Análisis de Películas Infantiles y su Impacto: Desde "Son Como Niños" hasta Reflexiones sobre la Infancia y el Cine
Las ames o las odies, las dos películas de Son como niños atrajeron a muchos fans cuando se estrenaron en cines, ofreciendo un gran equilibrio de comedia para todos los públicos y edades. Con un reparto repleto de leyendas de la comedia estadounidense, a la primera película le fue lo bastante bien como para que muy pronto llegara una segunda, pero eso no se reflejó en la segunda, ya que aún estamos esperando noticias sobre una tercera película.
En declaraciones a The Direct, Kevin James ha hablado sobre Son como niños 3 y parece que ha dejado caer que hay una tercera película en camino. Cuando se le pregunta si habrá una tercera película y si se ha hablado de ello, explica: "Ha habido", y luego añade lo siguiente:"Creo que las ha habido. Y creo, sí, creo que se puede mantener viva la esperanza. Puedo afirmarlo. Yo mantendría viva la esperanza. Y creo que algo está pasando.
Desde que tengo hijos, como muchos padres y madres, he visto más películas para niños que cuando era niño yo mismo. Los niños parecen ser hoy en día los únicos que pueden arrastrar a un adulto al cine, porque sus padres no ven la hora de llenar los espacios muertos, o más bien sin ocio, del tiempo libre. Prácticamente se estrena una película infantil a la semana. Ahora los niños, que llevan a sus padres incorporados, se han convertido en un objetivo esencial de público de masas.
Los niños no tienen dinero, pero sí más capacidad de persuasión que cualquier campaña publicitaria, y con un mínimo esfuerzo por parte del fabricante del producto. Basta que les enseñes el caramelito y ellos se encargan de dar el coñazo a sus padres hasta conseguirlo. Es una técnica irresistible. Por eso, por no resistir, y porque me gusta el cine y quiero que a ellos les guste, les he llevado a menudo al cine.
Pero la verdad, mis hijos no se enteraron de nada y yo, que me enteré, salí de mala leche. ¿Para quién es esa película, a quién va dirigida? No es para niños ni para adultos, es para una especie muy particular, cada vez más frecuente: los adultos que son como niños. La deriva de infantilización de los adultos convive, de forma paradójica, con esa manía de forzar a los niños a ser mayores, metiéndoles en asuntos, situaciones y gracietas que les superan en edad.
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El argumento de Del revés, con esos personajes que trabajan en el cerebro como en una central de datos, es un atentado psicoanalista para un chaval, que por suerte aún no se hace ninguna paja mental. Hablando de eso, Woody Allen ya hizo esto con infinita mayor gracia en Todo lo que usted siempre quiso saber sobre el sexo (y nunca se atrevió a preguntar), de 1972, en la famosa escena en la que interpreta a un espermatozoide a la espera de saltar al vacío como en una misión paracaidista.
La protagonista de Del revés, una tal Alegría, es más insoportable que una tarde de Cantajuegos. No solo hay poesía barata, es que la película está impregnada de psicología barata, como si la mente fuera un parque temático controlado por poderes ocultos y con total ausencia de racionalidad. Y, como siempre, mucho personaje con traumas, complejos, sentido de culpa, dudas de identidad y obsesionado con el éxito y cómo conseguirlo.
Entre tanta tecnología y mecanismo de juguete perfecto a menudo falla todo lo literario, lo lírico, el cuento. Por no hablar de la clase media baja del sector, esas series de dibujos animados por ordenador que ponen en la tele a todas horas en que los personajes parecen androides en paisajes digitales desolados. Hagan la prueba: a los críos les das a elegir y siempre escogen Tom y Jerry, La Pantera Rosa y cosas así. Tienen gusto.
Cuando ves a un niño gozar con Chaplin comprendes que los enanos tienen una sensibilidad y una agudeza mucho mayor de las que a menudo les suponemos, pero al mismo tiempo son muy ingenuos y vulnerables. Pueden disfrutar con explosiones y estrés narrativo, aunque es obvio que no todo lo que fascina es bueno, pero si les pones el pato Donald descubres que su sentido del ritmo, su humor y su capacidad de asombro están aún inmersos en un insondable y sacro océano de inocencia.
Adaptarse a ello es una tarea dificilísima, requiere un tacto y un estilo sublime, pero viendo algunas películas parece que el objetivo es dilapidar a toda velocidad esas reservas de inocencia, y es un pecado diabólico, porque es un estado envidiable al que nunca regresarán. ¿Por qué tanta prisa en hacerles adultos?
