Supresión de la Lactancia con Cabergolina: Dosis y Efectos Secundarios
La lactancia materna es un alimento completo que aporta los nutrientes que el bebé necesita para un desarrollo y crecimiento saludables. Sin embargo, existen determinadas situaciones en las que la madre no puede amamantar o no desea hacerlo. Conocerlas puede ayudar a eliminar también el estigma que surge alrededor de la lactancia.
La forma de evitar que se produzca la “subida” de la leche es mediante la cabergolina (conocida como la pastilla “para cortar la leche”), un medicamento que ingerido inmediatamente después del parto provoca la retirada de la misma.
Dostinex® es un medicamento que causa una bajada de la prolactina en sangre, lo que se puede traducir en una bajada de producción de leche. A pesar de que se llaman pastillas para cortar la leche, hay que tener muy presente que el medicamento no hace desaparecer la leche, “no la corta”.
¿Qué es la Cabergolina?
La cabergolina es un alcaloide sintético de larga duración derivado de la ergotamina, que actúa a nivel central. Es un inhibidor de la prolactina y evita la lactancia (producción de leche) mediante la disminución de los niveles de una hormona conocida como prolactina. También es un agonista dopaminérgico, actúa de forma similar a la dopamina, sustancia química presente en el sistema nervioso.
La cabergolina actúa a nivel central originando una supresión dosis-dependiente de los niveles de prolactina, gracias a su actividad agonista sobre los receptores de dopamina (D2) de la hipófisis anterior. La cabergolina es siete veces más selectiva hacia los receptores D2 que la bromocriptina, por lo que esta mayor selectividad pudiese ser la responsable de su mejor tolerancia en comparación con otros agonistas dopaminérgicos.
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La cabergolina tiene una afinidad mínima para los receptores adrenérgicos (α1 y α2), serotoninérgicos o histaminérgicos.
Indicaciones de la Cabergolina
- Cuando la lactancia está contraindicada por razones médicas para la madre o para el recién nacido.
- Después de dar a luz un feto fallecido o después de un aborto.
- En mayores de 16 años (A):
- Tratamiento de los trastornos hiperprolactinémicos: amenorrea, oligomenorrea, anovulación y galactorrea.
- Adenomas hipofisarios secretores de prolactina (micro- y macroprolactinomas), hiperprolactinemia idiopática o síndrome de la silla turca vacía asociado con hiperprolactinemia, las cuales representan las patologías básicas subyacentes que contribuyen a las manifestaciones clínicas mencionadas anteriormente.
En niños con lesiones secretantes de hormona de crecimiento (GH) que no responden a otras modalidades de tratamiento (cirugía transesfenoidal y radiación) pueden ser manejados con agonistas dopaminérgicos como cabergolina y análogos de acción prolongada de somatostatina (E: off-label).
Dosis y Administración
La dosis adecuada de cabergolina puede ser diferente para cada paciente. Para enfermedad de Parkinson: Dosis inicial 0,5-1 mg al día; con alimentos, en 1 toma al día. Para trastornos de producción inadecuada de prolactina: Dosis inicial 0,5 mg a la semana dividido en 2 tomas.
Si la lactancia aún no se ha establecido, se administra una dosis única de 1 mg de cabergolina durante el primer día después del parto. Si la lactancia ya se ha establecido, por ejemplo, en casos de muerte neonatal o cuando la madre decide continuar con la lactancia y posteriormente opta por inhibirla, se recomienda una dosis de 0,25 mg de cabergolina cada 12 horas durante 2 días (4 dosis).
Algunos autores proponen un tratamiento de 5 años de duración, y la suspensión en aquellos pacientes en los que se han normalizado las cifras de prolactina y ha desaparecido la imagen hipofisaria, aunque es necesario un control riguroso para reanudar el tratamiento si fuera necesario.
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Administrar con alimentos. En caso de insuficiencia renal y hepática no grave, no es necesario un ajuste de dosis.
Efectos Secundarios
La mayor parte de las reacciones adversas observadas con la cabergolina son leves o moderadas y pueden ser minimizadas con la administración del fármaco con el alimento y siguiendo una pauta de dosis crecientes. La administración crónica produce una tolerancia a la mayor parte de los efectos secundarios.
