogo de Netflix y de SkyShowtime. La película fue además objeto de un gran reconocimiento, llegando a estar en la 'shortlist' de los documentales nominados a Mejor documental en los Premios Oscar.
tags: #separadas #al #nacer #serie #documental