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El equilibrio es arduo y no siempre está conseguido. La presión de la producción y, en otras ocasiones, una loable ansia experimental han dado cosas raras, cuando no engendros. La primera mitad de Wall-E es fabulosa, pero infumable para un niño, además de tétrica y apocalíptica. En Del revés pasa lo mismo. Sería mejor si se aclararan. Si quieres hacer Ingmar Bergman en dibujos animados, adelante.
La animación europea, en general, tiene otra inspiración y otra respiración, otro aire. Kirikú (1998) o Un gato en París (2010), o la fantástica serie gamberra belga Panique au village, convertida en película en 2009, son buenas muestras. El problema es que con Ingmar Bergman en dibujos animados luego no vendes pijamas ni tazas. Que es de lo que se trata. Lo de Frozen (2013), de la Disney, otro horror de iconos femeninos con un pibón de las nieves, ha batido récords de mercadotecnia majara. Y sí, admiradores incondicionales, me temo que la última de Star Wars, distribuida por Disney, y todos sus defectos, obedecen a la misma lógica.
El niño ya no es tanto un espectador como un enorme consumidor. Y eso que no tienen un duro en el banco. Pero se les empuja para que crezcan y se conviertan rapidito en adultos consumidores. Más carne para la máquina. Alguien me debe explicar todavía por qué esas cadenas que solo emiten dibujos animados infantiles, y por tanto se destinan a un público exclusivamente de niños, tienen anuncios. Y por qué se permite. Ya nos parece normal. De hecho cada vez que lo digo me miran como si estuviera loco.
Cuando eres un niño no es infrecuente usar un criterio elemental: lo que no les gusta a tus padres es bueno. Y estamos ahí: no sé qué pensarán los niños si a la mayoría de sus padres les encantan estas películas. Alucinas con lo que te recomiendan algunos papás y mamás y te llevas muchas sorpresas al comprobar el nivel mental de conocidos y amistades.
De pequeño aprendes más cuando ves películas de mayores, y no digamos si es a escondidas, porque están sin disfrazar y sin masticar. Te asomas a un mundo extraño e intrigante, el de los adultos, al que un día pertenecerás, y nadie te baja el listón. Tienes que subir tú. Ahora es al revés, o del revés: el listón se baja cada vez más y los mayores se vienen contigo al cine, y a veces hasta son las únicas ocasiones en las que van.
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Por eso algunas de estas películas sobre lo complicado de crecer, y que sus protagonistas lo acepten de una puñetera vez, parecen más bien destinadas a ellos, no a sus hijos. La pareja de progenitores de Hotel Transilvania 2, de la Sony, son dos niñatos anormales nada preparados para ser padres. También son parábolas de madurez o de la adolescencia Shrek, Buscando a Nemo o Cars, así como el telón de fondo de la saga de Toy Story.
Viéndolo así, es importante recordar que hay más obras cinematográficas que también tienen un mensaje importante para transmitir, como la película Los niños de Winton. El film se basa en la gesta de un ciudadano corriente que salvó a 669 niños de morir en los campos nazis, en vísperas de que Hitler invadiera Polonia, estallando la II Guerra Mundial.
La biografía de Nicholas Winton es un ejemplo de decencia, bondad y amor al prójimo que invita a vencer la indolencia ante el sufrimiento de los otros, cuestiona políticas contra la vida y pone ante nuestros ojos hechos execrables de nuestra historia que hoy se repiten. Nicky tomó la determinación de salvar a menores “de todos los credos y de ninguno” por un compromiso con la decencia moral, la bondad, y el respeto a la vida humana que consideraba propio de la “gente corriente que no toleraría algo así, si conociera la verdad”.
El día de partida de ese convoy con otros 250 niños que esperaban ser acogidos por familias inglesas, Hitler invadió Polonia y estalló la II Guerra Mundial. En la filosofía de Emmanuel Lévinas, el rostro del otro, invita a la renuncia del yo y abre un camino de orientación y sentido, lugar de la ética y del humanismo, que explica la llamada de Winton a la responsabilidad por el prójimo tanto como su falta de consuelo por sentir que no había podido acabar lo que había empezado.
Sólo un acontecimiento inesperado no curará, pero sí va aliviar la herida infinita abierta por la sensación de haber fallado a su compromiso con el prójimo. Martin Blake, testigo de la proeza de Winton, contacta con una historiadora, casada con el magnate de la prensa, Robert Maxwell, de nacionalidad británica y origen checoslovaco.
