Legrado Uterino: Qué es, Procedimiento y Cuidados Post-Operatorios

23.11.2025

El legrado uterino, también conocido como curetaje, es una técnica ginecológica que consiste en raspar el tejido de las paredes internas del útero para eliminar la capa mucosa del mismo, conocida como endometrio.

¿Qué es un legrado uterino?

El legrado uterino es una intervención quirúrgica en la que se raspan las paredes internas del útero con el objetivo de que este quede limpio. En concreto, con el legrado se raspa la capa interna del útero conocida como endometrio, la cual tiene la capacidad de regenerarse en cada ciclo menstrual.

Se trata de una sencilla intervención que se suele realizar con anestesia general. “En general se duerme a la paciente. No precisa intubación porque se tarda muy poco, pero normalmente por comodidad se duerme a la paciente”, señala la doctora Martín Blanco.

Esta intervención es bastante sencilla y la realiza un ginecólogo bajo anestesia local o general suave, según el caso particular. La intervención tiene una duración aproximada de 15 minutos.

¿Cuándo se realiza un legrado?

Aunque la principal indicación del legrado es en caso de aborto, este procedimiento también puede realizarse ante otras situaciones. La mayoría de mujeres asocia el legrado con el aborto, pero realmente esta técnica tiene varias indicaciones que comentamos a continuación:

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  • Aborto espontáneo: Se realizaría el legrado para vaciar el contenido del útero en caso de aborto incompleto o aborto retenido, es decir, cuando se produce un aborto, pero el embrión no es expulsado de forma natural mediante un sangrado.
  • Interrupción voluntaria del embarazo o terapéutica: El legrado es una opción para interrumpir un embarazo durante el primer trimestre, ya sea por decisión personal de la mujer, porque su salud corra peligro o porque haya alguna malformación o alteración genética en el embrión.
  • Diagnóstico: En caso de sospecha de cáncer de útero, un legrado uterino con biopsia permite recoger una muestra de tejido endometrial para analizar.
  • Tratamiento de una menstruación irregular: El legrado también es utilizado para intentar solucionar sangrados fuera del periodo menstrual, menstruaciones muy abundantes, etc.
  • Eliminación de pólipos: Se trata de crecimientos de tejido endometrial hacia la cavidad del útero y pueden dar lugar a complicaciones como menstruaciones abundantes, abortos espontáneos repetidos, fallos de implantación, etc. No obstante, actualmente es muy habitual que se realice la extirpación de estos pólipos mediante histeroscopia quirúrgica.
  • Cuando tras el parto han quedado adheridos o no algunos restos de la placenta.
  • Para recoger muestras de tejido endometrial para analizarlas.
  • Cuando hay sangrados uterinos anormales.
  • Tratamiento para sangrados uterinos abundantes.

Por otro lado, los dispositivos intrauterinos (DIU) utilizados como anticonceptivos de larga duración pueden quedarse incrustados en el endometrio. Por tanto, el legrado en este caso sirve para eliminar parte del endometrio que retiene al DIU para poder retirarlo.

¿Cómo se hace un legrado?

Como ya hemos comentado, el legrado uterino es una intervención muy sencilla que dura unos 15 minutos, aproximadamente. Aún así, para su realización es necesario administrar anestesia local o general a la paciente para que no sufra ningún dolor. En general, el legrado uterino consta de los siguientes pasos:

  1. Dilatación: Consiste en la apertura del cérvix para facilitar la introducción hacia el útero del instrumental necesario para el curetaje. Para ello, el ginecólogo introduce unos cilindros pequeños a través del cuello uterino, los cuales van ensanchándose y agrandando el cérvix poco a poco hasta conseguir un tamaño adecuado. Primero se dilata el canal cervical del útero con la ayuda de un instrumento llamado espéculo. “Algunos médicos prescriben a la paciente prostaglandinas para reblandecer el cuello del útero y favorecer la entrada de los aparatos que se utilizan en el legrado”, comenta la ginecóloga del Hospital Nuestra Señora del Rosario. No es una práctica rutinaria, ni los manuales dicen que sea necesaria, pero hay médicos que lo prefieren para que sea más sencillo.
  2. Curetaje: Es la introducción de una varilla, denominada legra o cureta, que tiene en su extremo una pequeña y fina asa para poder hacer el raspado de la cavidad uterina. De este modo, el ginecólogo irá extrayendo poco a poco el endometrio por el cuello del útero. Por otro lado, también es posible realizar un legrado mediante aspiración del tejido endometrial. También la capa interna del útero se puede eliminar por aspiración. En este caso, “se introduce unas cánulas de aspiración mecánica”, señala la experta.