La cabergolina puede tener efectos secundarios en hasta un 16% de mujeres.
Los efectos adversos de la cabergolina más frecuentes son: vértigos, dolor de cabeza, cansancio, disminución tensión arterial, palpitaciones y depresión.
Efectos secundarios más frecuentes ( >10%):
- Sistema nervioso central (SNC): cefalea (26%) y mareo (15-17%).
- Gastrointestinales: náuseas (27-29%).
Efectos secundarios (1-10%):
- Cardiovasculares: hipotensión postural (4%), hipotensión (1%), edema (1%), palpitaciones (1%), síncope (1%).
- SNC: fatiga (5-7%), vértigo (1-4%), depresión (3%), somnolencia (2-5%), nerviosismo (1-2%), ansiedad (1%), insomnio (1%), alteraciones en la concentración (1%) y malestar (1%).
- Dermatológicos: acné (1%) y prurito (1%).
- Endocrinológicos: dolor mamario (1-2%), dismenorrea (1%) y sofocos (1-3%).
- Gastrointestinales: estreñimiento (7-10%), dolor abdominal (5%), dispepsia (2-5%), vómitos (2-4%), xerostomía (2%), diarrea (2%), flatulencia (2%), anorexia (1%), irritación de garganta (1%) y odontalgia (1%).
- Neuromusculares y esqueléticos: debilidad (6-9%), dolor (2%), parestesias (1-2%) y artralgia (1%).
- Oculares: visión anómala (1%) y edema periorbitario (1%).
- Respiratorios: rinitis (1%).
- Misceláneos: síndrome gripal (1%).
Contraindicaciones y Precauciones
- Hipersensibilidad conocida a la cabergolina o a otros derivados ergotamínicos.
- Hipertensión no controlada.
- Historia de trastornos valvulares cardiacos.
- Antecedente de trastornos fibróticos pulmonares, pericárdicos o retroperitoneales.
- Concomitancia con medicación antipsicótica.
- En el tratamiento a largo plazo: evidencia de valvulopatía cardiaca determinada mediante una ecocardiografía previa al tratamiento.
Como todos los derivados ergolínicos, se debe administrar cabergolina con precaución en sujetos con enfermedad cardiovascular grave, hipotensión, síndrome de Raynaud, úlcera péptica, hemorragia gastrointestinal y antecedentes de enfermedades psicóticas.
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Se recomienda vigilar estrechamente los siguientes parámetros: TA, PRL sérica (mensual hasta normalización), ecocardiograma (basal y cada 6-12 meses o según se necesite durante el tratamiento) y VSG (se ha descrito un aumento anormal de VSG en asociación con derrame pleural/fibrosis). Se recomienda un examen radiológico de tórax en casos de elevación anormal de VSG sin aparente explicación clínica.
La cabergolina no debe administrarse, tal y como señalan desde la Asociación Española de Pediatría, “a la vez que los antagonistas de la dopamina (D2), como fenotiazinas, butirofenonas, tioxantenos o metoclopramida, ya que este hecho podría reducir la acción del fármaco sobre la disminución de la prolactina”.
Según indica la ficha técnica del medicamento, la cabergolina tampoco debe asociarse con otros alcaloides ergóticos ni con antibióticos macrólidos (por ejemplo, eritromicina), ya que los efectos adversos podrían aumentar.
En mujeres con hipertensión o preeclampsia, los agonistas de dopamina (como la cabergolina o la bromocriptina) deben usarse con precaución, ya que pueden aumentar la presión arterial y se asocian con hemorragia intracerebral.
Algunas presentaciones comerciales contienen lactosa.
Alternativas a la Cabergolina
Si la cabergolina está contraindicada, otra opción es la piridoxina (vitamina B6).
Algunas mujeres deciden seguir lactando, ya sea por poco o mucho tiempo, con o sin un motivo específico. Para algunas mujeres, seguir lactando después de una pérdida puede ser una forma de acompañar el proceso de duelo. Es una práctica segura que se realiza en muchos países, por lo que la pérdida de un bebé no impide donar leche. La extracción de leche puede hacerse con o sin un fin específico, y es una decisión totalmente personal.
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