Una de sus cadenas televisivas consigue poner en contacto a muchos de los niños salvados por Winton que, ya adultos, logran expresar, de forma personal, su gratitud a quien hizo posible que pudieran desplegar sus vidas y aportar novedad al mundo con nuevos nacimientos. Más de 6.000 personas viven, actualmente, gracias a aquel rescate de Praga.
Por otra parte, muchas de las escenas de la película tienen eco en acontecimientos actuales. Las atrocidades que capta la cámara del cineasta, James Hawes, de aquellos refugiados de los Sudetes en Praga tienen su correlato en las imágenes que nos llegan de Gaza o de Ucrania. Idénticos horrores ocurren en otros lugares del mundo que han dejado de interesar a los medios de comunicación, pero que no han desaparecido. La libertad es hacerse cargo, precisamente, de forma responsable de la vida propia y de la ajena como un bien personal y social que interpela a todos frente a distintos tipos de supresión como las guerras, genocidios, pero ojo, también frente a políticas con etiquetas de progresistas que recurren a eufemismos y razones orientadas a lograr consensos cuando lo que de verdad está en juego es poder decidir qué vidas merecen o no ser vividas.
Hasta hace apenas 2 semanas, seguramente nunca habías oído escuchar del título Sound of Freedom. Sin embargo, a día de hoy es habitual encontrárselo entre las tendencias de todas las redes sociales y se ha convertido en todo un fenómeno que ya ha superado los 100 millones de dólares en la taquilla.
El camino, la recepción y el fenómeno de Sound of Freedom darían para una película por sí sola, pero para entender todo lo que ha provocado, primero tenemos que empezar por lo básico:
Sound of Freedom es un thriller dirigido por el mejicano Alejandro Monteverde, coautor también del guion junto a Rod Barr, con un nada desdeñable presupuesto de casi 15 millones de dólares. El filme adapta la historia real de Tim Ballard (Jim Caviezel), un ex agente de la Seguridad Nacional de los EEUU que trabajó en la investigación de redes de tráfico sexual infantil y que llegó a dejar su puesto para fundar una ONG que se dedica a tiempo completo a tratar de desarticular este tipo de bandas criminales pedófilas.
En la película vemos como Ballard, un agente que antepone lo que él considera justicia por encima de las normas del cuerpo, hace todo lo posible por desarticular una red de tráfico infantil que ha secuestrado a dos hermanos en Tegucigalpa, Honduras, y que distribuye a los niños como si fueran esclavos sexuales al mejor postor por Estados Unidos y otros puntos de América Latina.
Sin embargo, cuando Disney adquiere la 21st Century Fox, Verástegui les muestra la película y los nuevos dueños se echan atrás. “El grupo fue muy honesto, esta película no es para nosotros, esta película no es para Disney”, dijo. Verastegui indicó que, después de un año de negociaciones, y tras conversar con varias personas de Disney, logró recuperar los derechos de la película, y en ese momento empezó a buscar otros estudios. “Toqué puertas en Netflix, en Amazon, llamamos a la gente de Lionsgate, y otros estudios y nadie estaba interesado”.
En ese momento aparece Angel Studios, una distribuidora cristiana afincada en Utah que financia sus producciones mediante crowfunding, y su red de parroquias asociadas por todo el territorio nacional, que conectaron con el proyecto y provocaron que tuviera un estreno masivo en todo el país.
Para el que no esté familiarizado con el grupo QAnon, un resumen rápido sería decir que es un grupo que cree que las élites mundiales trafican con niños para usarlos en orgías sexuales y rituales satánicos en el que les extraen adrenocromo, una sustancia que supuestamente hace que se mantengan jóvenes e inmortales.
Por supuesto, nada de esto está en la película, pero el simple hecho de mencionar a grupos de trata infantil en su trama ha servido como excusa para que la "derecha alternativa", arengada por Trump en varias ocasiones, haya hecho suyo su mensaje y la consideren una prueba más de sus teorías.
Que Jim Caviezel sea simpatizante también ha ayudado lo suyo. El actor ha declarado en varias ocasiones que "se acerca la tormenta", un concepto del grupo QAnon que hace referencia a cómo supuestamente Donald Trump va a "limpiar la ciénaga de Washington" de pedófilos, y ha participado en varias conferencias afines al grupo, llegando incluso a imitar al Willliam Wallace de Mel Gibson en 'Braveheart' con su icónico grito "Pueden quitarnos la vida, pero nunca podrán quitarnos... ¡La libertad!"