Actualmente, existen varillas con una cámara incorporada que permiten dirigir mejor el raspado y, por tanto, aumentar la eficacia y reducir las complicaciones del legrado uterino.

Además, el asa de estas nuevas varillas puede calentarse de tal manera que se produce la coagulación de las heridas a la vez que el raspado, reduciendo así el sangrado.

Existen dos técnicas de legrado: raspado o aspirado. La segunda técnica es algo menos invasiva que la primera. En el raspado o curetaje el ginecólogo introduce por el cuello del útero una cureta (de ahí su nombre) que viene a ser una especie de cuchilla con mango. Con ella va raspando las paredes del útero. En el aspirado (técnica más reciente) lo que se introduce es un pequeño aspirador que se lleva los restos y el tejido, con menor peligro de hacer cortes o perforaciones uterinas.

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Cuidados tras el legrado uterino

Después de haberse sometido a un legrado, es posible que la mujer tenga sangrado vaginal durante varios días debido a la intervención. Por otro lado, la paciente también puede sufrir algunas molestias como dolor abdominal o pélvico. En este caso, se debe consultar con el especialista qué analgésicos se pueden tomar para aliviarlo.

No obstante, en caso de sangrado abundante o que no cesa, fiebre, flujo con mal olor, dolor intenso o cualquier otro síntoma que se salga de lo habitual, es recomendable acudir al especialista a la mayor brevedad para que pueda valorar la situación.

A pesar de ello, el tiempo de recuperación tras un legrado uterino es muy rápido. Normalmente, la mujer debe hacer reposo durante el primer día, pero puede seguir con su estilo de vida y actividades habituales al día siguiente, aunque deberá tener en cuenta algunas recomendaciones:

  • Abstinencia sexual, al menos, durante dos semanas después del legrado.
  • No utilizar tampones. Es importante que use compresas para la regla y no tampones o copas menstruales, ya que esto ayudará a prevenir infecciones.
  • No realizar duchas vaginales ni bañarse (no hay problema en ducharse).
  • Evitar realizar ejercicio físico intenso. Conviene recuperar la actividad diaria poco a poco, manteniendo reposo el primer día y evitando hacer actividad física intensa hasta dentro de 15 días. ¿Es seguro hacer algo de actividad física tras un legrado? Al igual que se debe esperar para mantener relaciones y utilizar tampones, hay que tener paciencia para empezar con la actividad física. Lo adecuado es estar en reposo el primer día, aunque después se pueden hacer las actividades habituales.

En cuanto al estado de ánimo, es normal que la mujer sienta tristeza y decaimiento en caso de haber sufrido un aborto espontáneo. Esta bajará de nuevo unos 30-40 días después de la realización del legrado, aunque puede variar según la situación de cada mujer.

A partir de este momento, se reanudarán los ciclos menstruales habituales y tendrá lugar una ovulación unos 15 días después.

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La mayoría de especialistas recomiendan esperar unos 2 o 3 meses después de un legrado para intentar un nuevo embarazo. De esta manera, tanto el estado físico como anímico de la mujer se habrán recuperado.

Riesgos y complicaciones

Aunque se trata de una intervención sencilla que no suele implicar riesgos, el legrado uterino puede dar lugar a algunas complicaciones como las siguientes:

  • Daños en el útero: Perforación del útero con la varilla, desgarro del cérvix, etc. La más importante es la perforación uterina, que ocurre cuando el instrumento empleado rasga el útero que provoca un sangrado abundante.
  • Síndrome de Asherman: Se trata de una mala cicatrización de las paredes uterinas, las cuales quedan adheridas entre sí. Esto lleva a una situación de infertilidad porque el útero se deforma y no puede albergar una gestación. Las heridas que quedan en el útero tras pasar la legra, pueden producir cicatrices que dificulten futuros intentos de quedar embarazada, ya que el óvulo no encontraría una pared uterina lo suficientemente adecuada. Muchas veces tras el legrado el grosor uterino queda muy por debajo de lo que debería ser. Las heridas, en un extremo, puede llevar al conocido como Síndrome de Asherman, en el que el útero se cubre de cicatrices dificultando la concepción y provocando otros problemas asociados. Posibilidad de desarrollar sinequias: una especie de “hilos” que unen una pared uterina con la de enfrente, reduciendo el espacio uterino y dificultando la concepción.
  • Infecciones del útero o zona pélvica: Esto puede ocurrir debido al traspaso de microorganismos de la vagina al útero al introducir los instrumentos quirúrgicos, o por el abandono de tejido endometrial o restos abortivos en el interior uterino tras el raspado. Los síntomas de una posible infección son la fiebre, el flujo vaginal con mal olor y el dolor intenso.
  • Hemorragias: Es normal que haya sangrado por la herida provocada en el útero, pero será necesario controlar que no sea muy intenso, ya que esto podría deberse a una complicación mayor. Se presenta sangrado muy abundante con muchos coágulos. Mal olor de las secreciones de la vagina.

Además de todo esto, también hay que tener en cuenta el impacto psicológico que puede ocasionar el legrado debido a un aborto involuntario en la mujer.

En estos casos conviene acudir a un centro sanitario que valore la situación.

Fertilidad tras legrado uterino

La técnica del legrado en sí no afecta a la fertilidad de la mujer, por lo que, tras su realización y la espera oportuna, la paciente puede quedarse embarazada.

De hecho, en algunos casos el legrado uterino puede mejorar el problema de esterilidad como, por ejemplo, cuando se eliminan pólipos endometriales que causan fallos de implantación.

Sin embargo, también es verdad que el legrado puede tener algún efecto negativo sobre la fertilidad debido a las posibles complicaciones asociadas, como es el caso del síndrome de Asherman.

Complicaciones tras un aborto

Las complicaciones tras un aborto son varias, la mayoría muy poco frecuentes.

  • Hemorragia: El riesgo de hemorragia es baja (aproximadamente 1 cada 1.000 abortos) y es menor en gestaciones más precoces.
  • Hematometra: Consiste en la acumulación de coágulos dentro del útero y puede ocurrir tras el tratamiento quirúrgico. Los síntomas pueden ser inmediatos o tardíos dependiendo de la velocidad de acumulación y del volumen.
  • Infección genital: La infección del tracto genital ocurre hasta en un 10% de los casos. Se debe considerar cuando aparece fiebre >39ºC en las primeras 72 horas tras el aborto.
  • Síndrome de Asherman: Consiste en la formación de adherencias uterinas.

Sangrado después de un legrado

Después de un legrado se produce un sangrado vaginal que puede durar hasta un mes. También se produce un sangrado vaginal que puede durar hasta un mes. Hay que tener presente en esta ocasión conviene no usar tampones.

Hay mujeres que pueden no experimentar ningún sangrado tras un legrado y esto puede ser normal. Lo habitual es tener un sangrado leve durante unas dos semanas, incluso simplemente un flujo oscuro similar al que aparece con la regla. Pero, también hay mujeres que no sangran nada o este sangrado es muy leve, algo que se considera normal. Hay que preocuparse por la falta del sangrado si aparece fiebre, el flujo tiene mal olor, aparecen mareos o sensación de aturdimiento.

Diferencia entre aborto y legrado

En muchas ocasiones hay dudas sobre las diferencias entre un aborto y un legrado. Un aborto hace referencia a una interrupción del embarazo que se puede llevar de manera médica o producirse de forma espontánea. Cuando se produce un aborto el feto se extrae del útero y ahí culmina el embarazo. En el caso del legrado, lo que ocurre es que se raspa el revestimiento del útero para que se desprenda el endometrio. Un legrado puede recomendarse tras un aborto espontáneo para prevenir posibles infecciones por todo el tejido que no se ha eliminado de manera natural. Por lo tanto, es importante realizarlo como método preventivo en una situación como esta.

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