Rita Barberá: Vida Personal y Legado Familiar

24.10.2025

Rita Barberá (Valencia, 1948) fue una figura política emblemática, alcaldesa de Valencia durante veinte años, alcanzando cinco legislaturas y cuatro mayorías absolutas. Su gestión puso a la ciudad en el mapa internacional, convirtiéndola en un gigante político. A pesar de su destacada carrera, Barberá siempre mantuvo su vida privada con gran recelo.

Inicios y Ascenso Político

Nada hacía presagiar que la joven estudiante de Económicas iba a convertirse en la mandataria pétrea e impenetrable que fue. Su padre, director del periódico del Movimiento Jornada, fue su mayor referente personal. Falleció en 1993 durante su primera legislatura, un golpe tremendo para ella.

En 1976, Manuel Fraga, su mentor político, le arrancó las lágrimas en el hotel Astoria de Valencia tras un encontronazo en plena formación de Alianza Popular. Hoy, opina todo lo contrario: “Ella es y respira Valencia”.

Vida Privada y Costumbres

Desde entonces, Rita vivió con su madre en una casa alquilada en el centro de la ciudad. Con sus hermanas, Totón (jefa de su gabinete), Carmen y María José, tenía una relación íntima, protegiéndolas y manteniéndolas alejadas de los focos. Como ella, que no se prodigaba fuera de su agenda municipal, la vida privada de Rita era muy privada y de costumbres fijas. Apenas viajaba.

Era más fácil verla en un chiringuito de la playa en Jávea o Benicàssim, o con sus sobrinos, a los que adoraba, que en un acto cultural fuera de programa. Sus amigos eran los de toda la vida, del colegio religioso Domus, o del partido. Barberá nunca se casó.

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La presidenta del Palau de la Música y amiga suya de la infancia, Mayren Beneyto, confiesa que nunca aguantaba un concierto entero. Ella misma admitía que podía pasar 14 años sin ir al cine: “La última película que he visto fue El discurso del rey; la anterior Titanic. ¡Imagínese el tiempo que hace!”.

Relaciones Familiares

Rita era "el pilar de la familia", a la que concebía como un matriarcado al que cobijaba bajo su amplísimo manto. Coté (de María José), una sobrina, tomó la palabra durante el funeral de Barberá para leer una carta escrita a medias con el resto de sus primos. María José mantenía desde niña una especial relación con su tía Rita. Cuando era una cría acompañó a la entonces alcaldesa varias veces a algunos actos oficiales, como la Cabalgata de Reyes o Expojove.

El texto conmovió a los asistentes, y mostró a una Rita insospechada para el vulgo, la que hincaba las rodillas y se disfrazaba con ellos en nombre de la llamada brigada antidestrucción. "Esto no tenía que haber pasado. No pensé que tendría que escribir esta carta tan pronto", comenzó, para acordarse después de la tía Rita: "Nos disfrazabas, jugabas con nosotros, igual que nos reñías y estabas atenta a cualquier dificultad".

Como en el caso de Jacobo, el hijo de Miguela Carpi, también los sobrinos quisieron identificar a los que ellos consideran culpables de su desgracia: "Todos aquellos que te han abandonado o perseguido sin descanso han acabado contigo. Los que no te conocían te han roto el corazón".

Las hermanas Barberá Nolla han sido siempre uña y carne. Carmen Luisa (73), la mayor, reside en Murcia con su marido, un prestigioso cirujano, y ha sido la más alejada de la actividad pública de la ex alcaldesa. También viven allí sus dos hijas, Misi (de Carmen Luisa, también médico) y Vicky. Totón (como se conoce a Asunción) rindió su particular homenaje a la familia al bautizar a sus hijas con los mismos nombres de sus hermanas: Asunción, María José y Rita. En ellas se refugiaba la ex alcaldesa cuando dejaba el mando en el Ayuntamiento de Valencia.

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Nunca trabajaba los viernes por la tarde, su taxista de confianza o alguien de la familia pasaba a recogerla a su casa de alquiler de la calle General Palanca, en el centro de Valencia (improvisado altar estos días) para llevarla a una casa que María José y Enrique poseen en Jávea. O se marchaba unos días a casa de los Carpi. Siempre cerca del mar.

Acusaciones de Nepotismo

Barberá transplantó al Ayuntamiento ese matriarcado familiar, lo que provocó que fuera acusada de nepotismo en no pocas ocasiones. Puso como secretaria del grupo municipal popular a Mari Carmen García Fuster, su más fiel compañera durante décadas, madrina además de una de sus sobrinas y hermana del ex senador popular José Rafael García Fuster. Si García Fuster era su mano derecha, su propia hermana, Asunción Barberá, era la izquierda. Rita puso a Totón como jefa de gabinete del consistorio valenciano. Ambas fueron salpicadas por los últimos escándalos que asolaron la vida política y personal de Barberá.

Últimos Años y Fallecimiento

En no pocas de esas reuniones la familia le expresó su deseo de que dejara definitivamente la política. Se le insistía en ello al ver su deterioro físico y sobre todo psicológico. Pero Rita Barberá no cedió nunca. Por dignidad y no por dinero, como alguno de sus renovados amigos del partido han dicho en algún medio. La senadora deja un patrimonio a sus herederos de al menos 240.000 euros, según se desprende de la declaración de bienes y rentas que presentó en la Cámara Alta el pasado verano. En cuentas corrientes y depósitos a plazo fijo contaba con 172.535 euros. A ello sumaba una cartera de acciones con un valor (entonces) de 66.985,54 euros.

Pero no es dinero lo que principalmente deja a los suyos. Son los recuerdos y la impronta de la tía Rita, esa mujer tan diferente de la alcaldesa de Valencia que se lleva a la tumba su intimidad. La senadora falleció por un problema hepático que le provocó un fallo multiorgánico.

Cuando falleció Rita Barberá, sin marido y sin hijos, fueron sus hermanas, sus cuñados y sus siete sobrinos los que tomaron el papel de viudos y viudas. En Valencia, todo el mundo sabía que las hermanas Barberá Nolla fueron siempre uña y carne. Carmen Luisa, la mayor, reside en Murcia con su marido, un prestigioso cirujano, y ha sido la más alejada de la actividad pública de la exalcaldesa. Más conocidas eran las otras dos hermanas de Rita, María José, casada con el gestor Enrique Sospedra, y Asunción, casada con el notario José Corbín, ahora investigado por la UCO por el cobro de unos presuntos sobornos.

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Legado

Barberá deja una herencia importante en la ciudad. Fue una leona a la hora de defender los intereses de la ciudad y de poner en valor el espíritu valenciano fuera de ella. Fue galardonada, entre otros, con el premio Women Together (2000) otorgado por la UNESCO, el Teleco honoris causa (2002) y el premio Emprendedores con Valores (2004) otorgado por la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos de España.

Tras su inesperada muerte, el Ayuntamiento de Valencia convocó un pleno extraordinario en el que se aprobó por unanimidad decretar tres días de luto oficial, y que las banderas de los centros oficiales ondearan a media asta.

Rita Barberá disfrutó del poder como nadie y acabó convirtiéndose en una exageración de sí misma.

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