Por muy loable que sea defender la lucha contra la trata infantil, lo cierto es que la película es justita. No me cabe duda de que Jim Caviezel es un actorazo, pero aquí no lo demuestra. En su lugar nos regala una actuación digna de lo que debería haber sido 'Sound of Freedom', una cinta directa al mercado doméstico del VOD que peca de metraje excesivo (más de 130 minutos) y de querer ensalzar tanto la gesta de Ballard que a veces se convierte casi en una parodia autofelatoria.
Por más que sea una "historia verdadera", el guion es un copia-pega de miles de películas similares que, más allá de su valentía al atreverse con un tema que parece tabú (y que es muy real), no aporta nada nuevo.
| Película | Papel | Notas |
|---|---|---|
| The Ridiculous 6 | Tommy "White Knife" Stockburn | Western con toques racistas. |
| Jack y su gemela | Jack Sadelstein / Jill Sadelstein | Adam Sandler interpreta a un tipo bastante insufrible. |
| Zooloco | Donald, el mono capuchino | Una especie de Noche en el museo, pero con un zoo y Adam Sandler haciendo de mono. |
| The Do-Over | Max Kessler | Necesitan un cambio en The Do-Over (que se podría traducir como El Cambio) para intentar hacer una buena película. |
| Un día de locos | Louie | Adam Sandler también trabajó en la peor película de Steve Martin y la peor película de Nora Ephron. |
| Going Overboard | Schecky Moskowitz | ¡Su primer papel protagonista en una película! ¿Qué sucede cuando te quedas atrapado en un crucero con Adam Sandler? |
| Shakes the Clown | Dink el Payaso | Obviamente, esta no es "una película de Adam Sandler" sino más bien "una película de Bobcat Goldthwait", que es quizás una descripción igualmente sospechosa. |
| Niños grandes 2 | Leonard "Lenny" Feder | A veces, Adam Sandler solo quiere tomarse unas largas vacaciones con algunos viejos amigos del mundo de la comedia y recibir millones por ello. Este fue otro de esos momentos. |
| Estoy hecho un animal | Townie | Adam Sandler, junto al protagonista Rob Schneider, hace un pequeño papel en esta absurda y simpática película en la que el personaje principal recibe trasplantes de órganos de animales después de un accidente automovilístico. |
| Pixels | Sam Brenner | ¿Por qué hacer una película sobre la nostalgia de los videojuegos pero hacer que todos nuestros adorados personajes sean malos? También la peluca de Peter Dinklage es un pecado. |
| Juntos y Revueltos | Jim Friedman | Esta película es algo así como 50 primeras citas pero en África. |
| A prueba de balas | Archie Moses | Existe una gran cita del director Ernest Dickerson sobre esta película: "Hay una película que hice hace un par de años llamada A prueba de balas. Me gustaría borrar toda esa experiencia". |
| Con la magia en los zapatos | Max Simkin | La historia de un zapatero que se transforma mágicamente en otras personas cuando se pone los calzados de éstos. |
| Niños grandes | Leonard "Lenny" Feder | A veces, Adam Sandler solo quiere tomarse unas largas vacaciones con algunos viejos amigos del mundo de la comedia y recibir millones por ello. Este fue otro de esos momentos. Sí, exactamente lo mismo que hemos dicho de su segunda parte. |
| Más allá de los sueños | Skeeter Bronson | Sandler da un giro en su carrera con esta comedia familiar, coproducción de Happy Madison y Disney. |
| La peor semana | Kenny Lustig | Si alguna vez te has casado, sabes que la interminable última semana o la planificación antes de la ceremonia solo valen la pena porque habrá un bar abierto al final de todo. |
| Sígueme el rollo | Dr. Daniel Leroy "Danny" Maccabee III | Otro en la larga lista de comedias románticas que Sandler hizo (esta vez con Jennifer Aniston), pero esta tiene la ventaja adicional de... la presencia de la ganadora del Oscar Nicole Kidman (sí, es en serio). |
| Ese es mi hijo | Donald "Donny" Berger | Sandler se une a Andy Samberg en este desastre cómico multigeneracional, que, esperemos, enseñó a Samberg a no seguir los pasos de su compañero de SNL. |
| Little Nicky | Nicky | El primero de los fracasos de taquilla de Sandler. Hace el papel del hijo del Diablo, que tiene problemas con el habla y lleva el corte de pelo de Kris Jenner. |
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